La semántica procedimental de la puntuación - La puntuación
1 - La puntuación
La puntuación es uno de los aspectos que menor atención ha recibido en el campo del análisis del discurso. Su condición de recurso propio de la lengua escrita, y el hecho de que ciertos aspectos de su empleo estén regulados por la normativa, quizá sean las causas del escaso interés que ha despertado esta cuestión entre lingüistas y psicólogos del lenguaje. Con todo, destacan los estudios de Beaugrande (1984), Catach (1994), Chafe (1987a) y (1987b), Fayol y Abdi (1990) y Nunberg (1990).
El objetivo de este artículo es proponer una explicación de la semántica y de la pragmática de la puntuación desde la perspectiva de la teoría de la relevancia. El estudio semántico-pragmático de la puntuación se justifica, principalmente, por el hecho de que, para el español, la puntuación se ha contemplado como una cuestión normativa (cfr., por ejemplo, Marsá 1986 o Gómez Torrego 1995). Sin embargo, y a diferencia de las reglas ortográficas, las normas de puntuación son mucho menos objetivas y están sujetas, en gran parte, a la voluntad estilística del productor del texto.
La constatación, precisamente, de que el empleo de la puntuación responde fundamentalmente a una decisión estilística constituye el punto de partida para plantear una descripción de este sistema de signos desde un enfoque como la teoría de la relevancia. Y ello por varias razones: en primer lugar, porque la puntuación –como se reconoce insistentemente en los tratados al uso- determina la interpretación del texto. Si, efectivamente, se establece tal vínculo entre puntuación y comprensión, es preciso explicar las funciones cognoscitivas de la puntuación en el marco de una teoría que, como el programa relevantista, permita predecir las inferencias que el destinatario llevará a cabo en la interpretación del discurso.
En segundo lugar, resulta adecuado adoptar la teoría de la relevancia porque este modelo proporciona las bases para desarrollar una teoría de la puntuación que integre aspectos sintácticos, semánticos y pragmáticos. En el marco teórico diseñado por Sperber y Wilson (1986) se delimita de modo preciso qué es semántico y qué es pragmático en la interpretación del discurso, de manera que es posible proponer una explicación unificada de los múltiples usos asignados por la normativa a los signos de puntuación. La particular definición de estilo que se propone en este modelo ofrece la posibilidad, por último, de describir de un modo psicológicamente adecuado el vínculo entre forma lingüística e interpretación pragmática.
Para Sperber y Wilson (1986), el estilo, definido como la adecuación de la forma lingüística de la emisión a las capacidades de interpretación del destinatario, es un instrumento al servicio de la comunicación efectiva. La selección estilística no es una mera cuestión estética, sino que siempre está determinada por la búsqueda de relevancia óptima. El estilo se fundamenta, de hecho, en los supuestos del emisor acerca de los recursos contextuales y capacidades de procesamiento del destinatario (véase Escandell 1994).
A partir de la publicación de Relevance, una de las líneas de investigación más fructífera en el seno de esta teoría ha sido el estudio de la relación entre forma lingüística e interpretación pragmática. Ya en Sperber y Wilson (1986) se apunta un vínculo directo entre ambos aspectos, y se plantea que las diferencias en la estructura lingüística de enunciados equivalentes en sus condiciones veritativas pueden producir diferencias en los efectos contextuales o repercutir en el esfuerzo de procesamiento requerido para interpretarlos.
Dado que la descodificación lingüística –como sostienen Sperber y Wilson (q1986)- constituye el punto de partida de los procesos inferenciales de comprensión, cabe esperar que una emisión codifique dos tipos básicos de información: las representaciones conceptuales, por una parte, y la información de cómo manipular (o procesar) tales representaciones, por otra (vid. Wilson y Sperber 1993). Esta distinción es la base para la investigación relevantista en torno al significado computacional codificado por conectores, partículas discursivas, expresiones referenciales, tiempos verbales, modo, etc. (vid. Sperber y Wilson 1995).
A partir de este planteamiento, en el presente trabajo formulamos la hipótesis de que los signos de puntuación codifican información procedimental que dirige el proceso de recuperación del contenido explícitamente transmitido por el texto (las explicaturas, en el modelo relevantista). Los signos de puntuación contribuyen a fijar la forma proposicional de cada uno de los enunciados del texto y minimizan el esfuerzo de procesamiento del lector, optimizando, de este modo, la relevancia global del texto. Con el objetivo de comprobar la validez de tal hipótesis, formulamos, en primer lugar, una propuesta de segmentación del texto en unidades de procesamiento que justificamos, acto seguido, por las instrucciones procedimentales transmitidas por los signos de puntuación que Catach (1994) denomina signos lógicos: el punto, el punto y coma, los dos puntos y la coma.
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