¿Es así de simple? ¿Basta despojar las páginas web de sus excesos gráficos para aumentar el tráfico? ¿Debemos construir páginas sólo textuales? ¿Acaso no es cierto aquello de que “una imagen vale por mil palabras”? ¿Un sitio compuesto por textos escritos, sin imágenes, automáticamente eleva la cantidad de visitantes y aumenta su tiempo de permanencia?
Es evidente que la World Wide Web, más que un simple contenedor de informaciones, se ha transformado poco a poco en un espacio donde prevalecen las experiencias hipermediales inmersivas. La red digital no puede hacer de menos a sus componentes gráficos. Si bien nació como depósito de páginas textuales interconectadas entre sí, a esta altura de su desarrollo es impensable una World Wide Web donde las imágenes ocupen un lugar secundario.
Mal que les pese a los profetas de la usabilidad, la velocidad no puede ser el principal criterio de proyectación; el tiempo de espera de frente a la pantalla es un factor importante de la experiencia interactiva, pero no el más importante. La velocidad –junto a la arquitectura de la información, el estilo gráfico o la dimensión narrativa- es sólo uno más de los componentes que contribuyen a la creación de la experiencia hipermedial. En todo caso, el principal criterio que debería guiar la proyectación de un espacio hipermedial, más que los criterios funcionales de usabilidad o la efervescencia creativa, es la comunicación: un sitio proyectado para dar informaciones debería prestar una particular atención –entre otros componentes- a la velocidad de descarga de las páginas o a la arquitectura de la información. Una web que pretende crear imagen corporativa -o sumergir al navegante en una experiencia hipermedial fuerte- bien puede sacrificar la variable velocidad en favor de los aspectos narrativos o figurativos.
Como ya mencioné en el artículo anterior (Flash: ¿99% mal?), para ganar visualización, los sitios deben diferenciarse de los demás. ¿Cómo se puede pensar en una web con espacios diferenciados si los componentes gráficos se reducen a su mínima expresión? Los contenidos textuales no son suficientes para marcar una diferencia. Como sabemos, los navegantes no leen las páginas web, las ‘escanean’ con rapidez y se hacen una idea de su contenido. Las imágenes cumplen una función fundamental en la construcción del modelo mental de la página por parte del usuario.