2 - El control informativo de Primo de Rivera

Monografía creado por Rafael Yanes Mesa. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero30/liprensa.html
18 de Agosto de 2006

Las dos primeras décadas del siglo XX suponen una etapa de profundas inestabilidades políticas y sociales. Esta situación se agrava con la crisis de los partidos vivida a raíz de la división del Partido Conservador, llegándose a una situación en la que una supuesta monarquía parlamentaria se queda sin los partidos que le dan contenido. Todo ello provocará la llegada de una dictadura con la anuencia de la monarquía. Es un período con muy pocas iniciativas dirigidas a modificar la situación del periodismo. La única con cierta relevancia es la Ley de Jurisdicciones de 1906 que complementa la Ley de Prensa e Imprenta de 1883.

La etapa iniciada tras el golpe militar del 13 de septiembre de 1923 es un período poco estudiado por los historiadores, sin duda atraídos por los sucesos de la República y, sobre todo, por la Guerra Civil (Fernández, 1982: 189). Los últimos años de la Restauración se desarrollan en el marco de una crisis social a la que el periodismo no es ajeno. Tras la suspensión de las garantías constitucionales en 1919, los trabajadores de artes gráficas ponen en práctica la llamada “censura roja”, por medio de la cual no imprimen las noticias que se consideran perjudiciales para los trabajadores. Tras el cierre patronal en protesta por esta medida, los empresarios acuerdan con los trabajadores delegar en los directores para que estas informaciones no se publiquen (Seoane y Sáiz, 1996: 256).

Tres días después del golpe se publica un Real Decreto por el que se toman medidas contra la prensa regionalista. A partir de este momento se impone un régimen de censura previa que, según algunos autores (Sánchez y Barrera, 1992: 177) no existía desde hacía muchos años como algo estable, lo que provoca una actitud de atonía y sordidez generalizada en el periodismo español, aunque otros afirman que la censura previa no es ninguna novedad en el periodismo español, acostumbrado a la frecuente suspensión de las garantías constitucionales durante la Restauración: veintitrés veces en los últimos veinticinco años (Fuentes y Fernández, 1997: 203).

Un año después del inicio de la Dictadura, los presidentes de las Asociaciones de la Prensa de todo el país solicitan al general Primo de Rivera que suspenda la censura previa, a lo que el dictador, que siempre presume de periodista, responde con una circular en la que refleja su visión sobre el papel que debe jugar la prensa. Afirma que se necesita un Estatuto “para obligarla a ser buena”, y añade “ya que la igualdad de derechos para propagar una u otra teoría, es una candidez sólo aceptada en tiempos de decadencia...”

Por decreto se convierte en censores a los funcionarios de los Gobiernos Civiles, una medida que tiene un resultado muchas veces incoherente, ya que son personas ajenas a la Dictadura y en su actuación utilizan criterios no homogéneos. Así, se censura a unos diarios por unos contenidos que a otros se les permite, ya que todo depende de la provincia donde sucede, aunque existe un control centralizado en un organismo creado al efecto: la Oficina de Información y Censura, que según Eloy Fernández (1982: 220) está dirigida desde su comienzo por el teniente coronel Celedonio de la Iglesia, aunque Seoane y Sáiz (1996: 322) señalan que éste fue el segundo responsable de la Oficina, nombrado en 1925 en sustitución de Pedro Rico, primer director de la misma, y también teniente coronel.

Pero la censura de esta época se caracteriza por llevarse a cabo en general de forma benévola, ya que continúan publicándose las escasas revistas comunistas que existían en el momento del golpe militar, aunque se les somete a un control riguroso, y lo mismo sucede con alguna revista nacionalista vasca y catalana. En una circular dirigida a los gobernadores militares con las instrucciones para censurar a los periódicos, Primo de Rivera considera que se deben permitir los artículos políticos que cuestionen la propia existencia de la censura, la Dictadura, o la Monarquía, “siempre que no sean separatistas o subversivos”. Sin embargo, curiosamente en este comunicado puntualiza que no admitirá la difusión de noticias sobre huelgas, delitos, escándalos e incluso circunstancias meteorológicas que pudieran dar una imagen de intranquilidad social.

La arbitraria censura origina gran cantidad de anécdotas. Muchos periódicos intentan burlarla con titulares de doble sentido, donde siempre está presente la ironía. Algunos periódicos, como España, dirigido por Ortega y Gasset y Azaña, publican los textos censurados con las marcas que indicaban las prohibiciones oficiales. Otros lo hacen con puntos suspensivos para indicar que la censura había impuesto el silencio, o con espacios en blanco para dejar patente la prohibición gubernamental, hasta que en 1927 ambos métodos quedan prohibidos. Pero la reacción más común es no hacerse eco de los aciertos del Gobierno como contrapartida a la imposibilidad de criticar determinadas actuaciones, algo de lo que se queja el general en repetidas ocasiones. Un ejemplo de este enfrentamiento de la prensa con la Dictadura se pone de manifiesto con motivo de la celebración del V Congreso de Prensa Latina, que con la excusa de que debía denominarse “Hispanoamericana”, es rechazada por los principales diarios del país como parte de la lucha contra el régimen.

Pero lo más sorprendente es que la Dictadura no hace ninguna modificación legal relevante, pues no deroga la Ley de Policía e Imprenta de 1883 ni la Ley de Jurisdicciones de 1906. Todas las iniciativas legislativas en este período se limitan a la aprobación de decretos de muy diverso contenido. Unos benefician a la actividad periodística, como el que concede el indulto a procesados por delitos de prensa, o el que recupera el descanso dominical, y otros inciden en contra de la libertad de expresión, como el que suprime los ataques a la Dictadura, o el que dicta las instrucciones para la obtención del carné de periodista como medio de control de la profesión. Además, en 1926, el régimen nacionaliza la agencia de prensa Havas, que pasa a denominarse Fabra.

La censura previa continúa hasta la dimisión de Primo de Rivera, producida el 30 de enero de 1930, y que pone fin al régimen dictatorial. El general nunca tuvo una visión clara de lo que debía hacer con la prensa ni con otros medios informativos que acababan de aparecer: la radio y el cine. El dictador admira a Mussolini, pero no organiza un régimen fascista con una estructura como la italiana, y la censura previa no se lleva a cabo con criterios firmes. Todo ello lleva al fracaso a la Dictadura que, sin una política informativa definida, se enfrenta a los intelectuales y pierde ante la opinión pública (Álvarez, 1989: 86).

1 opinión

Libertad de prensa en españa.

V. Grupo z

el periódico, interviú, tiempo…



rafael del barco carreras



¿quién decidirá el desnudo y escándalo en portada de interviú?, ¿o la magnitud de las letras en los titulares de el periódico?, ¿juan carlos rodríguez ibarra, el nuevo presidente de la junta de extremadura, el de alguna caja de ahorros financiera, el metalúrgico supuesto comprador, o una mesa de sabios?. Quizá sea el último enredo de antonio asensio desde el más allá. Desaparecido él, su imperio se desmoronaba, pero lo salva su entrega al triunfante socialismo, que a él le importaba un rábano. Su herencia no acabará igual que cambio 16, telexprés y tantos más… la quiebra y los juzgados. La historia de vueling, con otros colores, se repite. Aquí en lugar de josep piqué camps y su contratante manuel lara, interviene juan carlos rodríguez ibarra, ex presidente de la junta de extremadura y un ex chatarrero convertido en gran empresario a la sombra del poder en extremadura, que primero comprará unos periódicos de prisa, y después, por nada menos 500 o 600 millones de euros (según asciendan las deudas), 100. 000 millones de las antiguas pesetas, el grupo z. Ampliaciones de capital, créditos con dudosas garantías, y titularidades pignoradas. Nadie invertirá un duro, ¡los locos con tanto dinero no existen! ¡en plena crisis!, y aplaude uno de la claca, “era hora que extremadura se situara a la cabeza en españa”. ¡pobre extremadura, que caro le saldrá que sus políticos manejen una fábrica de mentiras y autobombo con 3. 300 empleados!. Tenía… porque la gran empresa que meses atrás los compradores pujaban por su compra, ahora abre expediente de crisis para quitarse de encima su gran activo, la mayoría de sus 300 directivos. Los reales “compradores”, que supuestamente unirán a las subvenciones y favores de la generalitat los de la junta de extremadura, parece no tienen bastante y anuncian “regularizaciones de empleo”. Me atrevería pedir desde aquí a algún viejo cabreado directivo de la casa (de los que este jueves, 5-06-08, se manifestaban temiendo por su empleo pero que no movieron un dedo y menos su bolígrafo por mis tres años de prisión preventiva) me contara los pactos y relaciones entre javier de la rosa y asensio para cargar contra mí y soslayar su indiscutible relación (lo escribe el propio juez especial que también se olvidó del gran financiero) en el caso consorcio de la zona franca, ver www.lagrancorrupcion.com

a asensio, que descabalgó a sus dos socios iniciales, no le hará feliz. Él, ambicioso sin freno, quería ser murdoch, y un veinte por ciento, que dicen retendrá la familia de un negocio de fantasías en manos de políticos, no le agradaría. La vida y la muerte, y sus futilidades.

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