



En términos generales para los dos grupos de países analizados las posibilidades para producir cualquier tipo de transformación y que a su vez esta apunte a elevar el bienestar general de una sociedad siempre existe, en el caso específico de utilizar políticas de modernizar a través de la internacionalización, el proceso de adopción no debe escapar de el planteo inicial en el que previamente tenemos que determinar un marco ordenado, lógico y previsible , cuando decimos ordenado entendemos que debe realizarse de una manera muy metódica y detallista haciendo las tareas con suma prolijidad y responsabilidad, cuando decimos lógico queremos significar justicia en el reparto, legitimidad en su dirigencia e indiscutible la participación de sus instituciones y cuando decimos previsible es que en el corto, mediano y largo plazo sea pronosticable para todo el circuito real de la economía, familias y empresas deben tener la certeza insoslayable de las reglas que se van a respetar.-
En términos particulares los países de Europa del Este deben procurar acelerar los tiempos para incorporarse a la Comunidad Económica, la cercanía territorial favorece el proceso, demostrar una actitud positiva unificando el criterio de sus líderes sería una muestra importante de la confianza que inspira el modelo a adoptar. La realidad de los países de Latinoamérica indica que hay que ir más allá, preparar el marco propicio solucionando problemas sociales básicos y elementales, definir el modelo económico, y desarrollar una política externa pujante, que exceda por sobre los territorios de los países del conjunto, rescatamos de esto el caso Chileno, el cual tienen dadas todas las condiciones elementales para acentuar el proceso de modernización vía internacionalización, y aún más que esto, la posibilidad de convertirse en modernizador a través de la incorporación de políticas, productos y espacios culturales en el ámbito internacional como agente proveedor del mismo.
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