Irak: causas e impactos de una guerra imperialista - La despiadada invasión a Irak
01 de Febrero de 2006
Ciencias sociales, Historia, Pensamiento y política
PLAN DEL IMPERIALISMO ESTADOUNIDENSE PARA APODERARSE DE LAS PRINCIPALES FUENTES ENERGÉTICAS DEL MUNDO
SERGIO MORALES CARMONA
La profusa y abrumadora cantidad de noticias que permanentemente presentan a la opinión pública nacional e internacional las agencias noticiosas controladas por Estados Unidos, Gran Bretaña, España y otros países capitalistas desarrollados que acompañan al gobierno yanqui en su aventura de exterminio en contra del pueblo iraquí, tienen como propósito justificar las brutales acciones militares.
El Consejo de Seguridad de la ONU, que en su gran mayoría condenó la acción unilateral de guerra, violatoria al Derecho Inter-nacional y a la propia Carta de las Naciones Unidas, por la actitud asumida por los gobiernos de George W. Bush y su pandilla, los se-ñores Tony Blair, Primer Ministro de Gran Bretaña y José María Aznar de España. En la que cabe destacar la presencia de nuestro país, como miembro no permanente del Consejo de Seguridad, con base en la tradición histórica pacifista de nuestra política exterior que emana de la Doctrina Estrada, en que tan sólo no acompañó al gobierno gringo, sino que condenó el lenguaje de guerra en el leja-no oriente.
Por ello, sin olvidar proyectos de nación diametralmente opues-tos con el Presidente Vicente Fox y su partido y, sin que esta acción se aleje totalmente de la táctica por el reposicionamiento en las elecciones federales del 2 de julio, nuestro más sincero reconoci-miento y más decidido apoyo a nuestro gobierno en la lucha por la paz mundial.
Si bien es cierto que la mayoría de los mexicanos no conocen ni al país de Irak, ni a las costumbres de su pueblo, ni mucho menos, a su Presidente Saddam Hussein Takriti, a no ser por las versiones tergiversadas, en la mayoría de las veces, por comentaristas de las cadenas televisivas y de la prensa al servicio de los consorcios trans-nacionales de la información —a los que se suman un breve grupo de empresarios mercaderes de la sangre humana e intelectuales co-mo Enrique Krause y el ex canciller Jorge Castañeda—, podemos decir que la mayoría de los mexicanos sí conocemos la ideología del gobierno de Estados Unidos, porque hemos sufrido la agresividad, la ambición expansionista, la criminalidad y el racismo de Estados Unidos sobre nuestra nación, baste de ejemplo la anexión de la mi-tad de nuestro territorio en el año de 1847.
Sin embargo, tratando de alejarnos de todo tipo de satanizacio-nes antiimperialistas justificadas, para entrar a la reflexión de la ma-nera más imparcial que las circunstancias del momento nos lo permitan, como introducción de fondo al tema, haré algunas refe-rencias geográficas e históricas relacionadas con la vida y desarrollo del Estado de Irak, protagonista original de este conflicto.
Irak es una república situada estratégicamente en el Oriente Medio, de la región potencialmente más rica del mundo en reservas probadas de petróleo. Cuenta con una extensión territorial de 434 924 Km2; casi una cuarta parte de la superficie de nuestro país; su pobla-ción es de aproximadamente 25 millones de habitantes, más o menos un cuarto de la población total de Estados Unidos Mexicanos; co-linda al Norte con Turquía, principal aliado comercial de Estados Unidos de Norteamérica y país de enlace con la vieja Europa; lo cir-cundan los Estados vecinos de Irán al este, el Principado de Kuwait y al sur el Golfo Pérsico; al suroeste con Arabia Saudita; al oeste con Siria. El idioma oficial es el árabe, también se habla el kurdo y el tur-co y la religión mayoritaria es la musulmana.
Los orígenes históricos de Irak se remontan hasta antes de 1534, año en que fuera sometido por el Imperio Otomano, prolon-gándose hasta los albores del siglo XX; en el año de 1914, recién concluida la dominación otomana, los ingleses se apoderaron de sus riquezas petroleras prolongándose la ocupación por 44 años, hasta 1958, en que los mismos le arrebataran a la fuerza el territorio de Kuwait, de más de 17 mil km2, con una enorme cuantía de recursos petroleros.
El movimiento revolucionario en 1958, encabezado por el Partido Baath Árabe Socialista; ratificado y enriquecido por la revolución de 1968, tuvo entre otras demandas la nacionalización del petróleo,1 la liquidación del feudalismo, expulsión de capitalismo colonialista, la planificación de la economía supeditada al interés nacional, la elevación del nivel de vida del pueblo y la unidad del pueblo iraquí, por medio del Frente Nacional Patriótico y Progresista,2 éstas medidas revolucionarias que se consolidaron con la llegada al poder por Saddam Hussein como presidente en 1979.
Frente a esta realidad ¿cuáles son las verdaderas razones de la invasión militar de Estados Unidos al pueblo de Irak? Principal-mente son dos, la contradicción entre los países en vías de desarro-llo que luchan por su autonomía económica y por la soberanía de sus riquezas naturales y, por otra parte, los intereses del imperialis-mo, que sin derecho alguno se apropia de estas riquezas, bien impo-niendo tratados internacionales desventajosos a las naciones o bien por la vía directa de la invasión militar, como alternativa para cubrir el ya crónico déficit comercial de 101 mil millones de dólares en 1990, para lo cual necesita reforzar su área de influencia, su espacio económico y reafirmar en él su dominio de potencia unipolar.
Para Estados Unidos, el control de las riquezas petroleras del mundo, no sólo como combustible sino como fuente de materia prima, constituye un objetivo estratégico que se ubica por encima de cualquier otro.
Las reservas probadas de Estados Unidos en 1989 eran de 34 mil millones de barriles, es decir, sólo 3.5% de las reservas mundia-les, mientras que en el Medio Oriente en ese mismo año se registra casi 70% de las reservas totales de petróleo, distribuidas de la ma-nera siguiente:
Irak poseía 10% de las reservas mundiales (100 mil millones de barriles); Kuwait 9.6% (96 mil millones de barriles); Arabia Saudita 26% (258 mil millones de barriles); Irán 9.3% (93 mil millones debarriles); Emiratos Árabes Unidos poseía 9.6% (96 mil millones de barriles) y la Región del golfo Pérsico, según la nota elaborada por el Universal, produjo en el primer trimestre de 1990 la cuarta parte del petróleo en el mundo (1.4 MBD).
Como puede verse, el origen y propósitos de la invasión a Irak, no son combatir el terrorismo mundial, tampoco liberar al pueblo de Irak de la “Dictadura de Saddam Hussein”, pues el pueblo de Irak no ha recibido a su verdugo con mañanitas ni fanfarrias, mucho menos para liberar al mundo del peligro de las armas de destrucción masiva; la Comisión de Investigación de la ONU en múltiples ins-pecciones no encontró tales arsenales como reiteradamente los vo-ceros del Pentágono afirmaban.
Tampoco la mayoría de los pueblos del mundo están de acuer-do en tolerar los actos de barbarie, prueba de ello son la cantidad de movilizaciones en el mundo que por primera vez, sin distingo de razas, religión, ni posición ideológica, todos: blancos, amarillos y rojos, católicos, budistas y musulmanes; organizaciones democráti-cas, de la derecha sensata, lo mismo que de izquierda, encabezados por sus respectivos gobiernos han levantado su voz para condenar la brutal masacre, por la pérdida de vidas humanas, además de la destrucción del patrimonio cultural universal, el aniquilamiento de la infraestructura económica que tardará años en reconstruirse, condenando de por vida a generaciones enteras a vivir en la desgra-cia con el horror de la guerra, alimentados por el dolor y la vengan-za impuesto con las armas por el capitalismo salvaje en la tierra del patriarca Abraham.
Sin embargo y, a pesar del clamor mundial por detener la salva-je aventura de Estados Unidos en el Oriente Medio, cuando todavía las fuerzas estadunidenses, españolas y británicas sostienen fuertes combates, el gobierno estadunidense de acuerdo a un plan preme-ditado, sin tomar en cuenta al Consejo de Seguridad de la ONU y los países que no apoyaron la acción militar, pretenden imponer una junta militar que administre el botín de guerra.
Esta junta se encuentra encabezada por: El ex general Jay Gor-mer y sus subalternos: Gerge Ward, ex marine y embajador de Es-tados Unidos en Namibia, los Generales Bruce Moore y Back Walters; la diplomática Bárbara Bodine, a los que se integraron los representantes de fábricas de armas, constructoras, armadoras, de alimentos, empresas petroleras, etc., etc., con un gobierno civil al frente, representado por el Kurdo Ahmed Chalabi, excluyendo de toda participación por acuerdo del Congreso estadunidense, la participación de China, Francia y Rusia; frente a la propuesta de Francia en el sentido de que debe ser la ONU quien promueva, ad-ministre y distribuya los recursos destinados en la reconstrucción de Irak. Según datos estimados publicados por la revista semanal Proceso,3 se calcula que la reconstrucción de la infraestructura petrolera Iraquí tendrá un costo de por lo menos 600 millones de dólares. To-dos los proyectos están condicionados a que las empresas cumplan con la reconstrucción asignada en un plazo no mayor de 21 meses; empresas contribuyentes a las campañas proselitistas de los Partidos Demócrata y Republicano que financiaron la campaña presidencial del Sr. Bush en el año 2000.
Hasta aquí un panorama muy general, a grosso modo.
La pregunta es: ¿qué hacer en el escenario mundial para que Estados Unidos oiga el clamor de los pueblos y acate las resoluciones del Consejo de Seguridad?,4 acaso ¿armas a todos los pueblos con “cuascleras” del siglo pasado, rifles de repetición, “cuernos de chi-vo”, en el mejor de los casos con algunos morteros o aviones chatarra que los gringos entregan, bien vendidos al gobierno mexicano, parafraseando al Benemérito de las Americas y gigante antiimperia-lista Benito Juárez: con lo que se pueda, como se pueda y hasta donde se pueda, para que como hordas corran a combatir por la sagrada cau-sa de la humanidad, frente al enorme y sofisticado armamento de los yanquis? Sería una insensatez.
Lo que a mi juicio debemos hacer, es intensificar las moviliza-ciones en el mundo, dándoles contenido y dirección, utilizando los avances científicos y tecnológicos como la Internet y todos los me-dios informativos al alcance de las masas populares para que Estados Unidos detenga la injusta guerra contra el hermano pueblo de Irak.
Exigir a todos los gobiernos del mundo para que siguiendo la propuesta del gobierno francés sea la Organización de las Naciones Unidas única y exclusivamente el organismo que dirija la reconstrucción de Irak.
Pugnar por una representación más democrática en los órganos de dirección de la Organización de las Naciones Unidas.
Exigir en el plano nacional fortalecer la Organización del Mo-vimiento Mexicano por la Paz (MOMPAZ), constituyendo los movi-mientos estatales por la paz y los frentes antiimperialistas, con un plan de actividades permanentes como: movilizaciones, organización de seminarios como éste, —en el que me ha tocado participar a nombre del Partido Popular Socialista—, entre otras acciones.
Señoras y señores, compañeros y compañeras, amigos todos; no me atrevo a predecir el desenlace final de la guerra en cuanto a pérdidas económicas, humanas y culturales.
Sólo sé que esta guerra contra el pueblo de Irak, sin la previa declaración y a contraorden de la ONU, es económica, política y moralmente injusta, que merece la condena unánime de todos los pueblos del mundo.
Bibliografía consultada
En el conflicto del Medio Oriente, el imperialismo pone en riesgo la paz mundial. Ediciones del Partido Popular Socialista, pp. 6-8, 24-25. Gran Diccionario Enciclopédico Ilustrado, pp. 1965 y 1966. Castro Ruiz, Fidel. Discurso y Mensaje. Primera Cumbre Iberoamericana.
Guadalajara, México, julio de 1991, p. 23. Lombardo Toledano, Vicente. Frente Nacional Democrático, pp. 142-143. Milenio, 2 de abril de 2003, p. 29. Proceso. “Disputas por el botín”. 30 de abril de 2003, pp. 28-29. Proceso. “El Iraquí, un ejército inexistente”, 6 de abril de 2003, pp. 24 y 32.
La Jornada. “Tajante no en la ONU a la Guerra”, 6 de marzo de 2003, pp. 29-34.
1 10 de junio de 1972.
2 El Frente Nacional Patriótico y Progresista se integró por el: Partido Baath Árabe Socialista, el Partido Comunista Irak, el Partido Istikial Independencia, el Partido Nacional Democrático y el Partido Democrático Kurdistan.
3 6 de abril de 2003.
4 Cuyo presidente por primera es un representante mexicano, el embajador Adolfo Aguilar Zinser, de la mano de Kofi Annan secretario general de las Naciones Unidas.
SERGIO MORALES CARMONA
La profusa y abrumadora cantidad de noticias que permanentemente presentan a la opinión pública nacional e internacional las agencias noticiosas controladas por Estados Unidos, Gran Bretaña, España y otros países capitalistas desarrollados que acompañan al gobierno yanqui en su aventura de exterminio en contra del pueblo iraquí, tienen como propósito justificar las brutales acciones militares.
El Consejo de Seguridad de la ONU, que en su gran mayoría condenó la acción unilateral de guerra, violatoria al Derecho Inter-nacional y a la propia Carta de las Naciones Unidas, por la actitud asumida por los gobiernos de George W. Bush y su pandilla, los se-ñores Tony Blair, Primer Ministro de Gran Bretaña y José María Aznar de España. En la que cabe destacar la presencia de nuestro país, como miembro no permanente del Consejo de Seguridad, con base en la tradición histórica pacifista de nuestra política exterior que emana de la Doctrina Estrada, en que tan sólo no acompañó al gobierno gringo, sino que condenó el lenguaje de guerra en el leja-no oriente.
Por ello, sin olvidar proyectos de nación diametralmente opues-tos con el Presidente Vicente Fox y su partido y, sin que esta acción se aleje totalmente de la táctica por el reposicionamiento en las elecciones federales del 2 de julio, nuestro más sincero reconoci-miento y más decidido apoyo a nuestro gobierno en la lucha por la paz mundial.
Si bien es cierto que la mayoría de los mexicanos no conocen ni al país de Irak, ni a las costumbres de su pueblo, ni mucho menos, a su Presidente Saddam Hussein Takriti, a no ser por las versiones tergiversadas, en la mayoría de las veces, por comentaristas de las cadenas televisivas y de la prensa al servicio de los consorcios trans-nacionales de la información —a los que se suman un breve grupo de empresarios mercaderes de la sangre humana e intelectuales co-mo Enrique Krause y el ex canciller Jorge Castañeda—, podemos decir que la mayoría de los mexicanos sí conocemos la ideología del gobierno de Estados Unidos, porque hemos sufrido la agresividad, la ambición expansionista, la criminalidad y el racismo de Estados Unidos sobre nuestra nación, baste de ejemplo la anexión de la mi-tad de nuestro territorio en el año de 1847.
Sin embargo, tratando de alejarnos de todo tipo de satanizacio-nes antiimperialistas justificadas, para entrar a la reflexión de la ma-nera más imparcial que las circunstancias del momento nos lo permitan, como introducción de fondo al tema, haré algunas refe-rencias geográficas e históricas relacionadas con la vida y desarrollo del Estado de Irak, protagonista original de este conflicto.
Irak es una república situada estratégicamente en el Oriente Medio, de la región potencialmente más rica del mundo en reservas probadas de petróleo. Cuenta con una extensión territorial de 434 924 Km2; casi una cuarta parte de la superficie de nuestro país; su pobla-ción es de aproximadamente 25 millones de habitantes, más o menos un cuarto de la población total de Estados Unidos Mexicanos; co-linda al Norte con Turquía, principal aliado comercial de Estados Unidos de Norteamérica y país de enlace con la vieja Europa; lo cir-cundan los Estados vecinos de Irán al este, el Principado de Kuwait y al sur el Golfo Pérsico; al suroeste con Arabia Saudita; al oeste con Siria. El idioma oficial es el árabe, también se habla el kurdo y el tur-co y la religión mayoritaria es la musulmana.
Los orígenes históricos de Irak se remontan hasta antes de 1534, año en que fuera sometido por el Imperio Otomano, prolon-gándose hasta los albores del siglo XX; en el año de 1914, recién concluida la dominación otomana, los ingleses se apoderaron de sus riquezas petroleras prolongándose la ocupación por 44 años, hasta 1958, en que los mismos le arrebataran a la fuerza el territorio de Kuwait, de más de 17 mil km2, con una enorme cuantía de recursos petroleros.
El movimiento revolucionario en 1958, encabezado por el Partido Baath Árabe Socialista; ratificado y enriquecido por la revolución de 1968, tuvo entre otras demandas la nacionalización del petróleo,1 la liquidación del feudalismo, expulsión de capitalismo colonialista, la planificación de la economía supeditada al interés nacional, la elevación del nivel de vida del pueblo y la unidad del pueblo iraquí, por medio del Frente Nacional Patriótico y Progresista,2 éstas medidas revolucionarias que se consolidaron con la llegada al poder por Saddam Hussein como presidente en 1979.
Frente a esta realidad ¿cuáles son las verdaderas razones de la invasión militar de Estados Unidos al pueblo de Irak? Principal-mente son dos, la contradicción entre los países en vías de desarro-llo que luchan por su autonomía económica y por la soberanía de sus riquezas naturales y, por otra parte, los intereses del imperialis-mo, que sin derecho alguno se apropia de estas riquezas, bien impo-niendo tratados internacionales desventajosos a las naciones o bien por la vía directa de la invasión militar, como alternativa para cubrir el ya crónico déficit comercial de 101 mil millones de dólares en 1990, para lo cual necesita reforzar su área de influencia, su espacio económico y reafirmar en él su dominio de potencia unipolar.
Para Estados Unidos, el control de las riquezas petroleras del mundo, no sólo como combustible sino como fuente de materia prima, constituye un objetivo estratégico que se ubica por encima de cualquier otro.
Las reservas probadas de Estados Unidos en 1989 eran de 34 mil millones de barriles, es decir, sólo 3.5% de las reservas mundia-les, mientras que en el Medio Oriente en ese mismo año se registra casi 70% de las reservas totales de petróleo, distribuidas de la ma-nera siguiente:
Irak poseía 10% de las reservas mundiales (100 mil millones de barriles); Kuwait 9.6% (96 mil millones de barriles); Arabia Saudita 26% (258 mil millones de barriles); Irán 9.3% (93 mil millones debarriles); Emiratos Árabes Unidos poseía 9.6% (96 mil millones de barriles) y la Región del golfo Pérsico, según la nota elaborada por el Universal, produjo en el primer trimestre de 1990 la cuarta parte del petróleo en el mundo (1.4 MBD).
Como puede verse, el origen y propósitos de la invasión a Irak, no son combatir el terrorismo mundial, tampoco liberar al pueblo de Irak de la “Dictadura de Saddam Hussein”, pues el pueblo de Irak no ha recibido a su verdugo con mañanitas ni fanfarrias, mucho menos para liberar al mundo del peligro de las armas de destrucción masiva; la Comisión de Investigación de la ONU en múltiples ins-pecciones no encontró tales arsenales como reiteradamente los vo-ceros del Pentágono afirmaban.
Tampoco la mayoría de los pueblos del mundo están de acuer-do en tolerar los actos de barbarie, prueba de ello son la cantidad de movilizaciones en el mundo que por primera vez, sin distingo de razas, religión, ni posición ideológica, todos: blancos, amarillos y rojos, católicos, budistas y musulmanes; organizaciones democráti-cas, de la derecha sensata, lo mismo que de izquierda, encabezados por sus respectivos gobiernos han levantado su voz para condenar la brutal masacre, por la pérdida de vidas humanas, además de la destrucción del patrimonio cultural universal, el aniquilamiento de la infraestructura económica que tardará años en reconstruirse, condenando de por vida a generaciones enteras a vivir en la desgra-cia con el horror de la guerra, alimentados por el dolor y la vengan-za impuesto con las armas por el capitalismo salvaje en la tierra del patriarca Abraham.
Sin embargo y, a pesar del clamor mundial por detener la salva-je aventura de Estados Unidos en el Oriente Medio, cuando todavía las fuerzas estadunidenses, españolas y británicas sostienen fuertes combates, el gobierno estadunidense de acuerdo a un plan preme-ditado, sin tomar en cuenta al Consejo de Seguridad de la ONU y los países que no apoyaron la acción militar, pretenden imponer una junta militar que administre el botín de guerra.
Esta junta se encuentra encabezada por: El ex general Jay Gor-mer y sus subalternos: Gerge Ward, ex marine y embajador de Es-tados Unidos en Namibia, los Generales Bruce Moore y Back Walters; la diplomática Bárbara Bodine, a los que se integraron los representantes de fábricas de armas, constructoras, armadoras, de alimentos, empresas petroleras, etc., etc., con un gobierno civil al frente, representado por el Kurdo Ahmed Chalabi, excluyendo de toda participación por acuerdo del Congreso estadunidense, la participación de China, Francia y Rusia; frente a la propuesta de Francia en el sentido de que debe ser la ONU quien promueva, ad-ministre y distribuya los recursos destinados en la reconstrucción de Irak. Según datos estimados publicados por la revista semanal Proceso,3 se calcula que la reconstrucción de la infraestructura petrolera Iraquí tendrá un costo de por lo menos 600 millones de dólares. To-dos los proyectos están condicionados a que las empresas cumplan con la reconstrucción asignada en un plazo no mayor de 21 meses; empresas contribuyentes a las campañas proselitistas de los Partidos Demócrata y Republicano que financiaron la campaña presidencial del Sr. Bush en el año 2000.
Hasta aquí un panorama muy general, a grosso modo.
La pregunta es: ¿qué hacer en el escenario mundial para que Estados Unidos oiga el clamor de los pueblos y acate las resoluciones del Consejo de Seguridad?,4 acaso ¿armas a todos los pueblos con “cuascleras” del siglo pasado, rifles de repetición, “cuernos de chi-vo”, en el mejor de los casos con algunos morteros o aviones chatarra que los gringos entregan, bien vendidos al gobierno mexicano, parafraseando al Benemérito de las Americas y gigante antiimperia-lista Benito Juárez: con lo que se pueda, como se pueda y hasta donde se pueda, para que como hordas corran a combatir por la sagrada cau-sa de la humanidad, frente al enorme y sofisticado armamento de los yanquis? Sería una insensatez.
Lo que a mi juicio debemos hacer, es intensificar las moviliza-ciones en el mundo, dándoles contenido y dirección, utilizando los avances científicos y tecnológicos como la Internet y todos los me-dios informativos al alcance de las masas populares para que Estados Unidos detenga la injusta guerra contra el hermano pueblo de Irak.
Exigir a todos los gobiernos del mundo para que siguiendo la propuesta del gobierno francés sea la Organización de las Naciones Unidas única y exclusivamente el organismo que dirija la reconstrucción de Irak.
Pugnar por una representación más democrática en los órganos de dirección de la Organización de las Naciones Unidas.
Exigir en el plano nacional fortalecer la Organización del Mo-vimiento Mexicano por la Paz (MOMPAZ), constituyendo los movi-mientos estatales por la paz y los frentes antiimperialistas, con un plan de actividades permanentes como: movilizaciones, organización de seminarios como éste, —en el que me ha tocado participar a nombre del Partido Popular Socialista—, entre otras acciones.
Señoras y señores, compañeros y compañeras, amigos todos; no me atrevo a predecir el desenlace final de la guerra en cuanto a pérdidas económicas, humanas y culturales.
Sólo sé que esta guerra contra el pueblo de Irak, sin la previa declaración y a contraorden de la ONU, es económica, política y moralmente injusta, que merece la condena unánime de todos los pueblos del mundo.
Bibliografía consultada
En el conflicto del Medio Oriente, el imperialismo pone en riesgo la paz mundial. Ediciones del Partido Popular Socialista, pp. 6-8, 24-25. Gran Diccionario Enciclopédico Ilustrado, pp. 1965 y 1966. Castro Ruiz, Fidel. Discurso y Mensaje. Primera Cumbre Iberoamericana.
Guadalajara, México, julio de 1991, p. 23. Lombardo Toledano, Vicente. Frente Nacional Democrático, pp. 142-143. Milenio, 2 de abril de 2003, p. 29. Proceso. “Disputas por el botín”. 30 de abril de 2003, pp. 28-29. Proceso. “El Iraquí, un ejército inexistente”, 6 de abril de 2003, pp. 24 y 32.
La Jornada. “Tajante no en la ONU a la Guerra”, 6 de marzo de 2003, pp. 29-34.
1 10 de junio de 1972.
2 El Frente Nacional Patriótico y Progresista se integró por el: Partido Baath Árabe Socialista, el Partido Comunista Irak, el Partido Istikial Independencia, el Partido Nacional Democrático y el Partido Democrático Kurdistan.
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