La figura de Krishnamurti - Una extraña experiencia
A partir de su nombramiento de jefe supremo de la nueva Orden, Krishnamurti es objeto, si cabe, de mayores atenciones. Un aristócrata multimillonario, el barón de Pallandt, le regala una magnífica posesión en Holanda, el castillo de Eerde, lugar que en el futuro será escenario de las numerosas charlas que periódicamente dará ante numerosos auditorios. Mientras tanto, sigue estrechamente unido a su hermano Nitya. Éste acaba de concluir su carrera de Derecho; pero su salud, que nunca ha sido demasiado buena, sufre un duro golpe al contraer tuberculosis. A fin de procurarle un clima propicio, se decide enviar a los dos hermanos -ya que Krishnamurti no acepta separase del enfermo-, a California. Allí, en Ojai, un pequeño valle interior, se espera que Nitya pueda reponerse.
Y es precisamente en su residencia de Ojai en donde, durante el mes de Agosto de 1922, Krishnamurti vive una extraña experiencia.
Sin motivo que lo justifique, a lo largo de tres días es presa de terribles dolores que se extienden por todo el cuerpo. Pierde continuamente el conocimiento, experimenta escalofríos, se le hipersensibilizan ciertos sentidos, como el del olfato, y no soporta que le toquen ni admite alimento alguno. Y mientras parece que el cuerpo se le desgarra, y la cabeza está a punto de estallar , permanece inmóvi1 en el lecho, sujeto a frecuentes desmayos.
Finalmente, después de varios días de auténtica tortura, logra abandonar el lecho y puede trasladarse al jardín. Allí, sentado bajo un árbol cae en profundo trance. El mismo Krishnamurti resume todo ese angustioso episodio -que él denomina «proceso», y que se habrá de repetir a lo largo de su vida-, diciendo que cuando todo concluyó se encontraba «embriagado de Dios».
Para sus benefactores, Leadbeater y Annie Besant, lo vivido por su joven protegido a los 27 años de edad constituyó siempre un misterio, si bien no faltaron distintas explicaciones para el mismo. Así, por ejemplo, se dijo que lo que había vivido Krishnamurti no había sido otra cosa que el despertar de la Kundalini. Este proceso, en el que la energía asciende desde el chakra que se encuentra en la base de la columna vertebral hasta alcanzar el cerebro, abriendo allí lo que se da en llamar «tercer ojo», es algo que en los textos esotéricos de Oriente se puede encontrar detalladamente escrito y que, de forma sorprendente, resulta muy parecido a la experiencia vivida por Krishnamurti. Éste, sin embargo, jamás quiso hablar del tema, limitándose a vivir estos hechos en silencio y con la peculiar fortaleza de ánimo que siempre le caracterizó.
|
Opiniona sobre 'La figura de Krishnamurti - Una extraña experiencia' (1)
Opina sobre este monografía |

