La función lúdica del lenguaje en las canciones populares infantiles - Los componentes de la canción infantil (III)

4 - Los componentes de la canción infantil (III)

Monografía creado por Mª Ángeles Santiago y Miras. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero21/infantil.html
12 de Septiembre de 2006

Mediante los estudios realizados por diferentes psicólogos y psiquiatras infantiles, como Piaget, Osterrieth, John L. Phillips, Sartain, North, Strange, Chapman, Freud, etc., se ha descubierto cómo en la adquisición del habla es importante el contacto directo con los usuarios de la lengua que se va a aprender, pues al ser la imitación una característica de estas edades, será este recurso el que deba explotarse al máximo para conseguir un objetivo esencial: la competencia lingüística del futuro usuario de la susodicha lengua.7 ¿Y qué medio más fácil y agradable para ayudarle a aprender el vehículo expresivo que utilizará durante el resto de su vida, que mediante breves canciones o frases en donde la musicalidad sea el signo peculiar y donde la concordancia de las estructuras lingüísticas estén correctamente utilizadas y puedan servirle de base para la construcción de futuras frases que le ayuden a expresar sus pensamientos?

La musicalidad de cada lengua la aprende el niño de labios de su madre cuando, por ejemplo, intenta dormirlo mediante un tierno son: una canción de cuna:

A ro ro mi niño
que tengo que hacer,
lavar los pañales,
y hacer de comer.

O también:

Este niño chiquito
no tiene cuna;
los brazos de su madre
le han hecho una.

O:

Pajarito que cantas
en la laguna
no despiertes al niño
que está en la cuna.
Ea la nana, ea la nana,
duérmete lucerito
de la mañana.

El uso del diminutivo, como elemento afectivo por excelencia, está puesto de manifiesto en estos dos últimos ejemplos, así como la ternura que se desprende de las palabras que conforman estas tres nanas.

* Cuando la criatura comienza a tener un conocimiento mínimo del mundo que le rodea, y a comprender los pequeños mensajes que su madre le intenta transmitir, es bueno que ello se lleve a cabo a través de rimas sencillas, tipo sentencia, que surgirán también de boca de su madre, cuando se hiere o se hace daño, sentencia que gusta de oír; por una parte, porque le confortan espiritualmente y, por otra porque, al ser cortas, son también fáciles de aprender.

A esta facilidad de aprendizaje contribuye, de manera, esencial el que dicha manifestación esté expresada en forma poética.

* Otras muchas canciones con carga positiva, en donde la inocencia sea la base de la expresión, deberían enseñarse a los niños pues, en la actualidad, nuestras aulas de primaria están repletas de niños que carecen de este bagaje afectivo lo que, unido a esa carga agresiva, a esas imágenes violentas que reciben diariamente a través de los medios de comunicación, así como de los juegos electrónicos de batallas simuladas, están insensibilizados, lo que se ha convertido ya en un peligro para su formación, no sólo ética, sino también integral.

Por la gravedad que esto ya supone, debería hacerse una llamada de atención a nuestra sociedad, pues ello está dando pie a la formación de una generación deshumanizada que sólo seguirá en el mundo siguiendo la llamada instintiva de la supervivencia, sin más raciocinio que el que suponga ser el que llegue primero, sea como sea, y los demás, que se las arreglen como puedan: la ley de la selva.

Para mitigar toda la carga de violencia existente en la actualidad debería hacerse más uso de las canciones para ellos compuestas, pues es una forma de enseñarles a convivir en armonía.

Igualmente sería importante fomentar en los niños el uso de ensalmos en los que se les inculquen una serie de valores, entre los cuales, la tolerancia debería ocupar un papel relevante y, por lo tanto, sería básico en la educación.

En ocasiones vemos por la calle a hermanos pelearse a puñetazos y patadas ante sus madres, siendo estas incapaces, en momento tan oportuno de enseñarles qué es la tolerancia, y a veces las disputas son resultado, simplemente, de una pregunta como por ejemplo: ¿qué tienes ahí?, mientras que con un dedo ha tocado levemente el juguete que el otro llevaba en la mano.

Toda esta carga de violencia puede mitigarse hasta llegar a la concordia máxima y a la tolerancia, mediante fórmulas o canciones que, de forma metafórica, les indiquen, por ejemplo, que han perdido algún derecho o algún privilegio por un descuido y que, de forma pacífica, pueden volver a recuperarlo.

Para ello, podrían utilizarse analogías tales como:

- Quien fue a Sevilla
perdió su silla.
- Quien fue y volvió
la recobró.

retahíla que se utiliza, en la mayor parte de las ocasiones, en su sentido real, cuando el niño se levanta y su asiento es ocupado por otra persona, siendo la mitad de la misma pronunciada por el usurpador y el resto por el primer ocupante del asiento, cuando éste es recuperado.

*Al alcanzar el niño la edad de tres o cuatro años, tiene el intelecto desarrollado de manera tal, que puede comprender una historia completa. Es entonces el momento de narrarle cuentos muy breves, o hacerles creer que se le va a contar alguno. Muchos de ellos suelen encerrar una pregunta con dos posibles respuestas pero que al final, conteste lo que conteste, dará lugar a la repetición de toda la narración. Ejemplo de ello podría ser:

- ¿Quieres que te cuente el cuento
del gallo Pelado?
- Sí (responde el niño).

- No te digo que si sí ni que si no,
sólo quiero que me digas si
quieres que te cuente el cuento
del gallo Pelado.
- No (responde el niño).

- No te digo que si no o que si sí,
sólo quiero que me digas si
quieres que te cuente el cuento
del gallo Pelado...

Y la historia, utilizada para distraer a niños muy pequeños, pero que comienzan a adquirir la capacidad del lenguaje, puede continuar así durante un buen rato hasta que llegue a darse cuenta de que intentan tomarle el pelo.

No obstante, este tipo de cuentos es pedido con asiduidad por la chiquillería que tiene la suerte de tener junto a si a alguien que se preocupe de su formación integral, posiblemente a la espera de que, en algún momento, acaben las respuestas dadas por el adulto y este llegue alguna vez a contarle dicha historia, y el adulto debe aprovechar esta oportunidad para mantener su atención y hacerles reflexionar. Además, es una manera ideal de iniciar un diálogo, cuando el niño diga, por ejemplo: ¿Pero cuándo me lo vas a contar?

* Con un matiz semejante, pero sólo admitiendo la respuesta sí funciona otro cuentecillo muy conocido:

Este era un rey que tenía tres hijas,
las metió en tres botijas
y las tapó con pez.
¿Quieres que te lo cuente otra vez?

Si la respuesta es afirmativa, la composición vuelve a narrarse. Si es negativa, se acaba aquí pero, generalmente, el niño suele responder sí un par de veces, siendo esta, aparte de una manera entretenida de pasar el tiempo, un medio para aprenderlo y así poder él obrar de la misma manera que el adulto en un momento dado, intentando imitarlo, con lo que la composición cumple su misión: dar al niño, mediante elementos lúdicos, un motivo para expresarse y aprender las nuevas estructuras lingüísticas y las palabras que conformarán su vocabulario como futuro usuario del idioma, así como fomentar su memoria, a lo que ayuda, como queda bien patente, la rima utilizada y el ritmo de la historia.

* Cuando el niño es muy charlatán y la madre quiere hacerlo callar un rato, un recurso muy usual es contarle el cuento de Mariquilla Sarmiento:

Mariquilla Sarmiento,
fue a cagar
y se la llevó
el viento.
Cagó tres pelotillas:
una para Juan,
otra para Pedro
y otra para el que
hable primero.
¡Y yo puedo hablar,
porque tengo las llaves
del sacristán!
¡Tarán, tan, tan!
¡Tarán, tan, tan!

con lo que el niño, si no quiere ser regalado con tan indeseado presente, callará, al menos durante un rato, mientras permanezca en su memoria la sentencia de los versos escuchados.

* Si el infante no es capaz de retener en su memoria estas pequeñas historias, ello puede ser motivo de alarma por parte de los padres y, por lo tanto, habrá llegado el momento de consultar con un facultativo, pues ello puede ser debido a algún trastorno mental, con lo que, esas pequeñas canciones e historias, que se habían tomado por inútiles, habrán sido el factor determinante para poder descubrir cualquier anomalía en su cerebro: bloqueos, dislexias, dislalias, etc., y poder atajarlas antes de que sea demasiado tarde y perjudique su futuro desarrollo intelectivo.

¿Será la mínima actividad lúdico-verbal de nuestros infantes desde su más tierna infancia, una de las causantes de que actualmente existan más niños con problemas psicológicos, y la razón por la que las consultas de los psicólogos y psicopedagogos se encuentren cada vez más abarrotadas, y todas con los mismos problemas, fruto de la falta de contacto humano con sus padres, y la consiguiente inadaptación al medio? ¿Es que los padres que, actualmente, en teoría, están más preparados para educar a sus hijos que hace unos años, son incapaces de detectar estos problemas cuando el niño comienza a manifestarse oralmente, debido al poco contacto que tienen con ellos en el campo lúdico que, en sí, es el que conforma las bases de la futura afectividad y del entendimiento mutuo, o es que vivimos en un mundo tan deshumanizado que es más importante ahorrar para irse de vacaciones o comprar cualquier electrodoméstico de moda o el ansiado coche, que utilizar ese dinero en un psicólogo, para lograr que sus hijos crezcan desarrollándose equilibradamente tanto en el aspecto psíquico como físico?

Yo más bien me decanto por estas dos últimas cuestiones como causa de toda la problemática que se encierra en el interior de nuestras aulas de primaria, problemática que, desgraciadamente, ya está llegando a las de secundaria y se agravará con los nuevos planes de estudio que ya se están aplicando.

Insisto, pues, en que todo este bagaje lúdico influye, tanto en la formación espiritual de la persona como en su formación cultural y que, con su desaparición, estamos creando un mundo mecanizado y deshumanizado, semejante a los de las historias futuristas, al de las utopías creadas por algunos escritores años ha.

Para que no lleguemos nunca a esos extremos es por lo que debería fomentarse este tipo de manifestaciones lúdico-culturales. No hay que olvidar que ha sido a partir de la década de los setenta cuando ha empezado a dejarse de la mano este tema y, por lo tanto, a olvidarse.

Para comprender la importancia de la canción infantil y del proceso psicológico positivo que esta lleva consigo se ha de tener muy presente que, durante siglos, la infancia ha vivido de las historias de los adultos, sin tener ningún tipo de literatura que se ciñese realmente a sus necesidades. En esos momentos sólo se tuvo en cuenta al ser humano en su madurez, de ahí la ausencia total de literatura para las primeras edades.

Pero, afortunadamente, a pesar de las trabas que se le imponía continuamente, el niño fue un conservador de las tradiciones y de las experiencias que le fueron transmitidas por sus mayores y, gracias a ellos, han llegado hasta nuestra época en donde, en lugar de fomentarlas y pasarlas a nuestros descendientes, estamos consiguiendo que se pierdan esos siglos de esfuerzo por lograr preservarlas del olvido.

Si nos remontamos a algunos años atrás, concretamente a finales del siglo XIX y hasta mediados del XX, podemos observar la importancia que se daba en nuestro país a la canción infantil, incluso por parte de músicos de prestigio, pues no hay que olvidar que algunos de nuestros más insignes compositores de zarzuela insertaron en sus obras canciones de niños, muchas de ellas interpretadas por chiquillos. Generalmente es un coro quien las interpreta y, en gran cantidad de ocasiones, son canciones de corro, las cuales dan al cuadro representado una brillantez y un frescor que no le daría una canción escrita especialmente para ese momento de la obra.

Ejemplo de ellas podemos encontrarlos en:

- Agua, azucarillos y aguardiente, pasillo veraniego en un acto y dos cuadros, con música de Federico Chueca y libreto de Miguel Ramos Carrión, estrenada en el Teatro Apolo de Madrid, el 23 de junio de 1897;

- Gigantes y cabezudos, zarzuela en un acto y tres cuadros, con música de Manuel Fernández Caballero y libreto de Miguel Echegaray, estrenada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, el 29 de noviembre de 1898;

- La eterna canción, sainete en dos actos y cuatro cuadros en prosa, original de Luis Fernández de Sevilla y música de Pablo Sorozábal, estrenada en el Teatro Principal Palacio de Barcelona, el 27 de enero de 1945, o en

- Don Manolito, sainete ampliado, cuyo libreto es, como el anterior, fruto de la colaboración de Luis Fernández de Sevilla y de Pablo Sorozábal, escrita también a mediados del siglo XX.

* En la primera, Agua, azucarillos y aguardiente, los autores insertan dos canciones infantiles a comienzos del cuadro segundo, que cantan los niños en el parque, mientras juegan al corro:

Tanto vestido blanco,
tanta parola,
y el puchero en la lumbre
con agua sola.
Arrión, tira del cordón,
cordón de la Italia,
¿dónde irás, amor mío,
que yo no vaya?

de la que conozco otra versión en donde se cambian, probablemente por interferencias fonéticas, algunos de los elementos que la conforman:

Tanto vestido nuevo,
tanta parola,
y el puchero en la lumbre
con agua sola.
Alirón, tira del cordón,
cordón de la Italia,
¿dónde vas, amor mío,
que yo no vaya?

La otra composición perteneciente a esta obra es:

¿Quién dirá que las carboneritas,
quién dirá que les dé el calor?
¿Quién dirá que yo soy casada,
quién dirá que yo tengo amor?
Ahora la señora viudita
ahora ya se quiere casar,
con el conde, conde de Cabra,
conde de Cabra se la ha de llevar...

La versión que conozco de esta segunda canción, en donde solo cambia el tiempo verbal del segundo verso, es la siguiente:

¿Quién dirá que a las carboneritas,
quién dirá que les dan el carbón?
¿Quién dirá que yo soy casada,
quién dirá que yo tengo amor?
Ahora la señora viudita
ahora se quiere casar,
con el conde, conde de Cabra,
conde de Cabra se la ha de llevar...

Y la canción se desvanece en este momento, fundiéndose con otra que cantan las nodrizas, volviendo a oírse inmediatamente la primera:

Tanto vestido nuevo,
tanta parola...

11 opiniones

Holaaaaaaaaaaa

excelente artículo, buen trabajo atte Laura Isabel García Cruz
holaaaaaaaaaa

buen artículo
buuuuuuuuuuuu

no es lo k buscava esta feyo
a roro mi niño

wee
no me sirvio

que asco de pagina web no me sirvio ni para puta mierda, ni para guiarme........qu maricada con todos ustedes los de esta pagina web........
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