La Memoria del origen - El Misterio
Borges, ante la poesía, ante ese misterio inmarcesible de la poesía, se plantea los destinos para ella, y adjudica uno al hecho de que deja una imagen total del hombre que la hizo. No obstante, Borges insiste en el misterio: "... toda poesía es misteriosa; nadie sabe del todo lo que le ha sido dado escribir." Borges establece el carácter de la escritura como una donación conferida como una potencia creativa, que el poeta acaso intuye. Escribe Borges: "... los griegos invocaban la musa..." , porque ellas eran las portadoras de la Memoria, ellas eran las hijas de Mnemosyne, la Memoria, que traía, con la palabra mediadora del Poeta, el origen para la celebración de la plenitud del Ser: "Lo creado se muestra (...) como inconcluso, como inacabado hasta no ser manifestado, hasta no ser manifestación. La manifestación será y cumplirá la plenitud de su ser, el Ser de su plenitud, será su aparecer, su Aletheia, la Verdad que aparece, que es, en primer lugar palabra, canto, celebración.
"Expresar la expresión del ser será la tarea, la misión y vocación de las Musas, vínculo y religación entre lo Original y lo originado, entre la esencia y la existencia, entre los mortales y los inmortales. (...)
"Las Musas epifanizan al Ser mismo en su voz, a la Voz del mismo Ser. Pero las hijas de Mnemosyné tienen voz pero no tienen labios, tienen voz pero carecen de palabras. Los hombres, por su parte, tienen labios pero no tienen voz, no tienen palabras de verdad, tienen palabras habladas pero no hablantes..."
Sin embargo, a través de su decir poéticamente, Borges está revelando su palabra, que se inmerge en los orígenes, donde aguarda la Verdad.

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