El grupo de Tele-Educación se inició a finales de los años noventa, como un intento de reunir docentes de la Facultad de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones de la Universidad del Cauca, interesados en realizar proyectos en el campo de la Educación. A principios del año 2003, después de un prolongado periodo de inactividad, se realizó un segundo intento de conformación con la idea de abordar un trabajo en el campo educativo, que se podría desarrollar efectivamente con la participación de otros profesionales de diferentes disciplinas.
Con esta visión, se pretendía que cada integrante del grupo, con sus especificidades e inquietudes de investigación, contribuyera no sólo en el desarrollo de aplicaciones y sistemas tecnológicos de Tele-Educación sino con el aporte de diferentes miradas interpretativas del campo educativo, en la búsqueda de propiciar momentos de intercambio y diálogo.
Estos espacios, que fueron promovidos desde el Área de Currículo del Doctorado en Ciencias de la Educación – RUDECOLOMBIA, generaron algunas condiciones para impulsar una nueva dinámica de trabajo, que convocó a profesores de Comunicación Social, de Educación y Pedagogía, de Ingeniería de Sistemas e Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones.
Aunque, en un principio se reconoció que la iniciativa de trabajo interdisciplinario alrededor de Tele-Educación era de interés para todos, se evidenció que las diferentes disciplinas manejan lenguajes susceptibles de no ser comprendidos por quienes no son formados en ese campo. Como una estrategia de superación a esta deficiencia, se propuso trabajar alrededor de proyectos, con el objetivo de mediar estas diferencias, y a la vez avanzar en la construcción de un marco teórico que satisfaciera las inquietudes personales y disciplinares.
A partir de una lluvia de ideas, surgió la propuesta de abordar la conformación y consolidación de comunidades académicas colaborativas en procesos de formación avanzada, potenciada por el trabajo en red a partir de la comunicación mediada por el uso del computador. Este proyecto exigió aproximarnos a las lógicas que subyacen a cada tradición comunicativa: oral, escrita y digital. Esta idea fue sustentada por una concepción de currículo que permite considerar la formación en espacios alternativos a los tradicionales, y en donde el trabajo en red puede considerarse como una estrategia pedagógica.
La apertura de la convocatoria de COLCIENCIAS del año 2003, motivó a consolidar la idea anterior y elaborar el proyecto: “Comunidades Colaborativas: un espacio para favorecer el desarrollo de la investigación educativa”, en el cual se propuso la conformación de una red como espacio de construcción pedagógica y curricular.
Así se puso en marcha la Red de Investigación Educativa - ieRed, que tiene como referente el esquema de asociatividad de RUDECOLOMBIA y que pretende consolidar un modo alternativo de trabajo, basado en la autonomía, colaboración e iniciativa. Es decir, que cada doctorante piense y actúe en red, asumiéndose como un nodo que lo vincula con los diferentes actores de su comunidad y desde el cual construye avances en sus trabajos de investigación.
Debido a que los estudiantes de la Tercera Promoción del Doctorado en Ciencias de la Educación – Área Currículo provienen de diversos puntos de la geografía nacional, se hizo necesario desarrollar un soporte telemático, para asegurar la comunicación entre los integrantes de ieRed, lo cual los sumerge en una lógica comunicativa diferente a la que tradicionalmente utilizan. Esto implica un paso de la cultura de oralidad a desarrollar ejercicios escriturales que desencadenan procesos inherentes a la cultura digital.
La decisión de poner en marcha y consolidar la Red de Investigación Educativa – ieRed fue independiente de la financiación por parte de COLCIENCIAS. En el proyecto original intervenían más de 9 investigadores, pero con la puesta en marcha de ieRed sin el apoyo de Colciencias se generó un proceso de selección. Por consiguiente, las preocupaciones desde temáticas interdisciplinarias se cristalizaron en torno a problemas relacionadas con la conformación de comunidades colaborativas, la lógica que subyace a la comunicación digital y la dinamización el trabajo en red.
El desarrollo de la Red de Investigación Educativa - ieRed, sumado a los proyectos que los integrantes lideran en otros grupos, cambia el carácter de Tele-Educación. En la medida que se reúnen los investigadores iniciales con proyectos de diversa índole, lo cual le da a Tele-Educación una condición de metagrupo interdisciplinario, que pasa de encuentros a Seminarios en los que se exponen los avances de las diferentes investigaciones.
El impulso de la iniciativa de la Red de Investigación Educativa - ieRed motivó al desarrollo de una actividad de acercamiento y pertenencia que se concretó en la periodicidad de las reuniones y en la definición de las temáticas de discusión. El aprovechamiento de las coyunturas de participación en diferentes eventos de carácter regional y nacional, se convirtieron en una excusa para la sistematización y producción de conocimiento, reflejados en los avances teóricos que cualifican a los integrantes del grupo.
En este proceso, la pregunta de investigación giraba alrededor del funcionamiento de la red, entendida como un espacio de cualificación de los procesos de formación avanzada. Es decir, nos preguntábamos si la conformación de una comunidad colaborativa en procesos de formación avanzada podría ser un espacio propicio para la producción, circulación y socialización de las investigaciones adelantadas en el Doctorado.
Las acciones colectivas anteriormente mencionadas, produjeron profundizaciones diferentes en el terreno individual, plasmados entre otros en la tesis de pregrado de uno de los integrantes del equipo y en la posibilidad de la ampliación de la red, hacia nuevos grupos interesados en incorporarse a este modo de trabajo.
Simultáneamente, hemos aprendido que el hecho de tener pensamientos diferentes no nos distancia, porque la construcción conjunta ha posibilitado atender al discurso del otro, en una condición de igualdad de oportunidades y de reconocimiento de la experiencia personal como premisa para el fortalecimiento de ambientes favorables al trabajo en equipo. De manera no muy consciente, pero si con mucha disposición, dejamos hacer al otro lo que realmente quiere hacer. Es decir, respetamos que cada uno trabaje en lo que quiere y así poco a poco se consoliden las temáticas de profundización. Esta actitud ha sido un factor importante, porque cada uno está dispuesto a comprender y aportar en el tema de interés que convoca a los otros miembros del grupo, pero con la seguridad de que es escuchado y valorado en su campo disciplinar.
Hablamos desde la experiencia de un grupo de investigación que construye su camino a partir del desarrollo de un proyecto, asumidos en el trabajo en equipo. ¿Por qué resaltamos esto? Por que esta dinámica nos permite proyectarnos en el plano grupal, pero también en el plano individual. Nos acerca a la escritura como un estrategia de producción de conocimiento, nos convoca permanentemente a la discusión en profundidad y a la vez, nos lleva a superar la visión de exclusividad al vincularnos con otros grupos de investigación con problemáticas afines.