José Zahonero en el contexto del naturalismo español - El Naturalismo radical
3 - El Naturalismo radical
El panorama del Naturalismo español cambió a partir de 1884, cuando López Bago adoptó por completo los principios ideológicos y estéticos de Zola y publicó La prostituta, convirtiéndose, en palabras de Alejandro Sawa, en el “campeón del naturalismo radical”5. Surgió así un movimiento, un grupo de escritores, que no sólo defiende la praxis novelística de Zola, sino que comparte sus principios ideológicos. Dentro de esta tendencia, según Pura Fernández (1995: 98-108), los más radicales serán López Bago y Alejandro Sawa, seguidos con más moderación por Zahonero, José de Siles, Sánchez Seña, Vega Armentero y E.A. Flores; y ya algo más alejados encontramos a otros como Ortega Munilla y Martínez Barrionuevo. Este grupo consiguió -sobre todo López Bago- éxito de público, pero ataques de la crítica, así como censura por parte del conservadurismo (varias obras de López Bago fueron perseguidas judicialmente).
Se puede discutir, como hace Mercedes Etreros, si el movimiento de López Bago es un verdadero Naturalismo o no6, pero es indudable que es en España lo más próximo a Zola, aunque en la práctica narrativa a veces tanto él como sus compañeros abandonen algunos de los postulados del maestro francés.
Zahonero, cuyos presupuestos ideológicos (republicanismo, anticlericalismo) le permiten compartir en gran medida la ética de Zola, forma parte de este movimiento desde La carnaza (1884), su obra más conocida por la crítica. Su compañero Alejandro Sawa cita esta novela como su modelo (en lugar de La prostituta, de López Bago):
En mi primera época hacía novelas truculentas, de un realismo zolesco exagerado, por el estilo de Zahonero el de La carnaza y Ubaldo Romero Quiñones el del Lobohumano, cosas de que hoy me avergüenzo.7
Tanto Mercedes Etreros como, sobre todo, Pura Fernández se refieren varias veces a La carnaza en su estudio del Naturalismo radical. La segunda (1995: 104) recalca la deuda de esta novela con Zola:
Y es que Zahonero lleva su admiración por Zola hasta el extremo de utilizar el título con que se tradujo en nuestro país La Curée (1871) para su novela La Carnaza. Los paralelismos entre esta obra y la del maestro francés son evidentes; Zahonero reproduce la relación entre Renée y Maxime a través de la pareja de Blanca y Rafael, y hasta el detalle del matrimonio de conveniencia urdido para ocultar la deshonra de un aborto entrelaza las novelas.
En los años siguientes la camaradería de Zahonero con López Bago es obvia para todo el mundillo literario. No sólo son amigos personales, sino que publican juntos (con Conde Salazar) la primera obra española que, según señala Botrel (1988: 185), llevó en portada el calificativo de “naturalista”: las Narraciones naturalistas. En carne viva (1885). Ambos publican en la “Biblioteca del Renacimiento Literario”, foco de difusión del Naturalismo radical8. Más adelante ambos publicaron en la “Biblioteca Demi-Monde” (derivada de la revista del mismo nombre), dirigida por Luis París9.
Citemos un testimonio muy valioso: el de Rubén Darío, que habla del talento de estos escritores, pero censura su excesiva dependencia del modelo francés:
Al surgir victoriosos estos nombres [Pardo Bazán, Alas, Palacio Valdés], un grupo en que bien podía haber un talento igual, mas no certera orientación, se presentaba, en el deseo de hacer algo nuevo, de encauzar en España la onda que venía de Francia. Era la época del naturalismo. Nadie se atrevería a negar el valer mental de López Bago, de Zahonero, de Alejandro Sawa; pero la importación era demasiado clara, el calco subsistía. López Bago, en cuya buena intención quiero creer, tuvo un pasajero éxito de escándalo y de curiosidad [...]. Zahonero siguió un naturalismo menos osado. Sawa, muy enamorado de París y más artista, se apegó a los patrones parisienses, y produjo dos o tres novelas, que aún se recuerdan.10
Como vemos, Rubén Darío consideró a Zahonero más moderado que López Bago. La misma opinión sustentan los distintos críticos que se han referido al abulense. Pura Fernández (1995: 104) da una explicación muy acertada: aunque Zahonero condena el fanatismo religioso y se muestra anticlerical, conserva “un sedimento de creencias católicas [...] que acortan el alcance de sus teorías naturalistas”. Esta explicación se revela como cierta si tenemos en cuenta el testimonio de Polo Benito, antes aducido, sobre la fe religiosa de Zahonero.
Dadas las inquietudes críticas y renovadoras de Zahonero, es lógico que fuera uno de los autores incluidos por Luis París en su obra Gente nueva (¿1888?), donde figuran también Sawa, López Bago, Mariano de Cavia, Joaquín Dicenta, Silverio Lanza... Se podría hablar, como hace Allen Phillips (1976: 53), de una generación de 1885, formada por estos autores, nacidos en los 50 y 60, todos ellos rebeldes y disconformes, intermedios entre la generación realista de Galdós y la generación del 98; y, desde luego, de bastante menor categoría literaria.
El grupo de Gente Nueva más adelante se convirtió en el grupo de Germinal, revista dirigida por Joaquín Dicenta; pero según mis datos Zahonero ya no estaba con ellos.
|
Opiniona sobre 'José Zahonero en el contexto del naturalismo español - El Naturalismo radical' (0)
Opina sobre este monografía |

