La selección arbitraria de las definiciones antes expuestas, tuvo la intención de mostrar la existencia de una situación crítica en la concepción y la conceptualización de la disciplina y de su objeto de estudio durante su desarrollo.
Se trata de la evidencia de un cambio de paradigma; que no es privativo de la Ciencia de la Información, sino que se manifiesta en las diferentes áreas del conocimiento; "provocando no sólo la evolución y transformación sino también la ruptura con principios y valores que nos servían de referencia"; "anunciando el final de un ciclo de hegemonía de un cierto orden científico".5
La comprensión desde la perspectiva kuhneana de la evolución y el progreso de la ciencia implica la aprehensión de la noción de paradigma. Este concepto polémico y de referencia obligada, es enunciado por
Tomas Kuhn en su obra "La estructura de las revoluciones científicas", publicada en la década de los sesenta.
La asunción de este concepto y el conocimiento exhaustivo de la historia de la ciencia permite al filósofo estadounidense aseverar que "las ciencias sólo se constituyen y desarrollan en función de la conformación y cambios de sus paradigmas." 22
El autor reconoce explícitamente el papel determinante de las revoluciones científicas en el desarrollo y evolución del conocimiento "científico". Revoluciones que constituyen transformaciones importantes hacia el interior de lo que el propio
Kuhn denomina ciencia normal: "empresa altamente acumulativa que ha tenido éxito eminente en su objetivo, la extensión del alcance y la precisión de los conocimientos científicos", 4 que se caracteriza por la posesión por parte de un grupo de científicos de un paradigma único. 13
Según
Kuhn, cualquier actividad que no estuviera guiada por un paradigma simple era preparadigmática, por lo que afirmaba que las ciencias sociales, en las que se incluye la Ciencia de la Información, estaban en un estado preparadigmático.
Masterman, plantea en torno a esta cuestión que
Kuhn no distingue entre los tres estados diferentes y no explora la relación entre ellos; es decir, entre la ciencia paradigmática múltiple -característica de las ciencias sociales, de la conducta y de la información-, la ciencia doblemente paradigmática -que caracteriza el estado en el cual la ciencia normal entra en crisis y hay dos paradigmas en conflicto- y la ciencia normal. 13 Por consiguiente, para
Masterman, la Ciencia de la Información no se encuentra en un estado preparadigmático como plantea Kuhn sino que la considera una ciencia paradigmática múltiple.
Ellis señala que los campos de paradigma múltiple son tan legítimos para la identificación de paradigmas y el análisis de su papel, como lo son los campos de paradigmas simple o doble, como es el caso de la ciencia física en sus etapas normal y de crisis. Por tanto, asevera que la multiplicidad de paradigmas es una característica de la ciencia normal como la concibe
Masterman. 13
El controversial debate sobre la condición de ciencia o no de la Ciencia de la Información, determinado por el estado paradigmático o preparadigmático en que se encuentra, inclina a reflexionar en el porqué no considerar a la Ciencia de la Información, una ciencia normal -circunscribiéndola a la definición kuhneana, sin tener en cuenta las consideraciones que sobre las ciencias sociales expresara en circunstancias históricas concretas, permeado por el paradigma dominante de la época-; porque como se demuestra en el reciente estudio histórico de la Ciencia de la Información, realizado por
Linares Columbié, (
Linares Columbié R. La Ciencia de la Información y sus matrices teóricas: Contribución a su historia. [Tesis para optar por el título de Doctor en Ciencias de la Información] La Habana: Universidad de La Habana. Facultad de Comunicación, 2003.
p.1-105) en el desarrollo de esta disciplina, se observan dos etapas bien delimitadas: la fundacional y la crítica, donde las proposiciones conceptuales estructuradas descansan en concepciones que subrayan la objetividad en la comprensión de la realidad informacional en la primera etapa, mientras en la segunda, se sustentan en la subjetividad. Resulta entonces evidente, que se ha transitado de una situación de ciencia normal -poseedora de un paradigma único- a un período crítico "revolucio-nario", a un nuevo paradigma que "hace que los científicos vean el mundo de la investigación, que le es propio, de manera diferente." 4 Un flamante paradigma, cuyo éxito y predominio, al igual que el de su antecesor en su correspondiente etapa, "está en parte condicionado por las estructuras sociales y por factores sinérgicos incluye eventos fuera del mundo científico cuyo efecto multicausal no sólo es difícil de prever sino también de analizar a posteriori." 14
Pero, ¿por qué hablar de la existencia de un paradigma único sustituido por un nuevo paradigma cuando
David Ellis, resalta la presencia de múltiples paradigmas en la Ciencia de la Información?
John Budd, 12 tras la crítica presentada por
Masterman sobre la imprecisión definicional del concepto kuhneano de paradigma, considera conveniente la reducción del significado en dos sentidos: "como representación del conjunto de creencias, valores, técnicas compartidas por los miembros de una comunidad determinada y como denotación de un tipo de elemento en ese conjunto, las soluciones-problemas concretos que, empleadas como modelos o ejemplos, pueden reemplazar reglas explícitas como base para la solución de los otros problemas de la ciencia normal." 13 Perfectamente, desde esta perspectiva es posible referirse al paradigma empirista, positivista, físico, cognitivo, hermenéutico, fenomenológico, interpretativo, gerencial, comunicacional, tecnológico, social, servuccional..., todos ellos influyentes en mayor o menor medida en la Ciencia de la Información, como han demostrado importantes autores de la especialidad, lo que no negaría de manera alguna su condición de ciencia multiparadigmática para satisfacción de muchos; pero que no le dejaría dudas a
Kuhn de su condición preparadigmática.
Sin embargo, la aproximación al concepto paradigma desde la concepción morineana, al parecer puede facilitar la respuesta a la interrogante.
Según
Morin, un paradigma puede definirse como: 23
- La promoción/selección de los conceptos maestros de la inteligibilidad.
"(...)(conceptos maestros seleccionados/seleccionantes que excluyen o subordinan los conceptos que le son antinómicos.) De este modo, el nivel paradigmático es el principio de selección de las ideas que se integran en el discurso o en la teoría o que se apartan y rechazan".
- La determinación de las operaciones lógicas maestras.
"El paradigma está oculto bajo la lógica y selecciona las operaciones lógicas que se vuelven, a la vez, preponderantes, pertinentes y evidentes bajo su imperio (exclusión-inclusión, disyunción-conjunción, implicación-negación). Es el paradigma quien otorga el privilegio a ciertas operaciones lógicas a expensas de otras como la disyunción, en detrimento de la conjunción; es él quien da validez y universalidad a la lógica que ha elegido. Por eso mismo, da a los discursos y a las teorías que controlan las características de necesidad y verdad. Por su prescripción y su proscripción, el paradigma funda el axioma y se expresa en el axioma -"todo fenómeno natural obedece al determinismo", "todo fenómeno propiamente humano se define por oposición a la naturaleza"..."
El filósofo francés apunta que "el paradigma efectúa la selección y la determinación de la conceptualización y de las operaciones lógicas. Designa las categorías fundamentales de la inteligibilidad y efectúa el control de su empleo." Por tanto, "instaura las relaciones primordiales que constituyen los axiomas, determina los conceptos, impone los discursos y las teorías, organiza su organización y genera su regeneración."
El propio autor, para ilustrar mejor su noción de paradigma, evoca lo que califica como el "gran paradigma de Occidente", formulado por Descartes e impuesto por los desarrollos de la historia europea desde el siglo XVII -importante esta acotación del autor en relación al condicionamiento histórico de los paradigmas. Y destaca más adelante, que "el paradigma cartesiano separa al sujeto del objeto con una esfera propia para cada uno: la filosofía y la investigación reflexiva por un lado, la ciencia y la investigación objetiva por el otro". Morin refiere entonces, que "esta disociación viaja por el universo de un extremo al otro:24
Sujeto/Objeto
Calidad/Cantidad
Finalidad/Causalidad (...)"
Ello muestra, según el autor, que se trata de un paradigma, porque "él determina los conceptos soberanos y prescribe la relación lógica: la disyunción". "La no-obediencia a esta disyunción sólo puede ser clandestina, marginada, desviada" y por ello, resalta: "este paradigma determina una doble visión del mundo, en realidad, un desdoblamiento del mismo mundo: por un lado, un mundo de objetos sometidos a observaciones, experimentaciones, manipulaciones; por el otro, un mundo de sujetos que plantean problemas de existencia, de comunicación, de conciencia, de destino..." 24
En la historia de la Ciencia de la Información, donde se ha privilegiado la disyunción como operación lógica, se evidencia la presencia de dos conceptos soberanos: objeto y sujeto que fueron seleccionados y promovidos en etapas concretas del desarrollo de esta disciplina, lo que ha implicado dos visiones antagónicas de la realidad informacional, que aún de manera "subterránea, inconsciente ha(n) irrigado el pensamiento consciente y lo ha(n) controlado". 25 pero como plantea
Morin, "estos dos paradigmas opuestos tienen en común, la obediencia de ambos a un paradigma aún más profundo que es el paradigma de simplificación". Esta última acotación en torno a la existencia de paradigmas más profundos es lo que permite la inclusión y organización dentro de los paradigmas objetivista y subjetivista respectivamente, del cúmulo de paradigmas registrados en la literatura especializada como influyentes en la Ciencia de la Información.
De esta manera, no sólo se reconoce la condición de ciencia multiparadigmática sino también su condición de ciencia normal, actualmente en período revolucionario, donde se ha suscitado un cambio de paradigma que como apunta Morin, "puede al mismo tiempo dilucidar y cegar, revelar y ocultar", porque "es en su seno donde se encuentra escondido el problema clave del juego de la verdad y del error", 24 el que debe enfrentar el desarrollo del conocimiento científico.
En el contexto de la Ciencia de la Información, 12
Budd señalaba "es positivo en una disciplina, y tal vez, especialmente en una disciplina de las ciencias sociales, poder reconocer algo que pueda llamarse un paradigma" a lo que se debe añadir, que actualmente, es muy positivo, el hecho de que la determinación de paradigmas con "relativa facilidad" constituya expresión de la madurez de la comunidad científica 4 que se ha alcanzado tras casi medio siglo de existencia de esta disciplina.
Asumir este criterio resulta significativo ante expresiones concluyentes como la de
Eugenio, Franca y Pérez, autores del artículo "Ciência da Informação sob a ótica paradigmática de
Thomas Kuhn: elementos de reflexão", publicado en 1996, 24 en el que se plantea " que la ciencia de la información todavía se comporta como una ciencia inmadura en busca de un paradigma que la sustente y abra los horizontes para el estudio y la investigación en esta área." O el criterio emitido por Christovao, en el que asegura "que no existe un lugar donde se pueda encuadrar a la ciencia de la información en el actual cuadro de la ciencia o de las ciencias" que lo conlleva al dilema: "o la ciencia de la información no es una ciencia, o, para que pudiera serlo, deverían modificarse los actuales criterios de cientificidad". 24