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En Gotán, Gelman abraza la intertextualidad conjugando discursos y hasta distintos niveles expresivos dentro de un mismo discurso, en los que mezcla lo literario y lo ordinario, el cliché y la retórica del tango. En este libro, el autor se asiste del sentimentalismo del tango no tanto para escamotear su mensaje (aunque también se dedica a revelar y a esconder) sino precisamente para urdirlo, para construirlo a partir de un sistema de valores nacionalmente reconocido, aceptado y amado. El nombre del poemario está formado por las dos sílabas de la palabra tango al revés. Hugo Achugar nos dice en su ensayo "La poesía de Juan Gelman" que Gelman se asiste en su poesía de la ternura del tango para traspasar y asumir su realidad, ternura que el crítico califica de "sentimental y coqueta" (36). Esa ternura se convierte en recurso expresivo en la poesía de Gelman, dado que el tango es portador par excellence de toda una filosofía popular ante la existencia.
Detengámonos en el poema "Mi Buenos Aires querido", de Gotán, que muestra claramente la manipulación de esa ternura, así como el doble sentido de muchas frases insertadas en el formato del tango. El poema está recorrido por una gran ironía y por una atmósfera político-subversiva dadas a través de la intertextualidad discursiva:
Sentado al borde de una silla desfondada,
mareado, enfermo, casi vivo,
escribo versos previamente llorados
por la ciudad donde nací.
Atrápalos, atrápalos, también aquí
nacieron hijos dulces míos
que entre tanto castigo te endulzan bellamente.
Hay que aprender a resistir
Ni a irse ni a quedarse,
a resistir,
aunque es seguro
que habrá más penas y olvido. (bastardillas nuestras) (Gotán 23)
¿Un tango? Sin lugar a dudas que sí, pero también un poema de Gelman dentro de la osamenta de un tango. He ahí un excelente ejemplo de una técnica empleada en pura función del lenguaje y con resultados excelentes. Las implicaciones político-sociales de este poema son evidentes y no creemos necesario explicarlas en más detalles.
El tango, los héroes populares, el culto a la personalidad, son recursos formales y expresivos de los que Gelman se ha asistido con cierta regularidad en su poesía. Estos vienen --existen-- en un particular sistema de signos que los latinoamericanos comparten y dominan con cierta complicidad no sólo lingüística sino también histórica. Gelman utiliza, manipula esos recursos expresivos excepcionalmente, pues los sabe portadores de una enorme significación extra-lingüística. El lector va a comprender el mensaje poético no porque éste venga en un español clarísimo, sino porque el verdadero mensaje viene en el idioma que esos recursos han legado a todo un grupo humano, o sea en forma de valores, los que mejor puede comprender una comunidad lingüística y culturalmente uniforme.
Un tango de Carlos Gardel es capaz de transmitirle a un latinoamericano mucho más de lo que su lírica encierra: le transmite también una sabiduría, una experiencia (de amor, de desengaño, de malicia, de alegrías o de penas) común a toda una región lingüística. Hasta el silencio tiene una significación (o varias) en el tango, hasta el suspiro o el súbito cese de un chasquido rítmico.
El gran acierto (el gran aporte) de Juan Gelman radica en que, partiendo de una estética de lo cotidiano, de lo intrascendente, de lo popular, de lo marginal si se quiere, atrapado todo dentro del concepto del tango, la eleva a la categoría de valor trascendente a través de la ironía y el humor, técnicas que lo salvan de caer en el cliché o en la repetición del discurso de partida. Gelman también añade una enorme dosis de sentimentalismo a sus poemas tangueros, sin lugar a dudas excesiva, salvándolos de lo cursi y de lo melodramático. Un poema tanguero de Gelman tiene la extraña habilidad de llevarnos de la mano, en el confortable y conocido formato del tango, por un mundo poético inédito en el que como lectores tenemos una función muy concreta: la de construir la realidad poética omitida deliberadamente por el poeta.
Con la aparición en 1982 de su segundo libro de poemas en el exilio, Citas y comentarios, Gelman deja sólidamente establecida la unión de lo literario con el tango popular, o sea la historia con lo sentimental. Si bien Gotán sirvió para desmitificar y proponer nuevas acepciones a los conceptos de poeta y de poesía, Citas y comentarios coloca a un mismo nivel la tradición cultural popular argentina (el tango) con la poesía de los místicos españoles, recurso poético éste último del que se sirve para unirse con lo ausente. Sin embargo, a diferencia de los místicos, Gelman no se ve como un elegido al que le es dado hacer contacto, sino como un hombre cualquiera que padece su momento histórico. Detengámonos en el poema "comentario XVIII (gardel y lepera)" para ilustrar lo que decimos:
sucede que/de día/de noche/soy
el castigado por tu ausencia/vos linda como un sol/
y tenés piececitos como dulce esperanza
que andan por mi saliva como
tus ojos/ soñándome/olvidándome
sangrándome de adiós/... (Olivera-Williams 176)
En este poema, Gelman recrea la soledad del poeta exiliado con la soledad que experimenta un anónimo amante que ha perdido a su amada, pero siguiendo el modelo sentimental del tango. La praxis con la poesía de los místicos españoles se ve todavía con más claridad en el poema "Cita I (santa teresa): "porque sin vos/¿qué soy sino desastres?/¿adónde voy a parar desviado de vos?/ misericordia mía/sol mío/sol que soleas en medio del amor" (Olivera-Williams 176). Como dijimos arriba, la unión con la poesía mística española es un recurso poético.
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