Uno de los grandes males que afecta el orden social y las mismas economías de los países, con mayor énfasis en Latinoamérica, es la corrupción, pero este es un mal que no se detiene acabando con los corruptos, los corruptos son la consecuencia de los corruptores, y muchos empresarios acostumbran esta practica y la fomentan en la empresa como anteriormente lo describía. ¿Por qué juzgar un estado corrupto si la misma empresa es su principal corruptor?
Otro de los grandes problemas sociales es la violencia, y para la empresa es un asunto de gran preocupación. ¿Por qué quejarse de algo que se ha fomentado? Aunque es una pregunta afirmativa muy comprometedora, es una realidad de la que la gran mayoría de las empresas tienen responsabilidad.
Con el afán de lograr el mejor posicionamiento de la marca, las empresas con capacidad de hacer publicidad, buscan los programas que tengan mayor sintonía, o raiting como técnicamente se le llama, y hoy en día estos son los programas televisivos que tengan un contenido violento, tanto en lo psicológico como en lo físico. Muchos de estos programas de alta sintonía están basados en situaciones de engaño, de secuestro, de mentira, de violaciones, de matanzas y otras expresiones violentas, haciendo apología al delito. Bien sabemos que la televisión sobre todo, es el medio de comunicación de masas que penetra en la mayoría de los hogares. No existe distinción, llega a ricos y pobres es considerado un fuerte medio porque integra imágenes y sonidos. Sin embargo, por poseer esas características y por tener la facilidad de llegar a la mayoría de la población se ha transformado en un arma de doble filo dada la calidad de programación que transmite sin considerar que, en la mayoría de los casos, sus espectadores son niños y jóvenes que no tienen un adulto que los oriente con relación a los temas que allí se desarrollan. Sabemos que los niños y los adolescentes son altamente influenciables, y que en esa edad aún no tienendefinida su personalidad, por lo que se convierten en los principales imitadores, pero no necesariamente de lo bueno, sino de lo que más ven y de lo que se le hace más despliegue, y en la actualidad, es el gran guerrero, el más violento.
De esto es consciente los directores en la industria y el comercio, pero amparados en la postura de que eso no es su responsabilidad sino la de los padres, por mucho tiempo han patrocinado la cultura que mañana les repercutirán negativamente. Patrocinar programas con contenido violento, forma personas violentas, y eso se lleva haciendo por más de 30 años, lo que nos indica de donde los que calificamos de delincuentes, aprendieron lo que hacen y que tato reprobamos.
La empresa es pues responsable en la cultura, pues ella la patrocina y en otras palabras la conduce, y finalmente ayuda a crear individuos con comportamientos inadecuados que en el mañana a ella misma le afectan.