Desde producir una desintegración del signo lingüístico, hasta una alteración de las funciones externas del lenguaje, todo el sistema se resquebraja
Evidentemente, estas rupturas vienen en detrimento de la comprensión del contenido, y ponen en tela de juicio la posibilidad de transmisión de un mensaje o, al menos, la verosimilitud de su informanción.
La ruptura del sistema se ha interpretado como una crítica a una determinada concepción del mundo. Según la teoría de Sapir-Whorf (Whorf:1971), toda concepción del mundo se halla determinada por las características de la lengua en que está formulada. En nuestro caso se trataría de lo que Whorf llama Standard Average European Language (160). Esta lengua media europea, que integra el castellano, es estructuralmente atacada, y estos ataques se interpretan como ataques a la base lógica del pensamiento e incluso, metafóricamente, como ataques a la organización social o económica del establishment, ataques a la pirámide del poder.
Pero antes de hacer hipotéticas interpretaciones, veamos algunos aspectos de estas rupturas, aunque por lo inexorable del espacio, dejemos para otra ocasión las funciones externas del lenguaje propugnadas por Jakobson.
Desintegración del signo lingüístico
Pérez Dann recibió el Premio Arniches 1966 por su obra Mi guerra. En un momento determinado de la pieza, dos soldados se encuentran en una casa de valor estratégico, casa a la que ambos habían accedido con el propósito de ocuparla para sus respectivos bandos. Ninguno de los dos se atreve a descubrir a cual de los grupos beligerantes pertenece el otro. El conflicto moral, que se plantea en términos generales, se produce por la imposibilidad de proceder al exterminio del enemigo, como es su obligación. La causa de esa impotencia bélica es explicada en otro lugar de la obra por altos dignatarios de la nación: el índice cultural de los ciudadanos ha subido demasiado. En su dialéctica disuasoria, ambos soldados, incapaces de cumplir con su obligación, deben colaborar entre sí por creer que poseen un valor complementario. Semánticamente, el signo lingüístico valor quedará desintegrado.
"...SOLDADO 1º.- ¿No tienes valor?
SOLDADO 2º.- No.
SOLDADO 1º.- ¿Nada de valor?
SOLDADO 2º.- Nada de valor.
SOLDADO 1º.- Tendrás valor moral.
SOLDADO 2º.- Tampoco.
SOLDADO 1º.- ¿Y valor físico? Para saltar, correr, luchar, matar...
SOLDADO 2º.- Sí, para eso sí. Tengo valor físico para saltar, pero no valor moral para decidirme a saltar. No he saltado en mi vida.
SOLDADO 1º.- Se puede ser feliz sin saltar.
SOLDADO 2º.- No. A mí me vuelve loco saltar y no puedo.
SOLDADO 1º.- (Comprensivo) No tienes valor moral.
SOLDADO 2º.- No, no tengo.
SOLDADO 1º.- Yo sí. Tengo valor moral para decidirme a saltar, pero no valor físico para hacerlo. No he saltado en mi vida.
SOLDADO 2º.- ¿Eres feliz?
SOLDADO 1º.- No.
SOLDADO 2º.- Con tu valor y con el mío hacemos el hombre más valiente del mundo. Y el hombre más valiente del mundo puede cumplir nuestra obligación.
SOLDADO 1º.- ¿Cómo?
SOLDADO 2º.- Tú tienes valor para decidirte. Puedes sacar las bolas.
SOLDADO 1º.- Sí.
SOLDADO 2º.- Yo tengo valor físico para matar. Tú sacas las bolas y yo mato a uno de los dos.
SOLDADO 1º.- ¿Y así habremos cumplido nuestra obligación?
SOLDADO 2º.- En todas sus partes.
SOLDADO 1º.- Has tenido una buena idea. Voy a sacar las bolas. (Se detiene). ¿Soy yo el que tiene valor moral?
SOLDADO 2º.- Sí, y yo valor físico. Sácalas.
SOLDADO 1º.- No puedo.
SOLDADO 2º.- ¿Por qué?
SOLDADO 1º.- Tengo valor moral para decidirme, pero no valor físico para sacarlas..."
Se atribuyen al lexicón (Chomsky:1970,81-82) del término valor dos rasgos semánticos o artículos léxicos cualitativos -valor moral / valor físico- que globalmente constituirían el valor ideal, irresistible, absoluto. Pero la dicotomía de esa tipificación, adscrita cada una a un solo soldado, desemboca en el absurdo de una neutralización semántica que priva al lenguaje de su poder conativo. El valor desaparece.
Lo único que se ha hecho con el signo lingüístico ha sido desintegrarlo. Hacer incompatibles los dos semas que se estiman fundamentales en el concepto y situarlos en seres distintos. El resultado es esa inoperancia, esa disolución de la palabra clave en torno a la cual gira la escena.