La incidencia de las Redes de comunicación en el Sistema literario - La incidencia de las redes de comunicación sobre el sistema literari

4 - La incidencia de las redes de comunicación sobre el sistema literari

Monografía creado por Joaquín Mª Aguirre Romero. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero7/sistemal.htm
22 de Agosto de 2006

3.4.- La incidencia sobre el sector librero

La librería es el lugar de exhibición de los libros para su venta. Es allí donde se dirige el comprador para buscar libros concretos o realizar inspecciones sobre temas de su interés. La posibilidad de consultar desde su propia casa los catálogos editoriales, las novedades y de realizar pedidos directamente, tiene forzosamente que afectar al negocio librero.

Sin embargo, la librería tiene otras muchas posibilidades de desarrollo con la llegada del mundo digital. Puede aprovechar las redes para mantener un contacto permanente con sus clientes habituales e informarles de sus novedades y de sus fondos. Puede reservar ejemplares e incluso producirlos ellos mismos bajo demanda.

Las librerías podrán especializarse con mayores garantías de ventas, ya que podrán ampliar su número de clientes mediante las formas de contacto que permiten las redes (correo electrónico, boletines, etc.). Una librería especializada podrá atender peticiones de cualquier parte del mundo porque podrán estar informados de sus existencias de una forma rápida y barata, sin tener que asumir el gasto de la producción de catálogos impresos y enviados por correo (costes de confección, de reproducción, de envío postal, etc.)

No olvidemos que la librería es un lugar, un espacio, situado en un entorno concreto, con unas facilidades de acceso determinadas y que tiende a abastecer a una serie de clientes que tienen que desplazarse hasta ella. La proximidad es un factor que condiciona a los clientes en sus adquisiciones en las librerías. Los sistemas de comunicación aseguran la rentabilidad del desplazamiento del cliente o, en su caso, del envío del libro adquirido. Si puedo consultar los fondos de la librería y adquirir desde cualquier punto el libro que deseo, me es indiferente en qué lugar se encuentre ésta.

En resumen, en la medida en que convivirán durante mucho tiempo las formas digitales y las impresas, las librerías podrán amoldarse a los cambios venideros y probablemente mejorar en muchos aspectos. El posible efecto negativo sobre este sector de la adquisición a través de las redes se verá compensado por el aumento de información, a través de las mismas redes, que las librerías podrán ofrecer.

3.5.- La incidencia sobre el sector escolar

El presidente Clinton ha manifestado su voluntad de que todas las escuelas de los Estados Unidos estén conectadas a Internet. Pasos como éste serán decisivos para el desarrollo de las redes de comunicación. El ordenador pasará a ser un instrumento al servicio de la enseñanza y desempeñará múltiples funciones. En el paso del concepto de enseñanza al de aprendizaje, es decir, en el paso de transmitir un conocimiento a enseñar a aprender para enfrentarse a nuevas situaciones, las herramientas informáticas jugarán un papel decisivo.

Las conexiones a las redes permitirán un conocimiento actualizado al máximo y una reducción de muchos costes escolares. Las redes permiten disponer de acceso a toda un serie de informaciones que pueden cumplir un gran servicio educativo. Los centros escolares podrán disponer de ediciones multimedia como complemento en sus enseñanzas y los textos electrónicos podrán ser consultados por los alumnos desde las mismas aulas o desde locales destinados a ello.

La introducción de todas estas tecnologías en las aulas tendrá un efecto multiplicador en la construcción de los hábitos de acceso a la información a través de las redes de comunicaciones. Es en la escuela en donde se aprende a relacionarse con los libros; en las próximas generaciones, el contacto con los ordenadores se iniciará desde más temprana edad. Libros y ordenadores serán las herramientas escolares. Si nuestros actuales libros de texto nos parecen más avanzados que los de algunas décadas anteriores por incluir un mayor peso gráfico, los textos multimedia permitirán un conocimiento más directo del mundo que se describe. El aumento de los anchos de banda de las redes permitirá el acceso a bancos de datos de imágenes y documentales de forma directa y podrán ser utilizado como material docente en el aula.

En suma, el mundo de la escuela ha sido el mundo de los libros; el primer conocimiento que transmitía era el proceso de lectura y escritura. El ordenador y las redes culminarán un proceso renovador que comenzó ya con la introducción de los materiales audiovisuales (vídeos, diapositivas, grabaciones sonoras, ilustraciones, etc.).

3.6.- La incidencia sobre el sector académico

Hemos definido el sector académico como productor y consumidor de textos. El libro juega un papel central dentro del sector. El libro, en cuanto que es el objeto en que se deposita de forma tradicional el conocimiento, es el eje de gran parte de la vida académica. Junto a otras formas también tradicionales (congresos, jornadas, clases, etc.), el libro es la forma en que finalmente cristaliza (actas, manuales, monografías, tesis, etc.). Pero el libro académico se diferencia de otros productos por su dimensión comunicativa específica, es decir, se dirige a unos grupos de destinatarios concretos. Ingenieros, médicos, escolares, o filólogos pueden leer el Quijote porque no se dirige a nadie en especial, tiene un público general, aunque puedan existir ediciones especializadas. Las publicaciones de carácter científico-académico, en cambio, están sujetas a unos condicionamientos de público (grupos de especialistas) y de tiempo (su contenido es revisado y superado por los avances en cada disciplina). Esto no significa que todas las publicaciones científicas (entendiendo este término en sus sentido más amplio) se agoten necesariamente en un mismo plazo de tiempo, pero sí que en muchos casos existe cierta urgencia en su conocimiento (también los libros de interés general pueden estar limitados en el tiempo, p. ej., en temas de actualidad cuyo interés va decreciendo).

El primer gran uso civil de las redes informáticas se dio por parte de los medios universitarios, que vieron en ellas una forma rápida, barata y efectiva de compartir los conocimientos. Hoy una gran cantidad de informaciones disponibles en las redes son de procedencia universitaria. Es previsible que este fondo aumente y se convierta en un mecanismo habitual de contacto entre universidades y, lo que es tan importante, una vía hacia el resto de la sociedad.

No existe, por ahora, un medio tan rápido para la transmisión y actualización de los conocimientos como las redes. Prácticamente todas las universidades del mundo tienen ya una mayor o menor presencia en ellas o están desarrollando su forma de hacerlo. Es la inversión más rentable que se puede hacer.

La presencia en las redes de las universidades y sus publicaciones posibilitará al resto del mundo el acceso a sus investigaciones de una forma directa, más rápida y más barata. Una parte importante de los recursos de las bibliotecas y departamentos universitarios se emplea en la adquisición o suscripción a revistas científicas. Estas suscripciones se abaratarán o incluso serán gratuitas en muchos casos, permitiendo una mejor formación de los investigadores al poder disponer de una mayor y más reciente información. También se solventará la necesidad de adquisición de varios ejemplares de la misma obra al poderse acceder a ella simultáneamente desde diferentes los lugares de la red (si hay un número elevado de accesos, puede distribuirse a través de varios servidores alternativos, como ya sucede con los "mirror").

Es previsible que, al abaratarse los costes de las ediciones, aumente la información. Una gran parte de las investigaciones que se realizan no son publicadas o lo son demasiado tarde. El sistema de edición universitario es caro (tiradas bajas) y lento en términos absolutos (acumulación de trabajos para editar) y en términos relativos (pérdida de valor de muchas informaciones por el paso del tiempo). Estos dos factores permiten entender cómo, en muchos terrenos, el interés de los investigadores se ha desplazado hacia las revistas científicas por considerar que con ellas es posible "estar más al día" con unos costes menores.

La edición electrónica será decisiva en los próximos años en el mundo universitario. Hasta ahora el único público de que disponían los profesores universitarios eran sus propios colegas. Hoy ya podemos decir que existe un "público potencial" en las redes y que su crecimiento, según se señala en todos los estudios, es prácticamente la duplicación anual. Gran parte de ese público pertenece a miembros de las comunidades universitarias, estudiantes y docentes. En este sentido, al aumentar el público, aumentará la demanda de este tipo de publicaciones electrónicas.

No es necesario entrar en el terreno en el que se encuentra quien esté leyendo este texto. Las redes permiten la comunicación e intercambio de informaciones entre miembros de comunidades universitarias alejadas; permiten la cooperación y el enriquecimiento personal y académico al encontrarse con otros colegas, estudiantes y profesores, que realizan sus trabajos en espacios distantes pero con interese similares.

3.7.- La incidencia sobre el sector crítico

Debemos diferenciar la crítica como sector y la crítica como función. Si entendemos, como algunos creen, que el crítico no es más que un lector especializado y profesionalizado, en mayor o menor medida, la crítica en sí -es decir, como función- no tendría por qué verse afectada: su labor es enjuiciar los "textos", no los "libros". En teoría, en su análisis y evaluación sería indiferente el soporte utilizado para hacer circular el texto.

En cuanto sector, es decir, como práctica profesional se verá modificada en la misma medida en que lo sean el sector creador y el de los lectores. La crítica es consumidora de textos, actividad primera, y también productora (el texto crítico). Si las condiciones y prácticas de circulación de los textos varían socialmente, el crítico no tiene ningún privilegio especial. Es más, probablemente debiera prestar mayor atención a los nuevos fenómenos para poder dar cuenta de ellos, puesto que su actividad posee una función orientadora ante el público.

Igualmente, la crítica -como sector- se verá afectada por los cambios que se produzcan en los medios en los que desarrolle su trabajo. Desde nuestro punto de vista, los medios de comunicación probablemente se veran más afectados por el cambio que el mundo de la edición impresa a medio y corto plazo.

Los movimientos que se detectan en el mundo empresarial de la información son mayores que los que se detectan en el mundo editorial. Los medios de comunicación tradicionales han pasado de una actitud de indiferencia a un estado de interés preocupado. El incremento de las posibles audiencias y públicos que las redes están creando, su rápido crecimiento, los datos existentes sobre desvíos de la atención de los usuarios de unos medios a otros (p. ej. reducción de las horas ante el televisor y aumento de tiempo conectados a la red), la velocidad de la información, y, sobre todo, los movimentos de la competencia (no quedar descolgados del proceso o llegar tarde), son factores que están incidiendo en la presencia de los medios tradicionales en las redes.

En cualquier caso, el sector "crítica" se verá afectado, más que en sus funciones, en las condiciones de su labor. Es previsible que en la medida en que aumente la circulación de textos también lo hagan los "textos críticos", que la facilidad de búsqueda en la red permita realizar recolecciones de "textos referidos a textos". En este sentido, el papel orientador de la crítica aumentará al llegar a más amplios grupos.

3.8.- La incidencia sobre el sector documental

El sector documental ha experimentado un importante desarrollo y renovación en sus planteamientos en los últimos tiempos. Las redes y la informática no son ajenas a este proceso. El aumento progresivo de la circulación de textos ha obligado a una mayor presencia de este sector. La labor de los documentalistas pasa a ser fundamental en una sociedad a la que se denomina "de la información".

Desde el punto de vista de la formación de los profesionales, se ha producido un desplazamiento de unas técnicas de recuperación pensadas y diseñadas para su aplicación en el mundo de lo "impreso" al mundo "digital". Si los documentalistas se ocupan de la estructuración y clasificación de las informaciones con vistas a su recuperación selectiva, su papel no puede dejar de ser esencial en el entorno que se avecina. La circulación masiva de documentos de todo tipo obliga a un trabajo organizador superior. Las redes serán los medios de búsquedas más efectivos, tanto de documentos digitales como de la información digitalizada sobre el mundo de lo impreso. Es decir, los libros podrán seguir siendo "objetos", pero su localización se realizará en gran medida gracias a la información que haya sobre ellos en las redes. Según señalan algunos teóricos (p. ej. Huitema), aquellos textos de cuya existencia no haya constancia en las redes, se volverán "invisibles", es decir, dejarán de ser citados o recogidos en otros documentos, en un breve plazo de tiempo. Este fenómeno es fácilmente explicable si tenemos en cuenta que la mayor parte de las búsquedas bibliográficas se harán a través de las redes por su eficacia (velocidad, accesibilidad y economía) en el rastreo masivo o selectivo de información.

El desarrollo de técnicas más refinadas en las búsquedas documentales electrónicas se apoyará en sistemas de descripción de documentos más precisas específicamente diseñadas para las redes. A veces, el problema que producen las búsquedas en la red es una recuperación masiva de información que las hace apenas manejables. Los nuevos sistemas de catalogación y descripción permitirán búsquedas más selectivas y más eficientes.

3.9.- La incidencia sobre el sector bibliotecario

El bibliotecario ha sido uno de los sectores que más pronto sintieron los beneficios de los sistemas de redes informáticas. De hecho, se han creado sistemas de redes entre bibliotecas para la consulta de catálogos desde hace tiempo. Los sistemas informáticos de administración de los fondos son una realidad desde hace mucho a través de las bases de datos. Las diferencias entre los programas o aplicaciones que gestionaban la información obligó a sistemas normalizados que permitieran compartir las informaciones. Las redes han dado un paso más y se puede acceder a los fondos de las bibliotecas de cualquier lugar del mundo desde un ordenador por medio de las sesiones "telnet" que simulan un terminal de la propia biblioteca.

Muchas bibliotecas pueden ser consultadas desde los domicilios particulares de los usuarios evitándose de esta forma los colapsos que producían las consultas manuales. Los usuarios pueden saber el número de ejemplares disponibles y el lugar en que se encuentran sin necesidad de desplazamientos. En ocasiones, se facilita el sistema de reservas de ejemplares a través de formularios electrónicos de petición.

El sistema de redes aplicado al mundo de las bibliotecas nos lleva a la vieja idea de la "biblioteca universal", entendida esta vez no como una concentración de todos los saberes en un espacio físico (modelo Alejandría), sino como un sistema disperso, sin centro, de intercambio de información.

Esta idea se verá potenciada por la introducción de ediciones digitales de los textos en los fondos. Desde el momento en que una biblioteca dispone de una copia digitalizada de una obra, ésta pasa a estar disponible para todos los usuarios de la red. Esto supone una importantísima reducción de costes para un sistema que se basaba en la relación temporal "1 lector/1 ejemplar", es decir, cuando un usuario disponía de un ejemplar, éste dejaba de estar disponible para el resto durante un período de tiempo determinado, obligando a la multiplicación de ejemplares en las obras de mayor demanda en el caso de disponer de recursos para su adquisición o a evitar el préstamo de una obra para que siempre estuviese disponible en la sala de lectura.

La existencia de un marco legal como el de que hoy disponemos obliga a restricciones en la disposición pública de los textos. Las obras que están siendo ofrecidas libremente son aquellas cuyos derechos han pasado al dominio público. La rentabilidad económica de la empresa editorial, del autor, etc. se basan en la adquisición de ejemplares y no en el compartir. Los bienes culturales son considerados objeto de beneficio y como tales se producen. Es previsible que, dado el "mercado" que los sistemas de redes van a generar, se establezcan nuevos mecanismos legales y comerciales que permitan obtener rendimientos a todas las partes implicadas. Es preferible buscar nuevas soluciones a los nuevos retos que aplicar frenos indiscriminados a una situación radicalmente distinta en proceso de desarrollo.

Este problema no es privativo del sistema de bibliotecas, pero puede ser uno de los puntos por los que empiece la transformación. El problema se planteará cuando se franquee el límite del servicio ofrecido como red local (a los usuarios presentes en el recinto) a un servicio universal al que puedan acceder los usuarios desde cualquier lugar del mundo. En teoría, un solo ejemplar podría ser consultado por todos los usuarios si se ofrece sin restricciones.

El entorno de las bibliotecas sufrirá también modificaciones al variar el tipo de prácticas que en ellas se desarrollarán. Las "salas de lectura" irán incorporando, de forma equilibrada por la demanda, lugares para terminales que posibiliten la consulta de las obras a través de la red. No podemos olvidar el hecho de que la biblioteca es un lugar al que se accede para realizar una serie de prácticas lectoras. Muchas actividades y funciones no requerirán la presencia en la biblioteca del usuario, sino que podrán ser realizadas desde cualquier otro lugar. Es característico del sistema de redes unir lo disperso creando una nueva unidad virtual, en este caso, la biblioteca sin límites, en la que la búsqueda de información y la prestación de servicios se extienda de forma global. De esta forma, al estar conectadas, aumenta el valor de cada una de ellas, independientemente de sus fondos reales. Fondos físicos repartidos y fondos digitales compartidos, parece ser la fórmula futura.

Por todos los motivos explicados, las bibliotecas han sido uno de los sectores que más se han adelantado a los efectos de las redes. Hoy una biblioteca moderna sabe los beneficios que le reporta este tipo de aplicaciones. Es previsible que ese sentido de la necesidad y de la adaptación permita que se aborde la existencia simultánea de libros impresos y ediciones digitales, que se puedan combinar el servicio individual y el acceso universal.

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