La democracia digital - La todavía lejana pero posible Democracia Digital (I)
5 - La todavía lejana pero posible Democracia Digital (I)
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Monografía creado por Marno Ridao. Extraido de: http://www.rebelion.org/seccion.php?id=24
18 de Enero de 2006
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Cuando se construye un edificio lo primero que se hace son los cimientos y sobre ellos se instaura la solera sobre la cual se alzarán las columnas y las paredes maestras que finalmente sostendrán el techo. La finalidad de este pequeño estudio es intentar construir el edificio de La Democracia Digital y ahora, tras haber comprobado que tenemos una Tecnología suficiente y una Legislación adecuada, que constituyen los cimientos y la solera del nuevo edificio, pasaremos a la complicada tarea de ir levantando las columnas. Columnas que, a modo de premisas, constituyen elementos esenciales del edificio y sin las cuales no podremos acabar de construir el nuevo refugio de esperanza democrática de la humanidad.
Columnas
A) Sociedad del consumo racional o de la Dignidad B) Implantación del voto y votaciones múltiples C) Alto nivel educativo de la población D) Revocabilidad de nombramientos
A: Sociedad del consumo racional o de la Dignidad:
En la actualidad, a diferencia de otras épocas, el hombre moderno -en los países industrializados y con un nivel de vida e ingresos medios elevados- vive para consumir todas aquellas cosas que es capaz de producir. En realidad esta es la finalidad de la estrategia del sistema capitalista, marcado por las pautas del liberalismo más salvaje. En cambio, a lo largo de su historia, siempre ha sido al revés, es decir, el hombre ha ido produciendo lo que necesaria u obligatoriamente había de consumir. Es a partir de la llegada del sistema neoliberal cuando se cambia el proceso. Y se produce para que se consuma. Incluso como señala el egregio Sánchez Ferlosio en Non Olet19 se llega a producir el propio consumidor.
La tecnología nos ha aportado avances que han hecho nuestra vida más cómoda, más saludable y por ello más longeva. Hace muchos años que la tecnología desautorizó la teoría de Malthus. Ahora somos perfectamente capaces de obtener de la Madre Tierra todo lo necesario para alimentar a todos los habitantes del planeta. Además, hoy en día, no parece lógico que alguien tenga sufrir la falta de salud, educación, vivienda etc... El problema reside en el reparto. Es absolutamente preciso que el 1er mundo modere su consumo hasta alcanzar la racionalidad, frenando el dispendio y derroche que suponen todas esas segundas residencias vacías durante tantos meses cada año o todos esos coches aparcados por no tener manos suficientes para conducirlos a la vez o la multitud de juguetes almacenados en abarrotados armarios infantiles o el interesado mantenimiento de tecnologías derrochadoras de energía etc. etc.
El propio consumo dicen que retro-alimenta el tipo de sociedad que nos hemos, o nos han montado. Los sabios oficiales nos dicen que <ya> el 1er mundo no puede salir de esa espiral de consumo creciente pues en caso de detenerse será el caos y el crujir de dientes. Que es preciso que siga rodando la rueda del consumo hasta que también los demás mundos vayan pudiéndose unir al carro del derroche y la absurdez. ¡Que locura!
La realidad es muy otra, el consumo por el consumo produce una felicidad ficticia, relativa y superlativamente efímera, como pone de manifiesto Frédéric Beigbeder20 en su libro 13,99 Euros, y además al existir una, innegable, limitación en la existencia de bienes (energía, agua potable, aire respirable) el hecho de que unos consuman mucho, priva a los demás de poder hacerlo, es decir, la desconsiderada irracionalidad del consumo de unos pocos niega la posibilidad de acceder a la simple dignidad a la mayor parte de la población del planeta. Hace cuarenta años Herbert Marcuse ponía ya el acento en la dimensión desesperadamente consumista del hombre moderno y señalaba a la democracia participativa como medio para escapar del embrutecimiento producido por el consumo.
Por ello es absolutamente preciso sustituir la mitad de las horas dedicadas a producir por horas dedicadas a la participación en la Res (cosa) pública. No se trata de aumentar el tiempo de ocio ¡no! La actividad sigue siendo necesaria pero dirigida en otro sentido. Si cada individuo dedicase la mitad de su horario laboral a la producción, dado el avance tecnológico actual, sería ésta suficiente para abastecer las necesidades de dignidad a nivel planetario21. Y si además durante todo ese tiempo “liberado” de la esclavitud productiva, la mente de cada individuo se dedicase a participar -sea en foros presénciales o bien en foros digitales- en los que pudiera aportar su particular visión del mundo que le rodea, e incluso pudiera colaborar en la tarea legislativa votando digitalmente, sin duda, su nivel de satisfacción sería muy superior al obtenido con el consumo. Realmente el individuo se sentiría participe de su propio destino y por ende mucho más feliz. A mayor participación mayor implicación, que decíamos anteriormente, y a mayor implicación mayor asunción y generalmente mayor satisfacción lo cual desemboca innegablemente en mayor grado de felicidad.
Como he mencionado antes, Rodrigo Rato desde el FMI lanza la consigna de aumentar la jornada laboral de los europeos con la excusa de la productividad y el crecimiento económico. Falaz excusa según se desprende de los datos que J. Rifkin22 nos ofrece al señalar que en el año 2002 Noruega, Bélgica, y Francia ocupaban los tres primeros lugares en cuanto a nivel de productividad. Bastante por delante de la distanciada USA que se encontraba prácticamente empatada con otros cinco países europeos como son: Dinamarca, Austria, Italia, Suiza y Finlandia.
La productividad por hora trabajada en Francia en 2002 superaba en un 7% la de USA y ello en base a que la, entonces, nueva ley de las 35 horas semanales “contribuía a mejorar la producción al permitir una organización más flexible del trabajo y establecer un nuevo diálogo con los trabajadores, lo que mejoraba su motivación.
Así pues la productividad no está directamente relacionada con el nº de horas trabajadas, son la motivación y la preparación técnica quienes condicionan dicha productividad. Hoy en día es perfectamente posible reducir el nº de horas de actividad laboral por persona sin detrimento alguno de la productividad. El hecho de contar con jornadas más reducidas y por tanto menos estresantes reduce el nivel de accidentes laborales y permite la inclusión laboral de un mayor nº de personas con la consiguiente disminución de la atención social a las mismas.
“El valor del tiempo se halla en un plano superior en la vida humana respecto a los valores materiales, convirtiéndose en el valor básico de la actividad Económica. Y ello se debe a que el valor tiempo corresponde plenamente a la satisfacción de los deseos humanos e intelectuales, mientras que los valores materiales corresponden a la satisfacción de los deseos psicológicos y materiales” Masuda Yoneji en The information Society as Post-Industrial Society23
La dignidad del hombre pasa ineludiblemente por disponer de <<su tiempo>> para así sentirse vivo. La arrastrada vida del trabajador esclavizado a una cadena o a la atosigante realización de un sin fin de visitas de ventas, le escamotean su bien más preciado: su tiempo. De que le sirve tener más cosas si no tiene apenas tiempo de disfrutarlas.
No se trata tampoco de limitar el consumo al que existía en la humanidad en la época pre-tecnológica. Es absolutamente lógico y racional que unos inventos tan útiles como la energía eléctrica, la lavadora automática, la televisión, la informática de la comunicación, los materiales aislantes, etc. etc. sean de dominio generalizado.
Como ir dando los pasos para conseguir la mencionada <<liberación de tiempo>> es un tema que pasa por la defensa de la limitación de la jornada laboral, hasta ahora conseguida a la vez que se va incrementando el tiempo destinado a otros menesteres no laborales, pero eso lo tocaremos más adelante, ahora por el momento me limito a plantear la Democracia Digital posible aunque lejana.
B: Implantación del voto y votaciones múltiples:
Lo mismo que cualquier persona posee diferentes aptitudes (canta bien y es un gran deportista, o dibuja medianamente y además es un magnífico catador de vinos) que constituyen la esencia misma de su ser, no veo porqué, el ciudadano, no ha de poder detentar diferentes votos de acuerdo con sus diferentes cualidades, situación personal, conocimientos, o deseos. Así pues entiendo como posible, y conveniente, que un adolescente de 16 años tenga voz y voto en temas referentes a Familia o Educación. Y así mismo considero esencial que cada persona adulta pueda decidir en que rama del conocimiento y por tanto de la normativa quiere o se siente capaz de participar mejor. Es decir, que si nos encontrásemos con la típica persona que “por amor al arte” ha montado la clásica asociación que se dedica a recoger perros abandonados, seguramente, convendremos, todos, en que es la idónea para dedicar su tiempo <liberado> a la aportación de ideas en el mundo de la legislación sobre animales. Y si nos acordamos de nuestro Pedro Almodóvar: El Grande, convendremos en que puede aportar algo a la legislación sobre espectáculos. Al igual que los cazadores a escopeta y los cazadores fotográficos podrán aportar algo a la Ley de Caza; y los deportistas a la Ley del Deporte; y . . . etc. etc. etc.
Se me alegará que dichas personas ya pueden canalizar sus inquietudes legislativas a través de sus respectivas asociaciones y a ello responderé que, de acuerdo, pero si lo dejamos tal y como está, seguirá siendo una democracia indirecta y por lo tanto menos motivadora y participativa y lo que se pretende con el voto múltiple es fomentar la participación en la vida de la comunidad y en la influencia que dicha participación tiene sobre el futuro.
En una Democracia Digital toda persona adulta tendría la posibilidad de alzar su informática voz y ejercer su digitalizado voto en tres materias legislativas: una general, como hasta ahora, referente a la elección del sesgo político de los legisladores generales, y dos específicas a escoger en las que actuaría directamente de legislador.
Así pues en La Democracia Digital al llegar a los 16 años las personas podrían obtener su certificado de firma y voto digital para participar con voz y voto en los foros digitales referentes a materias educativas y de derecho de familia. Al cumplir los 18 obtendrían, como ahora, la posibilidad de elegir o ser elegidos para legisladores o gobernantes de la nación, sólo que además, contarían con la posibilidad, como todo adulto, de participar digitalmente en los foros políticos generales (aquellos que no fueran específicos), es decir, podrían votar en un referéndum, en la consulta sobre la adhesión o no a un tratado, en las elecciones municipales, autonómicas, cantónales o generales, cuando éstas o aquellas hubieran de celebrarse. Transcurridos cinco años desde su mayoría de edad, llegados, por tanto a los 23, podrían cambiar cualquiera de sus dos votos específicos del ámbito familiar y educativo por otros dos cualquiera de los señalados como tales, con la única salvedad de que no podrían volver a cambiar de <afición normativa> hasta transcurridos cinco años y así sucesivamente cada cinco años.
Distinguimos por tanto dos tipos de legisladores: Los legisladores generales elegidos como tales que son similares a los actuales: todos votan y discuten todas las normativas aunque algunos de ellos se especialicen en determinados campos para elaborar los proyectos de normas o enmiendas específicas a presentar, y Los legisladores por propia adscripción que son todos aquellos ciudadanos que de acuerdo con lo establecido anteriormente han decidido ejercer su derecho a discutir y decidir con su voto cuestiones de legislación específica. Éstos últimos pueden llegar a ser legión.
Los legisladores generales elegidos, especialistas en cuestiones específicas, actuarían de coordinadores de los debates y votaciones de los foros digitales específicos para ir así elaborando las diferentes propuestas legislativas. En las democracias actuales toda norma pasa primero por una comisión que la elabora, o la analiza si ha sido promovida por otro partido, y luego se somete al debate general, o específico según los casos, para luego ser votada en la correspondiente cámara en la que el decantamiento de los votos se produce generalmente en función de lo establecido como conveniente por los comisionados específicos de cada partido. En las nuevas Cámaras Digitales el proceso sería similar: Los legisladores generales que hubieran elaborado una propuesta de norma la expondrían en el foro digital a fin de proceder a su debate. Durante un tiempo prefijado se debatiría dicha propuesta digitalmente proponiéndose, en su caso, enmiendas totales o parciales, que como en los debates actuales, serían después aprobadas o denegadas mediante votaciones digitales. En cuyos foros y votaciones ¡naturalmente! participarían todos aquellos ciudadanos que se hubieran adscrito a dicha materia específica.
Está claro que el corte o perfil político de los legisladores generales elegidos influirán en el sesgo político-ideológico de las materias específicas y por ello se propondrán a discusión a los ciudadanos -a través de los foros digitales- distintos proyectos legales con distintos matices en función de los diferentes grupos políticos proponentes. Pero será en definitiva la votación digital, efectuada al final del foro, la que permita a los ciudadanos, adscritos a la materia especifica en cuestión, dar la victoria a una u otra propuesta, así como también, a lo largo de la discusión digitalizada, haber ido proponiendo enmiendas a las propuestas iniciales. Es decir, la discusión de una norma referente a una materia específica se llevaría a cabo igual que en la actualidad solo que en vez de realizarse en el hemiciclo o en las comisiones como ahora, lo harían a través del foro digital en el que no solo estarían presentes los diputados generales, como ahora, sino también todos aquellos ciudadanos que estuvieran adscritos a esa materia. El pueblo llano participaría activamente en la materia legislativa.
Vemos como la Cámara de los Comunes del Reino Unido es una especie de aglomeración de gentes que se encuentran apiñados como si estuvieran cruzando el atlántico a bordo de un súper Airbus y todo se debe a la dificultad arquitectónica, que tenían antaño, de construir espacios suficientemente amplios para albergar a 900 discutidores. Las democracias con menor abolengo han construido parlamentos dignos de las mejores poltronas pues ha mejorado mucho la técnica constructiva y así vemos como cualquier Comunidad Autónoma de cuatro gatos y medio tienen un parlamento de quitar el hipo a cualquiera. Ahora, en la hora digital, podemos prescindir de semejantes monumentos a la ampulosidad y construir un inmenso Parlamento Virtual con un millón o más de poltronas donde aposentarnos con solo implantar La Democracia Digital dejando así verdes de envidia a los arquitectos del moderno y espacioso Parlamento Europeo.
Podrá, sin duda, decirse que, para la subsistencia de La Democracia Digital, bastaría con aplicar a la actual, el sistema de foro digital, incorporando así a las discusiones legislativas, aunque solo fuera con voz pero sin voto, a un importante elenco de ciudadanos dispuestos a colaborar. Si además se contase con la posibilidad de votar en dichos foros, ya estaríamos ante un principio de Democracia Digital. Yo, sin embargo entiendo que, no basta con la posibilidad de la voz y el voto en los foros digitales es crucial que se incorpore también la novedad del voto múltiple debido ante todo al <impresionante poder de convocatoria> con que cuenta el hecho de poder colaborar en algo de lo que realmente te sientes capaz. Se implica más y mejor aquel que se siente con autoridad para opinar sobre algo de lo que cree conocer a fondo. O dicho al revés: los ciudadanos gozosa y prestamente se adscribirán a legislar en aquellas materias de las que crean conocer, en el absoluto convencimiento de que podrán aportar algo, de lo cual, por otra parte, no me cabe la más mínima duda.
La especificidad de las materias legislativas a escoger puede ser muy variada y naturalmente irá creciendo con el tiempo. A modo de ejemplo podemos citar las siguientes:
-Derecho de Familia
-Leyes relativas a la educación.
-Ley de Deporte.
-Leyes Laborales o de organización del trabajo.
-Leyes referentes a los alimentos
-Leyes respecto a los animales
-Leyes sobre la edificación.
-Leyes referentes a armamento, defensa, declaración de guerra etc.
-Leyes respecto a la ecología y medio ambiente.
-Leyes respecto a la medicina y la salud.
-Leyes referentes a la economía e impuestos.
-Normativa municipal.
-Leyes de tipo general (llegará un momento que al existir muchas especificidades las cuestiones generales serán escasas y por tanto susceptibles de legislarse en “petit comité”).
- . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Intentaré ahora clarificar las razones y términos que hasta aquí he hecho servir:
1 - He utilizado en todo momento el verbo poder y ello en base a que considero ese voto múltiple como una posibilidad y no como una obligación, al igual que en la actual normativa democrática no es obligatorio el voto aunque si conveniente. Entiendo que esa nueva posibilidad incentivará enormemente la participación ciudadana, máxime si se tiene el tiempo suficiente para poderlo realizar. Habrá ciudadanos que “pasen” de participar o que les resulte difícil por su nivel educativo o laboral. En las primeras fases participarán más los más cultos y preparados lo cual, a mi modo de ver, no tiene porqué perjudicar a quienes no participen.
2 - He escogido la adolescente edad de 16 años para temas de educación y familiares porqué estoy convencido de las grandes posibilidades de aportación que tienen los adolescentes en estos temas. La enorme vitalidad de esas edades tendría un cauce más de expresión que ayudaría además a irlos introduciendo en la sociedad adulta. Seguramente muchos hijos de divorciados que han sufrido en carne propia la “pérdida” de uno de sus progenitores, abogarían por no tener que optar por uno de ellos y se apuntarían al carro de La Custodia compartida como sistema de custodia automática en caso de separación o divorcio.
Si las pirámides poblacionales siguen precisamente presentando esa forma geométrica parece claro que el número de jóvenes será superior al de adultos, por ello si ahondáramos más en toda la problemática electoral –cuestión que no nos puede ahora distraer del simple planteamiento inicial de la Democracia Digital- convendríamos en que quizás, en temas educacionales, fuera preciso ponderar, dando un peso diferente, el voto adolescente respecto al adulto, de forma tal que, por ejemplo: el deseo vacacional de los adolescentes no pudiera condicionar el necesario aprendizaje propuesto por los adultos.
3 - La edad de los 23 años coincide con la primera vez en que se puede cambiar de adscripción legislativa en materias específicas por ser ésta la edad a la cual, cabalmente, se termina la formación en este actual mundo moderno tan complejo y didáctico, y por haberse, generalmente, ya a esa edad, definido las aptitudes o aficiones propias de cada individuo. La mayoría de los jóvenes ciudadanos estarán deseando olvidarse de los temas familiares y educacionales a los que han estado adscritos los últimos siete años de su vida y tomarán con renovados ímpetus las tareas legislativas en aquellos campos a que sus aficiones les dirijan. Este párrafo podría haberse obviado en aras a esa brevedad que aludía en la introducción, pues está claro que habrá partidarios de los 21 ó 18 como edades apropiadas y argumentos de todo tipo y condición pero nos sirve como muestra del enorme nivel de agujeros negros que a la Democracia Digital le quedan por descubrir.
4 - Planteo la obligatoriedad de permanecer fiel durante un quinquenio a la especificidad escogida debido a un sentido práctico de ordenamiento y control de los votantes y sus votos, y debido al deseo de fomentar una cierta responsabilidad respecto al tema escogido. A ese respecto, quizás fuera conveniente publicar las adscripciones de cada cual a fin de que la población en general preguntase a los adscritos acerca de las materias propias de su elección y de esa forma el interés ajeno acerca de su materia concreta fomentaría la participación real para así poder dar respuestas a los demandantes de información. Si todo el mundo conoce que yo –por ser un aficionado a la gastronomía- me he apuntado a co-legislar sobre temas referentes a la alimentación, seguramente la gente acabará aportándome ideas o cuestiones sobre las cuales preguntarme con lo que me convertiré en un mini foro andante de temas alimenticios.
Hasta aquí lo referente al voto múltiple normal pero entiendo que existe en las modernas sociedades una cuestión, muy en boga últimamente, que hace referencia al, mal llamado, problema de la inmigración (para mí, lejos de ser un problema es una solución a multitud de cuestiones tales como: el trabajo más arduo, la endogamia cultural etc.). Al respecto me parece que es una cuestión de pura lógica, que en estos tiempos de facilidad de comunicaciones, el hombre, como cualquier otro ser de la naturaleza, acuda en busca de los mejores pastos allí donde los encuentre y en similitud a las aves -que cuentan con alas para desplazarse- él utilice su ingenio para acudir allí donde crea que su vida y la de sus hijos pueda llegar a ser más confortable. Es totalmente legítimo emigrar –nadie, en éste 1er mundo, cuestiona ahora las masivas emigraciones desde la otrora famélica Europa a los prometedores Nuevos Continentes, que desplazaron a los habitantes ancestrales de aquellos pagos- e igualmente es totalmente cierto que casi nadie emigra por gusto. Así pues La Democracia Digital no ha de soslayar dicha realidad y al respecto propongo:
- Por un lado, que se otorguen plenos derechos electorales a todos aquellos forasteros que lleven residiendo en el país dos años. Dicha posibilidad les hará integrarse más fácilmente pues entenderán que son plenos actores de su propio futuro y que contribuyen con su participación a mejorar la tierra que verá crecer a sus hijos. Lo contrario –el no atribuirles la posibilidad de integración electoral- provoca el resentimiento y rechazo hacia la cultura del país de residencia ¡que no de acogida! y ¡eso sí! realmente se convierte en un foco de problemas. Los problemas con la emigración están relacionados directamente con la falta de acogida e integración plena. Si siempre se les sigue considerando forasteros acaban por sentirse así y se refugian fundamentándose en las otras facetas de su identidad24. - Por otro lado, que se respete esa fortaleza de su múltiple identidad permitiendo que puedan votar digitalmente en su país de origen al menos mediante el voto general. Así pues el inmigrante con residencia superior a los dos años que fuera mayor de edad tendría tres votos en el país de acogida y un cuarto voto general en su país de origen. Basta con que nos detengamos a pensar en la respuesta a la pregunta de ¿que nos agradaría a nosotros mismos en el caso de una hipotética emigración? para qué, rápidamente, convengamos en que dicha medida nos parece plenamente justa y necesaria.
La Democracia Digital por su propia operatividad permitirá a los desplazados por la emigración cumplir con sus voluntades políticas mucho mejor que con el ya arcaico sistema de correo actual. La prueba la tenemos en el éxito participativo que tuvo entre los <desplazados a las capitales> el voto electrónico de Hoyo de Pinares anteriormente comentado.
Tocando ahora otro tema, parece lógico que la Sociedad persiga que sus hijos más capaces aporten más al acervo cultural común, por ello creo que sería conveniente <primar> a aquellos que destacasen en algún campo tanto como para haber sido objeto de un reconocimiento público en forma de Premio Internacional (Nóbel, Estrasburgo, Ppe. Asturias etc. etc.), otorgándoles un voto adicional en sus países o en las instituciones internacionales, o la posibilidad de coordinar una materia legislativa relacionada con sus demostradas capacidades. De esa forma los personajes considerados más sabios tendrían un peso algo mayor en la conducción social al igual que todas las anteriores culturas han primado la sabiduría acumulada en los más ancianos creando figuras como el Senado romano.
Además de la multiplicidad de votos a nivel individual considero que la tecnología actual posibilita la multiplicidad de votaciones de forma tal que el gobernante solicite al gobernado mucho más frecuentemente su opinión respecto a muchos más temas (firma de tratados internacionales tipo: Kyoto, TPI. Desnuclearización, etc.). Hoy en día con la capacidad informática presente se puede montar un Referéndum en el breve lapso de un mes. Los Gobiernos no podrían llegar a “gobernar” tanto y habrían de preguntar al pueblo más frecuentemente su opinión, de esa forma no podría subvertirse -como en la actualidad- La Voluntad General, con lo que ganaría la Democracia sin necesidad de caer en el farragoso e inoperante asamblearismo.
Si el español Gobierno de Aznar hubiera estado obligado por su Constitución a informar y convocar un referéndum para poder enviar la ayuda “logística y de seguridad” a la guerra de Irak, y éste se hubiera podido <montar> en un mes, el 91% de la población no hubiera aprobado dicho envío. Otro tanto, creo, hubiera ocurrido en el Reino Unido, con lo que, casi con toda seguridad el Sr. Bush se hubiera pensado más detenidamente eso de ir en solitario en busca de las riquezas arqueológicas y naturales del pueblo iraquí (dando, además, de paso una nueva lección del poderío judío a los pueblos árabes) evitándose quizás así uno de los más desastrosos e inmorales episodios de la historia contemporánea de la humanidad.
Así pues El Voto Múltiple y La Multiplicidad de Votaciones constituyen un doble soporte de la futura techumbre del edificio de la Democracia Digital.
18 Se alegará que existe el peligro de control de dichos votos por quienes rijan el sistema de encriptaciones y sería cierto de no ser ineficaz por dos cuestiones: 1ª la inviabilidad económica de poder llegar a controlar la infinitud de datos y 2ª que para cuando este sistema de D.D. se haya definitivamente instaurado la masa crítica de los introducidos en él será suficiente para que su control no influya negativamente.
19 Ediciones Destino 2003
20 13,99 € Editorial Anagrama, 2001
21 Tan digno y quizás más saludable es tomar pescado azul considerado de “pobre”, como las sardinas o los verdeles, cuyos precios son ridículos comparados con los rodaballos de cetárea, alimentados éstos con piensos, pero que otorgan a sus engreídos comensales otra alcurnia y rango jamás antes alcanzados por sus antepasados. Volvamos a menús más vegetarianos como los de nuestros abuelos, son más sanos y menos depredadores del medio; etc. etc.
22 EL SUEÑO EUROPEO, Ed. Paidos, 2004 pag. 66 y 71 procedentes de diferentes autores
23 Citado por J. Rifkin en EL FIN DEL TRABAJO Ed. Paidos 1996, pag. 262
24 Ver: Identidades Asesinas, Amin Maalouf. Alianza Editorial, 1999
Columnas
A) Sociedad del consumo racional o de la Dignidad B) Implantación del voto y votaciones múltiples C) Alto nivel educativo de la población D) Revocabilidad de nombramientos
A: Sociedad del consumo racional o de la Dignidad:
En la actualidad, a diferencia de otras épocas, el hombre moderno -en los países industrializados y con un nivel de vida e ingresos medios elevados- vive para consumir todas aquellas cosas que es capaz de producir. En realidad esta es la finalidad de la estrategia del sistema capitalista, marcado por las pautas del liberalismo más salvaje. En cambio, a lo largo de su historia, siempre ha sido al revés, es decir, el hombre ha ido produciendo lo que necesaria u obligatoriamente había de consumir. Es a partir de la llegada del sistema neoliberal cuando se cambia el proceso. Y se produce para que se consuma. Incluso como señala el egregio Sánchez Ferlosio en Non Olet19 se llega a producir el propio consumidor.
La tecnología nos ha aportado avances que han hecho nuestra vida más cómoda, más saludable y por ello más longeva. Hace muchos años que la tecnología desautorizó la teoría de Malthus. Ahora somos perfectamente capaces de obtener de la Madre Tierra todo lo necesario para alimentar a todos los habitantes del planeta. Además, hoy en día, no parece lógico que alguien tenga sufrir la falta de salud, educación, vivienda etc... El problema reside en el reparto. Es absolutamente preciso que el 1er mundo modere su consumo hasta alcanzar la racionalidad, frenando el dispendio y derroche que suponen todas esas segundas residencias vacías durante tantos meses cada año o todos esos coches aparcados por no tener manos suficientes para conducirlos a la vez o la multitud de juguetes almacenados en abarrotados armarios infantiles o el interesado mantenimiento de tecnologías derrochadoras de energía etc. etc.
El propio consumo dicen que retro-alimenta el tipo de sociedad que nos hemos, o nos han montado. Los sabios oficiales nos dicen que <ya> el 1er mundo no puede salir de esa espiral de consumo creciente pues en caso de detenerse será el caos y el crujir de dientes. Que es preciso que siga rodando la rueda del consumo hasta que también los demás mundos vayan pudiéndose unir al carro del derroche y la absurdez. ¡Que locura!
La realidad es muy otra, el consumo por el consumo produce una felicidad ficticia, relativa y superlativamente efímera, como pone de manifiesto Frédéric Beigbeder20 en su libro 13,99 Euros, y además al existir una, innegable, limitación en la existencia de bienes (energía, agua potable, aire respirable) el hecho de que unos consuman mucho, priva a los demás de poder hacerlo, es decir, la desconsiderada irracionalidad del consumo de unos pocos niega la posibilidad de acceder a la simple dignidad a la mayor parte de la población del planeta. Hace cuarenta años Herbert Marcuse ponía ya el acento en la dimensión desesperadamente consumista del hombre moderno y señalaba a la democracia participativa como medio para escapar del embrutecimiento producido por el consumo.
Por ello es absolutamente preciso sustituir la mitad de las horas dedicadas a producir por horas dedicadas a la participación en la Res (cosa) pública. No se trata de aumentar el tiempo de ocio ¡no! La actividad sigue siendo necesaria pero dirigida en otro sentido. Si cada individuo dedicase la mitad de su horario laboral a la producción, dado el avance tecnológico actual, sería ésta suficiente para abastecer las necesidades de dignidad a nivel planetario21. Y si además durante todo ese tiempo “liberado” de la esclavitud productiva, la mente de cada individuo se dedicase a participar -sea en foros presénciales o bien en foros digitales- en los que pudiera aportar su particular visión del mundo que le rodea, e incluso pudiera colaborar en la tarea legislativa votando digitalmente, sin duda, su nivel de satisfacción sería muy superior al obtenido con el consumo. Realmente el individuo se sentiría participe de su propio destino y por ende mucho más feliz. A mayor participación mayor implicación, que decíamos anteriormente, y a mayor implicación mayor asunción y generalmente mayor satisfacción lo cual desemboca innegablemente en mayor grado de felicidad.
Como he mencionado antes, Rodrigo Rato desde el FMI lanza la consigna de aumentar la jornada laboral de los europeos con la excusa de la productividad y el crecimiento económico. Falaz excusa según se desprende de los datos que J. Rifkin22 nos ofrece al señalar que en el año 2002 Noruega, Bélgica, y Francia ocupaban los tres primeros lugares en cuanto a nivel de productividad. Bastante por delante de la distanciada USA que se encontraba prácticamente empatada con otros cinco países europeos como son: Dinamarca, Austria, Italia, Suiza y Finlandia.
La productividad por hora trabajada en Francia en 2002 superaba en un 7% la de USA y ello en base a que la, entonces, nueva ley de las 35 horas semanales “contribuía a mejorar la producción al permitir una organización más flexible del trabajo y establecer un nuevo diálogo con los trabajadores, lo que mejoraba su motivación.
Así pues la productividad no está directamente relacionada con el nº de horas trabajadas, son la motivación y la preparación técnica quienes condicionan dicha productividad. Hoy en día es perfectamente posible reducir el nº de horas de actividad laboral por persona sin detrimento alguno de la productividad. El hecho de contar con jornadas más reducidas y por tanto menos estresantes reduce el nivel de accidentes laborales y permite la inclusión laboral de un mayor nº de personas con la consiguiente disminución de la atención social a las mismas.
“El valor del tiempo se halla en un plano superior en la vida humana respecto a los valores materiales, convirtiéndose en el valor básico de la actividad Económica. Y ello se debe a que el valor tiempo corresponde plenamente a la satisfacción de los deseos humanos e intelectuales, mientras que los valores materiales corresponden a la satisfacción de los deseos psicológicos y materiales” Masuda Yoneji en The information Society as Post-Industrial Society23
La dignidad del hombre pasa ineludiblemente por disponer de <<su tiempo>> para así sentirse vivo. La arrastrada vida del trabajador esclavizado a una cadena o a la atosigante realización de un sin fin de visitas de ventas, le escamotean su bien más preciado: su tiempo. De que le sirve tener más cosas si no tiene apenas tiempo de disfrutarlas.
No se trata tampoco de limitar el consumo al que existía en la humanidad en la época pre-tecnológica. Es absolutamente lógico y racional que unos inventos tan útiles como la energía eléctrica, la lavadora automática, la televisión, la informática de la comunicación, los materiales aislantes, etc. etc. sean de dominio generalizado.
Como ir dando los pasos para conseguir la mencionada <<liberación de tiempo>> es un tema que pasa por la defensa de la limitación de la jornada laboral, hasta ahora conseguida a la vez que se va incrementando el tiempo destinado a otros menesteres no laborales, pero eso lo tocaremos más adelante, ahora por el momento me limito a plantear la Democracia Digital posible aunque lejana.
B: Implantación del voto y votaciones múltiples:
Lo mismo que cualquier persona posee diferentes aptitudes (canta bien y es un gran deportista, o dibuja medianamente y además es un magnífico catador de vinos) que constituyen la esencia misma de su ser, no veo porqué, el ciudadano, no ha de poder detentar diferentes votos de acuerdo con sus diferentes cualidades, situación personal, conocimientos, o deseos. Así pues entiendo como posible, y conveniente, que un adolescente de 16 años tenga voz y voto en temas referentes a Familia o Educación. Y así mismo considero esencial que cada persona adulta pueda decidir en que rama del conocimiento y por tanto de la normativa quiere o se siente capaz de participar mejor. Es decir, que si nos encontrásemos con la típica persona que “por amor al arte” ha montado la clásica asociación que se dedica a recoger perros abandonados, seguramente, convendremos, todos, en que es la idónea para dedicar su tiempo <liberado> a la aportación de ideas en el mundo de la legislación sobre animales. Y si nos acordamos de nuestro Pedro Almodóvar: El Grande, convendremos en que puede aportar algo a la legislación sobre espectáculos. Al igual que los cazadores a escopeta y los cazadores fotográficos podrán aportar algo a la Ley de Caza; y los deportistas a la Ley del Deporte; y . . . etc. etc. etc.
Se me alegará que dichas personas ya pueden canalizar sus inquietudes legislativas a través de sus respectivas asociaciones y a ello responderé que, de acuerdo, pero si lo dejamos tal y como está, seguirá siendo una democracia indirecta y por lo tanto menos motivadora y participativa y lo que se pretende con el voto múltiple es fomentar la participación en la vida de la comunidad y en la influencia que dicha participación tiene sobre el futuro.
En una Democracia Digital toda persona adulta tendría la posibilidad de alzar su informática voz y ejercer su digitalizado voto en tres materias legislativas: una general, como hasta ahora, referente a la elección del sesgo político de los legisladores generales, y dos específicas a escoger en las que actuaría directamente de legislador.
Así pues en La Democracia Digital al llegar a los 16 años las personas podrían obtener su certificado de firma y voto digital para participar con voz y voto en los foros digitales referentes a materias educativas y de derecho de familia. Al cumplir los 18 obtendrían, como ahora, la posibilidad de elegir o ser elegidos para legisladores o gobernantes de la nación, sólo que además, contarían con la posibilidad, como todo adulto, de participar digitalmente en los foros políticos generales (aquellos que no fueran específicos), es decir, podrían votar en un referéndum, en la consulta sobre la adhesión o no a un tratado, en las elecciones municipales, autonómicas, cantónales o generales, cuando éstas o aquellas hubieran de celebrarse. Transcurridos cinco años desde su mayoría de edad, llegados, por tanto a los 23, podrían cambiar cualquiera de sus dos votos específicos del ámbito familiar y educativo por otros dos cualquiera de los señalados como tales, con la única salvedad de que no podrían volver a cambiar de <afición normativa> hasta transcurridos cinco años y así sucesivamente cada cinco años.
Distinguimos por tanto dos tipos de legisladores: Los legisladores generales elegidos como tales que son similares a los actuales: todos votan y discuten todas las normativas aunque algunos de ellos se especialicen en determinados campos para elaborar los proyectos de normas o enmiendas específicas a presentar, y Los legisladores por propia adscripción que son todos aquellos ciudadanos que de acuerdo con lo establecido anteriormente han decidido ejercer su derecho a discutir y decidir con su voto cuestiones de legislación específica. Éstos últimos pueden llegar a ser legión.
Los legisladores generales elegidos, especialistas en cuestiones específicas, actuarían de coordinadores de los debates y votaciones de los foros digitales específicos para ir así elaborando las diferentes propuestas legislativas. En las democracias actuales toda norma pasa primero por una comisión que la elabora, o la analiza si ha sido promovida por otro partido, y luego se somete al debate general, o específico según los casos, para luego ser votada en la correspondiente cámara en la que el decantamiento de los votos se produce generalmente en función de lo establecido como conveniente por los comisionados específicos de cada partido. En las nuevas Cámaras Digitales el proceso sería similar: Los legisladores generales que hubieran elaborado una propuesta de norma la expondrían en el foro digital a fin de proceder a su debate. Durante un tiempo prefijado se debatiría dicha propuesta digitalmente proponiéndose, en su caso, enmiendas totales o parciales, que como en los debates actuales, serían después aprobadas o denegadas mediante votaciones digitales. En cuyos foros y votaciones ¡naturalmente! participarían todos aquellos ciudadanos que se hubieran adscrito a dicha materia específica.
Está claro que el corte o perfil político de los legisladores generales elegidos influirán en el sesgo político-ideológico de las materias específicas y por ello se propondrán a discusión a los ciudadanos -a través de los foros digitales- distintos proyectos legales con distintos matices en función de los diferentes grupos políticos proponentes. Pero será en definitiva la votación digital, efectuada al final del foro, la que permita a los ciudadanos, adscritos a la materia especifica en cuestión, dar la victoria a una u otra propuesta, así como también, a lo largo de la discusión digitalizada, haber ido proponiendo enmiendas a las propuestas iniciales. Es decir, la discusión de una norma referente a una materia específica se llevaría a cabo igual que en la actualidad solo que en vez de realizarse en el hemiciclo o en las comisiones como ahora, lo harían a través del foro digital en el que no solo estarían presentes los diputados generales, como ahora, sino también todos aquellos ciudadanos que estuvieran adscritos a esa materia. El pueblo llano participaría activamente en la materia legislativa.
Vemos como la Cámara de los Comunes del Reino Unido es una especie de aglomeración de gentes que se encuentran apiñados como si estuvieran cruzando el atlántico a bordo de un súper Airbus y todo se debe a la dificultad arquitectónica, que tenían antaño, de construir espacios suficientemente amplios para albergar a 900 discutidores. Las democracias con menor abolengo han construido parlamentos dignos de las mejores poltronas pues ha mejorado mucho la técnica constructiva y así vemos como cualquier Comunidad Autónoma de cuatro gatos y medio tienen un parlamento de quitar el hipo a cualquiera. Ahora, en la hora digital, podemos prescindir de semejantes monumentos a la ampulosidad y construir un inmenso Parlamento Virtual con un millón o más de poltronas donde aposentarnos con solo implantar La Democracia Digital dejando así verdes de envidia a los arquitectos del moderno y espacioso Parlamento Europeo.
Podrá, sin duda, decirse que, para la subsistencia de La Democracia Digital, bastaría con aplicar a la actual, el sistema de foro digital, incorporando así a las discusiones legislativas, aunque solo fuera con voz pero sin voto, a un importante elenco de ciudadanos dispuestos a colaborar. Si además se contase con la posibilidad de votar en dichos foros, ya estaríamos ante un principio de Democracia Digital. Yo, sin embargo entiendo que, no basta con la posibilidad de la voz y el voto en los foros digitales es crucial que se incorpore también la novedad del voto múltiple debido ante todo al <impresionante poder de convocatoria> con que cuenta el hecho de poder colaborar en algo de lo que realmente te sientes capaz. Se implica más y mejor aquel que se siente con autoridad para opinar sobre algo de lo que cree conocer a fondo. O dicho al revés: los ciudadanos gozosa y prestamente se adscribirán a legislar en aquellas materias de las que crean conocer, en el absoluto convencimiento de que podrán aportar algo, de lo cual, por otra parte, no me cabe la más mínima duda.
La especificidad de las materias legislativas a escoger puede ser muy variada y naturalmente irá creciendo con el tiempo. A modo de ejemplo podemos citar las siguientes:
-Derecho de Familia
-Leyes relativas a la educación.
-Ley de Deporte.
-Leyes Laborales o de organización del trabajo.
-Leyes referentes a los alimentos
-Leyes respecto a los animales
-Leyes sobre la edificación.
-Leyes referentes a armamento, defensa, declaración de guerra etc.
-Leyes respecto a la ecología y medio ambiente.
-Leyes respecto a la medicina y la salud.
-Leyes referentes a la economía e impuestos.
-Normativa municipal.
-Leyes de tipo general (llegará un momento que al existir muchas especificidades las cuestiones generales serán escasas y por tanto susceptibles de legislarse en “petit comité”).
- . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Intentaré ahora clarificar las razones y términos que hasta aquí he hecho servir:
1 - He utilizado en todo momento el verbo poder y ello en base a que considero ese voto múltiple como una posibilidad y no como una obligación, al igual que en la actual normativa democrática no es obligatorio el voto aunque si conveniente. Entiendo que esa nueva posibilidad incentivará enormemente la participación ciudadana, máxime si se tiene el tiempo suficiente para poderlo realizar. Habrá ciudadanos que “pasen” de participar o que les resulte difícil por su nivel educativo o laboral. En las primeras fases participarán más los más cultos y preparados lo cual, a mi modo de ver, no tiene porqué perjudicar a quienes no participen.
2 - He escogido la adolescente edad de 16 años para temas de educación y familiares porqué estoy convencido de las grandes posibilidades de aportación que tienen los adolescentes en estos temas. La enorme vitalidad de esas edades tendría un cauce más de expresión que ayudaría además a irlos introduciendo en la sociedad adulta. Seguramente muchos hijos de divorciados que han sufrido en carne propia la “pérdida” de uno de sus progenitores, abogarían por no tener que optar por uno de ellos y se apuntarían al carro de La Custodia compartida como sistema de custodia automática en caso de separación o divorcio.
Si las pirámides poblacionales siguen precisamente presentando esa forma geométrica parece claro que el número de jóvenes será superior al de adultos, por ello si ahondáramos más en toda la problemática electoral –cuestión que no nos puede ahora distraer del simple planteamiento inicial de la Democracia Digital- convendríamos en que quizás, en temas educacionales, fuera preciso ponderar, dando un peso diferente, el voto adolescente respecto al adulto, de forma tal que, por ejemplo: el deseo vacacional de los adolescentes no pudiera condicionar el necesario aprendizaje propuesto por los adultos.
3 - La edad de los 23 años coincide con la primera vez en que se puede cambiar de adscripción legislativa en materias específicas por ser ésta la edad a la cual, cabalmente, se termina la formación en este actual mundo moderno tan complejo y didáctico, y por haberse, generalmente, ya a esa edad, definido las aptitudes o aficiones propias de cada individuo. La mayoría de los jóvenes ciudadanos estarán deseando olvidarse de los temas familiares y educacionales a los que han estado adscritos los últimos siete años de su vida y tomarán con renovados ímpetus las tareas legislativas en aquellos campos a que sus aficiones les dirijan. Este párrafo podría haberse obviado en aras a esa brevedad que aludía en la introducción, pues está claro que habrá partidarios de los 21 ó 18 como edades apropiadas y argumentos de todo tipo y condición pero nos sirve como muestra del enorme nivel de agujeros negros que a la Democracia Digital le quedan por descubrir.
4 - Planteo la obligatoriedad de permanecer fiel durante un quinquenio a la especificidad escogida debido a un sentido práctico de ordenamiento y control de los votantes y sus votos, y debido al deseo de fomentar una cierta responsabilidad respecto al tema escogido. A ese respecto, quizás fuera conveniente publicar las adscripciones de cada cual a fin de que la población en general preguntase a los adscritos acerca de las materias propias de su elección y de esa forma el interés ajeno acerca de su materia concreta fomentaría la participación real para así poder dar respuestas a los demandantes de información. Si todo el mundo conoce que yo –por ser un aficionado a la gastronomía- me he apuntado a co-legislar sobre temas referentes a la alimentación, seguramente la gente acabará aportándome ideas o cuestiones sobre las cuales preguntarme con lo que me convertiré en un mini foro andante de temas alimenticios.
Hasta aquí lo referente al voto múltiple normal pero entiendo que existe en las modernas sociedades una cuestión, muy en boga últimamente, que hace referencia al, mal llamado, problema de la inmigración (para mí, lejos de ser un problema es una solución a multitud de cuestiones tales como: el trabajo más arduo, la endogamia cultural etc.). Al respecto me parece que es una cuestión de pura lógica, que en estos tiempos de facilidad de comunicaciones, el hombre, como cualquier otro ser de la naturaleza, acuda en busca de los mejores pastos allí donde los encuentre y en similitud a las aves -que cuentan con alas para desplazarse- él utilice su ingenio para acudir allí donde crea que su vida y la de sus hijos pueda llegar a ser más confortable. Es totalmente legítimo emigrar –nadie, en éste 1er mundo, cuestiona ahora las masivas emigraciones desde la otrora famélica Europa a los prometedores Nuevos Continentes, que desplazaron a los habitantes ancestrales de aquellos pagos- e igualmente es totalmente cierto que casi nadie emigra por gusto. Así pues La Democracia Digital no ha de soslayar dicha realidad y al respecto propongo:
- Por un lado, que se otorguen plenos derechos electorales a todos aquellos forasteros que lleven residiendo en el país dos años. Dicha posibilidad les hará integrarse más fácilmente pues entenderán que son plenos actores de su propio futuro y que contribuyen con su participación a mejorar la tierra que verá crecer a sus hijos. Lo contrario –el no atribuirles la posibilidad de integración electoral- provoca el resentimiento y rechazo hacia la cultura del país de residencia ¡que no de acogida! y ¡eso sí! realmente se convierte en un foco de problemas. Los problemas con la emigración están relacionados directamente con la falta de acogida e integración plena. Si siempre se les sigue considerando forasteros acaban por sentirse así y se refugian fundamentándose en las otras facetas de su identidad24. - Por otro lado, que se respete esa fortaleza de su múltiple identidad permitiendo que puedan votar digitalmente en su país de origen al menos mediante el voto general. Así pues el inmigrante con residencia superior a los dos años que fuera mayor de edad tendría tres votos en el país de acogida y un cuarto voto general en su país de origen. Basta con que nos detengamos a pensar en la respuesta a la pregunta de ¿que nos agradaría a nosotros mismos en el caso de una hipotética emigración? para qué, rápidamente, convengamos en que dicha medida nos parece plenamente justa y necesaria.
La Democracia Digital por su propia operatividad permitirá a los desplazados por la emigración cumplir con sus voluntades políticas mucho mejor que con el ya arcaico sistema de correo actual. La prueba la tenemos en el éxito participativo que tuvo entre los <desplazados a las capitales> el voto electrónico de Hoyo de Pinares anteriormente comentado.
Tocando ahora otro tema, parece lógico que la Sociedad persiga que sus hijos más capaces aporten más al acervo cultural común, por ello creo que sería conveniente <primar> a aquellos que destacasen en algún campo tanto como para haber sido objeto de un reconocimiento público en forma de Premio Internacional (Nóbel, Estrasburgo, Ppe. Asturias etc. etc.), otorgándoles un voto adicional en sus países o en las instituciones internacionales, o la posibilidad de coordinar una materia legislativa relacionada con sus demostradas capacidades. De esa forma los personajes considerados más sabios tendrían un peso algo mayor en la conducción social al igual que todas las anteriores culturas han primado la sabiduría acumulada en los más ancianos creando figuras como el Senado romano.
Además de la multiplicidad de votos a nivel individual considero que la tecnología actual posibilita la multiplicidad de votaciones de forma tal que el gobernante solicite al gobernado mucho más frecuentemente su opinión respecto a muchos más temas (firma de tratados internacionales tipo: Kyoto, TPI. Desnuclearización, etc.). Hoy en día con la capacidad informática presente se puede montar un Referéndum en el breve lapso de un mes. Los Gobiernos no podrían llegar a “gobernar” tanto y habrían de preguntar al pueblo más frecuentemente su opinión, de esa forma no podría subvertirse -como en la actualidad- La Voluntad General, con lo que ganaría la Democracia sin necesidad de caer en el farragoso e inoperante asamblearismo.
Si el español Gobierno de Aznar hubiera estado obligado por su Constitución a informar y convocar un referéndum para poder enviar la ayuda “logística y de seguridad” a la guerra de Irak, y éste se hubiera podido <montar> en un mes, el 91% de la población no hubiera aprobado dicho envío. Otro tanto, creo, hubiera ocurrido en el Reino Unido, con lo que, casi con toda seguridad el Sr. Bush se hubiera pensado más detenidamente eso de ir en solitario en busca de las riquezas arqueológicas y naturales del pueblo iraquí (dando, además, de paso una nueva lección del poderío judío a los pueblos árabes) evitándose quizás así uno de los más desastrosos e inmorales episodios de la historia contemporánea de la humanidad.
Así pues El Voto Múltiple y La Multiplicidad de Votaciones constituyen un doble soporte de la futura techumbre del edificio de la Democracia Digital.
18 Se alegará que existe el peligro de control de dichos votos por quienes rijan el sistema de encriptaciones y sería cierto de no ser ineficaz por dos cuestiones: 1ª la inviabilidad económica de poder llegar a controlar la infinitud de datos y 2ª que para cuando este sistema de D.D. se haya definitivamente instaurado la masa crítica de los introducidos en él será suficiente para que su control no influya negativamente.
19 Ediciones Destino 2003
20 13,99 € Editorial Anagrama, 2001
21 Tan digno y quizás más saludable es tomar pescado azul considerado de “pobre”, como las sardinas o los verdeles, cuyos precios son ridículos comparados con los rodaballos de cetárea, alimentados éstos con piensos, pero que otorgan a sus engreídos comensales otra alcurnia y rango jamás antes alcanzados por sus antepasados. Volvamos a menús más vegetarianos como los de nuestros abuelos, son más sanos y menos depredadores del medio; etc. etc.
22 EL SUEÑO EUROPEO, Ed. Paidos, 2004 pag. 66 y 71 procedentes de diferentes autores
23 Citado por J. Rifkin en EL FIN DEL TRABAJO Ed. Paidos 1996, pag. 262
24 Ver: Identidades Asesinas, Amin Maalouf. Alianza Editorial, 1999
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8 opiniones
cinthia chikil
da flojera leer tanto resumanlo mas x q
fastida. me caen mal x q no m sirvio de nada
a i soy sorra
fastida. me caen mal x q no m sirvio de nada
a i soy sorra
yamila,melina y anita
bue la verdad q no ns sirvio de nada,,,
necesitamos algo facil simple y q ns servia para lo q tenemoss..
bue chauu
necesitamos algo facil simple y q ns servia para lo q tenemoss..
bue chauu
democracia
ps esta super este ensayo y ps dice mas ke la verdad kreo ke ay ke reflexionar muy bien sobre esto
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