La no consumada pulsión por comprender o la metodología de la imaginación de Pedro Mege - Los tipos textuales de la imaginación
4 - Los tipos textuales de la imaginación
El tipo de superestructuras, presente en este libro, se define siempre en función del análisis de información que el texto tiene como propósito y macroestructura fundamental, es decir como gusta a Mege; por el uso de la imaginación. Es la intención de procesar la información de una manera original y presentarla de forma polisémica y contundente, lo que define el modo de enunciación utilizado. De estos. podemos hacer una clasificación que los agruparía de la siguiente forma. En primer lugar, debemos reconocer un intento serio de reflexión teórica, el cual deambula entre el lenguaje psicoanalítico, la semiótica y la antropología de corte estructuralista; este subtipo textual no define su identidad, en tanto no es la referencia teórica lo que lo articula sino, como hemos dicho, el consistir en un proceso interpretativo. Por este motivo, la reflexión teórica está dada siempre dentro del intento de traducción intercultural interpretativa...
"El castellano no traduce el golpe fonético que se produce al pronunciar tralkamachi, o hechicera del trueno, se necesita de una lengua aglutinante y dura para rescatar el efecto de su impacto sonoro. La lingüística mapuche ha salvado en el significante toda la energía que debe encarnar esta hechicera del exceso de fuerza, del poder magnífico que le otorga el ser tocada por el don del trueno" (Mege, 13:1997).
Con ello, este subtipo textual teórico se presenta, siempre y cuando resulte una posibilidad de traspasar al lector un ángulo de interpretación que le permita una comprensión más cabal, y su uso está muy determinado por la utilidad metafórica del concepto.
Quizás esta reflexión, que opera como vaso comunicante, es lo que le da mayor llaneza y limpidez a la obra, aunque por momentos cae en los excesos de los análisis desde modelos estructuralistas reordenando apretadamente la data...
"Si tan sólo analizamos una de las oposiciones elementales: Treng-Treng está en el mismo eje de oposición que el sol, al practicar ambos seres una actividad de la rigidez por secado, ¿Cómo es posible que las entrañas de esta divinidad sean heladas? La intimidad de su ser sería anti-solar, aunque en ella se geste rigidez (Kai-Kai prisionera, congelada y paralizada en el núcleo de su rival), no encontraremos calor. En el pensamiento mapuche un sol con centro frío no parece posible. Nada puede salvar la unidad articulatoria de las oposiciones Treng-Treng; tierra; calor; sol / Kai-Kai; agua; frío; tinieblas. Es como si externamente Treng-Treng fuera un ser de la sequedad y la calidez, e internamente de la sequedad gélida. "(Mege,35: 1997).
Pero como vemos en el trozo anterior, más que el modelo analítico prevalece la sorpresa frente a la alteridad y la potencia expresiva del texto; con ello el modelo estructuralista no pasa de ser una forma retórica de ordenar la escritura, más que una camisa de fuerza analítica que ahoga la expresión
Por otra parte, también vemos como otro subtipo textual la aparición de transcripciones de textos etnoliterarios tradicionales, ello detallándose de manera específica la fuente y sabiamente diferenciados de las opiniones del autor. Estos van desde la opinión respecto de la data ,donde se identifica claramente la superposición del autor. El autor describe..
"Es la sustancia de Treng-Treng, tierra, alterada por la sustancia de Kai-Kai agua, y transformada por la energía de los hombres, fuego, la que les permite a éstos seguir viviendo", para luego interpretar mimeticamente (...) La acción del fuego hace completamente seca y dura a la arcilla, produciendo una materia privilegiada -simbólicamente- para el dominio de Treng-Treng. Ya que es una tierra más dura, seca y rígida que la misma tierra al haber evaporado la presencia de Kai-Kai ("(Mege,31:1997).
También es posible encontrar la trascripción etnoliteraria directa en lengua mapuche y su traducción, realizada por un informante lingüística y culturalmente calificado, generalmente el propio Lienlaf..."
Se ha levantado ya.
Es tu hija pues Padre.
Dame pues su rostro Padre
Veré sus malestares- ahora pues
Su cuerpo se inclina hacia abajo
porque lo estás viendo
Por ello
denme la sabiduría
denme las palabras
qué mal se ha alojado en su cuerpo. qué viento es
quiero verle su corazón
quiero verle su cabeza
Estoy diciendo Padre.
Oh, oh, oh." (Mege, 52:1997)
Un tercer subtipo textual es el que definimos como el de "cruce, Este concepto de cruce literario antropológico lo tomamos textualmente de la metalengua de Sonia Montecino, en tanto nos permite dar cuenta de un subtipo muy particular de textos donde la metáfora se enreda armónicamente con la reflexión y con la exposición de data etnográfica, logrando un tipo de composición, que representa quizás el tipo textual más original elaborado por la APCH y que le da una cierta identidad a cada uno de estos textos, así por ejemplo Pedro Mege señala...
"Es una recurrencia obsesiva que el diluvio sea universal, basta que caiga agua en abundancia para que Noé haga su colosal aparición salvando cuanto bicharraco existe en su absurda embarcación. Toda inundación de proporciones demuestra claramente que Dios (debemos decir Yahvé) estuvo también allí, porque él está en todas partes. Tentación universalista, que fija la lectura del mito en la analogía y no en la particularidad del relato. Esperaba con el siguiente ensayo demostrar que la inundación es un efecto dramático, y que la lluvia abundante provoca una angustia progresiva y deliciosa, más conquista, que impacta a todo el self, como lo demuestra Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo: "Llovió durante toda la tarde en un sólo tono. En la intensidad uniforme y apacible se oía caer el agua como cuando se viaja oda la tarde en un tren. Pero sin que lo advirtamos, la lluvia estaba penetrando demasiado hondo en nuestros sentidos"; la lluvia y el ser, "al atardecer del martes el agua apretaba y dolía como una mortaja en el corazón "; la lluvia y la catástrofe de los macrocosmos, "estábamos paralizados, narcotizados por la lluvia, entregados al derrumbamiento de la naturaleza en una actitud pacífica y resignada"; la lluvia y la eternidad, "sólo entonces me di cuenta de que había escampado y de que en torno a nosotros se expandía un silencio, una tranquilidad, una beatitud misteriosa y profunda, un estado perfecto que debía ser muy parecido a la muerte"." (Mege, 31:1997).
Como vemos, hay una suerte de mezcla en estos textos de cultura enciclopédica, incertidumbre y también, una buena dosis de cuestionamiento egocéntrico, lo que determina un texto único y específico, con licencias que la antropología tradicional jamás concedería...
"El hombre no se puede enfrentar a lo infinito, porque lo infinito se delimitaría por un estar aquí, y en un estar más allá -aquí, hombres; más allá, divinidad- que se separarían y se enmarcarían por un límite imposible. De existir esta frontera supondría la finitud de la divinidad (el poeta hace el gesto con el brazo extendido de tocar la finitud de lo divino, gesto metafísicamente prohibido para el infinito; después me mira y se sonríe, demostrándome con su gesto la concreción de lo imposible) " (Mege, 32, 1997).
El lenguaje antropológico se recubre de una tonalidad poética, la cual desde la polisemia y la ambigüedad logra interpelar al lector invocando su capacidad mimética, con lo cual si bien pragmáticamente se reduce el potencial público lector, en el ámbito de la originalidad se agrega un tipo de creación verdaderamente híbrida y original...
"El arriba y el abajo son dominios independientes y en paralelo, que no se topan, que se extienden indefinidamente sin solución de continuidad, sólo se vinculan en una relación de comunicación. Cada dominio posee su infinitud, su especificidad propia, unidos por la mirada, la palabra y los dones" (Mege, 72: 1997).
Como cuarto subtipo textual, podemos encontrar una superestructura muy clara dedicada a la descripción de experiencia etnográfico-vitales, distintas de la descripción etnográfica pura por el grado de compromiso que el autor tiene con lo que se describe y con la práctica misma de escribirlo. Ella supera la mera autorreferencia para ubicarse, desde una opción ontológica, en el desplazamiento a la pregunta por el observador; como en toda la antropología poética, lleva al autor a un cuestionamiento vital. Lo anterior no ocurre ni en el plano teórico ni metalingüístico, sino casi como una “metodología de comprensión intercultural”, la cual requiere de la retrospectiva respecto de la experiencia vital, en un plano metafísico, candente y al mismo tiempo distanciado del yo, que se autointerpela, para desde allí explicitar desde donde se está hablando...
"… interesa a esa parte secreta de nosotros mismos en desprendidos de nuestra individualidad aparente, pero vueltos a nuestra personalidad real sólo tenernos una preocupación, la de nuestra personalidad real, y conocer por ellos el abrirnos a la advertencia y a los signos y conocer por ello el estupor que inspira la condición humana contemplada” (Mege, 1997:9).
La responsabilidad con el "otro" pasa a ser una responsabilidad consigo mismo, y nuestro autor requiere incluso de la cita, como recurso intertextual para elaborar este cuestionamiento interior que le permite definir su obra y realizarla en el ámbito pragmático...
"Para ser hábil en este ejercicio se requiere adiestramiento y pasión psicoanalítico, pero no debemos mostrar convicción en esta actividad. Se trata de descubrir el significante y disfrutar del significado, no de enderezarlo para curar. Como lo explica Béguin, "no conocemos sino lo que llevamos en nosotros mismos". En definitiva, lo encantador es transitar por la imaginaría neurótica de los extraños, inicialmente para sorprenderse y luego para compartirla con la de uno" (Mege, 10: 1997).
Por último, también podemos identificar como un subtipo textual muy claro el que guarda relación con la descripción etnográfica; la diferenciamos del sub tipo textual anterior porque aquí el grado de autorreferencia se reduce, dando paso a una mayor potencia narrativa, aunque evidentemente nunca se tratará de una descripción objetiva. Ella representa una superestructura clásica de la antropología, no obstante, ella esta mediatizada tanto por la autorreferencia como por la mediación del recurso a la metáfora, pero, por ello no deja de ser verdaderamente etnografía...
"Dentro de la sociedad mapuche hay maneras y maneras de iniciarse dentro del exclusivo dominio de la machi. Un procedimiento es aquel relativo a las fórmulas ritualmente pautadas, que se resuelven en lo que la antropología llama ritos de pasaje e iniciación y donde la postulante es sometida a un largo y penoso proceso de aprendizaje y adiestramiento. Pero no siempre es así, la más poderosa de las machi es iniciada por una fuerza que sobrepasa todo control y reglamentación de los hombres" (Mege, 13:1997)
La descripción se hace ateniéndose a lo que los ojos dicen, lo cual no implica el interpretar...
"Con regularidad la hechicera enferma, por una contención de sus potencialidades, por una acumulación de su energía que no se resuelve en una práctica que la exteriorice y expulse a los demás. La represión de la fuerza dentro de su ser la aniquila lentamente." (Mege, 13: 1997).
De esta forma, el libro vuelve a su cauce antropológico y mantiene la descripción de hechos como un punto que lo vincula con el campo científico.
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