



En las primeras reflexiones realizadas en el marco de la Red de Investigación Educativa - ieRed, muchos de nosotros pensamos en el significado de “RED” relacionándola con la unión, la ayuda, la colaboración, la solidaridad, el apoyo, la compañía, la amistad pero construyendo dicho significado a partir de las vivencias e imaginarios de cada uno.
Enfatizamos en la idea de Red como grupo de personas, a pesar de conocer las posibilidades que nos brinda el soporte tecnológico y la necesidad de contar con él. De allí que poco se enfatice en la idea de red como asociación de grupos de computadoras. Sin embargo no queremos dejar por fuera la siguiente afirmación: "imagino mucha tecnología para permitir llegar a todo el planeta, a muchos lugares sin barreras de tiempo y espacio".
Es importante destacar que nosotros, como comunidad académica denotamos privilegio por el vínculo humano sobre el tecnológico, a pesar de que nuestra red está soportada por un ambiente computacional. Consideramos a la experiencia como un elemento de cohesión interna de la red, en la que también influye la motivación por el trabajo en equipo. Esto implica considerarnos: "como un grupo de personas activas que piensan, hacen, colaboran, reflexionan sobre sí y sobre los demás cuando aúnan esfuerzos para alcanzar un propósito común".
Una idea que nos aterriza en la cotidianidad es asociar a la red con un ambiente de mar y pesca, pero a la vez concebir la red como "instrumento de pesca, que nos brinda la posibilidad de estirarse y replegarse de acuerdo a las necesidades" y así "conformar un sistema de relaciones que diferencian y aúnan a la vez". Deseamos detenernos en estas últimas afirmaciones porque tienen implicaciones trascendentes en la medida que en esfuerzos dialógicos dejan entrever la autonomía y la dependencia como componentes de una unidad dialéctica, en la que podemos "intercambiar ideas y negociar sentidos".
Llama la atención la expresión poética con que se acoge a la red, considerándola como: "una perspectiva de acompañamiento, de estar al lado con otros y otras que compartimos sueños". Pareciera que confluye a "lenguajes fundidos" que nos permiten "escucharnos en soledad" acompañados por "la música de las escrituras" para generar una "sinfonía de los encuentros", mediante "un entramado de relaciones que posibilitan encuentros, articulaciones...". Es decir, podemos concebirnos como "un conjunto de personas que a través de cualquier medio o personalmente, interactuamos unos con otros para obtener un propósito común bajo normas también comunes" que apuntamos hacia "un mundo hermandado, de seres anudados y libres".
Nos consideramos “un conjunto de personas, universidades e instituciones que perseguimos objetivos individuales o colectivos, con inquietudes y temas comunes” que, mediante “soportes informáticos - básicamente el correo electrónico e Internet, compartimos información, construimos conocimiento para crecer, apoyarnos, colaborarnos”, lo cual contribuye a “que aprendamos y enseñemos a la vez”.
La presencia del lenguaje se siente con mucha fuerza en afirmaciones tales como: "la unión visible de los hombres, a través de una lengua común, integrando las palabras..." que mirado desde un perfil práctico vinculan: "personas, empresas, instituciones que se comunican entre sí". También encontramos acciones asociadas a la red, como: "dar, avanzar, recibir, interactuar, crecer, cooperar, apoyar, posibilitar aprendizajes colaborativos".
Esto nos permite “compartir esfuerzos, integrar nuestra capacidad y nuestras potencialidades para lograr un bienestar común y una cualificación de nuestro proceso formativo”. Surge la necesidad de la creación de espacios que permitan recorrer caminos para vislumbrar otros horizontes. Este espacio es una “posibilidad de encuentro, de intercomunicación, de diálogo, de conjeturas, de puestas en común para argumentar el consenso o el disenso”. Es decir, nos asumimos como una comunidad que propenda por “estados de convivencia en procura del desarrollo armónico del ser y de todo lo que lo rodea”. En conclusión, la red pensada desde su forma más genérica es “un conjunto de personas trabajando colaborativamente con la posibilidad de compartir conocimientos y experiencias”, y a la vez la red se convierte en “una herramienta esencial para descubrir el talento de cada uno de sus integrantes”.

“Como la música de las roscas humanas en el pentagrama del cyberespacio"
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