Ante todo, y en coincidencia con lo señalado por Orozco, de decirse que el concepto de inteligencia organizacional debe considerarse como el más genérico, al interpretar la capacidad de la inteligencia en el contexto de cualquier tipo de organizaciones, mientras que los conceptos de inteligencia corporativa y empresarial, son equivalentes entre ellos y tienen el mismo nivel de generalidad que inteligencia organizacional, sólo que se aplican en el caso de que la organización sea específicamente una empresa. Sin embargo, Orozco define, por una parte, a la inteligencia corporativa y la inteligencia empresarial como capacidad, en primera instancia y como función, en segunda -con lo que se identifica el enfoque que se presenta en esta investigación- y, por otra parte, en todo el tratamiento ulterior de estos conceptos, se refiere explícitamente a su carácter de función, con sus tareas y pasos, como actividad planificada y consciente, es decir, como gestión.
Aún más, se le clasifica como forma específica de expresión de la gestión de información, de lo que se deduce que la capacidad, -como condición de éxito para una actividad determinada- se refiere aquí, a la capacidad para tener éxito en las acciones que integran la función y éstas son, según se puede extraer de las últimas definiciones de este autor: captar, reunir, evaluar/validar, organizar y analizar datos para, obtener, difundir y proteger información relevante. Estas acciones son, efectivamente, tareas que garantizan información a sus usuarios o clientes potenciales y no son suficientes para llegar al nivel de la formación del conocimiento o inteligencia individuales, grupales u organizacionales, -según se ha definido antes de acuerdo con el enfoque socio-psicológico. Esto último depende más de la forma de comunicación -interactiva, en equipo, en forma de actividades creativas o de solución de problemas, etc.- que de la información misma, aún cuando esta tenga, potencialmente, un alto valor estratégico.
Una organización inteligente -que posee la capacidad de la inteligencia- es una organización de aprendizaje (learning organization), que promueve la socialización e incorporación de conocimientos con el objetivo de mejorar las capacidades creativas de las personas, unificar los objetivos y los significados de la comunidad que la integra, mediante la conciencia y la capacidad para el trabajo en equipo y una percepción y razonamiento integral de todos los sistemas que intervienen en la vida de la organización.
En el contexto de la corriente relativa a la inteligencia emocional, una organización emocionalmente inteligente, es una en la que los empleados tienen como responsabilidad, crear su propia inteligencia emocional, mediante el desarrollo de su autoconciencia, el control de las emociones y la automotivación; también responden del uso que hacen de la inteligencia emocional en las relaciones con los demás, mediante la introducción de técnicas de comunicación eficaces, el conocimiento interpersonal y la ayuda a los demás a ayudarse a sí mismos; además, todos se sirven de esta inteligencia para aplicar mejoras a la organización.