La lengua y el poder - El problema de la lengua
En este cuento aparecen cuatro personajes antillanos y uno americano. Los personajes aparecen uno tras otro en el transcurso del relato y, junto con ellos, un estilo particular de lenguaje. El haitiano, llamado Antenor, es el primero. Antenor salió de Haití motivado por el sueño americano y se dirige a Miami en un bote improvisado que lleva una vela de guayabera. Para él, el mar es un enemigo que lo separa de su objetivo:
“Cosa mala, ese mollerudo brazo de mar que lo separa del pursuit of happiness. Los tiburones son pellizco de ñoco al lado de otros señores peligros que por allí jumean. Pero se brega.” (p. 13)
En el anterior fragmento encontramos dos características lingüísticas importantes: lenguaje regionalista y presencia del inglés. En relación con éste último, no hace falta encontrar el nombre de los Estados Unidos para entender a qué se refiere con el “pursuit of happiness”. Una sola frase en inglés es suficiente para situar el lenguaje y la identidad de una nación en el mismo nivel. Conviene destacar el estilo de escritura de la frase, ya que no se destaca de manera alguna que “pursuit of happiness” es inglés. La frase se ubica dentro del español de manera natural como si fuera parte del español mismo. Por ello, podríamos considerar que se trata del fenómeno llamado “codeswitching”, cambio de código de una lengua a otra, a mitad del discurso.(2)
Cuando el haitiano rescata al dominicano, no sucede ningún problema en la comunicación aunque uno hable francés y el otro español:
No había que saber español para entender que aquel náufrago quería pon. Antenor lo ayudó a subir como mejor pudo. (p. 14)
Gracias al “internacionalismo del hambre y la solidaridad del sueño” (p. 14) se identifican los dos y el problema de la lengua pasa a segundo término. Pero al aparecer el cubano la situación cambia. El haitiano, hasta entonces dueño del bote, queda marginado por no hablar español. Esta situación se describe en términos económicos y nacionalistas:
Antenor intervenía con un ocasional Mais oui o un C’est ça asaz timiducho cada vez que el furor del tono lo requería. Pero no le estaba gustando ni un poquito el monopolio cervantino en una embarcación que, destinada o no al exilio, navegaba después de todo bajo bandera haitiana. (p. 15. Subrayado nuestro).
Podríamos adelantar la idea de que el texto considera la lengua de un país como un elemento clave de su identidad, su economía y hasta de su autonomía nacional. Cuando los náufragos encuentran un barco americano, la estructura de dominio /marginalidad -el dominicano y el cubano versus el haitiano-, se pierde y desaparece la distinción entre ellos. Solamente quedan “las tres voces náufragas [que] se unieron en un largo, agudo y optimista alarido de auxilio” (p. 19), para llamar al barco americano, y todos son llamados “niggers” por igual. Se forma, entonces, otra estructura de dominio/marginalidad: el americano versus los antillanos..
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