La competencia de los nuevos gerentes - La presentación oral
14 - La presentación oral
"El cuerpo humano es verdaderamente fascinante; hay algunos que podría observar todo el día".
Anónimo.
Diga lo que diga y muestre lo que muestre, es usted, usted mismo, quien permanecerá como el foco de la atención de la audiencia. Si usted se mueve apresuradamente en el escenario y luego se va, nadie recordará lo que dijo. El presentador tiene el poder de matar el mensaje y mejorarlo cientos de veces más allá de su valor. Su trabajo como gerente es usar el potencial de la presentación para asegurar que la audiencia esté motivada e inspirada más que desconcertada o distraída. Hay cinco facetas claves del cuerpo humano que merecen atención en las técnicas de presentación: los ojos, la voz, la expresión, la apariencia y la postura.
Los ojos
Se dice que los ojos son la llave del alma y por lo tanto son la primera y más efectiva arma para convencer a la audiencia de su honestidad, apertura y confianza en los objetivos de la presentación. Esta impresión puede por supuesto ser totalmente falsa, pero aquí está cómo lograrlo.
Incluso durante una conversación informal, los sentimientos de amistad e intimidad se pueden evaluar por la intensidad y duración del contacto visual. Durante la presentación debe utilizar esto para mejorar su rapport con la audiencia, estableciendo contacto visual con todos y cada uno de los miembros de la audiencia tan seguido como sea posible. Para grupos pequeños esto es fácilmente posible, pero también se puede lograr en auditorios grandes ya que cuanto más lejos se encuentra la audiencia del presentador, más difícil es darse cuenta de hacia dónde se dirige su mirada. De esta manera, simplemente mirando fijo a un grupo de personas en la parte trasera de la sala de conferencias, es posible convencer a cada uno de ellos en forma individual de que son el objeto de su atención. Durante la presentación, trate de mantener su mirada fija en direcciones específicas durante cinco o seis segundos por vez. Inmediatamente después de cada cambio de posición, una pequeña sonrisa convencerá a cada persona en esa dirección de que los ha visto y reconocido.
La voz
Después de los ojos viene la voz, y los dos aspectos más importantes de la voz para el orador son la proyección y la variación. Es importante darse cuenta desde el comienzo que pocas personas pueden tomar su voz de conversación ordinaria y subirla al escenario. Si usted es capaz de hacerlo, entonces debería mudarse a Hollywood. La principal diferencia se encuentra en el grado de respuesta que puede esperar de la persona con quien se está hablando. En la conversación ordinaria se puede ver en la expresión, tal vez en un sutil movimiento del ojo, cuándo una palabra o frase se ha perdido o no ha sido entendida. Frente a una audiencia, usted tiene que asegurarse de que esto nunca suceda. El consejo más simple es reducir la velocidad y tomarse su tiempo. Recuerde que la audiencia se ve contenida por las buenas maneras para no interrumpirlo, por lo que no es necesario mantener un fluir constante del sonido. Un estilo seguro es hablar ligeramente más fuerte y ligeramente más lento que en una charla al lado del fuego con una tía ligeramente sorda.
A medida que se acostumbra al sonido, puede ajustarlo mirando a la audiencia.
Un discurso monótono es aburrido y soporífero, por lo que es importante tratar de variar el tono y velocidad de la presentación. Como mínimo, cada subsección nueva debe ser precedida de una pausa y un cambio de tono para enfatizar la delineación. Si la variación tonal no le sale naturalmente, trate de utilizar preguntas retóricas en su discurso. Puede seguir el estilo inglés, ya que la mayoría de los acentos británicos se elevan naturalmente al final de una pregunta.
Expresión
La audiencia mira su cara. Si parece apático o distraído, entonces ellos también estarán apáticos y distraídos; si está sonriendo, se preguntarán por qué y lo escucharán para averiguarlo. En una conversación normal, el significado se ve realzado por los gestos faciales. De esta manera, en un discurso debe compensar tanto el miedo escénico como la distancia entre usted mismo y la audiencia. El mensaje es bastante simple: asegúrese que sus expresiones faciales sean naturales, sólo eso.
Apariencia
Existen muchas guías de estilos de gestión y presentación que le dan mucha importancia a la forma de vestir y al análisis final. Esto es cuestión de elección personal. Esa elección, sin embargo, debe hacerse con cuidado. Cuando esté dando una presentación debe vestirse para la audiencia, no para usted mismo; si piensan que se ve fuera de lugar, entonces lo está.
Entre paréntesis, es mi opinión personal que, por ejemplo, existe un código de conducta entre ingenieros que prioriza el look desprolijo, y en muchas organizaciones esto tiende a apartar al ingeniero, especialmente de la gerencia. Transmite el mensaje subliminal de que el ingeniero y el gerente no son parte del mismo grupo y por lo tanto dificulta la comunicación.
Postura
Cuando un actor aprende por primera vez un personaje nuevo, instintivamente adoptará una postura distinta para representar a ese personaje. De esto se deduce que mientras está en el escenario, su postura reflejará mucho de usted. Lo mínimo que debe hacer es asegurarse de que su postura no transmita aburrimiento; como mucho, puede utilizar todo su cuerpo como herramienta dinámica para reforzar su rapport con la audiencia.
El problema eterno es qué hacer con las manos. Las mismas no deben agitarse sin rumbo por el aire, juguetear constantemente con una lapicera, o (lo peor de todo visualmente), juguetear con monedas en los bolsillos de los pantalones. La clave es mantener las manos quietas, excepto cuando las utilice al unísono con su discurso. Para un entrenamiento inicial, encuentre un lugar de descanso que sea cómodo para usted, y busque regresar allí sus manos cuando complete cualquier gesto.
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