Ahora que ya hemos visto abundantes ejemplos de puntuación correcta, estamos preparados para enfrentarnos a algunos casos problemáticos o incorrectos.
-Ausencia de puntuación. Podemos descubrirlos por su posible comportamiento entonativo y semejanza con otros incisos que normalmente aparecen puntuados. Algunos ejemplos:
Es en este punto y no en las secuelas del asesinato de Kírov (diciembre de 1934) donde vemos la aceleración del Gran Terror (Amis 2004: 126).
Es en este punto —y no en las secuelas del asesinato de Kírov (diciembre de 1934)— donde vemos la aceleración del Gran Terror.
Cuando llegaba a la escuela, a la una y media de la tarde, podía encontrarme con cualquier sorpresa y, la mayoría de las veces, no muy agradable (Subirana 2002: 104).
Cuando llegaba a la escuela, a la una y media de la tarde, podía encontrarme con cualquier sorpresa —y, la mayoría de las veces, no muy agradable—.
Tolstoi señala, con razón, la importancia olvidada pero indudablemente grande de las decisiones y acciones de los incontables individuos desconocidos que lucharon en las batallas, que quemaron Moscú y que inventaron la guerra de guerrillas (Popper 2002: 166).
Tolstoi señala, con razón, la importancia olvidada, pero indudablemente grande, de las decisiones y acciones de los incontables individuos desconocidos que lucharon en las batallas, que quemaron Moscú y que inventaron la guerra de guerrillas.
-Falso inciso. Algunos redactores, a veces, confunden el último elemento de una enumeración, con una coordinación en inciso. El motivo puede ser cierto deseo de énfasis, que no consideramos correcto señalar de esta forma. Algunos ejemplos:
A) Este espíritu —¿cómo llamarlo?—, esta lumpencredulidad primitiva, este semianalfabetismo de la imaginación podría explicar en parte un aspecto de los Procesos de Moscú de 1936-1938, en los que reputados bolcheviques de la vieja guardia como Bujarin, Kámiev, Zinóviev (y Trotski, en rebeldía) “confesaron” una serie de delitos fantasmagóricos [...] (Amis 2004: 184)
[...] reputados bolcheviques de la vieja guardia como Bujarin, Kámiev, Zinóviev y Trotski, en rebeldía, “confesaron” una serie de delitos fantasmagóricos.
B) Su personalidad, su talento, su visión —y, si se quiere, su delirio— fueron el factor determinante de la notable transformación que experimentó Francia con la Quinta República (V. Llosa 1994: 20).
Su personalidad, su talento, su visión y —si se quiere— su delirio fueron el factor determinante de la notable transformación que experimentó Francia con la
Su personalidad, su talento, su visión y, si se quiere, su delirio fueron...
C) Costó mucha sangre, muchas guerras, además de incontables libros, polémicas, discursos —y una considerable proporción de abusos e injusticias, también— que el cristianismo evolucionara hasta aceptar este dualismo que, aunque establecido en los Evangelios -“Dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios”-, nunca había llevado a la práctica (V. Llosa 1994: 24).
Costó mucha sangre, muchas guerras —además de incontables libros, polémicas, discursos y una considerable proporción de abusos e injusticias, también— que el cristianismo evolucionara hasta aceptar este dualismo...
D) [La anterior es] una noticia del siglo XX escrita en lengua del siglo XV, con las lógicas variaciones que el tiempo, la dispersión, el gusto (y a veces el capricho) de quien la escribe hayan producido en aquel fondo itinerante del castellano viejo (Lodares 2001: 95)
[La anterior es] una noticia del siglo XX escrita en lengua del siglo XV, con las lógicas variaciones que el tiempo, la dispersión, el gusto y, a veces, el capricho de quien la escribe hayan producido en aquel fondo itinerante del castellano viejo.
E) Lo que, sin embargo, parece evidente es que, en muchas ocasiones, ese espacio y ese tiempo psicosocialmente creados o activados orientan, guían —y por ello restringen— la producción y la interpretación de los enunciados [...] (Calsamiglia y Tusón 2002: 105).
... Ese espacio y ese tiempo psicosocialmente creados o activados orientan, guían y, por ello, restringen la producción y la interpretación de los enunciados.
-Cierre anticipado del inciso. Suele suceder cuando, dentro de la coordinación en inciso, hay otro inciso inmediatamente después de la conjunción. Unos ejemplos:
A) El aprendizaje *—o, más bien— la creación de esa preciosa libertad, que ahora es también patrimonio de rusos, letones, ucranianos, bolivianos, nicaragüenses, españoles o polacos, ha costado a esos pueblos incontables sacrificios (V. Llosa 1994: 89).
Son posibles, por lo menos, dos puntuaciones:
El aprendizaje —o, más bien, la creación— de esa preciosa libertad que ahora es también patrimonio de rusos, letones, ucranianos...
El aprendizaje o —más bien— la creación de esa preciosa libertad...
B) Siempre he vivido y vivo en función del día a día, es decir de la obligación *—o dicho más suavemente— de la necesidad de hacer algo en un momento dado (Métter 2001: 74).
Siempre he vivido y vivo en función del día a día; es decir, de la obligación —o, dicho más suavemente, de la necesidad de hacer algo en un momento dado—.
Siempre he vivido y vivo en función del día a día; es decir, de la obligación, o —dicho más suavemente— de la necesidad de hacer algo en un momento dado.
C) La expresión “soluciones habituales” es muy significativa de la locura que nos embarga *(y nunca mejor dicho), porque el tema de la vivienda en España ya no tiene nombre y el lenguaje se nos muestra insuficiente (Cuevas 2004: 2).
La expresión “soluciones habituales” es muy significativa de la locura que nos embarga (y nunca mejor dicho, porque el tema de la vivienda en España ya no tiene nombre y el lenguaje se nos muestra insuficiente).
-Falta de cierre del inciso. Según la RAE , la raya sirve de “signo de apertura y cierre que aísle un elemento o enunciado” (1999: 77); por ello, debe colocarse también al final del inciso. Y aquí nos enfrentamos con dos problemas diferentes: incisos en interior de párrafo y al final. Veamos el primer caso en unos textos traducidos:
Se trata del estudiante pedante, del letrado o del maestro —o, según la feliz traducción de Barry Baldwin, el egghead[—]. Algunos chistes le reconocen algo de ingenio, como el nº 55: «Un ingenioso joven scholastikos vendió sus libros cuando andaba necesitado de dinero. Luego escribió a su padre: “Felicítame, padre, ya estoy ganando dinero por mis estudios”» (Bremmer 1997: 17)
Los límites del humor vienen, por lo tanto, definidos por su función en la retórica: el ingenio sirve para hacerse con el público —y, sobre todo, como señala Quintiliano, para hacerse, atrayéndolo, relajándole o divirtiéndole, con el juez[—]. El orador romano debe personificar la perfección propia de la clase senatorial [...] (Bremmer 1997: 31).
Casos de incisos al final de párrafo lo tenemos en textos españoles, por ejemplo, de Ortega y Gasset (también Pla):
Si piensa mal, esto es, sin íntima veracidad, vive mal, en pura angustia, problema y desazón. Si piensa bien encaja en sí mismo —y eso, encajar en sí mismo, es la definición de la felicidad (Ortega y Gasset 1965: 125).
No está, pues, dicho que la inteligencia del hombre sea, en efecto, inteligencia; en cambio, la faena en que el hombre anda irremediablemente metido, ¡eso sí que es indubitable —y, por tanto eso sí que lo define! (Ortega y Gasset 1965: 25).
Estos casos, inciso a final de párrafo sin cierre de la raya (seguramente por influjo de ortografías foráneas), quizás esté más justificado (algo parecido sucede con los diálogos); aunque opinamos que, por tratarse de incisos, no deberían hacerse más distingos y, simplemente, cerrarlos también con raya (como se hace con los paréntesis siempre, por ejemplo).
-Apertura retrasada del inciso. Algún ejemplo:
En Barcelona hay mucha gente aún que sale de noche, que considera, por ejemplo, que es mucho más agradable o, simplemente más factible, hacer tertulia por la noche que por la tarde (Pla 1999: 349).
En Barcelona hay mucha gente aún que sale de noche, que considera, por ejemplo, que es mucho más agradable, o simplemente más factible, hacer tertulia por la noche que por la tarde.
En Barcelona hay mucha gente aún que sale de noche, que considera, por ejemplo, que es mucho más agradable —o, simplemente, más factible— hacer tertulia por la noche que por la tarde.
La prueba de la inadecuada puntuación está en que si suprimimos el inciso tal y como aparece puntuado en el ejemplo original, la conjunción, no incluida en el inciso (y que no tiene función fuera de él), quedaría colgada y sin sentido:
En Barcelona hay mucha gente aún que sale de noche, que considera, por ejemplo, que es mucho más agradable o hacer tertulia por la noche que por la tarde.