La coordinación en inciso y su puntuación - Tipología o variedades formales
2 - Tipología o variedades formales
Para explorar la tipología formal de las coordinaciones en inciso, vamos a tener en cuenta seis factores: el tipo de conjunción, su morfosintaxis, posibilidades de reintegrarse, su localización, extensión y complejidad.
El estudio de esta tipología tiene un doble objetivo. Por un lado, nos servirá para poder identificar, con una mayor seguridad, los casos de coordinación en inciso, en sus diversas posibilidades o variedades; y, en segundo lugar, para puntuarlos adecuadamente, ya que sus estas características pueden repercutir en el modo o tipo de puntuación (coma, raya, paréntesis, etc.), aunque a este factor en concreto le dedicaremos un apartado especial. Vayamos, pues, a la tipología formal.
2.1. Según el tipo de conjunción o nexo que lo encabeza. Suelen considerarse conjunciones coordinantes y (e), o (u), ni, pero, sino (por ejemplo, en Alarcos 1994: 318-323). Sin embargo, incluiremos también ejemplos de aunque, ya que su comportamiento tonal y ortográfico coincide con las otras conjunciones.
No obstante, y de momento, prácticamente, no tendremos en cuenta otras construcciones muy similares a la coordinación en inciso, como las iniciadas por otro tipo de elementos, como incluso, así como, además, excepto, etc. Estas otras construcciones, que también tienen un comportamiento ortográfico y tonal muy similar (que es lo que realmente nos interesa en este artículo), serán objeto de estudio en la segunda entrega de este artículo.
2.2. Según el aspecto morfosintáctico, tendremos incisos de oraciones o de partes de la oración. Así, encontramos incisos que, simplemente, incluyen nexos, y otros con oraciones, pasando por sintagmas de todo tipo (sujeto, complemento directo, etc,) y todo tipo modificadores. Algunos ejemplos:
Así se entiende que su devoradora pasión, sin (o con) esperanza, sólo pudiera dirigirse hacia una tercera persona (Turner1977: 20).
No obstante, ha habido autores que han pretendido hacer explícita la alternativa; que en lugar (o además) de ejercer la crítica a una realidad educativa dada, proyectaban a través de la literatura sus expectativas, sus deseos o sus predilecciones pedagógicas (Trilla 2002: 149).
Desde la muerte de Paolo Freire (y ya antes) son frecuentes los homenajes a su persona y a su obra (Trilla 2002: 174).
Ruth estaba asustada —y no sin motivo— y temía que cualquier asociación conmigo pudiera poner en grave peligro su carrera, la razón fundamental de su existencia (Sajarov 1991: 617).
Sin embargo (y éstas eran siempre ocasiones especiales), ella iba y pasaba unos días con él (Sajarov 1991: 617).
Si nuestro pueblo y nuestros líderes sucumben alguna vez ante tales nociones (y tengo más confianza en la resistencia de la gente lisa y llana que en la de los líderes), los resultados podrían ser trágicos (Sajarov 1991: 565).
Tal vez lo único que de ella [de esa teoría] podamos salvar es el reconocimiento implícito —ni siquiera declarado— de que el amor es, en algún sentido y de alguna manera, impulso hacia lo perfecto (Ortega 1971: 46).
2.3. Desde el punto de vista de su posible normalización, o incorporación al texto abandonando su carácter de inciso, podrían considerarse dos tipos, según resulten o no prescindibles los signos de puntuación. Tal posibilidad suele depender del elemento que le precede: si es de igual o diferente naturaleza morfosintáctica (o, incluso, semántica), lo que, respectivamente, favorece o impide su integración.
2.3.1. Incisos incorporables. Si el elemento anterior exterior al inciso es de la misma naturaleza (funcional o morfosintáctica) que el interior, se pueden suprimir los signos de puntuación (comas, etc.), sin que, según los casos, se advierta gran diferencia:
Durante muchos años iba a ser el español una lengua presente —y creciente— en este tipo de obras (Lodares 2001: 77).
Durante muchos años iba a ser el español una lengua presente y creciente en este tipo de obras.
Más ejemplos:
El mandatario, bien es sabido, era el elegido por el pueblo —o el dictador— para que gobierne, es decir, un mandado para que mande (L. Carreter 2004: 69-70).
Está bastante claro lo que el señor Rajoy —o su intérprete— quiso significar: las iniciativas futuras del Gobierno dependerán de las circunstancias de cada momento (L. Carreter 2004: 288).
Estas historias, y otras semejantes, acabarían por confluir y sintetizarse en torno a la gran figura histórica del ya citado rabí Judá Loewe [...] (Azancot 1983: 8).
Y así, [el prefijo] súper- puede crecerle a cualquier adjetivo (o sustantivo) y hay miles de hablantes que se sentirían desvalidos si no ornaran sus calificaciones con ese bubón: su ligue les parece superguay, gozan de una pareja muy supercálida […] (L. Carreter 2004: 44).
Si mis ayudantes hubiesen estado antes a mi disposición —y si no hubiera tenido tanta confianza en un lugar como Nepal— aquella catástrofe hubiera podido evitarse (Subirana 2002: 95).
2.3.2. Los incisos no incorporables, que carecen de las características de los anteriores:
Habría que decir —¿pero cómo?— que la selección se hace con toda honestidad, con los datos que pueden conocerse (Díaz-Plaja 1968: 88).
Parece innecesario insistir en lo que es sabido: la dificultad de elaborar una antología que sea realmente expresiva no sólo del estilo, sino, y sobre todo, del pensamiento del autor seleccionado (Lago Carballo 1992: 17).
Es posible que estas normas favorecieran usos de pronunciación divergentes, o viceversa, que usos de pronunciación divergente —y hay algunos— pasaran con facilidad a representarse en distintas ortografías (Lodares 2001: 120).
Habían disuelto [los repobladores] lazos de parentesco o de servidumbre para llegar allí; procedían de muy diversos destinos, pero muchos —y esto es interesante— podían entenderse porque su fondo lingüístico, aunque divergiera, era el común heredado del latín (Lodares 2001: 197).
Por lo que hace a [el cuento] “El concierto”, había (y aquí sí la realidad no podía ser más real) una hija del presidente estadounidense Harry S. Truman, y esa hija de ese presidente era una cantante puede decirse que mediocre […] (Monterroso 2003: 46-47)
Pues bien, desde hace muchos años —y Emilio García Gómez me es testigo de mayor excepción— sostengo que la Edad Media europea no puede ser bien vista si la miramos centrando la historia de aquellos siglos en la perspectiva exclusiva de las sociedades cristianas (Ortega 1971: 136).
2.3.3. Los incisos reubicables. Se trata de casos en que se ha adelantado el segmento coordinable, a un lugar anterior al que le corresponde. Por ello, se podrían reubicar y suprimir la puntuación, o suavizarla al menos. Dos ejemplos:
Por ahora—aunque parezca paradójico—sólo le pediría yo a España una colaboración verbal (Reyes 1992: 51).
Por ahora sólo le pediría yo a España una colaboración verbal, aunque parezca paradójico.
Más adelante, sí le vería [a Pablo Neruda] algunas veces en París [...] y varias veces en Barcelona. Nunca, y lo lamento, en la mítica casa en la arena de Isla Negra (Tusquets 2004: 16).
Más adelante, sí le vería algunas veces en París y varias veces en Barcelona. Nunca en la mítica casa en la arena de Isla Negra, y lo lamento.
A la juventud argentina de entonces —y el caso podría hacerse extensivo a la juventud de otras repúblicas americanas— le aburría El Quijote; España no podía ofrecerles nada parecido a lo que ofrecían las obras de Rousseau o Tocqueville (Lodares 2001: 123).
A la juventud argentina de entonces le aburría El Quijote, y el caso podría hacerse extensivo a la juventud de otras repúblicas americanas; España no podía ofrecerles nada parecido...
2.4. Por su localización en la oración. Aunque, por su denominación, lo natural es considerar al inciso en el interior de la oración, hay seis posibilidades: al inicio de la oración (o coordinada al elemento inicial), en el interior (o coordinado al elemento interior), al final e, incluso, fuera de la oración. Vamos a verlas.
2.4.1. Al inicio de la oración, sólo es posible con aunque y con otros elementos como además de, excepto y similares. Dos ejemplos:
Aunque con cierto esfuerzo, puedo concebir la ausencia de la vida anterior, pero sin tu ayuda es imposible imaginar la presencia de la nueva (Kaverin 1972: 136)
Aunque menos truculenta, la muerte del Convencional G, en Digne, tiene un sesgo operático [...] (V. Llosa 2004: 124-125).
2.4.2. Unidos a un elemento inicial (por lo que aparece en segunda posición). Ejemplos puntuados con comas y rayas:
Sin embargo, y sin poder evitarlo, llega el instante en que una de mis tías nos sorprende y nos saca de nuestro escondite de escándalo (Monterroso 1993: 20).
Terminada la reunión, y de vuelta a casa, Father me aclaró muy seriamente que no se trataba de una broma (Subirana 2002: 170).
Así pues, y con la intención de ir clarificando la cuestión, vamos a detenernos en tal palabra (Vattimo 1994: 44).
Por sus ideas políticas —y algunas crisis personales—, a los treinta y cinco años, en 1810, embarcó [White] rumbo a Inglaterra (Lodares 2001: 122).
A la hora de la independencia —y durante muchos años después— la mayoría de los nuevos países americanos advirtieron la falta de una red escolar medianamente organizada, o de bibliotecas públicas, y con esta carencia la de manuales, cartillas y obras de divulgación (Lodares 2001: 115).
Por decirlo así —y salvadas esas pequeñas diferencias—, todos los hombres que la mujer conoce están a igual distancia atencional de ella, en fila recta (Ortega 1971: 57).
Ahora bien —y aquí viene la segunda consideración que anunciábamos—, quizá no todas las pedagogías (teóricas y prácticas) sean igualmente coherentes y consistentes, en orden a promover el desarrollo de las condiciones felicitarias (Trilla 2002: 197).
Sin embargo, las cosas han sido de la siguiente manera: en primer lugar —y no se trata de falsa modestia—, en las ocasiones en que esos reconocimientos me han llegado no he creído nunca merecerlos (Monterroso 2003: 121)
El inciso, también, puede coordinarse con un segundo elemento, con lo que pasará a ocupar el tercer lugar:
Así, poco a poco, y sin que apenas se dieran cuenta, fueron pasando los días, los meses, y la Princesa comunicó al Príncipe que estaba embarazada y que su embarazo ya era bastante avanzado (Matute 1999: 12).
Sin embargo, para el hombre, y para la psicología del hombre, el rasgo más sobresaliente de la Colectivización fue su fracaso, profundo, abismal y con un impacto gigantesco (Amis 2004: 131).
Cuando nos trasladamos a la calle del Sol, a la casa nueva —y éste es uno de mis recuerdos más antiguos—, mi padre recibió la visita de sus amigos (Pla 1999: 18).
En definitiva, en España —y en otros países de Europa latina— el abultado, alambicado y volátil entramado político-administrativo fue vehículo de movilidad social (Varela Ortega 1998: 48).
2.4.3. La posición media o interior es la más típica, si no la más frecuente. Sólo podremos, pues, un ejemplo:
Respetó —e incluso encasilló— a sus figuras más emblemáticas (Varela Ortega 1998: 63).
2.4.4. Posición media coordinada a otro elemento (quizás menos frecuente que las del anterior apartado). Un caso con comas sólo:
El niño, en sus primeros años, usa las mismas palabras que pueda usar un adulto, pero no dice lo mismo porque aún no ha desarrollado plenamente la función simbólica [...]. Las primeras palabras del niño, así, y sean las que sean, cumplen únicamente una función deíctica (Cantero y Arriba 1997: 35).
Casos de comas y rayas o paréntesis:
Es la teoría de los fines y los medios que, intelectualmente —y la descomposición de fines y medios es ya el resultado de una operación intelectual—, es insostenible (Aranguren 1968: 95).
Consigamos, en cambio —y mientras dura su etapa final formativa—[,] que [los bachilleres] alcancen a la tarea de ser hombres, partes integradoras de una colectividad que habla y se expresa a través de los contextos históricos y literarios (Díaz-Plaja 1968: 95-96).
Según este artículo[,] nuestro horizontes cultural habría entrado en una crisis notoria [...] al no haber continuado, con valores de primera línea, la gran creación poética iniciada por la generación del ventisiete, de la que cita (llamándoles, por cierto —y por razones bien discutibles—[,] “casi italianos”) a Rafael Alberti y a Jorge Guillén [...] (Díaz-Plaja 1968: 123-124)
Los niños dormían tranquilos, el fuego del hogar ardía cálido y apacible, y el mundo, sin embargo —o por lo menos su pequeño mundo que con tanto esfuerzo mantenían—, se estaba hundiendo (Matute 1999: 49).
La verdad, en definitiva —y esto es trágico—, depende de los medios de expresión, y mis medios de expresión son escasísimos (Pla 1999: 87).
El Quijote, sin ir más lejos (¿y qué decir de Shakespeare, expertos?), está plagado de préstamos de los clásicos griegos y latinos (Armas 1996: 41).
2.4.5. Casos en que el inciso se encuentra en posición final de oración:
Odiar es anulación y asesinato virtual —pero no un asesinato que se ejecuta una vez, sino que estar odiando es estar sin descanso asesinando, borrando de la existencia al ser que odiamos[—] (Ortega 1971: 36).
Se hacía esto [encajar a los niños en una lengua minoritaria] como si tal cosa fuera una conquista de la modernidad (y como si fueran idénticos los casos del gallego, el vasco y el catalán, el último de los cuales tiene poco que ver con los dos anteriores) (Lodares 2000: 257).
Se invita a los eruditos locales, gente más en contacto con la realidad popular (y que, por cierto, también dan clase en la universidad en algunos casos) (Lodares 2000: 128).
Todos [estos procesos] ocurren más bien entre niveles (o más precisamente, entre entidades que pertenecen a niveles diferentes) (Bunge 2000: 103).
No veo que haya ninguna afición, naturalmente, por la lotería —ni por la nacional ni por ninguna otra combinación de esta clase— (Pla 1999: 206).
2.4.6. Por último, en posición externa. Aquí ya no se encuentra enquistado el inciso, sino fuera y después de punto. Para que se perciba claramente que se trata de un inciso, y no de una coordinación normal, suele acompañarse de paréntesis (no hemos encontrado ningún caso con raya). Según la nueva normativa (RAE 1999: 57), el punto debe ir fuera del paréntesis (antes debía ir dentro). Algunos casos:
Carner, claro, tendrá discípulos. (Y quizás esto es lo que no convendría) (Pla 1999: 63).
Lo que importa de una teoría es que debe “funcionar”. (Pero no explica exactamente qué significa que una teoría “funcione”) (Bunge 2000: 284).
Una segunda razón es metodológica: los académicos del llamado campo humanista tienden a rechazar sin más la teoría de la elección racional a causa de su apelación a la razón y su empleo frecuente de símbolos y argumentos lógicos. (Pero no ofrecen modelos alternativos) (Bunge 2000: 148).
Las referencias extralingüísticas no son tales, sino al revés: el lenguaje, lingüística o filosófico-lingüísticamente considerado, funciona como un juego, atenido a sus reglas intrínsecas, las que lo constituyen como tal: lo extralingüístico, en la medida -problemática- en que se puede “hablar” de cosas, más allá del lenguaje, lejos de servir de fundamento a éste, han de derivarse de él. (Y en efecto, eso es lo que muestra Hjelmslev a través de su famosa contraposición de “Wood”, “Holz” y “Bois”: cada una de estas palabras, dentro de la estructura unitaria de la lengua a que pertenece, alumbra, recorta, constituye un “mundo exterior” diferente) (Aranguren 1968: 137).
El máximo de separación sería formar parte de otro párrafo (ir tras punto y aparte), como en este ejemplo (Díaz-Plaja 1968: 49):
El modo británico de la oratoria exige, como se sabe, el gesto de los brazos verticales, y la modulación mínima de la palabra. Gritar es un atentado a la buena costumbres, porque lo que prevalece es el contenido mental que la voz proyecta en el aires. Sólo eso.
(¿Y no es bastante?).
2.5. Por la extensión, hay enorme variedad de posibilidades, a partir de los casos mínimos (de dos palabras):
En este trabajo, intentaremos describir y comprender cómo era —o es— eso que se ha llamado “escuela tradicional” (Trilla 2002: 21).
¿Debemos quejarnos, o no, de los tiempos que vivimos? (Pérez de Ayala 1985: 65).
Sería petulante (y falso) decir ahora que con este pequeño trabajo el autor intenta paliar tal ausencia (Trilla 2002: 182).
Los últimos [moriscos] en marcharse —o asimilarse— fueron los del valle de Ricote, la tierra murciana que va de Avarán a Calasparra (Lodares 2001: 93).
La extensión puede repercutir, entre otras cosas, en la utilización de un signo fuerte de la escala (raya o paréntesis, en vez de coma), con el objeto de conseguir mayor seguridad en la identificación del inciso y pleno control visual de sus límites.
Por otra parte, la extensión del inciso puede medirse de forma relativa, comparándola con la oración que lo contiene. Así, puede ser, cuantitativamente, menor (como los ejemplos de dos palabras), igual o superior a ella. Unos ejemplos variados:
En su mentalidad, se comprende el desconcierto de este hombre ante la actitud ambigua de una Iglesia algunos de cuyos miembros contribuyeron a la proscripción del catalán —y subrayaron los símbolos unitarios de la lengua española mucho más allá de lo que al franquismo más extremoso y delirante se le hubiera ocurrido, como lo de españolizar el latín— y ahora andaba por otros derroteros (Lodares 2000: 240-241).
La mayor parte de mis proyectos —y entre ellos el de escribir esto que estoy escribiendo sobre la manera cómo se hace una novela— quedaban en suspenso (Unamuno 1971: 138).
Creemos que, en buena medida, eso [la idea global de escuela] se ha perdido (o se ha ganado, ya que tampoco nos atrevemos a afirmar que este cambio de orientación en el discurso pedagógico sea para mal: en cualquier caso, es un hecho) (Trilla 2002: 98).
Como todas las generalizaciones demasiado ambiciosas —y más cuando se refieren a las evoluciones sociales, tan complejas siempre, tan imbricadas en la trama de sus diversos elementos, y donde cada instante conserva aún la memoria o el resabio del instante anterior y anuncia ya las adivinaciones o pregustos del instante que ha de sucederle—, esta afirmación ha de tomarse con algunas reservas (Reyes 1992: 143).
2.6. La complejidad del inciso se puede manifestar de diferentes formas. Así, la coordinación puede encadenarse o contener, a su vez, otro inciso.
2.6.1. Coordinaciones en inciso consecutivas (seguidas de otra, de segundo orden, digamos). Aquí pondremos ejemplos donde no sólo hay conjunciones coordinantes, sino también otros tipos de nexo (además de...; así como...; etc.). Las soluciones ortográficas son varias (sólo comas o combinaciones de comas y rayas o paréntesis). Ejemplos:
Así Cassou me llama, además de salvaje —y si esto quiere decir hombre de la selva, me conformo—, paradójico e irreconciliable (Unamuno 1971: 109).
Más cercanos a nosotros, casi todos los ideólogos de la Nueva Derecha son racionalistas, en tanto que la Nueva Izquierda (o lo que queda de ella), así como los movimientos feministas y ecologistas, están plagados de irracionalistas, en concreto de enemigos de la ciencia y la tecnología (Bunge 2000: 209).
Raffaella, además de ser una hermosa italiana de pelo oscuro y ojos vivarachos, y licenciada en chino (de hecho, se conocieron como estudiantes de chino), es sin lugar a dudas una excelente cocinera que sabe preparar las pastas como nadie (Subirana 2002: 20).
Ejemplos de incisos coordinados en cadena, puntuados por coma:
Pero aquí no intentamos (ni podríamos, ni sabríamos) hacer la historia cronológica y minuciosa de la escuela, sino sólo mostrar cuatro sistemas genéricos de enseñanza, para esbozar la génesis de la escuela tradicional (Trilla 2002: 62).
Además, una filosofía social no puede limitarse a la política (o a la economía, o a la cultura) (Bunge 2000: 199).
El honor nacional —o regional, o local— está mucho más alto que el color de una camiseta (Díaz-Plaja 1968: 204).
Hay una gran diferencia entre un hombre de negocios —o un organizador, o un político, o un general— experimentado y otro que no lo es (Popper 2002: 101).
2.6.2. Coordinación en inciso imbricada dentro de otra coordinación en inciso (el inciso imbricado lo reproducimos en cursiva, además de en negrita):
Evidentemente, leer a cualquiera de estos gigantes —o a otros que podría, y acaso debería, haber nombrado— constituye un enorme placer y reporta innumerables beneficios [...] (Sánchez Ron 2005: 34).
Ejemplos con diversos tipos de nexos (incluso, amén de, etc.) y diversas soluciones ortográficas (comas, rayas y paréntesis):
Como si no hubieran pasado décadas, El tiempo de la amistad escrito por Bowles es una metáfora de la utopía de la paz, de la placidez imposible y de la irreversible decadencia que acompaña al ser humano en cada uno de sus actos, de sus pasos y sentimientos, incluso —y sobre todo— el de la amistad (Armas 1996: 260).
Descubrí también que en la radio, en “Protagonistas”, con Luis del Olmo, dijeran lo que dijeran (y digan hoy lo que digan quienes siguen diciéndolo con el virus de la inquina o porque el mundo no les ha dado la gloria —incluso radiofónica— que ellos creen que merecen), podía ejercerse con nitidez una extraña libertad, sin miedos y, al mismo tiempo, expresar (también sin miedo) un sarcasmo feliz y constante frente al poder y sus diferentes aparatos (Armas 1996: 190).
En medio no está sólo la bodeguita, la fula (el dólar) -también llamado elegguá, el orisha que “abre y cierra caminos”-, el turismo sexual de españoles, italiano y alemanes (amén de la curiosidad —también sexual— de otras tribus civilizadas y opulentas) (Armas 1996: 250).
Monografías relacionados con 'La coordinación en inciso y su puntuación'
Autor y licencia de 'La coordinación en inciso y su puntuación'
Monografía de Miguel Ángel de la Fuente González. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero29/dobles.html
