La informática permite hoy en día elaborar cualquier creación de la mente humana en cuestión de horas: literatura, periodismo, música, arquitectura, ingeniería, etc. etc. se sienten favorecidas y a la vez fagocitadas por la voracidad de esa nueva tecnología que las potencia y las condiciona. Ya casi nada existe sin pasar por la informática. Ella ha sido el gran acelerador de las comunicaciones que han empequeñecido el mundo.
Internet es el último paso adelante de la informática. La red de redes nos está permitiendo conocer los entresijos de cualquier organización. Y la fluidez actual de la información a nivel planetario era absolutamente impensable hace una década.14 Hoy en día los cien millones de individuos de la Elite Técnica, a que antes me refería, son capaces de comunicarse entre sí sin mayores problemas. Las diferentes lenguas ya no son un obstáculo, existen traductores automáticos cuasi-simultáneos. Los diferentes horarios –que suponían un contratiempo para las comunicaciones telefónicas- así como los elevados costes de dichas orales comunicaciones, tampoco constituyen hoy un impedimento: el correo electrónico y sus prácticos buzones lo solucionan.
Además, la comunicación de ideas y proyectos mejora con la escritura pues ésta exige mayor precisión y por tanto obliga a definir mejor el propio pensamiento. Desde que dicho método de acumulación de datos e ideas apareció hace casi 6.000 años, en la antigua Mesopotamia (hoy tristemente bombardeada por los ejércitos de ocupación15), la humanidad ha podido acumular conocimientos de forma sistemática, y ello le ha permitido a la especie humana conquistar el planeta como no lo había hecho en los 150.000 años precedentes. En la 1ª escritura del mundo: la cuneiforme está el 1er código de normas “…para que el fuerte no dañe al débil, para hacer justicia al huérfano y a la viuda, el rey Hammurabi de Babilonia a escrito sus preciosas palabras en una estela…” La escritura ha supuesto la democratización de los conocimientos haciéndolos asequibles a un estrato mucho más amplio de la sociedad. Ya no es preciso ser coetáneo o conocido de un sabio para poder absorber sus enseñanzas, basta con leer sus escritos. Ahora con la informática e Internet los conocimientos <vuelan> entre las mentes y generan a su vez una mayor aceleración de descubrimientos técnicos y políticos (revoluciones populares similares en países muy distintos y muy distantes: claveles en Portugal, cacerolas en Argentina, naranja en Ucrania, Cedro en Líbano, etc.).
La transmisión oral de la cultura es muy eficaz como vehículo de cariño y relación pero ofrece muy escasos resultados para la verdadera acumulación de conocimientos. En una misma persona por muchos conocimientos que llegue a almacenar es muy difícil que a la vez posea una gran capacidad didáctica, y más difícil todavía, que entre sus alumnos exista otro con las suficientes capacidades de comprensión, retención, creatividad y didáctica como para entender, recordar, incrementar y transmitir los conocimientos escuchados. Lo normal en la transmisión oral de conocimientos es que se produzcan dos pasos adelante y uno atrás ¡vamos! que muchas veces se pierden conocimientos o experiencias por falta de transmisores o receptores adecuados.
Sin embargo con la escritura todo cambió. Cualquiera con la capacidad suficiente ha podido acceder a los pozos de ciencia que son los libros y allí escarbar en busca de -certezas o dudas- pero, en todo caso, experiencias enriquecedoras, permitiéndole a su vez transmitir mediante la escritura sus nuevas conclusiones. Todos, por muy sabios y únicos que nos parezcamos a nosotros mismos, no somos otra cosa que la suma de multitud de esfuerzos y experiencias anteriores. Basándose en esa premisa el inventor del pararrayos, el físico, político y filosofo: Benjamín Franklin, consideraba inmoral patentar sus inventos pues los entendía solo como un paso más en la acumulación humana de conocimiento, y se contentaba con el simple beneficio de haber sido el primero en dar ese nuevo paso en el camino del saber. En la actualidad asistimos atónitos al espectáculo de ver como las grandes transnacionales de la biotecnología <<patentan>> conocimientos ancestrales (indios de la amazonía distinguen más de 10 tipos de paludismo y sus remedios) que dicen haber inventado, o crean semillas con frutos estériles intentando con ello eliminar prácticas tan clásicas como que los agricultores guarden parte de la cosecha para semillas de la siguiente siembra. ¿Qué hubiera pasado si Colón y los demás descubridores del continente americano hubieran patentado las patatas o los pimientos…?
Todos somos hijos de nuestra cultura ancestralmente transmitida, y porque: sabemos lo que sabemos gracias a la acumulación de conocimientos derivada de las generaciones anteriores y no sólo por nuestro esfuerzo, por esa razón nos debemos a la colectividad y nuestras ideas y descubrimientos son parte inequívoca del acervo cultural humano. La propiedad intelectual es una creación jurídica propia de aquellos listillos egoístas que quieren quedarse con un trozo del pastel que no les corresponde. Nuestro inconsciente colectivo es mayor de lo que llegamos a tener conciencia de imaginar. La cultura que, tras cien mil años de caminar, nos hemos dado y la genética que poseemos como especie, están a punto de pasar a manos privadas.
Así pues, a partir de la escritura el avance en el conocimiento es exponencial y logarítmico, aun cuando el planeta tierra sigue –afortunadamente- girando a la misma distancia y velocidad alrededor del sol que hace un millón de años, los acontecimientos entre los habitantes homo sapiens se aceleran, y así vemos como la duración de los Imperios se acorta sensiblemente: La sabiduría china es producto de milenios de dominación y orden; las pirámides egipcias tardaron mil años en ser posibles; el imperio romano compartió con los árabes durante un milenio el dominio del mediterráneo, y sin embargo el primer imperio planetario –el español- no duró ni 300 años; y también, a pesar de ser la más longeva entre las potencias colonialistas, la inglesa bonanza victoriana fue más breve que la de los imperios anteriores.
Esa pauta de aceleración nos llevaría a pensar que el actual imperio estadounidense tiene los días contados máxime si sigue actuando de espaldas al interés de la humanidad, incluidos sus propios componentes. Otra cosa sería que –como propone George Soros- los EUA, claros líderes militares, optaran por un liderazgo de corte humanista tendente a conseguir la supervivencia y el bienestar de la humanidad. Así quizás sobrevivieran en su hegemonía, pues de lo contrario, tarde o temprano los demás países se unirán en su contra con el grave riesgo de una confrontación nuclear mundial que dará al traste con la historia de la humanidad.
Por lo tanto, en este momento histórico, es de vital importancia crear un sistema democrático a nivel planetario, reforzando las instituciones internacionales ONU, FMI, OMC, OIT,… mediante sistemas más creíbles de democracia, donde cuenten más el número de habitantes que los poderes económicos que detentan y donde la posibilidad de consultas masivas a las poblaciones afectadas, acerca de sus intereses y voluntades, estén previstas como algo normal, posible y deseable.
Tras este paréntesis político sigamos hablando de las POSIBILIDADES DE LA TECNOLOGÍA ACTUAL EN LOS CAMPOS DE LA INFORMACIÓN Y LA DISCUSIÓN.
En pocos años nos hemos acostumbrado a ver a nuestros ancianos acercarse a los novedosos cajeros automáticos y relacionarse con ellos como si de buenos amigos se tratase. Es lógico: les evita colas y les mantienen puntualmente informados acerca de sus, generalmente, precarias economías.
Los populares Chats a mi entender no son otra cosa que tertulias modernas, que también podemos denominar como foros digitales: son maravillosos puntos de encuentro de distintas opiniones respecto a diferentes temas.
Las encuestas instantáneas vía teléfono o Internet nos permiten opinar acerca de multitud de temas: desde qué concursante de Operación Triunfo ha de vencer hasta qué opinión nos merece tal o cual líder político. Además las empresas de telefonía están encantadas con tanta opinión telefónica ¿Quién sabe si han sido ellas quienes la han promocionado?
Las entidades financieras han entrado de lleno en la Banca Electrónica pues les ahorra personal y así los ciudadanos de a pié –ante el incentivo de la mejor remuneración de nuestros ahorros o el menor coste de nuestras operaciones bancarias- nos estamos acostumbrando a utilizar dichos, otrora sofisticados, métodos de cuentas numeradas y claves cifradas, de forma tal que últimamente con unos cuantos minutos frente al ordenador o colgado del auricular telefónico podemos mover todos nuestros ahorros de un banco a otro y de un activo a otro sin problema alguno.
El comercio electrónico inicia su andadura tímidamente a través de la red pues la “captura” y duplicidad de números de tarjetas de crédito lo ha ralentizado, sin embargo las autoridades –conscientes de la gran importancia del comercio- están intentando paliar dichos inconvenientes mediante la instauración de la firma digital. Cuestión que trataremos más adelante.
Elecciones Digitales como la recientemente celebrada en Hoyo de Pinares (Ávila) acerca de la conveniencia de trasladar o no la fiesta patronal, o la prueba informática de Referéndum del Tratado Europeo son todo un ejemplo de lo avanzado de la tecnología.
Todo ese elenco de posibilidades telefónicas e internáuticas han sido promocionadas básicamente por las sociedades mercantiles particulares en aras a conseguir mayores niveles de ahorro o productividad, o mayores niveles de audiencia. Este último detalle es muy importante de cara a La Democracia Digital pues demuestra que los promotores de concursos televisivos han tenido claro que, a mayor participación del público, mayor seguimiento de su programa y, a mayor índice de audiencia, mayores ingresos por publicidad, etc. Lo cual nos da un importante argumento de cara a conseguir mayor participación en las democracias pues podremos argumentar: a mayor participación mayor implicación. Pero no adelantemos acontecimientos.
También las Instituciones se han sumado recientemente a esa marea tecnificadora de las relaciones entre ellas y sus administrados. Así, hoy en día, es posible relacionarse informáticamente con la temida Hacienda Pública (un millón de españoles lo han hecho en el último año), también ya, se pueden presentar determinados “papeleos” burocráticos ante la Seguridad Social. Incluso, hace poco, saltó a los medios una noticia que nos relataba la historia de una declaración ante un juzgado español, efectuada desde el otro lado del atlántico, mediante el sistema de videoconferencia.
El conjunto de métodos privados o públicos que con un alto nivel tecnológico permiten la participación ciudadana yo vengo a denominarlos: Tecnología participativa y su simple existencia y cada día mayor difusión vienen a avalar las gigantescas posibilidades que encierran de cara a promover y conseguir la verdadera democracia participativa o Democracia Digital. A lo largo del 2003 se plasmó el 90% de este Ensayo, que ahora ve la luz, por ello se habían mencionado aquí los mensajes SMS como una <<posibilidad técnica>> que luego se ha convertido en <<realidad política>> tal y como el 13 de marzo de 2004 se demostró.
Estudiemos ahora la no escasa Legislación actual.
14 En Abril de 2003 se han cumplido exactamente los diez años de existencia de Internet como red abierta.
15 Dicha destrucción constituye un terrible acto de nihilismo al atentar contra la misma esencia del ser social que constituye la humanidad. Es como si un zurdo se cercenase la mano derecha por no ser tan hábil como su izquierda. Dicha guerra ha supuesto -por el atentado contra el crisol de la cultura que nos ha hecho posibles como ser social moderno- el culmen de la ignorancia o, lo que es peor, del despotismo.