La llama doble y Carta de creencia: correspondencias - Conclusión inicial
Las posturas con respecto al amor de Platón y de Ortega y Gasset son filosóficas; ambos coinciden en otorgar una trascendencia espiritual al amor; una victoria ontológica del ser que ama sobre el que es amado y viceversa (porque el amor es recíproco). La postura de Paz es más romántica y poética y por lo tanto también más trágica; el amor debe aspirar sólo a acceder a la maravilla a través del instante que es efímero y huidizo, acaso inalcanzable. El amor en Platón y en Ortega y Gasset es como el célebre viaje que narra el Proemio del Poema de Parménides; una descripción detallada y precisa del camino del error hacia la luz, del paso de la Noche al Día. Así como el viaje narrado en el Proemio es una representación alegórica de las secuencias diversas por las que la mente transcurre hasta llegar a la Verdad, así también, el amor en Platón y en Ortega y Gasset es un sendero de perfección por el que el espíritu atraviesa para alcanzar su meta: la perfección, la belleza como absoluto.
El amor en Octavio Paz tiene las siguientes características, las mismas que veremos representadas en su poema: “Carta de Creencia”:
El amor es elección en libertad
El amor es exclusivo
El amor es fiel
El amor es comunicación; comunión
El amor es erotismo
El amor es fin en sí mismo
El amor es una criatura del tiempo
El amor es conciencia de la muerte
El amor es intensidad
El amor es sufrimiento
El amor es una apuesta contra el tiempo y sus accidentes
El amor es armonía
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