La imagen literaria de Eros en la Antología Palatina, Libro V - Formas de solicitud amorosa
2 - Formas de solicitud amorosa
Diversos son los motivos y situaciones eróticas de que se vale el amante en V.AP para iniciar el juego amoroso
II.1. Puede el amante enviar coronas de guirnaldas a la amada, donde las flores -el poeta puede expresar el significado o dejarlo implícito- recuerdan a la muchacha la transitoriedad de todas las cosas, también de su belleza23 (anqeis kai lhgeis kai su o stejanos que tú como la guirnalda, floreces y acabas (74))
II.2 Otras veces el poeta reconviene a la amada por su altivez y desvíos, avisándola de la estéril vejez que le aguarda. En algunos poemas ella ya es vieja y el amante se alegra vengativamente. A veces el inicio del envejecimiento aporta el deseado consentimiento por parte de ella; en otras ocasiones, sin embargo, su decrepitud física imposibilita definitivamente el juego de seducción.24
¿No te decía yo, Pródica : “envejecemos”? ¿No te predecía:
“pronto llegarán las destructoras del amor?”
Ahora arrugas y canas, el cuerpo hecho un pingajo
y la boca ya sin los encantos que antes tuvo.
¿A que nadie se te acerca, presumida, y zalamero te suplica?
Como por junto a una tumba pasamos ya por tu vera. (21:Rufino)
II.3 V, AP recoge una situación erótica convertida en motivo literario los amantes se lanzan manzanas o juegan a la pelota. Si la acción es recíproca el juego amoroso ha comenzado; el lanzamiento de uno de los amantes de estos objetos implica simbólicamente su petición de amor.25
II.4. La acción -y el motivo- de escanciar vino, por último, en el contexto de la poesía escoliástica va unido al tópico del carpe diem y la consecución de la muchacha.26
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