Irak: causas e impactos de una guerra imperialista - Irak: miseria de la filosofía imperialista
Monografía creado por Camilo Valqui Cachi (coordinador). Extraido de: http://www.rebelion.org/seccion.php?id=24
01 de Febrero de 2006
Ciencias sociales, Historia, Pensamiento y política
4 - Irak: miseria de la filosofía imperialista
CAMILO VALQUI CACHI
I
En mi libro Vietnam, laboratorio de hoy, publicado en 1983, dedica-do al análisis del exterminio del pueblo vietnamita perpetrado (con armas de destrucción masiva: químicas, bacteriológicas y psicodé-licas) entre 1954 y 1975 por el imperialismo de Estados Unidos, escribí:
“La guerra de agresión norteamericana, sus crímenes contra la paz, que violan las leyes internas e internacionales y específicamen-te las de carácter penal internacional, son de naturaleza vil. Vulne-ran la condición humana, la ofenden y humillan. Se burlan de todos los principios que rigen al homo sapiens, los pisotea con sádica impu-dicia y los degrada. Se trata en verdad de una guerra planeada y conducida por un Estado imperialista […], en el que se ha compen-diado toda la bestialidad, cuyas leyes y costumbres atentan además contra el espíritu libertario de los pueblos del mundo y el suyo pro-pio, y en el que la escala de valores liberales de la burguesía ha caído en la degradación, la falsía y la corrupción. Es una guerra cínica que condecora a criminales por haber asesinado a los “amarillos”, “obli-cuos”, o “monos” en defensa de lo que ella llama “mundo libre”, mundo en donde agonizan sus esclavos. Agresión racista y misera-ble embarrada en mitos retrógrados, cuyos criminales despanzurran con licencia imperialista”.1 Hoy, excepto las nuevas coyunturas geoestratégicas, esta crítica es vigente y actual, muestra aún la verdadera naturaleza rapaz y genocida del imperialismo estadounidense. De esta sórdida recolonización yanqui, baste un botón de muestra para comprender el perverso pragmatismo del Occidente:
“Operación de los niños de Vietnam del Sur a los niños de Viet-nam del Norte”, realizada por Estados Unidos, en septiembre de 1965 y repetida otras veces como símbolo de “fraternidad”.
Esta siniestra tarea fue consumada por el ejército agresor, así:
“El 1° de septiembre que es el festival de los niños de Vietnam del Norte, los aviones americanos dejaron caer sobre 5 ciudades de Vietnam del Norte una lluvia de 10000 paquetes de “juguetes, efec-tos escolares y jabón”, con una etiqueta que precisamente decía: “De los niños de Vietnam del Sur a los niños de Vietnam del Norte”. Los expertos de la guerra psicológica de Saigón y Washington diseñaron los paquetes. Un día antes de esta operación, la aviación americana había estado destruyendo puentes en Vietnam y bombardeando las zonas en que se habían arrojado los “juguetes”. Los paquetes llega-ron a poder de los niños, los que no podían verlos por faltarles ojos, ni podían tocarlos por faltarles manos, perdidos a consecuencia de los ataques de los aviones americanos con fuertes explosivos, napalm y lazy dog”. (Daily Worker, 11 de septiembre de 1965).2
II
Con este antecedente, pero no el único en siglo XX, procedamos al análisis del segundo genocidio de recolonización en el siglo XXI, después del de Afganistán, en contra de Irak, pueblo exhausto y de-sarmado por doce años de embargo, bombardeos e inspecciones arbitrarias, crimen planeado, financiado, dirigido y ejecutado par-ticularmente por Estados Unidos, potencia mundial que supera inmensamente al resto de sus socios y rivales en arsenales de des-trucción masiva como nuclear, químico y bacteriológico y, que ha convertido al planeta en una jungla colonial.
La nueva guerra imperialista y los crímenes de lesa humanidad de la administración Bush y sus socios, contra el pueblo de Irak, requieren instrumentos de análisis que permitan encontrar la esencia de esta guerra desbrozando el bosque de falsedades ideoló-gicas, instrumentadas y fomentadas por los agresores y sus medios de comunicación masiva, con el objetivo de justificar sus verdade-ros objetivos geoestratégicos, secuestrar y paralizar las combativas movilizaciones de millones de seres humanos a nivel mundial. Para el análisis y crítica de esta nueva guerra de recolonización estadounidense, utilizaremos el instrumental teórico y metodológi-co del marxismo crítico. Su visión filosófica, su epistemología, sus métodos, conceptos, categorías y leyes, así como su concepción materialista de la historia y la crítica marxista del capitalismo, con-frontadas con la realidad del siglo XXI, nos servirán para desmistifi-car la mitología imperialista en torno al genocidio de Irak.
En esta perspectiva de análisis, la totalidad capitalista es una abstracción pura, sin el manejo dialéctico de la estructura y la supe-restructura y ambas, otras tantas abstracciones ilusorias, sin el uso de conceptos claves como: relaciones de producción, explotación, clases sociales, revolución, capital, trabajo asalariado, plusvalía, acu-mulación, crisis, ganancia, fetichismo e imperialismo, que sólo ex-presan la síntesis de la totalidad capitalista contemporánea en la cabeza de los hombres, aunque ellos mismo la ignoren o la vivan ideológica o enajenadamente.
Dejar de lado en este análisis la trama de las relaciones de producción capitalista, significa abordar la guerra colonial estadounidense con los mismos visores de los imperialistas y caer en su semántica paralógica saturada de mitos, cinismo y vulgaridad. Tenerlas en cuenta, conduce a descubrir en la complejidad geo-política, religiosa, cultural y étnica de esta guerra genocida y tras los velos del engaño yanqui, el papel clave que juegan los intereses económicos trasnacionales en la agresión anglo-estadounidense.
Los intereses económicos en primer lugar, vertebran la com-plejidad de esta guerra imperialista y subyacen en los discursos po-lítico-ideológicos y en las prácticas de los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña y sus demás socios imperialistas. Los inte-reses económicos sustantivan y guían la operación “Libertad de Irak”, justifican y legitiman plenamente la virtual eliminación de la ONU y del Derecho Internacional y todas las sórdidas operaciones bélicas contra el pueblo de Irak.
En última instancia las contradicciones económicas, explican y disuelven la mitología de la piratería imperialista. Las contradicciones económicas son los verdaderos motores de la salvaje acumulación imperialista en el presente siglo, cuyos lubricantes son las guerras de colonización y recolonización. Este substrato permite descifrar las causas profundas, los verdaderos objetivos y los impactos predadores del genocidio estadounidense y británico contra el pueblo de Irak.
III
En este sentido, las intrincadas metamorfosis del capital contemporáneo, si bien han conducido a una transfiguración de la totalidad capitalista y de las fuerzas productivas sobre las que descansa, no significa el cambio de naturaleza del capital,3 menos la pérdida de su carácter imperialista, mucho más una supuesta humanización del capitalismo actual,4 como pretenden los apologistas e ideólogos de la llamada globalización.5 Las mutaciones capitalistas están en concordancia con sus contradicciones sistémicas, sus crisis cíclicas y sus tendencias de explotación y dominación, se corresponden con su propia esencia y dialéctica.
En el curso de estas metamorfosis el proletariado y los pueblos del mundo son sometidos por el capital hambriento de plusvalía a profundas reestructuraciones de enajenación, mutilación y cretini-zación, avasallados al mismo tiempo por el poder de la ciencia y la tecnología como formas de movimiento del capital.
Estos fenómenos muestran el carácter destructivo de la ciencia y la tecnología cuando éstas son puestas al servicio de la valorización de capital, mediante el circuito: ciencia-producción-poder político.6 El envilecimiento de la ciencia y la tecnología, pasa por convertirlas en potentes y sofisticadas fuerzas productivas del exterminio y la muerte social. Y esto, sólo pone de manifiesto la fría racionalidad de los dueños del capital que explotan y dominan ecuménicamente y al mismo tiempo acredita al capitalismo como fuente cotidiana no sólo de irracionalismo sino de depredación que explota y domina ecuménicamente.7 La apropiación de plusvalía, la dominación y subordinación económica, política, científica, tecnológica, militar y cultural impe-rialistas, son tendencias que se han universalizado, actúan sobre el trabajo total y se despliegan sobre los pueblos de la tierra, atrapa-dos en una vasta empresa de recolonización llevada al cabo bajo la autoridad de un gobierno de facto transnacional que ha establecido una jerarquía de Estados.8
El capitalismo imperialista supone en buena medida la universalización no sólo de la explotación, sino también de la dominación, no produce independencia sino dominio, sometimiento de los países recolonizados, de los Estados nacionales en los terrenos económico, político, ideológico, científico, tecnológico, cultural y militar. En este proceso de recolonización se incrementan drástica-mente las asimetrías entre países imperialistas y países recolonizados, así como la exclusión de trabajadores, pueblos y continentes enteros, como es el caso de América Latina y el Caribe, que revela estadísticas brutales de calamidades sociales. De esta manera, el rasgo distintivo del nuevo estadio de desa-rrollo del capital transnacional es el predominio económico, políti-co, ideológico y militar del capital financiero, encarnado en los monopolios transnacionales que ejercen: el monopolio político de acceso a los recursos del planeta, de la mega-producción y los me-ga-mercados, de los flujos financieros, de la investigación científica y tecnológica, de las armas de destrucción masiva, de los medios de comunicación y de orientación cultural.
Los monopolios transnacionales —particularmente los estadounidenses— dictan las reglas del juego e imponen los valores intrínsecos de la sociedad planetaria mediante la occidentalización del pensamiento.
El desarrollo de los monopolios transnacionales resalta la vocación universal y la vertiginosa concentración económica, política y militar del capital. Pero sus tendencias parasitarias que acumulan capital en el narcotráfico, la producción y comercio de armas y las redes de prostitución principalmente, patentiza las fuertes tendencias hacia su descomposición social y al fascismo sistémico. En este marco, el neoliberalismo cumple una necesidad orgánica del capitalismo monopolista transnacional: justificar sus reajustes globales para paliar sus crisis recurrentes a expensas de los pueblos y de los trabajadores del mundo. Acertadamente Marx subrayaba: “Las crisis son siempre soluciones violentas puramente momentáneas de las contradicciones existentes, erupciones violentas que restablecen el equilibrio roto”,9 para luego reiniciar los preparativos de nuevas crisis mucho más agudas y violentas contra su propia existencia.
IV
La estructura económica contemporánea se sustenta en las relacio-nes de producción capitalistas, articuladas a su vez, por la contra-dicción fundamental capital-trabajo. Estas relaciones sustentan en primer término la esencia del actual imperialismo y, en segundo lu-gar, fundamentan las correspondientes formas de enajenación eco-nómica, política, ideológica, jurídica y humana inherentes a este sistema.
El capital es el poder que ha despojado al hombre de su humanidad y lo ha transformado en instrumento esencial del proceso de valorización y por lo mismo de su voraz acumulación. El capital ha enajenado el trabajo y a través de éste, ha enajenado al hombre y la naturaleza. Consecuentemente, ha enajenado las funciones activas y vitales del hombre, así también la vida genérica y la vida individual. El trabajo enajenado que crea y recrea el capitalismo, produce y reproduce miseria, desamparo, estupidez y cretinismo para el tra-bajador.10 El capitalismo es el sistema y el poder de esta enajenación total y los capitalistas su encarnación en tanto personeros y propietarios del capital. Todas las relaciones sociales del mundo capitalista y por ende sus concepciones filosóficas, ideológicas, políticas, económicas, éticas y ecológicas, sólo patentizan la cosificación mercantil del hombre.
Para los capitalistas, la humanidad sería una hueca abstracción si perdiesen de vista el cálculo pragmático de sus ganancias. Por lo mismo, hoy más que ayer, la humanidad deviene egreso e ingreso en los arcanos de la acumulación salvaje de los monopolios transnacionales. Es en el proceso de valorización y por ende de acumulación, donde la humanidad adquiere sustantividad y verdadera impor-tancia para el capital.
He aquí, la oculta miseria de la filosofía de la acumulación imperialista, la indigencia de la razón mercantil que centra en el hombre los procesos de valorización del capital transnacional, como en las libertades y los valores mercantiles las actuales guerras preventivas encaminadas a instaurar una nueva versión del totalitarismo capitalista.
Esta es la dialéctica planetaria de la miseria de la filosofía del imperialismo contemporáneo y, particularmente de los Estados Unidos y por lo mismo, la filosofía imperialista que justifica y legitima el exterminio del pueblo de Irak, sólo pone al desnudo la miseria de la recolonización estadounidense. Esta compleja filosofía del capital, es la filosofía nuclear de todas las racionalidades imperialistas y todas ellas destilan lodo y sangre de acumulación por todos los poros a través de la historia moderna y posmoderna. Actualmente, Estados Unidos piensa y realiza estructural y políticamente todas las facetas de esta filosofía de la barbarie imperialista:
Todas estas filosofías mercantiles además, se corresponden con la metafísica militar que elimina al hombre y deifica el poder de la barbarie en contra de la razón, que pondera la guerra sucia en el nuevo orden mundial y muestra la catadura real de los yanquis genocidas, muy bien pintados por Octavio Paz al decir:
“[…] El hombre de la técnica es una mezcla de Prometeo y Sancho Panza. Es el americano típico, un titán que ama el orden y el progreso, un gigantesco fanático que venera el hacer y nunca se pre-gunta qué es lo que hace y por qué lo hace. No conoce el juego, si-no el deporte. Arroja bombas y envía mensajes el día de las madres. Cree en el amor sentimental y su sadismo se llena de higiene. Arra-sa ciudades y visita siquiatras. […]. Progreso, solidaridad, buenas intenciones y actos execrables […]”.13
V
Con base a las premisas económicas y políticas antes planteadas y a la filosofía mercantil, es fácil comprender la dialéctica imperialista de Estados Unidos, Gran Bretaña y sus socios en Irak. La nueva carnicería global con bombas y mísiles de última generación evidencia a los nuevos cruzados del capital imperialista transnacional.
Gracias a ellos, el pueblo de Irak ha recibido y recibe las radiaciones de nuevas armas de destrucción masiva, hombres y mujeres, niños y ancianos fueron y son rostizados con napalm y uranio empobrecido.
Irak fue y es sometido por sus libertadores a razzias de degradación quirúrgica o mejor dicho al incesante bombardeo humanitario.14 Si bien, la médula económica de esta guerra genocida es apropiarse de las tres reservas petroleras más grandes del mundo, Arabia Saudita, Irak y el mar Caspio, el objetivo político-ideológico del imperialismo de los Estados Unidos es imponer su dominación geoestratégica en el Medio Oriente y la región asiática meridional, para enfrentar en el futuro mediato a Rusia y China, neutralizar a la Unión Europea y al Japón, sus socios y rivales en el nuevo reparto planetario, fiel a su naturaleza imperialista, a su mística fundamentalista y al destino manifiesto que en palabras del senador por Indiana en 1900, Albert Beveridge, rezaba:
“Dios designó al pueblo norteamericano como nación elegida para dar inicio a la regeneración del mundo”.15 Ahora, George W. Bush exclama: “Llegará un momento en que nos quedaremos solos. Por mí, bien. Somos Estados Unidos”.
Es evidente también, que en esta guerra de recolonización sub-yace a la vez una sorda confrontación entre las diferentes fracciones imperialistas y más temprano que tarde, se agudizarán las contra-dicciones intra e inter-imperialistas por el control del nuevo ordenmundial y por el reparto del botín y la reconstrucción (recolonización) de Irak, que monopolizan en primer lugar el imperialismo yanqui y en segundo lugar sus socios y satélites. En este orden de cosas, Estados Unidos es hoy, el primer im-portador de petróleo, consume el 26% del petróleo mundial y pro-duce apenas el 10% y sus reservas alcanzan sólo el 2.9% de las mundiales.
El imperialismo estadounidense puede producir petróleo, pero de cada 10 barriles que necesita para su consumo, 8 se encuentran situados en el Golfo Pérsico y Asia Meridional con el 75% de los hidrocarburos del mundo —luego les siguen Sudamérica y México. En esta dirección, Estados Unidos pretende liquidar a la OPEP, la mayor traba administrativa para convertirse en la primera poten-cia que domine la industria petrolera y culminar así 80 años de co-diciar el petróleo y los recursos hídricos del Medio Oriente y Asia Central.16 Pero además, Estados Unidos que ha venido perdiendo la supremacía económica y cultural que mantuvo más de medio siglo en el mundo y en una coyuntura histórica como la presente, en que se profundiza su decadencia y descomposición sistémica,17 pretende aún afanosamente remodelar el mundo postsoviético baja su batuta y sólo hacerlo y perpetuarlo a través del dominio militar, de sus guerras preventivas y por ende de la barbarie. Por eso, está en curso el terror de los Estados neofascistas de Washington, Londres y Madrid, bajo el cálculo frío de sus truculentas ganancias y no bajo los ideales burgueses de libertad y democracia.
El actual genocidio que planea, comanda y perpetra el imperia-lismo de los Estados Unidos contra el pueblo de Irak, únicamente confirma en el siglo XXI, lo que sentenciaba Marx hace más de un siglo: “el capitalismo llega a la vida rezumando sangre y lodo por todos los poros de píes a cabeza”. Esta nueva guerra colonial del imperialismo yanqui, sólo prueba la añeja política pirata de saqueo, rapiña, genocidio, usurpación te-rritorial, matanzas, invasiones, bloqueos, sórdida diplomacia caño-nera y terrorismo de Estado, consumados a lo largo de su existencia contra los pueblos de los cinco continentes, a muchos de los cuales los ha condenado al subdesarrollo y a la miseria histórica y sistémica.
La paz americana pisotea, ignora y avasalla el derecho interna-cional y convierte al planeta en un Oeste estadounidense, donde impone la ley de la selva, misma que ha sometido, cercenado terri-torios y ha arrasado a millones de seres humanos en México (1848), China (1945), Corea (1950), China (1950), Guatemala (1954), In-donesia (1958), Cuba (desde 1959), Guatemala (1960), Congo (1954), Perú (1965), Laos (1964), Vietnam (1961-73), Camboya (1969), Guatemala (1967), Grenada (1983), Libia (1986), El Salva-dor (1980), Nicaragua (1980), Panamá (1989), Irak (1991), Sudán (1998), Afganistán (1998), Irak (1998), Yugoslavia (1999), Afganis-tán (2001), Irak (2003),18 además de Puerto Rico, Palestina, Líbano y República Dominicana, entre otros.
Es la paz, que ha recurrido al uso de las armas químicas, biológicas y nucleares para ejecutar impunemente sórdidos genocidios en Nagasaki e Hiroshima, Vietnam,19 Cuba, El Salvador, Perú y Colombia, entre otros. Esta es la piratería yanqui que pretende enseñar democracia al mundo apelando al fraude y a la recolonización de los pueblos.
Al respeto Horacio Labastida apuntaba:
“Bush aparece claramente desde el 11/9 como el vicario faraónico de una entidad divina, la democracia estadounidense como democracia impar, paradigmática. El ser demócrata exige copia de la patente estadounidense y la anuencia y bendición de la Casa Blanca. […] La democracia estadounidense, ninguna otra, será extendida por el orbe mediante dos métodos: la ocupación y el entrenamiento de gobiernos peleles, que entreguen el usufructo de los recursos materiales y humanos a las grandes corporaciones supercapitalistas cobijadas en el Tío Sam”.20
Estas son las entrañas brutales de las mafias de la Casa Blanca yel Pentágono que han asolado Asia, África, América Latina y El Caribe con guerras sucias21 y centenares de miles de desaparecidos, mutilados, torturados y masacrados en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, Perú,22 Colombia, Nicaragua, El Salvador23 y Guatemala. Esta es la democracia modelo que ha inundado al planeta con centenares de bases militares para perpetuar su dominación impe-rialista y enfrentar las revoluciones que estallarán inevitablemente en el siglo XXI contra el capitalismo transnacional y el orden despó-tico de Estados Unidos y sus gobiernos cipayos en el mundo. Esta es la doble moral de las trasnacionales petroleras, armamentistas, financieras del narcotráfico y la prostitución, cuyos gobiernos mafiosos han sepultado los restos de las Naciones Unidas, devenida hace tiempo instrumento de Estados Unidos y de las grandes potencias neo-coloniales. Este es el imperialismo postmoderno que consuma crímenes contra la humanidad, violaciones al Derecho Humanitario de Guerra y recurrentes genocidios, y que goza de flagrante impunidad ante los pueblos del orbe, ante la historia, la moral y el derecho internacional. ¿De qué cristianismo nos pueden hablar los neofascistas del norte brutal y revuelto, que conocía ya en su época el Apóstol José Martí, si con gran cinismo y soberbia imperial desoyen incluso los llamados del Vaticano y se embarcan en una nueva guerra de exterminio por petróleo y más territorios?
¿Qué valores defienden las mafias económicas, políticas y militares estadounidenses que pervierten la ciencia y la tecnología y las ponen al servicio de la muerte? ¿Quién sigue después, de este múltiple genocidio biológico, físico, social, cultural,24 natural y étnico, en los mataderos del fascismo norteamericano, Siria, Irán, Corea del Norte, Cuba, Colombia? ¿Por qué habremos de tolerar que esto ocurra, por qué estamos permitiendo que este imperio en franca decadencia siga monopoli-zando a la luz del día la economía, el conocimiento y la cultura de la humanidad?
Sólo la lucha de los pueblos y proletarios del mundo podrá desmontar el genocidio contra Irak y parar esta guerra imperialista ilegítima, ilegal25 e inmoral. Sólo los explotados y dominados del orbe podrán romper las duras cadenas de la esclavización y enajenación capitalistas. Sólo la emancipación revolucionaria y socialista, podrán superar el actual orden de cosas y la prehistoria imperialista. Debemos expropiar a los expropiadores y desarmar a los neo-fascistas de turno, dueños de los mayores arsenales de exterminio masivo en el mundo. Las contradicciones sistémicas y las crisis cíclicas, la universalización, centralización y concentración del capital y medios de producción, la socialización del trabajo, las revoluciones industriales y las bárbaras devastaciones humanas y naturales del capital contemporáneo, prueban la actualidad de sus conceptualizaciones,26 así como sus previsiones geniales al constatar que el capital crea y recrea las armas y los sujetos que lo negaran revolucionariamente.
Como se puede observar, el movimiento histórico del capitalis-mo mundial despojado de sus coyunturas, convalida en lo esencial el diagnóstico que formulara Marx en el siglo XIX, las tareas que si-guen ponen a la orden del día la revolución mundial de los explota-dos y oprimidos. La liberación material y espiritual de los hombres es el camino para fundar una humanidad humanizada, libre y solidaria dueña de su propio destino.
1 Valqui Cachi, Camilo, Vietnam, laboratorio de hoy. Universidad Autónoma de Guerrero-Macehual, México, 1983, p. 200.
2 Valqui Cachi, Camilo, op., cit., p. 222.
3 Valqui Cachi, Camilo, La filosofía de la praxis en México ante el derrumbe del socialismo soviético (Vigencia y viabilidad del marxismo). Instituto de Filosofía de Cu-ba-Instituto de Estudios Parlamentarios “Eduardo Neri”, México, 2002, p. 47.
4 Néstor Kohan, criticando este espejismo posmoderno y neoliberal pone al desnudo la deshumanización del régimen capitalismo afirmando: “Marx encuen-tra dentro de la fábrica autoritarismo, rigidez y autocracia y, aún más, capricho personal y despotismo”, fenómenos que hoy más que ayer se reproducen a escala ampliada acordes con sus drásticas metamorfosis, aunque no aparezcan inmediata-mente en la superficie observable, véase: Kohan, Néstor, Marx en su (tercer) mun-do. Hacia un socialismo no colonizado. Biblos, Buenos Aires, 1998, pp. 215-217.
5 Con la finalidad de profundizar en debate en torno a la globalización y al carácter imperialista del actual sistema capitalista mundial, véase: Aguilar Mon-teverde, Alonso, Globalización y capitalismo. Plaza & Janés, México, 2002; Amin, Samir, Los fantasmas del capitalismo. Una crítica de las modas intelectuales contemporá-neas, Bogotá, 1999; Boron A., Atilio, Imperio imperialismo (una lectura crítica de Michael Hardt y Antonio Negri). Clacso, Buenos Aires, 2002; Ianni, Otavio, La era del globalismo. Siglo XXI, México, 1999; Gowan, Peter, La apuesta por la globaliza-ción. La geoeconomía y la geopolítica del imperialismo euro-estadounidense. Akal, Ma-drid, 2000; Held, David y otros, Transformaciones globales. Política, economía y cultura. Oxford, México, 2002; Saxe-Fernández, John (compilador), Globalización: crítica a un paradigma. Universidad Nacional Autónoma de México-Plaza & Ja-nés, México, 2002; Saxe-Fernández, John et al., Globalización, imperialismo y clase social. Lumen Hvmanitas, Buenos Aires, 2001; Stiglitz, Joseph E., El malestar en la globalización. Taurus, Bogotá, 2002; Valqui Cachi, Camilo, op. cit., pp. 37-50.
6 Valqui Cachi, Camilo, op. cit., p. 42.
7 Royo, Simón, “El capitalismo: una fuente de irracionalismo a la que se enfrenta la antiglobalización”, en http://www.rebelion.org∞, 20 de marzo de 2003.
8 Valqui Cachi, Camilo, op. cit., p. 46.
9 Al referirse a la crisis Marx destaca: “[…] las pérdidas se reparten de un modo muy desigual y en forma muy distinta, haciendo que unos capitales se pa-ralicen, que otros se destruyan, que otros experimenten una pérdida simplemen-te relativa o una depreciación puramente transitoria, etc. Pero, en todo caso, el equilibrio se restablece mediante la movilización e incluso destrucción de capital en mayor o menor proporción”, Véase: Marx, Carlos, El Capital, Edit. De Las Ciencias Sociales, La Habana, 1980, T. III, p. 276.
10 Marx, Carlos y Federico Engels, Obras fundamentales. Marx escritos de juventud. Fondo de Cultura Económica, México, 1982, pp. 597 y 600.
11 Véase: “La televisión pública de EEUU contribuye al encubrimiento y al engaño. Las masacres antes de la masacre. Mentiras y masacres”, en Mid-East Realitties, traducido para Rebelión por Germán Leyes en http://www.rebelión∞. org, 6 de abril de 2003; Piris, Alberto, “Engaños y mentiras”, en http://rebelió-n.org∞, 22 de marzo de 2003; y Rey Alamillo, Francisco, “La primera víctima de la guerra es la verdad”, en http://www.rebelión.org∞ 22 de marzo de 2003.
12 Véase: Carrillo Olea, Jorge, “El presupuesto 2004 del Pentágono”, La Jornada, 29 de marzo de 2003, México.
13 Citado por José Cueli, “Descubrir, no revelar”, La Jornada, 28 de marzo de 2003.
14 Brown, John, “Teoría del bombardeo humanitario (Ensayo sobre algunos aspectos de la dominación neoliberal)”, en http://www.rebelión.org∞, 30 de marzo de 2003. Véase también: “La criminal mentira que se esconde detrás de las inter-venciones humanitarias”, en http://www.rebelion.org∞, 28 de marzo de 2003.
15 Boff, Leonardo, “La mística de Bush”, en hhtp://www.rebelion.org, 2 de abril de 2003.
16 Véase el excelente trabajo de Orlando Caputo, “El petróleo en cifras: Las causas económicas de la guerra de EE UU”, en http://alainet.org∞, 14 de marzo de 2003; así como la entrevista a Heinz Dieterich Steffan por Ricardo Martínez Martínez en http://www.rebelion.org∞, 27 de marzo de 2003; además, Bolívar, Reinaldo, “De Irak a Venezuela. O cuando la doctrina Bush nos alcance”, en http://www.rebelion.org∞, 31 de marzo de 2003, y Oliman, Bertell, “¿Por qué una guerra contra Irak? ¿Por qué ahora?”, http://www.rebelion.org∞, 21 de marzo de 2003.
17 Véase: Ramoneda, Joseph, “Entrevista a Emmanuel Todd, analista francés. Esto es una muestra de debilidad de EEUU”, en http://www.rebelión.org∞, 31 de marzo de 2003; Zibechi, Raúl, “Dominar el mundo para postergar la decadencia imperial”, en http://www.rebelión.org∞, 23 de marzo de 2003; Rosest, Meter, “Im-perio débil, imperio peligroso: guerra y libre comercio”, en http://www.rebelion∞. org, 21 de marzo de 2003; y Beinstein, Jorge. “Capitalismo senil y decadencia mi-litarista del imperio”, en http://www.rebelion.org∞, 20 de marzo de 2003.
18 Royo, Simón, “Lecciones de la guerra de la OTAN en Yugoslavia para la guerra actual contra Irak”, en http://rebelión,org∞, 28 de marzo de 2003.
19 Véase: Valqui Cachi, Camilo, Vietnam laboratorio de hoy. Universidad Autó-noma de Guerrero-Macehual, México, 1983.
20 Labastida, Horacio, “¿Nazismo global?”, en La Jornada, 21 de marzo de 2003.
21 Conte, Gabriel, “Estados Unidos debería reconocer que entrenó a dictadores en Latinoamérica y corregir lo hecho”, en http://www.rebelion.com∞, 22 de marzo de 2003.
22 Véanse: Valqui Cachi, Camilo, Partes de guerra en el Perú. Nueva Sociolo-gía, México, 1988; y Valqui, C. et al., Perú: una luz en el sendero. Fontamara, Méxi-co, 1988.
23 Valqui Cachi, Camilo, Genocidio y revolución en El Salvador. Editorial Uni-versitaria, El Salvador, 1983.
24 Además del genocidio social y del ecocidio, los invasores anglo-estadouni-denses han perpetrado de manera profesional un gran genocidio cultural contra una de las mayores riquezas del patrimonio cultural de la humanidad (25 mil si-tios arqueológicos y 4 mil monumentos y zonas histórico-culturales) legada por la antigua Mesopotamia, cuna de la civilización occidental y base histórica y cultural del pueblo iraquí, castigada ahora por miles de bombas y misiles de los nuevos cruzados imperialistas. Véase al respecto: García Bermejo, Carmen, “La coalición anglo-estadounidense bombardea el patrimonio. Irak: destrucción histórica y ge-nocidio cultural”, en El Financiero, 3 de abril de 2003, p. 57.
25 Para conocer los fundamentos de la ilegalidad de la agresión anglo-esta-dounidense contra Irak, véase: McGirr, Eoin y otros, “Dictamen: la legalidad in-ternacional del uso de la fuerza contra Irak”, en http://www.rebelion.org∞, 22 de marzo de 2003.
26 Valqui Cachi, Camilo, La filosofía de la praxis en México ante el derrumbe del socialismo soviético…op. cit., p. 39.
I
En mi libro Vietnam, laboratorio de hoy, publicado en 1983, dedica-do al análisis del exterminio del pueblo vietnamita perpetrado (con armas de destrucción masiva: químicas, bacteriológicas y psicodé-licas) entre 1954 y 1975 por el imperialismo de Estados Unidos, escribí:
“La guerra de agresión norteamericana, sus crímenes contra la paz, que violan las leyes internas e internacionales y específicamen-te las de carácter penal internacional, son de naturaleza vil. Vulne-ran la condición humana, la ofenden y humillan. Se burlan de todos los principios que rigen al homo sapiens, los pisotea con sádica impu-dicia y los degrada. Se trata en verdad de una guerra planeada y conducida por un Estado imperialista […], en el que se ha compen-diado toda la bestialidad, cuyas leyes y costumbres atentan además contra el espíritu libertario de los pueblos del mundo y el suyo pro-pio, y en el que la escala de valores liberales de la burguesía ha caído en la degradación, la falsía y la corrupción. Es una guerra cínica que condecora a criminales por haber asesinado a los “amarillos”, “obli-cuos”, o “monos” en defensa de lo que ella llama “mundo libre”, mundo en donde agonizan sus esclavos. Agresión racista y misera-ble embarrada en mitos retrógrados, cuyos criminales despanzurran con licencia imperialista”.1 Hoy, excepto las nuevas coyunturas geoestratégicas, esta crítica es vigente y actual, muestra aún la verdadera naturaleza rapaz y genocida del imperialismo estadounidense. De esta sórdida recolonización yanqui, baste un botón de muestra para comprender el perverso pragmatismo del Occidente:
“Operación de los niños de Vietnam del Sur a los niños de Viet-nam del Norte”, realizada por Estados Unidos, en septiembre de 1965 y repetida otras veces como símbolo de “fraternidad”.
Esta siniestra tarea fue consumada por el ejército agresor, así:
“El 1° de septiembre que es el festival de los niños de Vietnam del Norte, los aviones americanos dejaron caer sobre 5 ciudades de Vietnam del Norte una lluvia de 10000 paquetes de “juguetes, efec-tos escolares y jabón”, con una etiqueta que precisamente decía: “De los niños de Vietnam del Sur a los niños de Vietnam del Norte”. Los expertos de la guerra psicológica de Saigón y Washington diseñaron los paquetes. Un día antes de esta operación, la aviación americana había estado destruyendo puentes en Vietnam y bombardeando las zonas en que se habían arrojado los “juguetes”. Los paquetes llega-ron a poder de los niños, los que no podían verlos por faltarles ojos, ni podían tocarlos por faltarles manos, perdidos a consecuencia de los ataques de los aviones americanos con fuertes explosivos, napalm y lazy dog”. (Daily Worker, 11 de septiembre de 1965).2
II
Con este antecedente, pero no el único en siglo XX, procedamos al análisis del segundo genocidio de recolonización en el siglo XXI, después del de Afganistán, en contra de Irak, pueblo exhausto y de-sarmado por doce años de embargo, bombardeos e inspecciones arbitrarias, crimen planeado, financiado, dirigido y ejecutado par-ticularmente por Estados Unidos, potencia mundial que supera inmensamente al resto de sus socios y rivales en arsenales de des-trucción masiva como nuclear, químico y bacteriológico y, que ha convertido al planeta en una jungla colonial.
La nueva guerra imperialista y los crímenes de lesa humanidad de la administración Bush y sus socios, contra el pueblo de Irak, requieren instrumentos de análisis que permitan encontrar la esencia de esta guerra desbrozando el bosque de falsedades ideoló-gicas, instrumentadas y fomentadas por los agresores y sus medios de comunicación masiva, con el objetivo de justificar sus verdade-ros objetivos geoestratégicos, secuestrar y paralizar las combativas movilizaciones de millones de seres humanos a nivel mundial. Para el análisis y crítica de esta nueva guerra de recolonización estadounidense, utilizaremos el instrumental teórico y metodológi-co del marxismo crítico. Su visión filosófica, su epistemología, sus métodos, conceptos, categorías y leyes, así como su concepción materialista de la historia y la crítica marxista del capitalismo, con-frontadas con la realidad del siglo XXI, nos servirán para desmistifi-car la mitología imperialista en torno al genocidio de Irak.
En esta perspectiva de análisis, la totalidad capitalista es una abstracción pura, sin el manejo dialéctico de la estructura y la supe-restructura y ambas, otras tantas abstracciones ilusorias, sin el uso de conceptos claves como: relaciones de producción, explotación, clases sociales, revolución, capital, trabajo asalariado, plusvalía, acu-mulación, crisis, ganancia, fetichismo e imperialismo, que sólo ex-presan la síntesis de la totalidad capitalista contemporánea en la cabeza de los hombres, aunque ellos mismo la ignoren o la vivan ideológica o enajenadamente.
Dejar de lado en este análisis la trama de las relaciones de producción capitalista, significa abordar la guerra colonial estadounidense con los mismos visores de los imperialistas y caer en su semántica paralógica saturada de mitos, cinismo y vulgaridad. Tenerlas en cuenta, conduce a descubrir en la complejidad geo-política, religiosa, cultural y étnica de esta guerra genocida y tras los velos del engaño yanqui, el papel clave que juegan los intereses económicos trasnacionales en la agresión anglo-estadounidense.
Los intereses económicos en primer lugar, vertebran la com-plejidad de esta guerra imperialista y subyacen en los discursos po-lítico-ideológicos y en las prácticas de los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña y sus demás socios imperialistas. Los inte-reses económicos sustantivan y guían la operación “Libertad de Irak”, justifican y legitiman plenamente la virtual eliminación de la ONU y del Derecho Internacional y todas las sórdidas operaciones bélicas contra el pueblo de Irak.
En última instancia las contradicciones económicas, explican y disuelven la mitología de la piratería imperialista. Las contradicciones económicas son los verdaderos motores de la salvaje acumulación imperialista en el presente siglo, cuyos lubricantes son las guerras de colonización y recolonización. Este substrato permite descifrar las causas profundas, los verdaderos objetivos y los impactos predadores del genocidio estadounidense y británico contra el pueblo de Irak.
III
En este sentido, las intrincadas metamorfosis del capital contemporáneo, si bien han conducido a una transfiguración de la totalidad capitalista y de las fuerzas productivas sobre las que descansa, no significa el cambio de naturaleza del capital,3 menos la pérdida de su carácter imperialista, mucho más una supuesta humanización del capitalismo actual,4 como pretenden los apologistas e ideólogos de la llamada globalización.5 Las mutaciones capitalistas están en concordancia con sus contradicciones sistémicas, sus crisis cíclicas y sus tendencias de explotación y dominación, se corresponden con su propia esencia y dialéctica.
En el curso de estas metamorfosis el proletariado y los pueblos del mundo son sometidos por el capital hambriento de plusvalía a profundas reestructuraciones de enajenación, mutilación y cretini-zación, avasallados al mismo tiempo por el poder de la ciencia y la tecnología como formas de movimiento del capital.
Estos fenómenos muestran el carácter destructivo de la ciencia y la tecnología cuando éstas son puestas al servicio de la valorización de capital, mediante el circuito: ciencia-producción-poder político.6 El envilecimiento de la ciencia y la tecnología, pasa por convertirlas en potentes y sofisticadas fuerzas productivas del exterminio y la muerte social. Y esto, sólo pone de manifiesto la fría racionalidad de los dueños del capital que explotan y dominan ecuménicamente y al mismo tiempo acredita al capitalismo como fuente cotidiana no sólo de irracionalismo sino de depredación que explota y domina ecuménicamente.7 La apropiación de plusvalía, la dominación y subordinación económica, política, científica, tecnológica, militar y cultural impe-rialistas, son tendencias que se han universalizado, actúan sobre el trabajo total y se despliegan sobre los pueblos de la tierra, atrapa-dos en una vasta empresa de recolonización llevada al cabo bajo la autoridad de un gobierno de facto transnacional que ha establecido una jerarquía de Estados.8
El capitalismo imperialista supone en buena medida la universalización no sólo de la explotación, sino también de la dominación, no produce independencia sino dominio, sometimiento de los países recolonizados, de los Estados nacionales en los terrenos económico, político, ideológico, científico, tecnológico, cultural y militar. En este proceso de recolonización se incrementan drástica-mente las asimetrías entre países imperialistas y países recolonizados, así como la exclusión de trabajadores, pueblos y continentes enteros, como es el caso de América Latina y el Caribe, que revela estadísticas brutales de calamidades sociales. De esta manera, el rasgo distintivo del nuevo estadio de desa-rrollo del capital transnacional es el predominio económico, políti-co, ideológico y militar del capital financiero, encarnado en los monopolios transnacionales que ejercen: el monopolio político de acceso a los recursos del planeta, de la mega-producción y los me-ga-mercados, de los flujos financieros, de la investigación científica y tecnológica, de las armas de destrucción masiva, de los medios de comunicación y de orientación cultural.
Los monopolios transnacionales —particularmente los estadounidenses— dictan las reglas del juego e imponen los valores intrínsecos de la sociedad planetaria mediante la occidentalización del pensamiento.
El desarrollo de los monopolios transnacionales resalta la vocación universal y la vertiginosa concentración económica, política y militar del capital. Pero sus tendencias parasitarias que acumulan capital en el narcotráfico, la producción y comercio de armas y las redes de prostitución principalmente, patentiza las fuertes tendencias hacia su descomposición social y al fascismo sistémico. En este marco, el neoliberalismo cumple una necesidad orgánica del capitalismo monopolista transnacional: justificar sus reajustes globales para paliar sus crisis recurrentes a expensas de los pueblos y de los trabajadores del mundo. Acertadamente Marx subrayaba: “Las crisis son siempre soluciones violentas puramente momentáneas de las contradicciones existentes, erupciones violentas que restablecen el equilibrio roto”,9 para luego reiniciar los preparativos de nuevas crisis mucho más agudas y violentas contra su propia existencia.
IV
La estructura económica contemporánea se sustenta en las relacio-nes de producción capitalistas, articuladas a su vez, por la contra-dicción fundamental capital-trabajo. Estas relaciones sustentan en primer término la esencia del actual imperialismo y, en segundo lu-gar, fundamentan las correspondientes formas de enajenación eco-nómica, política, ideológica, jurídica y humana inherentes a este sistema.
El capital es el poder que ha despojado al hombre de su humanidad y lo ha transformado en instrumento esencial del proceso de valorización y por lo mismo de su voraz acumulación. El capital ha enajenado el trabajo y a través de éste, ha enajenado al hombre y la naturaleza. Consecuentemente, ha enajenado las funciones activas y vitales del hombre, así también la vida genérica y la vida individual. El trabajo enajenado que crea y recrea el capitalismo, produce y reproduce miseria, desamparo, estupidez y cretinismo para el tra-bajador.10 El capitalismo es el sistema y el poder de esta enajenación total y los capitalistas su encarnación en tanto personeros y propietarios del capital. Todas las relaciones sociales del mundo capitalista y por ende sus concepciones filosóficas, ideológicas, políticas, económicas, éticas y ecológicas, sólo patentizan la cosificación mercantil del hombre.
Para los capitalistas, la humanidad sería una hueca abstracción si perdiesen de vista el cálculo pragmático de sus ganancias. Por lo mismo, hoy más que ayer, la humanidad deviene egreso e ingreso en los arcanos de la acumulación salvaje de los monopolios transnacionales. Es en el proceso de valorización y por ende de acumulación, donde la humanidad adquiere sustantividad y verdadera impor-tancia para el capital.
He aquí, la oculta miseria de la filosofía de la acumulación imperialista, la indigencia de la razón mercantil que centra en el hombre los procesos de valorización del capital transnacional, como en las libertades y los valores mercantiles las actuales guerras preventivas encaminadas a instaurar una nueva versión del totalitarismo capitalista.
Esta es la dialéctica planetaria de la miseria de la filosofía del imperialismo contemporáneo y, particularmente de los Estados Unidos y por lo mismo, la filosofía imperialista que justifica y legitima el exterminio del pueblo de Irak, sólo pone al desnudo la miseria de la recolonización estadounidense. Esta compleja filosofía del capital, es la filosofía nuclear de todas las racionalidades imperialistas y todas ellas destilan lodo y sangre de acumulación por todos los poros a través de la historia moderna y posmoderna. Actualmente, Estados Unidos piensa y realiza estructural y políticamente todas las facetas de esta filosofía de la barbarie imperialista:
- Filosofía de la explotación, sustentada en la plusvalía, la esclavitud asalariada, el saqueo, la rapiña y la usura contemporáneos.
- Filosofía de la dominación, que imbrica conquista, violencia, esclavización asalariada, colonialismo, recolonización, exterminio, anexión, fascismo y marcatismo.
- Filosofía del derecho mercantil, que supone la flagrante violación de leyes, convenios y cartas que consagran los derechos de las personas y los pueblos. Derecho de jungla porque Estados Unidos no se somete a ninguna ley, pero tiene patente de corso para la conquista y cualquier golpe de Estado mundial. En este marco de impunidad Estados Unidos goza del status de superpotencia delincuente.
- Filosofía de la ética mercantil al servicio del imperialismo económico y el código de ganancias.
- Filosofía de la mentira mercantil que victima a la verdad dando paso a las mentiras mediáticas11 en atención a las cifras de acumulación y forjando de este modo el poder aplastante de la desinformación, que hace apología de la irracionalidad y el absurdo.
- Filosofía de la deshumanización mercantil que racionaliza el genocidio y el desprecio total hacia los pueblos, el racismo y el fun-damentalismo y la venganza con escalofriante ferocidad y crueldad mesiánica.
- Filosofía de la cultura mercantil, en la que la obra material y espiritual de la humanidad vale en la medida en que facilite la valo-rización del capital y defienda la eternidad del sistema y el dogma del mercado.
- Filosofía mercantil de la ciencia y la tecnología, que da pie a la subversión de las mismas, a la corrupción de sus agentes, a la irracionalidad práctica del conocimiento y a la metafísica militar, expresada en el colosal presupuesto de 395.3 mil millones de dólares para 200412 y el despliegue del suculento negocio de las trans-nacionales de armamentos, que a la vez lubrica al complejo militar industrial como factor esencial para la reproducción del capitalis-mo, convirtiendo cada guerra colonial además, en un polígono de pruebas bélicas que escalan la atrocidad, la cobardía y la estupidez en relación directa al heroísmo de los pueblos.
Todas estas filosofías mercantiles además, se corresponden con la metafísica militar que elimina al hombre y deifica el poder de la barbarie en contra de la razón, que pondera la guerra sucia en el nuevo orden mundial y muestra la catadura real de los yanquis genocidas, muy bien pintados por Octavio Paz al decir:
“[…] El hombre de la técnica es una mezcla de Prometeo y Sancho Panza. Es el americano típico, un titán que ama el orden y el progreso, un gigantesco fanático que venera el hacer y nunca se pre-gunta qué es lo que hace y por qué lo hace. No conoce el juego, si-no el deporte. Arroja bombas y envía mensajes el día de las madres. Cree en el amor sentimental y su sadismo se llena de higiene. Arra-sa ciudades y visita siquiatras. […]. Progreso, solidaridad, buenas intenciones y actos execrables […]”.13
V
Con base a las premisas económicas y políticas antes planteadas y a la filosofía mercantil, es fácil comprender la dialéctica imperialista de Estados Unidos, Gran Bretaña y sus socios en Irak. La nueva carnicería global con bombas y mísiles de última generación evidencia a los nuevos cruzados del capital imperialista transnacional.
Gracias a ellos, el pueblo de Irak ha recibido y recibe las radiaciones de nuevas armas de destrucción masiva, hombres y mujeres, niños y ancianos fueron y son rostizados con napalm y uranio empobrecido.
Irak fue y es sometido por sus libertadores a razzias de degradación quirúrgica o mejor dicho al incesante bombardeo humanitario.14 Si bien, la médula económica de esta guerra genocida es apropiarse de las tres reservas petroleras más grandes del mundo, Arabia Saudita, Irak y el mar Caspio, el objetivo político-ideológico del imperialismo de los Estados Unidos es imponer su dominación geoestratégica en el Medio Oriente y la región asiática meridional, para enfrentar en el futuro mediato a Rusia y China, neutralizar a la Unión Europea y al Japón, sus socios y rivales en el nuevo reparto planetario, fiel a su naturaleza imperialista, a su mística fundamentalista y al destino manifiesto que en palabras del senador por Indiana en 1900, Albert Beveridge, rezaba:
“Dios designó al pueblo norteamericano como nación elegida para dar inicio a la regeneración del mundo”.15 Ahora, George W. Bush exclama: “Llegará un momento en que nos quedaremos solos. Por mí, bien. Somos Estados Unidos”.
Es evidente también, que en esta guerra de recolonización sub-yace a la vez una sorda confrontación entre las diferentes fracciones imperialistas y más temprano que tarde, se agudizarán las contra-dicciones intra e inter-imperialistas por el control del nuevo ordenmundial y por el reparto del botín y la reconstrucción (recolonización) de Irak, que monopolizan en primer lugar el imperialismo yanqui y en segundo lugar sus socios y satélites. En este orden de cosas, Estados Unidos es hoy, el primer im-portador de petróleo, consume el 26% del petróleo mundial y pro-duce apenas el 10% y sus reservas alcanzan sólo el 2.9% de las mundiales.
El imperialismo estadounidense puede producir petróleo, pero de cada 10 barriles que necesita para su consumo, 8 se encuentran situados en el Golfo Pérsico y Asia Meridional con el 75% de los hidrocarburos del mundo —luego les siguen Sudamérica y México. En esta dirección, Estados Unidos pretende liquidar a la OPEP, la mayor traba administrativa para convertirse en la primera poten-cia que domine la industria petrolera y culminar así 80 años de co-diciar el petróleo y los recursos hídricos del Medio Oriente y Asia Central.16 Pero además, Estados Unidos que ha venido perdiendo la supremacía económica y cultural que mantuvo más de medio siglo en el mundo y en una coyuntura histórica como la presente, en que se profundiza su decadencia y descomposición sistémica,17 pretende aún afanosamente remodelar el mundo postsoviético baja su batuta y sólo hacerlo y perpetuarlo a través del dominio militar, de sus guerras preventivas y por ende de la barbarie. Por eso, está en curso el terror de los Estados neofascistas de Washington, Londres y Madrid, bajo el cálculo frío de sus truculentas ganancias y no bajo los ideales burgueses de libertad y democracia.
El actual genocidio que planea, comanda y perpetra el imperia-lismo de los Estados Unidos contra el pueblo de Irak, únicamente confirma en el siglo XXI, lo que sentenciaba Marx hace más de un siglo: “el capitalismo llega a la vida rezumando sangre y lodo por todos los poros de píes a cabeza”. Esta nueva guerra colonial del imperialismo yanqui, sólo prueba la añeja política pirata de saqueo, rapiña, genocidio, usurpación te-rritorial, matanzas, invasiones, bloqueos, sórdida diplomacia caño-nera y terrorismo de Estado, consumados a lo largo de su existencia contra los pueblos de los cinco continentes, a muchos de los cuales los ha condenado al subdesarrollo y a la miseria histórica y sistémica.
La paz americana pisotea, ignora y avasalla el derecho interna-cional y convierte al planeta en un Oeste estadounidense, donde impone la ley de la selva, misma que ha sometido, cercenado terri-torios y ha arrasado a millones de seres humanos en México (1848), China (1945), Corea (1950), China (1950), Guatemala (1954), In-donesia (1958), Cuba (desde 1959), Guatemala (1960), Congo (1954), Perú (1965), Laos (1964), Vietnam (1961-73), Camboya (1969), Guatemala (1967), Grenada (1983), Libia (1986), El Salva-dor (1980), Nicaragua (1980), Panamá (1989), Irak (1991), Sudán (1998), Afganistán (1998), Irak (1998), Yugoslavia (1999), Afganis-tán (2001), Irak (2003),18 además de Puerto Rico, Palestina, Líbano y República Dominicana, entre otros.
Es la paz, que ha recurrido al uso de las armas químicas, biológicas y nucleares para ejecutar impunemente sórdidos genocidios en Nagasaki e Hiroshima, Vietnam,19 Cuba, El Salvador, Perú y Colombia, entre otros. Esta es la piratería yanqui que pretende enseñar democracia al mundo apelando al fraude y a la recolonización de los pueblos.
Al respeto Horacio Labastida apuntaba:
“Bush aparece claramente desde el 11/9 como el vicario faraónico de una entidad divina, la democracia estadounidense como democracia impar, paradigmática. El ser demócrata exige copia de la patente estadounidense y la anuencia y bendición de la Casa Blanca. […] La democracia estadounidense, ninguna otra, será extendida por el orbe mediante dos métodos: la ocupación y el entrenamiento de gobiernos peleles, que entreguen el usufructo de los recursos materiales y humanos a las grandes corporaciones supercapitalistas cobijadas en el Tío Sam”.20
Estas son las entrañas brutales de las mafias de la Casa Blanca yel Pentágono que han asolado Asia, África, América Latina y El Caribe con guerras sucias21 y centenares de miles de desaparecidos, mutilados, torturados y masacrados en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, Perú,22 Colombia, Nicaragua, El Salvador23 y Guatemala. Esta es la democracia modelo que ha inundado al planeta con centenares de bases militares para perpetuar su dominación impe-rialista y enfrentar las revoluciones que estallarán inevitablemente en el siglo XXI contra el capitalismo transnacional y el orden despó-tico de Estados Unidos y sus gobiernos cipayos en el mundo. Esta es la doble moral de las trasnacionales petroleras, armamentistas, financieras del narcotráfico y la prostitución, cuyos gobiernos mafiosos han sepultado los restos de las Naciones Unidas, devenida hace tiempo instrumento de Estados Unidos y de las grandes potencias neo-coloniales. Este es el imperialismo postmoderno que consuma crímenes contra la humanidad, violaciones al Derecho Humanitario de Guerra y recurrentes genocidios, y que goza de flagrante impunidad ante los pueblos del orbe, ante la historia, la moral y el derecho internacional. ¿De qué cristianismo nos pueden hablar los neofascistas del norte brutal y revuelto, que conocía ya en su época el Apóstol José Martí, si con gran cinismo y soberbia imperial desoyen incluso los llamados del Vaticano y se embarcan en una nueva guerra de exterminio por petróleo y más territorios?
¿Qué valores defienden las mafias económicas, políticas y militares estadounidenses que pervierten la ciencia y la tecnología y las ponen al servicio de la muerte? ¿Quién sigue después, de este múltiple genocidio biológico, físico, social, cultural,24 natural y étnico, en los mataderos del fascismo norteamericano, Siria, Irán, Corea del Norte, Cuba, Colombia? ¿Por qué habremos de tolerar que esto ocurra, por qué estamos permitiendo que este imperio en franca decadencia siga monopoli-zando a la luz del día la economía, el conocimiento y la cultura de la humanidad?
Sólo la lucha de los pueblos y proletarios del mundo podrá desmontar el genocidio contra Irak y parar esta guerra imperialista ilegítima, ilegal25 e inmoral. Sólo los explotados y dominados del orbe podrán romper las duras cadenas de la esclavización y enajenación capitalistas. Sólo la emancipación revolucionaria y socialista, podrán superar el actual orden de cosas y la prehistoria imperialista. Debemos expropiar a los expropiadores y desarmar a los neo-fascistas de turno, dueños de los mayores arsenales de exterminio masivo en el mundo. Las contradicciones sistémicas y las crisis cíclicas, la universalización, centralización y concentración del capital y medios de producción, la socialización del trabajo, las revoluciones industriales y las bárbaras devastaciones humanas y naturales del capital contemporáneo, prueban la actualidad de sus conceptualizaciones,26 así como sus previsiones geniales al constatar que el capital crea y recrea las armas y los sujetos que lo negaran revolucionariamente.
Como se puede observar, el movimiento histórico del capitalis-mo mundial despojado de sus coyunturas, convalida en lo esencial el diagnóstico que formulara Marx en el siglo XIX, las tareas que si-guen ponen a la orden del día la revolución mundial de los explota-dos y oprimidos. La liberación material y espiritual de los hombres es el camino para fundar una humanidad humanizada, libre y solidaria dueña de su propio destino.
1 Valqui Cachi, Camilo, Vietnam, laboratorio de hoy. Universidad Autónoma de Guerrero-Macehual, México, 1983, p. 200.
2 Valqui Cachi, Camilo, op., cit., p. 222.
3 Valqui Cachi, Camilo, La filosofía de la praxis en México ante el derrumbe del socialismo soviético (Vigencia y viabilidad del marxismo). Instituto de Filosofía de Cu-ba-Instituto de Estudios Parlamentarios “Eduardo Neri”, México, 2002, p. 47.
4 Néstor Kohan, criticando este espejismo posmoderno y neoliberal pone al desnudo la deshumanización del régimen capitalismo afirmando: “Marx encuen-tra dentro de la fábrica autoritarismo, rigidez y autocracia y, aún más, capricho personal y despotismo”, fenómenos que hoy más que ayer se reproducen a escala ampliada acordes con sus drásticas metamorfosis, aunque no aparezcan inmediata-mente en la superficie observable, véase: Kohan, Néstor, Marx en su (tercer) mun-do. Hacia un socialismo no colonizado. Biblos, Buenos Aires, 1998, pp. 215-217.
5 Con la finalidad de profundizar en debate en torno a la globalización y al carácter imperialista del actual sistema capitalista mundial, véase: Aguilar Mon-teverde, Alonso, Globalización y capitalismo. Plaza & Janés, México, 2002; Amin, Samir, Los fantasmas del capitalismo. Una crítica de las modas intelectuales contemporá-neas, Bogotá, 1999; Boron A., Atilio, Imperio imperialismo (una lectura crítica de Michael Hardt y Antonio Negri). Clacso, Buenos Aires, 2002; Ianni, Otavio, La era del globalismo. Siglo XXI, México, 1999; Gowan, Peter, La apuesta por la globaliza-ción. La geoeconomía y la geopolítica del imperialismo euro-estadounidense. Akal, Ma-drid, 2000; Held, David y otros, Transformaciones globales. Política, economía y cultura. Oxford, México, 2002; Saxe-Fernández, John (compilador), Globalización: crítica a un paradigma. Universidad Nacional Autónoma de México-Plaza & Ja-nés, México, 2002; Saxe-Fernández, John et al., Globalización, imperialismo y clase social. Lumen Hvmanitas, Buenos Aires, 2001; Stiglitz, Joseph E., El malestar en la globalización. Taurus, Bogotá, 2002; Valqui Cachi, Camilo, op. cit., pp. 37-50.
6 Valqui Cachi, Camilo, op. cit., p. 42.
7 Royo, Simón, “El capitalismo: una fuente de irracionalismo a la que se enfrenta la antiglobalización”, en http://www.rebelion.org∞, 20 de marzo de 2003.
8 Valqui Cachi, Camilo, op. cit., p. 46.
9 Al referirse a la crisis Marx destaca: “[…] las pérdidas se reparten de un modo muy desigual y en forma muy distinta, haciendo que unos capitales se pa-ralicen, que otros se destruyan, que otros experimenten una pérdida simplemen-te relativa o una depreciación puramente transitoria, etc. Pero, en todo caso, el equilibrio se restablece mediante la movilización e incluso destrucción de capital en mayor o menor proporción”, Véase: Marx, Carlos, El Capital, Edit. De Las Ciencias Sociales, La Habana, 1980, T. III, p. 276.
10 Marx, Carlos y Federico Engels, Obras fundamentales. Marx escritos de juventud. Fondo de Cultura Económica, México, 1982, pp. 597 y 600.
11 Véase: “La televisión pública de EEUU contribuye al encubrimiento y al engaño. Las masacres antes de la masacre. Mentiras y masacres”, en Mid-East Realitties, traducido para Rebelión por Germán Leyes en http://www.rebelión∞. org, 6 de abril de 2003; Piris, Alberto, “Engaños y mentiras”, en http://rebelió-n.org∞, 22 de marzo de 2003; y Rey Alamillo, Francisco, “La primera víctima de la guerra es la verdad”, en http://www.rebelión.org∞ 22 de marzo de 2003.
12 Véase: Carrillo Olea, Jorge, “El presupuesto 2004 del Pentágono”, La Jornada, 29 de marzo de 2003, México.
13 Citado por José Cueli, “Descubrir, no revelar”, La Jornada, 28 de marzo de 2003.
14 Brown, John, “Teoría del bombardeo humanitario (Ensayo sobre algunos aspectos de la dominación neoliberal)”, en http://www.rebelión.org∞, 30 de marzo de 2003. Véase también: “La criminal mentira que se esconde detrás de las inter-venciones humanitarias”, en http://www.rebelion.org∞, 28 de marzo de 2003.
15 Boff, Leonardo, “La mística de Bush”, en hhtp://www.rebelion.org, 2 de abril de 2003.
16 Véase el excelente trabajo de Orlando Caputo, “El petróleo en cifras: Las causas económicas de la guerra de EE UU”, en http://alainet.org∞, 14 de marzo de 2003; así como la entrevista a Heinz Dieterich Steffan por Ricardo Martínez Martínez en http://www.rebelion.org∞, 27 de marzo de 2003; además, Bolívar, Reinaldo, “De Irak a Venezuela. O cuando la doctrina Bush nos alcance”, en http://www.rebelion.org∞, 31 de marzo de 2003, y Oliman, Bertell, “¿Por qué una guerra contra Irak? ¿Por qué ahora?”, http://www.rebelion.org∞, 21 de marzo de 2003.
17 Véase: Ramoneda, Joseph, “Entrevista a Emmanuel Todd, analista francés. Esto es una muestra de debilidad de EEUU”, en http://www.rebelión.org∞, 31 de marzo de 2003; Zibechi, Raúl, “Dominar el mundo para postergar la decadencia imperial”, en http://www.rebelión.org∞, 23 de marzo de 2003; Rosest, Meter, “Im-perio débil, imperio peligroso: guerra y libre comercio”, en http://www.rebelion∞. org, 21 de marzo de 2003; y Beinstein, Jorge. “Capitalismo senil y decadencia mi-litarista del imperio”, en http://www.rebelion.org∞, 20 de marzo de 2003.
18 Royo, Simón, “Lecciones de la guerra de la OTAN en Yugoslavia para la guerra actual contra Irak”, en http://rebelión,org∞, 28 de marzo de 2003.
19 Véase: Valqui Cachi, Camilo, Vietnam laboratorio de hoy. Universidad Autó-noma de Guerrero-Macehual, México, 1983.
20 Labastida, Horacio, “¿Nazismo global?”, en La Jornada, 21 de marzo de 2003.
21 Conte, Gabriel, “Estados Unidos debería reconocer que entrenó a dictadores en Latinoamérica y corregir lo hecho”, en http://www.rebelion.com∞, 22 de marzo de 2003.
22 Véanse: Valqui Cachi, Camilo, Partes de guerra en el Perú. Nueva Sociolo-gía, México, 1988; y Valqui, C. et al., Perú: una luz en el sendero. Fontamara, Méxi-co, 1988.
23 Valqui Cachi, Camilo, Genocidio y revolución en El Salvador. Editorial Uni-versitaria, El Salvador, 1983.
24 Además del genocidio social y del ecocidio, los invasores anglo-estadouni-denses han perpetrado de manera profesional un gran genocidio cultural contra una de las mayores riquezas del patrimonio cultural de la humanidad (25 mil si-tios arqueológicos y 4 mil monumentos y zonas histórico-culturales) legada por la antigua Mesopotamia, cuna de la civilización occidental y base histórica y cultural del pueblo iraquí, castigada ahora por miles de bombas y misiles de los nuevos cruzados imperialistas. Véase al respecto: García Bermejo, Carmen, “La coalición anglo-estadounidense bombardea el patrimonio. Irak: destrucción histórica y ge-nocidio cultural”, en El Financiero, 3 de abril de 2003, p. 57.
25 Para conocer los fundamentos de la ilegalidad de la agresión anglo-esta-dounidense contra Irak, véase: McGirr, Eoin y otros, “Dictamen: la legalidad in-ternacional del uso de la fuerza contra Irak”, en http://www.rebelion.org∞, 22 de marzo de 2003.
26 Valqui Cachi, Camilo, La filosofía de la praxis en México ante el derrumbe del socialismo soviético…op. cit., p. 39.
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