11 - Notas (II)

Monografía creado por María del Pilar Palomo Vázquez. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero7/palomo1.htm
22 de Agosto de 2006
  1. No se ha realizado ahora una clasificación completa y sistemática de la producción dramática de Tirso, pese a ser algo imprescindible para el estudio razonado de su obra literaria.
    Existen sin embargo, tres intentos sumamente estimables: el de Agustín Durán; el de Pedro Muñoz Peña, en su libro El Teatro del Maestro Tirso de Molina, y el realizado por Hurtado y González Palencia en su Historia de la Literatura Española.
    Las tres clasificaciones adolecen del mismo fallo: no son completas. Cada grupo está representado por las principales comedias que lo integran, pero no por todas, de tal manera que se puede hablar de división de comedias, y no de clasificación.
    Aparte de esto, el criterio que se ha seguido en esas divisiones adolece de confusionismo, como en el caso de Muñoz Peña, o no está suficientemente explicado, como en el de Hurtado y Palencia.
    Muñoz Peña basa la suya en la de Durán: comedias de intrigas y costumbres; comedias históricas y heroicas; comedias de asuntos devotos y religiosos, amplísima división que poco nos aclara el teatro tirsista, y que Muñoz Peña subdivide separando las comedias heroicas en novelescas y de carácter, y las comedias de intriga y de costumbres en palaciegas y de costumbres. Con ello «resultan divididas las obras dramáticas de Tirso en las siguientes denominaciones: Dramas religiosos, Dramas históricos y legendarios, Dramas novelescos Dramas de earácter, Comedias palaciegas y Comedias de costumbres.
    Como veremos, el primer apartado alcanza en Tirso unas matizaciones tan específicas que hacen previa una subdivisión. Ya el mismo Muñoz Peña alude a ello al escribir de las «comedias devotas o de santos»: «Las tiene de varias clases: terribles, como El mayor desengaño; bucólicas y gratas, como La mejor espigadora; legendarias y devotas, como La Peña de Francia y La dama del olivar; y por último, trágicas, como La venganza de Tamar; profundas y teológicas, como El condenado por desconfiado», mezclando comedias de tan diferente factura como pueden ser un drama bíblico o una comedia hagiográfica.
    En los demás apartados, el confusionismo es grande, como en la división de dramas históricos y legendarios, en que se presenta como histórica La romera de Santiago —basada en romances—, y como legendario El Rey Don Pedro en Madrid, para el que su incierto autor utilizó crónicas conocidas.
    Pero donde su intento de clasificación tiene una estructuración más débil es en los dramas que llama novelescos y de carácter. En los primeros hay un predominio de la acción sobre el carácter. En los segundos, a la inversa. Ejemplo de los primeros sería El vergonzoso en palacio, y de los segundos El celoso prudente. Pero esta división, ¿no puede aplicarse a todos los apartados que se hagan del teatro de Tirso? Efectivamente, así podrían también clasificarse los dramas históricos: La prudencia en la mujer, como drama de carácter en que una psicología domina la acción, y Las Quinas de Portugal, como novelesco, ya que los personajes pliegan sus caracteres a la acción, histórica y no de intriga, en este caso. Y dentro de las comedias de enredo, de carácter serían Marta la piadosa o La celosa de sí misma, y novelescas Don Gil de las calzas verdes o Bellaco sois, Gómez. Ya veremos como el hecho responde a dos modalidades estructurales de planteamiento de la obra, pero sin valor clasificativo. Clasificar, pues, dos apartados por algo que no es privativo de ellos, conduce a un evidente confusionismo. Este confusionismo alcanza, igualmente, al concepto de comedia palaciega y de costumbres -ambas igualmente de costumbres según su definición-, al tiempo que crece la semejanza entre comedia palaciega propiamente dicha y dramas novelescos. Creo que ni por su estructura, desarrollo y ambiente, será fácil distinguir el drama novelesco El vergonzoso en palacio, de la comedia palaciega El castigo del penséque.
    La división de Hurtado y González Palencia está mucho más matizada, pero desvirtuada por los ejemplos propuestos.
    Se intenta ya la subdivisión del teatro religioso: Autos, comedias bíblicas, comedias sobre leyendas y tradiciones devotas y de santos. Pero ¿puede llamarse una tradición devota la escenificación de la vida de un coetáneo del autor, como El caballero de Gracia? Raro concepto de la tradición y la leyenda.
    En las Comedias históricas agrupa aquellas que están basadas en Crónicas y leyendas dramáticas de España, con lo cual da entrada a una serie de obras, como La joya de las montañas, en que se desarrolla la vida de Santa Orosia, sobre un fondo heroico. Esta comedia, específicamente hagiográfica pues, ¿en qué se diferencia de Los lagos de San Vicente, incluida dentro de las comedias de santos, sobre la vida, igualmente legendaria y heroica, de Santa Casilda?
    Las Comedias de costumbres han sufrido una amplia subdivisión: a) de carácter, denominación ésta indecisa, como ya vimos, que se ve acrecentada con la similitud en este aspecto a comedias de otros apartados, como Por el sótano y el torno, con la simpática avaricia de Doña Bernarda; b) antecedentes del proverbio dramático moderno: El amor y la amistad; e) palaciega: El vergonzoso en palacio; d) de intriga, que se subdivide en de intriga en general y de enredo, clasificando entre las primeras La huerta de Juan Fernández, por ejemplo, y Desde Toledo a Madrid entre las segundas, pese a estar motivado el enredo o la intriga, en ambas, por la misma causa: el disfraz de villano del galán; e) villanescas, agrupación más como consecuencia del título de las comedias —La villana de Vallecas, La villana de la Sagra, La gallega Mari-Hernández— que por su contenido.
    Se hace un apartado con el aparentemente inclasificable Burlador de Sevilla, y por último otro con la comedias tomadas de novelas, que, pese a su origen, son fácilmente reducibles, por su desarrollo, a grupos semejantes.
    Como vemos, esta división adolece, en general, no de falta de sistematización o criterios definidos, como la anterior, pero sí existen indudables errores en la inclusión de las comedias en los diferentes grupos. Por otra parte, a mi juicio, éstos no están completos, y, desde luego, dado su carácter casi divulgador, es enormemente incompleta.

  2. WARDROPPER, Burce-W.: Introducción al teatro religioso del Siglo de Oro (pág. 315).
  3. MARTÍN ORTUZAR: «El condenado por desconfiado» depende teológicamente de Zumel («Estudios», n.9 10 [1948], págs. 7-41).
  4. Ob. cit., págs. 33-34.
  5. Véase, de Ramón MENÉNDEZ PIDAL: El condenado por desconfiado y Sobre los orígenes de «El convidado de Piedra» (en «Estudios Literarios». Madrid, 1920).
  6. «Todo lo historial de esta comedia se ha sacado con puntualidad verdadera de muchos autores, ansí portugueses como castellanos, especialmente del «Epítome de Manuel Faria de Sousa», parte tercera, capítulo primero, en la vida del primero conde de Portugal D. Enrique, y capítulo segundo, en la del primero Rey de Portugal et pertotum. Item: del librillo en latín intitulado: «De vera Regum Portugaliæ Genealogía», su autor Duarte Núñez, jurisconsulto, capítulo primero, De Enrico Portugaliæ Comite, folio segundo et capítulo segundo de Alfonso primo Portugaliae Rege, folio III.»
    Igualmente, la crítica moderna, al fijar las fuentes de La prudencia en la mujer, ha delimitado el carácter erudito y no popular de éstas: la Crónica de don Fernando Cuarto, tercero de los cinco libros que componen las Crónicas de los Reyes de Castilla, obra atribuida a Fernán Sánchez de Tovar (1554); Los cuarenta libros del Compendio historial, de Esteban de Garibay y Zamalloa (1571); la Nobleza de Andalucía, de Argote de Molina (1588); Origen de las dignidades seglares de Castilla y León, de Pedro Salazar de Mendoza (1618), etc. (Véase: TIRSO DE MOLINA: La prudencia en la mujer. Edit. with Huntington Bushee, Alire, ánd Lavery Staffard, Lanna. México, 1948, la más acabada edición crítica de la comedia hasta la fecha.)

  7. Véase: GREEH, 0. H.: Notes on the Pizarro trilogy of Tirso (en «Hispanie Review». Philadelphia, T. IV [1936], págs. 201-205).
  8. Véase: KENNEDY, Ruth Lee: On the Date Five Plays by Tirso de Molina (en «Revue Hispanique», Paris-New York, T. X [1942], págs. 183-214).

5 opiniones

jum

eso tan lar5go y nada interesante gaste 10 minutos asiendo naa
NO M GUSTO

EM ZTA MUI INKMPLETO DEVERIAN EZPEZIFIKR MEJOR LO Q ZE PREGUNTA EN EL BUZKDOR I LO Q DIC EL TEMA LEZ FALTA MJOR
A Y AGRANDAR LA LETRA UN POKO
caca

no vale
Gracias

Me ha ayudado mucho tu investigación en los quehaceres universitarios. Muchas gracias por dedicarle tiempoy amor a tan grande obra literaria.
Agradecimiento.

María del pilar, quiero darte las gracias porque leer tu artículo me ha sido de mucho provecho. Y además me parece muy interesante y documentado. Gracias otra vez. Jc.

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