



(3 opiniones)
(1/.)
"El laberinto"
, en Elogio de la sombra (1969)Zeus no podría desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredes
que es mi destino. Rectas galerías
que se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.
En el pálido polvo he descifrado
rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
el eco de un bramido desolado.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
éste el último día de la espera.
"Laberinto", idem
No habrá nunca una puerta. Estás adentro
Y el alcázar abarca el universo
Y no tiene ni anverso ni reverso
Ni externo muro ni secreto centro.
No esperes que el rigor de tu camino
Que tercamente se bifurca en otro,
Que tercamente se bifurca en otro,
Tendrá fin. Es de hierro tu destino
Como tu juez. No aguardes la embestida
Del toro que es un hombre y cuya extraña
Forma plural da horror a la maraña
De interminable piedra entretejida.
No existe. Nada esperes. Ni siquiera
En el negro crepúsculo la fiera.
"El hilo de la fábula" en Los conjurados, 1985
El hilo que la mano de Ariadna dejó en la mano de Teseo (en la otra estaba la espada) para que éste se ahondara en el laberinto y descubriera el centro, el hombre con cabeza de toro, o, como quiere Dante, el toro con cabeza de hombre, y le diera muerte y pudiera, ya ejecutada la proeza, destejer las redes de piedra y volver a ella, a su amor.
Las cosas ocurrieron así. Teseo no podía saber que del otro lado del laberinto estaba el otro laberinto, el del tiempo, y que en algún lugar prefijado estaba Medea.
El hilo se ha perdido; el laberinto se ha perdido también. Ahora ni siquiera sabemos si nos rodea un laberinto, un secreto cosmos, o un caos azaroso. Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo. Nunca daremos con el hilo; acaso lo encontramos y lo perdemos en un acto de fe, en una cadencia, en el sueño, en las palabras que se llaman filosofía o en la mera y sencilla felicidad.
Cnossos, 1984.
"El laberinto" idem
Éste es el laberinto de Creta cuyo centro fue el Minotauro. Éste es el laberinto de Creta cuyo centro fue el Minotauro que Dante imaginó como un toro con cabeza de hombre y en cuya red de piedra se perdieron tantas generaciones. Éste es el laberinto de Creta cuyo centro fue el Minotauro que Dante imaginó como un toro con cabeza de hombre y en cuya red de piedra se perdieron tantas generaciones, como María Kodama y yo nos perdimos. Éste es el laberinto de Creta cuyo centro fue el Minotauro que Dante imaginó como un toro con cabeza de hombre y en cuya red de piedra se perdieron tantas generaciones como María Kodama y yo nos perdimos en aquella mañana y seguimos perdidos en el tiempo, ese otro laberinto.
(2/.)
Alazraki27 inicia su estudio sobre Tlön y Asterión con una reflexión acerca de la crisis del lenguaje y la crisis del conocimiento científico en la actualidad. A continuación ofrezco, a modo de complemento, un resumen del artículo de Alazraki. El lenguaje, sostiene el autor, no puede considerarse ya "un cuadro de la realidad", "una imagen de los hechos", un "reflejo del mundo" como hiciera Wittgenstein en su Tratado lógico-filosófico de 1919; si en este primer libro el filósofo afirmaba que "la lógica del lenguaje describe al estructura lógica de los hechos", en un libro posterior (Investigaciones filosóficas, 1953) habrá de retractarse: el lenguaje queda ahora reducido a un instrumento que se justifica únicamente por los varios usos que hacemos de él ; el lenguaje es un juego generador de una realidad ficticia que cancela o reemplaza a la histórica. En cuanto instrumento del conocimiento, el lenguaje deja de ser una traducción para convertirse en una paráfrasis; de reflejo de la realidad, pasa a crear realidades nuevas, artificiales y posiblemente falaces. Afirma M. Foucault al respecto: "Se ha deshecho la profunda pertenencia del lenguaje y del mundo. Se ha terminado el primado de la escritura. Desaparece, pues, esta capa uniforme en la que se entrecruzaban indefinidamente lo visto y lo leído, lo visible y lo enunciable. Las cosas y las palabras van a separarse. El ojo será destinado a ver y sólo a ver; la oreja sólo a oír. El discurso tendrá desde luego como tarea el decir lo que es, pero no será más que lo que dice."28 Puesto que la ciencia es pensada y se expresa a través del lenguaje, los límites de éste son también fatalmente los límites de aquélla. Alazraki aduce una larga serie de testimonios científicos y filósofos a cerca de la ilusión del conocimiento por medio del intelecto y del lenguaje. Reproduzco aquí algunos párrafos ilustrativos: "Para Einstein la ciencia es "una creación del espíritu humano por medio de ideas y conceptos inventados libremente" (pág. 279) "El geólogo norteamericano Frank Rhodes expresa esta actitud a través de un inquietante símil : "Es posible -dice- que las cualidades que nosotros los científicos medimos tengan tan poca relación con el mundo como un número de teléfono respecto al abonado". Para Rhodes y otros científicos las proposiciones de la ciencia deben aceptarse no como verdades literales sino más bien como metáforas" (Pág. 281). "Desde otro ángulo, Ernst Cassirer ha observado que "el coocimiento no puede reproducir jamás la verdadera naturaleza de las cosas tal como ellas son, sino que está obligado a apresar su esencia en "conceptos". Pero ¿qué son los conceptos sino formulaciones y creaciones del pensamiento que en lugar de darnos las verdaderas formas de los objetos nos muestran en su lugar las formas del pensamiento mismo ? Consecuentemente, todos los esquemas que la ciencia desarrolla para clasificar, organizar y resumir los fenómenos del mundo real no son otra cosa que esquemas arbitrarios, vanidosas fabricaciones de la mente que expresan no la naturaleza de las cosas, sino la naturaleza de la mente. El conocimiento, pues, ha sido reducido a una suerte de ficción : una ficción recomendable por su utilidad, pero que no debe medirse en estrictos términos de la verdad si no queremos que se disipe en la nada" (pág. 283).Borges sabe de las limitaciones cognoscitivas del hombre para apresar la realidad del Universo y de su propia vida. Pero "la imposibilidad de penetrar el esquema divino del universo no puede disuadirnos de planear esquemas humanos"29 El hombre es un héroe trágico que vive desgarrándose entre su impulso innato por descifrar el misterio de la existencia y la imposibilidad fatal de conseguirlo. En el principio de los tiempos, inventa un lenguaje a fin de nombrar a los seres y comunicarse con ellos; con el lenguaje pacta convenciones de convivencia o piensa y fabrica esquemas filosóficos o científicos o artísticos que asedien el Universo. El hombre, pues, fabrica una red cultural que ese esencialmente ficticia puesto que ni la mente del hombre ni su lenguaje pueden descubrir y transmitir la realidad, sino tan sólo inventar, soñar, tejer la imagen de un mundo propio; esto es, su casa, su mito, su refugio. Fuera, más allá, persiste la creación divina, inconmensurable, incomprensible, laberinto de enigmas.
Según Alazraki, "La casa de Asterión" presenta mediante los símbolos del arte esta situación del hombre frente al mundo: el laberinto el que voluntaria y resignadamente se encierra Asterión es su casa, la cultura que ha forjado para sí, consoladora frente a la infinitud y agresión del universo natural exterior, producto de dioses arbitrarios. La casa de Asterión, por tanto, ha sido construida por él como alternativa y ha pasado a constituirse en su mundo, o mejor, en el mundo, el único posible. Reflejo del mundo real, es también de apariencia laberíntica pero abarcable y conocido. Asterión "ha encontrado en ese laberinto construido por el hombre una forma de vivir en aquél [esto es, el gran laberinto creado por los dioses, el universo natural], una forma de escapar al infinito (los catorce mares) en cuyo caos se pierde despavorido, para encontrar un infinito humano (los catorce patios y aljibes) en cuyo orden se pasea como en su casa".30
Que Asterión es el constructor de su casa se dice explícitamente en el texto (línea ). Comenta a propósito Alazraki : "Cuando Asterión dice Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo (A 69), Asterión se define en términos de esa divinidad decrépita de las religiones gnósticas en cuya teología "el mundo es el bosquejo rudimentario que un dios inferior abandonó a medio hacer" (O.I.31143); pero su observación puede entenderse también como una alusión a ese mundo de la cultura creado por el hombre y en el cual el sol y las estrellas son productos tan imaginarios como las casas que desde los días de las cavernas hasta Le Corbusier (una invención, a su vez, de Charles Édouard Jeanneret) no han cambiado mucho menos que el espacio celeste desde Ptolomeo hasta Einstein. En última instancia, también el hombre, tal vez celoso de esas divinidades inferiores, ha bosquejado su propia imagen del universo con su sol, sus estrellas y una enorme casa para sus juegos; La casa es el mundo, nos recuerda Asterión"32
Especialmente interesantes son los párrafos que dedica Alazraki a la afirmación de Asterión con respecto a la incomunicabilidad del lenguaje. Los reproduzco seguidamente de manera fragmentaria, regresando con ello a la cuestión con que iniciaba este apartado : "Cuando Asterión dice No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura (A. 68) alude a su condición de monstruo incapaz de escribir (...); pero apunto, además, a la imposibilidad epistemiológica implícita en la esencia del lenguaje: ¿de qué otro modo comprender el oxímoron impaciencia generosa ? (...) Asterión da expresión a una insuficiencia del lenguaje que convierte a éste no en instrumento expresivo, como creíamos, sino en un instrumento creador de irrealidades, de sueños y de mitos; el lenguaje deja de ser un traductor de la realidad para convertirse en un generador de realidad (...) Tal vez en ningún otro texto como en "El Aleph" define Borges con mayor claridad ese espacio inabarcable que separa las palabras de las cosas: Lo que vieron mis ojos fue simultáneo : lo que transcribir´, sucesivo, porque el lenguaje lo es (A. 164)- El escritor exige del lenguaje una destreza que el lenguaje no puede ejecutar, y de esta inevitable desobediencia dimana la desesperación co que Borges se confronta en El Aleph. En "El Aleph" Borges busca una alternativa a es a falsedad inherente a la esencia del lenguaje; falsedad en relación a las cosas, en relación a esa distancia que toman las palabras respecto a las cosas hasta abandonarlas y convertirse en signos ya no de las cosas sino de una realidad nueva, la literatura, que, como el hombre respecto a Dios, existe independientemente, aunque creado a imagen y semejanza de su hacedor. Mientras en "La casa de Asterión", el Minotauro logra esa resignada calma que viene con toda aceptación, en ese caso la aceptación del filósofo que sabe que "la profunda pertenencia del lenguaje y del mundo se ha deshecho", en "El Aleph" la actitud es de desafío : es el poeta aceptando la condición de fracaso de la palbra en relación a la realidad y creando una realidad nueva a partir de ese fracaso. Por boca de Asterión habla el filósofo; en el escritor que quiere comunicar lo incomunicable en "El Aleph" asoma el poeta"33
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