



Casi todas las interpretaciones del significado del Lazarillo coinciden en apartarse de la literalidad de la obra, mediante el recurso a la ironía, a la parodia o al sarcasmo. En este sentido uno de los últimos libros dedicados a su estudio lleva el significativo título de Razones retóricas para el Lazarillo. Teoría y práctica de la paradoja, escrito por Valentín Núñez Rivera. Pero cabe preguntarse si es viable la interpretación literal y si ha sido puesta en práctica alguna vez. Creo que solamente ha sido defendida por Roger Wright en un breve pero importantísimo artículo, cuya conclusión reza así12: “La sutileza que ha sido utilizada mostrando que el libro significa lo opuesto de lo que dice es innecesaria y probablemente anacrónica. El Lazarillo de Tormes tiene significado si lo tomamos al pie de la letra”. Es de lo más acertado que se ha escrito sobre el Lazarillo, y es algo a lo que yo había llegado antes de la lectura de dicho artículo. Resulta reconfortante hallar confirmadas las deducciones obtenidas desde distintos presupuestos. Empleando dicha metodología Wright llega a la conclusión anunciada en el título, esto es, al “éxito de Lázaro”. Esto significa que no hay reticencias ni sarcasmo en sus palabras finales, p. 135:
Pues en este tiempo estaba en mi prosperidad y en la cumbre de toda buena fortuna.
De acuerdo con Wright el éxito es doble: material y social. El éxito material consiste fundamentalmente en haber conseguido un cargo real, que le daba una situación económica estable. Con toda sinceridad, claridad y alegría lo expresó Lázaro, p. 128:
Y pensando en qué modo de vivir haría mi asiento, por tener descanso y ganar algo para la vejez, quiso Dios alumbrarme y ponerme en camino y manera provechosa. Y con favor que tuve de amigos y señores, todos mis trabajos y fatigas hasta entonces pasados fueron pagados con alcanzar lo que procuré, que fue un oficio real, viendo que no hay nadie que medre, sino los que le tienen.
Cuatro ideas destacan en este significativo párrafo: 1ª Dios ilumina o alumbra a Lázaro para conseguir algo provechoso, 2ª Lo obtiene gracias a la ayuda de amigos y señores, 3ª Es tan bueno que Lázaro da por pagados todas las adversidades sufridas, 4ª El oficio real es la única forma de ascender en aquella sociedad. Todo esto lo dice el protagonista y no hay razón para dudar de su sinceridad.
A pesar de ello se ha escrito mucho sobre la bajeza del oficio de pregonero, dando a entender que no es verdad lo que dice Lázaro. Aunque “es oficio muy vil y bajo” (Diccionario de Autoridades), para Lázaro representaba lo más alto a lo que podía llegar y, en consecuencia, encontró colmadas sus aspiraciones, sobre todo en el aspecto económico. “Pero, por otro lado, tampoco hay que olvidar que el cargo proporcionaba unos buenos ingresos”, afirma Rico13, trayendo a colación las Ordenanzas municipales de Toledo de 1562. A la misma conclusión llega a M.J. Woods tras un profundo estudio del cargo de pregonero14: “Pero básicamente era un vendedor y subastador de toda clase de objetos de segunda mano, de los que el pregonero obtenía la mayor parte de sus ingresos, pues retenía una comisión del dos al tres por ciento de todas las ventas”.
Por lo que se refiere al éxito social, también es señalado por las palabras de Lázaro, p. 130:
Hame sucedido tan bien, yo le he usado tan fácilmente, que casi todas las cosas al oficio tocantes pasan por mi mano; tanto, que en toda la ciudad, el que ha de echar vino a vender, o algo, si Lázaro de Tormes no entiende en ello, hacen cuenta de no sacar provecho.
En este tiempo, viendo mi habilidad y buen vivir, teniendo noticia de mi persona el señor arcipreste de Sant Salvador...
Dadas las características del cargo del pregonero, era natural que Lázaro entrase en contacto con la clase media y alta de la sociedad toledana, y así es como conoció a su benefactor, el arcipreste de San Salvador. De nuevo vienen bien unas líneas del excelente trabajo de M.J. Woods15: “A pesar de los aspectos más desagradables del cargo de pregonero, si miramos a la totalidad de las actividades vinculadas en él, no hay la menor duda de que el puesto representa un sustancial avance social para Lázaro. No sólo disfruta de una mayor seguridad que antes, sino que ahora tiene un estatus oficial, es invitado a demostrar nuevas habilidades y goza del contacto regular con la gente de la clase social alta”.
Después de haber demostrado, tanto con las propias palabras de Lázaro como con las de los mejores estudiosos, que en la vida de Lázaro tiene lugar el éxito, material y social, y que, por tanto, se produce un ascenso, es fácil conectar tal éxito y ascenso con lo que se anticipa en p. 9:
y vean que vive un hombre con tantas fortunas, peligros y adversidades
en p. 11:
y también porque consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna fue con ellos parcial, y cuántos más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña remando salieron a buen puerto.
en p. 24:
para mostrar cuánta virtud sea saber los hombres subir siendo bajos, y dejarse bajar siendo altos cuánto vicio
y en p. 126:
Éste fue el primer escalón que yo subí para alcanzar buena vida.
Todas las frases citadas tienen pleno sentido tomadas en su literalidad, por lo que no hace falta en absoluto suponer ironías, burlas o sarcasmo. Es más, se ven reforzadas por la simpatía del autor hacia su personaje, hasta el punto de involucrar a Dios en el proceso ascensional de Lázaro, como se puede comprobar en las siguientes citas, p. 51:
Vime claramente ir a la sepultura, si Dios y mi saber no me remediaran
p. 53:
porque, viendo el Señor mi rabiosa y continua muerte, pienso que holgaba de matarlos por darme a mí vida
pp. 54-55:
un caldedero, el cual yo creo que fue ángel enviado a mí por la mano de Dios en aquel hábito
p. 55:
alumbrado por el spíritu Sancto, le dije
p. 59:
Mas el mesmo Dios, que socorre a los afligidos, viéndome en tal estrecho, trujo a mi memoria un pequeño remedio.
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