



Si no contamos con unas cuantas direcciones para que los estudiantes puedan empezar a entablar una correspondencia electrónica, podemos probar suerte en los pen-pals o más propiamente key-pals, unas bases de datos de personas interesadas en entablar una relación epistolar mediante su ordenador. Hay numerosos índices de pen-pals7 y la mayoría permite buscar el interlocutor ideal en función de requisitos como sus aficiones, su edad, o el idioma en el que desee mantener la correspondencia.
Otra posibilidad es participar en un chat, unas tertulias que, a diferencia del correo electrónico, tienen lugar en tiempo real, de manera que por la pantalla del ordenador van desfilando las intervenciones de los participantes.8 Es el sistema de comunicación electrónica que más se asemeja a la conversación cara a cara, sobre todo en lo que se refiere a la dinámica de las intervenciones y turnos de habla. El análisis del discurso de los chats presta también una especial atención a los recursos de los contertulios para suplir la ausencia de comunicación no verbal, pues la expresión facial o los gritos tendrán que ser representados por elementos del teclado, como las mayúsculas, los símbolos de exclamación o de admiración y los «emoticonos»,9 es decir, unos dibujos que combinan signos de puntuación para aclarar la intención con la que se dice lo que se dice, y que veríamos en la cara del interlocutor... si lo pudiéramos ver.10
Pero desde el punto de vista del uso de las herramientas que nos brinda la Internet para la enseñanza del español como lengua extranjera, los «chats» no parecen especialmente adecuados, sobre todo por la rapidez a la que se desarrollan las intervenciones, hecho que exige una velocidad de reacción difícil en una lengua que todavía se está aprendiendo. Asimismo, en las conversaciones en tiempo real (o sincrónicas) el profesor no puede orientar al aprendiz, mientras que en el uso asíncrono del correo electrónico sí que se puede utilizar el carteo para avanzar en el proceso de aprendizaje.
|