Por ser este el primer momento en que se trata la perspectiva grupal es necesario definir aquí los límites, características y tipos básicos del concepto de grupo al que se hará referencia, aún cuando este tópico constituye un componente de, y podría ubicarse en, otros epígrafes del trabajo.
Parece insoslayable hacer referencia al concepto de grupo pequeño utilizado por muchos autores, para diferenciar el marco de sus estudios psicológicos de aquellos que se refieren a grupos mayores como las multitudes y los auditorios. La diferencia esencial, desde el punto de vista de la comunicación, es que en los grupos grandes hay menos interactividad y mayor influencia de las condiciones ambientales y físicas de la comunicación y por ello, se requiere de canales y formas diferentes para la comunicación efectiva. Aunque en el contexto de esta contribución se tratará fundamentalmente la comunicación dentro y entre grupos relativamente pequeños, es importante que se considere que los auditorios intencionales de cualesquiera de los tipos mencionados, abarcan a las asambleas, eventos científicos y tecnológicos, ferias comerciales y otras agrupaciones, que funcionan en el contexto de las organizaciones y comunidades y que pueden requerir formas de comunicación específicas, según los objetivos. Se entenderá por auditorio intencional aquel en el que los integrantes se conocen aunque no pertenezcan al mismo grupo de pertenencia y que se reúnen en ese grupo mayor por un propósito común de carácter general que, cuando menos, debe ser para informarse sobre aspectos condicionantes de su actividad.
El grupo pequeño se ha definido en diversas formas pero en esta investigación se entenderá como: varias personas relacionadas, mediante una forma directa de comunicación, durante cierto período de tiempo, entre las que se establece una estructura de comunicación, determinada en principio por el tipo de actividad conjunta, aunque después, en la medida en que el grupo se desarrolla, puede transformarse dicha estructura, así como los contenidos y funciones de la comunicación, y extenderse a otras esferas de actividad de las personas. Esta definición y el tratamiento que se realizará de este tema, toma partido por la concepción de
A. V. Petrovsky, en la que, el tipo de grupo pequeño que interesa analizar es un grupo real o de contacto -que tiene una existencia socio-psicológica como grupo y sus miembros interactúan- en el que las relaciones interpersonales están mediatizadas por el contenido de la actividad conjunta -y no un grupo de laboratorio donde las interrelaciones entre las personas ocurren artificialmente, desvinculada de la actividad real y vital de la personalidad conjunta de los miembros del grupo.
Es fundamental entender que el grupo pequeño no es un objeto estático, sino un organismo vivo, dinámico, que transcurre, desde su formación hasta su madurez, por diferentes etapas de desarrollo. El desarrollo de los grupos se produce a partir de la comunicación grupal y de la educación y es continuo; no obstante, tanto
Petrovsky como otros seguidores de su "Teoría de la mediación por la actividad, de las relaciones interpersonales", identifican tres momentos fundamentales en ese desarrollo y le asignan un nombre y una descripción al tipo de grupo que ha alcanzado cada uno de esos niveles. Estos son:
- Grupo difuso: Nivel de menor desarrollo. Constituido formalmente, con poca influencia global sobre sus miembros, que conservan una orientación individual. Las metas se perciben como externas y se cumplen sólo en la medida que garantizan la continuidad de la pertenencia al grupo si ésta es deseada o se corresponde indirectamente con algún interés personal. Las relaciones interpersonales espontáneas y menos conscientes (simpatías, antipatías, etc.) priman y se proyectan en las características de la comunicación y de la actividad conjunta socialmente importante, que aún no constituye un elemento identificador del grupo. No es capaz de resolver tareas que requieren una cooperación interpersonal compleja. Si la actividad no se le organiza bien, aumenta cuantitativamente la frecuencia de las comunicaciones, pero disminuye la eficiencia de la actividad conjunta, debido a que el contenido de la comunicación se relaciona más con temas de interés personal ajenos a dicha actividad.
- Asociaciones: Ha alcanzado un sistema de relaciones y una estructura de comunicación más o menos estables; la integración se basa fundamentalmente en la unidad afectiva, pero puede verse alguna unidad de valoración incipiente basada en la actividad conjunta; la cohesión se logra fundamentalmente por la acción consciente o espontánea de determinadas personas por lo que la funciónl de los líderes y directivos es muy importante. Es capaz de realizar formas elementales de cooperación y autoorganización, pero aún con orientación individual, no actúa como una sola persona. Las tareas que no ofrecen ventajas personales se resuelven con mucha menos eficiencia.
- Colectivo: Nivel de mayor desarrollo. Las relaciones interpersonales y la estructura de comunicación son estables pero flexibles, para adaptarse al cumplimiento de diferentes metas relacionadas con la actividad conjunta. Las metas se perciben como surgidas del grupo para su autorrealización; las relaciones interpersonales y la comunicación basadas en la actividad conjunta, priman y se proyectan en, el sentido grupal -unidad valorativa y de orientación - UVO - en la terminología de Petrovsky-, y la cultura del grupo. En esta cultura se perciben rasgos decisivos, además de la UVO, a los que Petrovsky llama autodeterminación colectivista (AC - motivación hacia el grupo, cooperación, importancia de los intereses del grupo por encima de los personales - e. identificación emocional eficaz (IEEG) - las emociones positivas y negativas de cada miembro motivan la conducta del grupo en su ayuda, el desarrollo personal -dominio personal en términos de Senge- se percibe como meta del grupo. Soluciona con éxito casi todos los tipos de tareas, incluso las que van más allá de los intereses personales inmediatos de los miembros.
Otros autores, de diferente orientación filosófica y teórica, que coinciden, en esencia, con la concepción dinámica del desarrollo de los grupos, le han llamado a grupos con características aproximadas al colectivo grupo primario26 o bien, equipo (team), que es un término más comúnmente utilizado en los últimos 20 años. Por ello se utilizará el término equipo para designar a los grupos pequeños que han alcanzado el nivel de desarrollo y las características que se definen en el párrafo anterior.
Otro tipo de grupo que resulta importante diferenciar es el grupo de referencia -que algunos llaman secundarios- de las personas y de la propia organización, por diferencia con el grupo de pertenencia -al cual pertenece el sujeto o la organización vista como un todo. Para diferentes actividades y objetos, puede o no variar el sujeto o el grupo de referencia.
Los grupos de referencia son aquellos cuyas normas, valores, criterios, la persona o la organización los consideran para conformar su disposición propia hacia los objetos -en sentido amplio- que le son valiosos -pueden ser pequeños pero también ser una clase, un partido, una raza, una religión, etcétera. La referencia puede ser también negativa, cuando la persona u organización considera la posición de determinado grupo justo por diferencia u oposición con está y toma decisiones basadas en dicha diferencia u oposición. Este autor considera oportuno destacar la posibilidad de existencia de un fenómeno de transferencia de la referencia, cuando en uno u otro sentido, una persona o grupo se toma como referencia para determinadas actividades u objetos y se produce, en forma más o menos consciente, una generalización de esa consideración para otros o incluso para todas las actividades u objetos. Por último es oportuno destacar que dentro de los propios grupos de pertenencia funciona el fenómeno de la referencia entre unos y otros miembros, básicamente en relación con la actividad conjunta.
Chris Turner desarrolló un tema -en la última obra de la trilogía de
P. Senge-, titulado ¿Qué son las comunidades de práctica? que se mencionan por ser, a criterio del autor, grupos de referencia.
Turner las identificó como comunidades de hecho, que no tienen una definición específica, ni nombre propio, ni afiliación formal, ni posición reconocida, pero que constituyen el sustrato de comunicaciones informales, que influyen en los estados de ánimo, las disposiciones, las valoraciones, etc. Según Turner, es importante, para la vida afectiva o emocional de la organización, que existan estas comunidades de práctica y que la organización las propicie, mediante la creación de situaciones de comunicación informal como actividades recreativas, deportivas, celebraciones, etcétera.
Las relaciones de referencia son importantes en la determinación de necesidades de formación e información, porque por medio de ellas se obtiene un nivel intersubjetivo de conocimiento de dichas necesidades, pero además, por el hecho de que entre las personas que se toman mutuamente como referencia, se establecen valiosos círculos de comunicación informal.
Conviene distinguir los grupos convencionales de los reales -que se han definido en este epígrafe. Un grupo convencional está formado por personas reales, existentes dentro o fuera de la organización, que poseen alguna(s) característica(s) en común, o complementaria(s), por la(s) cuál(es) se les puede considerar como grupo o segmento -a modo de constructo. En principio, los grupos convencionales no están formados por personas que tienen una gran interacción habitual, pero no obstante, si fuese necesario producir una comunicación entre ellos,, por un tiempo determinado y con un objetivo común de importancia social, un grupo convencional de una organización puede convertirse (por actividad de gestión) en un grupo real, transitorio o permanente. Tal es el caso de los círculos de calidad o los grupos de conocimiento o de creatividad que pueden formarse de acuerdo con el tipo de comunicación y de aprendizaje que puede producirse, según las características de sus integrantes, para obtener determinados resultados deseables, aún cuando los integrantes pertenezcan a diferentes entidades de la estructura administrativa de la organización.
Un caso particular pueden ser los llamados grupos de discusión los que se constituyen en la actividad de las organizaciones con el propósito específico de realizar una confrontación de opiniones, ideas o sentimientos de los participantes con el objetivo de obtener conclusiones o simplemente producir la exteriorización del conocimiento tácito o de los modelos mentales. Estos grupos pueden constituirse a partir de grupos convencionales, pero también constituyen un momento determinado o una forma de la actividad de los grupos reales.
Por último, se entenderá por grupos de presión aquellos que se integran u organizan, dentro o fuera de las organizaciones, para comunicar determinados intereses que poseen sus integrantes en común o incluso en representación de grupos mayores, relacionados con aspectos de la cultura, la estrategia o las políticas adoptadas por la organización. Estos grupos de presión varían en cuanto a organización interna, en cuanto a cantidad de miembros y en cuanto a permanencia de su existencia, según sus objetivos y la comunicación que establezca la organización con ellos.