



Como dijimos, a diferencia de la mayoría de poemas en “España...”, la instancia enunciativa del yo lírico en “Masa” se instala a partir de una tercera persona que mantiene una aparente distancia pronominal respecto de los personajes representados en su discurso: el primer hombre que se acerca y el cadáver del combatiente. El yo locutivo se instala impersonal, contemplativo, sin participar ni activa ni emocionalmente de los hechos descritos. Ello sugeriría una desviación respecto de la relación dialógica que habíamos establecido en los demás poemas. Analicemos el texto para comprobarlo.
Visto como un acto de habla, el poema presenta una simétrica secuencia de proposiciones que se corresponden con la disposición textual de sus cinco estrofas. Básicamente, estamos frente a cuatro proposiciones, dos de las cuales se repiten alternadamente en forma modular en las cuatro primeras estrofas y las dos siguientes que conforman la última.
ACTO LOCUTIVO ACTO ILOCUTIVO
Proposición 1: Versos 1-3 ; 5-6; 8-9; 11-12 Aserción informativa de una petición
Proposición 2: Versos 4, 7, 10, 13 Aserción de negación
Proposición 3: Versos 14-15 Aserción informativa
Proposición 4: Versos 15-17 Aserción de afirmación
La proposición 1, con variantes dentro del contenido que luego veremos13, expresa una misma intención ilocutiva: una aserción - petición. El emisor 1 refiere la presencia de un emisor 2 que realiza un nuevo acto de habla interno cuya intención ilocutiva puede traducirse como una petición repetitiva: “vive”:
1. Al fin de la batalla,
2. y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
3. y le dijo: “No mueras, te amo tanto”
5. Se le acercaron dos y repitiéronle:
6. “No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!
8. Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
9. clamando: “Tanto amor, y no poder hacer nada contra la muerte”
11. Le rodearon millones de individuos,
12. con un ruego común: “¡Quédate, hermano!”
Enseguida, la secuencia del acto de habla de la Proposición 1 va correspondida por una Proposición 2, introducida por un conector pragmático “pero”. Según Van Dijk14 los conectores pragmáticos se usan para expresar relaciones funcionales entre los actos de habla. En este caso, el conectivo “pero” sirve para relacionar la función de petición de la Proposición 1 con la función correctiva de la Proposición 2, a través del acto ilocutivo de negar:
4, 7, 10, 13. Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo
Esta secuencia modular semantiza una acción dialógica (rasamente traducida como pedir-negar, vive-muere) que en su intento de adecuación pragmática reformula el contenido de la Proposición 1 en cada una de las cuatro estrofas en que aparece. Así, la acción discursiva del poema se presenta como una interacción comunicativa donde el receptor final (lector implícito) participa de la reconstrucción del pedir en su proceso de adecuación (en el contenido, traducido como el paso del individuo a la humanidad, del uno a la totalidad) para lograr la satisfacción comunicativa, insertando su subjetividad emotiva en la construcción del significado del poema.
Las Proposiciones 3 y 4 aparecen dentro de la quinta estrofa, nuevamente como una petición la primera y esta vez como una aserción de afirmación la segunda, redondeando el proceso de adecuación antes mencionado.
La Proposición 3
14. Entonces, todos los hombres de la tierra
15. le rodearon; (...)
cumple una función asertiva, informando la presencia de la totalidad del género humano frente al cadáver, mientras que la Proposición 4:
15. (...) les vio el cadáver triste, emocionado;
16. incorporóse lentamente
17. abrazó al primer hombre; echóse a andar...
sigue la secuencia dialógica antes descrita, cumpliendo una función afirmativa respecto del pedido modular de la Proposición 1: el cadáver finalmente vive.
Ahora bien, habíamos dicho que dentro de la Proposición 1 el Emisor 1 propone un proceso comunicativo al interior de su propio discurso. En este circuito interno el Emisor 2 está formado alternadamente por los hombres que se acercan al combatiente muerto, mientras que el Receptor es el cadáver mismo. Más allá de la verosimilitud formal que nos haría suponer una disfunción en el acto comunicativo si nos atenemos al mero significado del contenido que nos llevaría a desconocer la competencia lingüística de un cadáver, debemos ceñirnos al cumplimiento o no del mismo, tal como es propuesto en la interacción comunicativa del discurso. Así, tenemos una secuencia de cinco actos de habla:
EMISOR ACTO LOCUTIVO ACTO ILOCUTIVO ACTO PERLOCUTIVO
Un hombre “No mueras...” Petición: “Vive” “muerte”
Dos hombres “¡No nos dejes...” Petición: “Vive” “muerte”
Veinte (...) quinientos mil hombres “Tanto amor...” Petición: “Vive” “muerte”
Millones de individuos “¡Quédate, hermano...” Petición: “Vive” “muerte”
Todos los hombres ¿? ¿? “vida”
Los actos locutivos de los cuatro primeros emisores son expresos, y aparecen gráficamente marcados en el poema entre comillas que semantizan un discurso ajeno, lo mismo que sus correspondientes actos ilocutivo y perlocutivo. Sin embargo, vemos que el quinto acto de habla carece de los dos primeros y sólo aparece en su acción perlocutiva. Lo que podría parecer un contrasentido, ya que en strictu sensu es imposible un acto perlocutivo sin una locución previa del emisor, no lo es si entendemos el poema como una interacción comunicativa donde el lector participa activamente en la construcción del significado. Aquí estamos frente a una característica muy propia de la poética vallejiana que, a más de ser un habla para el otro, una transmisión de información monológica y unidireccional, es un habla con el otro, el lector se hace partícipe activo de la comunicación al completar el significado con los referentes internos que su subjetividad a aprehendido de las instancias dialógicas previas.
La función asertiva de la Proposición 3 basta para que el lector actualice la función petitoria y la consecuente función afirmativa de la Proposición 4. Y, es más, basta para que el acto perlocutivo que en las cuatro instancias previas había sido insatisfactorio, se adecue con el cumplimiento de la petición de vida. Nótese aquí cómo la presencia de la humanidad entera, la acción del “todo” del género humano frente al cadáver, no necesita ya de las palabras para realizar su acción locutiva; la praxis de la presencia física comporta ya un acto locutivo e ilocutivo, es la acción que finalmente pide el poeta al lector más allá de la teorización de toda palabra15: su solidaridad, su identificación activa con el género humano al que pertenece. No estamos, pues, frente a un texto que únicamente transmite una información del emisor (poeta) al receptor (lector) y que allí cierra sus canales, sino en un proceso comunicativo que exige una identificación subjetiva entre ambos interlocutores. Esto debido a que los poemas de Vallejo comportan “un discurso orientado a realizar una comunicación, una comunicación que es una acción, acción que como toda lingüística no sólo “dice” algo sino que “realiza” algo, realiza lo que está diciendo(...) y, por lo mismo, nos muestra su condición de lenguaje puesto en acción, -acción que prefigura, anticipa, la praxis humana en general.16
|