



En esta película, Hermosillo propone un solución al conflicto de doña Herlinda (Guadalupe del Toro), intranquila por la felicidad de su hijo Rodolfo (Arturo Meza). Éste se encuentra envuelto en una doble relación erótico-amorosa, con su novia Olga y con su amante Ramón (Marco Antonio Treviño). La utopía de Hermosillo, así denominada por algunos críticos , constituye un paradigma de espacio-queer. Doña Herlinda busca crear, dentro de la intimidad y santidad familiar, el lugar en donde las prácticas hetero/homosexuales de su hijo, junto con el liberalismo de Olga y homosexualismo de Ramón, sean perfectamente realizables en concordia. Por otro lado, también trata de cumplir con la responsabilidad ante la sociedad patriarcal (el matrimonio y la procreación) y de paso, trocar "el clóset" por una vida familiar reinventada. Además, Hermosillo plantea la destrucción de estereotipos primero de género dejando sin definir lo esperado por la audiencia en cuanto a quien, de entre Ramón y Rodolfo tiene el papel de "masculino/femenino". El segundo es la forma en que doña Herlinda, de facto, escoge a Ramón como la figura paterna a su lado, de tal forma que la familia extendida queda conformada con Ramón como la contraparte masculina de doña Herlinda y Olga, Rodolfo y el niño conformando la familia ideal del patriarcado.
En este filme, la música popular constriñe al espectador para que efectúe un reordenamiento de lo que el proceso social dicta, la diégesis de las canciones no dicen la historia cabalmente; ocurre una especie de silepsis con una falta de concordancia en los géneros entre lo que se canta y lo que ocurre, haciéndose necesaria una especie de reordenación de género y posiciones de relación.
Doña Herlinda y su hijo se inicia con una canción de mariachi 'romántica" Alborada (De las flores de mi jardín…). La primera escena corresponde al conocido símbolo de la conservadora ciudad de Guadalajara: La iglesia Catedral situada en la zona del centro físico de la ciudad, también en otro tiempo (antes de que gobernara el PAN) lugar de reclutamiento gay. Abundan las canciones populares durante momentos cruciales en la película con el objetivo mencionado. Es una película de temática "liberal", de tema gay, contradictoria a la visión hegemónica y tradicional del espectador: los significados preestablecidos para este tipo de música son desconstruídos tratando de borrar el factor de género.
Cuando Rodolfo está en la ceremonia del pedimento de mano de Olga, Ramón permanece en casa y se escucha la canción "Inocente pobre amiga" de Juan Gabriel, interpretada por Lucha Villa. La canción tiene la letra cambiada para cumplir con el binarismo mujer(cantante)-hombre en "dile a ésa que te quiere y que se enamoró de tí", sin embargo, al aplicarla a Ramón, no requiere otro cambio, ya que "el emisor" implícito (en este caso Ramón) y "el receptor" implícito (en este caso Rodolfo) son hombres, con "ésa" como Olga..
En la escena del palenque de gallos: primero, el lugar físico pudiera decirse que dentro de la cultura, representa un bastión del machismo en donde los gallos son una especie de extensión de sus dueños y apostadores, un juego de hombres; allí abunda el licor (tequíla, etc.) y la música bravía del mariachi, es un lugar reservado para los hombres y sus hembras. Es aquí donde escuchamos a la cantante Lucha Villa interpretando la canción popular , Poco a poco, "canción ranchera" canción de amor no correspondido. Así la canción es interpretada por una mujer dirigida a (se supone) un hombre, mientras vemos a Ramón sentado al lado de doña Herlinda en el palenque tomando el lugar de la contraparte masculina, pero con el pensamiento ido, ya que en la escena anterior el espectador se da cuenta que Rodolfo anda en la luna de miel con Olga mientras Ramón, solo, se encuentra inundado de dudas para la futura relación. El final de la película y principio de la relación utópica, resulta ser también un distanciamiento al final estereotipo de las historias gay, en donde el suicidio y la marginación extrema son las únicas soluciones a relaciones fuera del espacio-patriarcal. Aquí, todos quedan contentos viviendo bajo el mismo espacio creado por doña Herlinda, con todas las apariencias encubiertas.
Por otro lado, en esta película, Hermosillo plantea una continuación del espacio privado sin fisuras, el de las relaciones sexuales Rodolfo-Olga y Rodolfo-Ramón, bajo la aceptación de Olga y bajo la mirada maternal y complacencia de doña Herlinda. En esto, la música popular juega el papel del decodificador de significados.
Según Moreno Rivas, el papel de la canción en el cine mexicano durante las últimas décadas continuaría siendo el mismo: aprovechamiento comercial del prestigio de un compositor, canción o cantante de moda. (Moreno Rivas 15). En las tres películas de este ensayo, al contrario de la cita anterior, el papel de la música popular no tiene una dependencia en el prestigio del compositor o el cantante, más bien, su dependencia es en la reversión de significados, propuestos por los procesos sociales y asignados a la música,. El uso de la música popular en ellas tiene un objetivo más allá del comercialismo y la diversión al estilo hollywoodiano.
La música en la películas, como producción cultural, plantea diferentes horizontes ideológicos sobrepuestos a los "significados" de la ideología hegemónica, lo cual exige una relectura de los mismos. Esto hace que el individuo se libere (Zavarzadeh 11) de la fábula del patriarcado. Sin embargo esto no es simple, porque para que esto se lleve a cabo requiere que el individuo abandone su propia subjetividad (identidad cultural) "en un momento de éxtasis que lleva al sujeto a su estado 'natural'—el cuerpo en su estado presocial antes de que las subjetividades producidas por la cultura fueran inscritas en el mismo" (49). La relectura exige de un cinevidente activo, del género que sea, porque siendo hombre o mujer, lo importante es que esté dispuesto y tenga a su alcance los medios para efectuar esa relectura.
Los filmes analizados utilizan las producciones culturales catalogadas para ciertos usos por la patriarquía y con sus mismos códigos plantean el cambio para la sociedad. Frida, Danzón, y Doña Herlinda y su hijo, no son las historias de individuos solamente(Frida, Tita, Julia, Susy, Rodolfo, Ramón...), es la reseña de la lucha del marginado por diferencias de género y orientación sexual.
La música popular, después de estas películas, ya no es significativa particular del patrairacado (otros ejemplos de películas que utilizan la música en el mismo sentido de cambio: Mujeres insumisas, Mujeres al borde de un ataque de nervios), su significado ha sido abierto. Las películas utilizan no un nuevo lenguaje, pero sí una nueva apreciación, una relectura del signo; el icono se destruye para atribuir nuevos significados.
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