A diferencia del punto y seguido, con el punto y coma se indica que los materiales informativos proporcionados en el nuevo segmento textual (al que hemos denominado cláusula textual) son predecibles o familiares, y están estrechamente relacionados con los supuestos obtenidos por el procesamiento de la cláusula precedente (de Beaugrande 1984: 198). Desde el punto de vista informativo, el punto y coma implica asociación de contenidos, lo que se traduce en una relación de "interdependencia" entre ambos segmentos (no sintáctica, porque ambas cláusulas textuales son independientes sintácticamente, sino pragmático-discursiva).
Con el punto y coma, el lector debe interpretar que el estado de cosas descrito por la segunda cláusula textual pertenece al mismo estado de cosas descrito por la anterior. La interpretación conjunta de las cláusulas textuales debe conducirle, en este sentido, a la identificación de un elemento individual del modelo del discurso. De este modo, y basándose en la instrucción de procesamiento proporcionada por el punto y coma, el lector interpretará que no cabe proceder al cierre del enunciado hasta procesar la información proporcionada por la segunda cláusula. Por ejemplo, en el enunciado textual de (1)
| (1)
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Explicó las deliberaciones del consejo de administración; habían olvidado hablar con Pedro. |
la segunda cláusula textual proporciona pruebas o evidencias para justificar el estado de cosas descrito en la primera. El emisor podía haber recurrido a un punto para definir ambos segmentos. Sin embargo, ha optado por el punto y coma. De acuerdo con la presunción de relevancia óptima, el lector construirá su interpretación suponiendo que el emisor ha empleado el punto y coma con la intención de que se interprete que el segundo segmento representa un estado de cosas que forma parte del estado de cosas descrito por el primero (en caso contrario, el emisor habría recurrido a otro signo de puntuación).
En el ejemplo de (1), el punto y coma separa dos cláusulas textuales compuestas de un único enunciado oracional. Considérese, sin embargo, la siguiente secuencia:
| (2)
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El estado en que se encuentra la mayor parte de los pueblos africanos no ha mejorado en el transcurso de los últimos años; más bien ocurre todo lo contrario: las guerras civiles, la hambruna y la escasez asolan a los pueblos. |
En (2), la segunda de las dos cláusulas textuales definidas por el punto y coma está formada por dos unidades sujeto+predicado. El problema, en esta segunda cláusula, es determinar si los dos puntos definen cláusulas textuales, como el punto y coma, o bien delimitan una unidad textual jerárquicamente inferior. Nuestra propuesta es considerar que los dos puntos separan enunciados oracionales en el interior de una cláusula textual. Para justificar tal afirmación, vamos a intentar demostrar que el segmento introducido por los dos puntos está subordinado pragmáticamente al segmento precedente y que, por ello, debe considerarse que ambos forman parte de la misma cláusula textual. O, formulado en otros términos, que el punto y coma y los dos puntos codifican instrucciones de procesamiento distintas.
De acuerdo con Solà y Pujol (1989), el punto y coma y los dos puntos son a menudo intercambiables, de modo que la distancia entre ambos se torna indistinguible en determinados contextos. Considérese, a este respecto, los enunciados de (3); tanto para (3a) como para (3b), la interpretación más relevante (la que requiere menor esfuerzo cognitivo) consiste en inferir que el segmento a la derecha de los dos puntos o del punto y coma proporciona evidencias para el supuesto expresado por el segmento precedente:
| (3)
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- Ni pagaron ni devolvieron el género: no tenían dinero y necesitaban la mercancía.
- Ni pagaron ni devolvieron el género; no tenían dinero y necesitaban la mercancía.
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En apariencia, ambos enunciados son idénticos. Un análisis más detallado, sin embargo, demuestra que lo son. Con el punto y coma, los dos segmentos textuales se presentan como unidades situadas al mismo nivel jerárquico y que cabe interpretar como interdependientes. Por ello, precisamente, muchos autores señalan el carácter indeterminado o inespecífico de la unión de segmentos oracionales sin nexo formal reconocible. Solo recurriendo a un conector es posible controlar eficazmente las inferencias del lector. Compárese, a este respecto, la secuencia de (4) con las de (5):
| (4)
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- No la han operado ni medicado: vivirá.
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| (5)
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No la han operado ni medicado; por consiguiente, vivirá.
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No la han operado ni medicado; sin embargo, vivirá.
- No la han operado ni medicado; con todo, vivirá.
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En (4), la interpretación más coherente con el principio de relevancia (la que requiere menor esfuerzo de procesamiento) está guiada por los dos puntos. En el enunciado de (4), el segmento a la derecha de los dos puntos se interpreta como una consecuencia (constituye, de hecho, la implicación contextual del supuesto comunicado por el emisor con el segmento previo). La opción por el punto y coma, por el contrario, deja abiertas mayores posibilidades de interpretación, de modo que, si el emisor tiene la necesidad de restringir el contexto de interpretación del enunciado, se ve forzado a recurrir a los conectores.
En (5a), el conector por consiguiente instruye al destinatario a procesar la proposición que introduce en un contexto que le permita identificar esta proposición como un efecto contextual del segmento precedente (Blakemore 1992, 150). En (5b), por su parte, el conector sin embargo indica que la proposición que le sigue no es consistente con respecto con respecto a una proposición que el emisor asume que el lector podría derivar como implicación contextual del enunciado oracional anterior (cfr. Blakemore 1987: 125-141 y Blakemore 1992: 141-142). A semejanza de (5b), en (5c), el conector contraargumentativo con todo obliga al destinatario a suprimir inferencias que podrían derivarse a partir del procesamiento del segmento anterior. En concreto, la cláusula oracional introducida por con todo elimina la inferencia de que no operar ni medicar a una persona enferma puede ocasionarle la muerte.
Con los dos puntos resultan inviables las inferencias que guían los conectores en (5b) y (5c). Además, tampoco es posible el empleo de conectores tras los dos puntos:
| (6)
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*No la han operado ni medicado: por lo tanto, vivirá.
- *No la han operado ni medicado: sin embargo, vivirá.
- *No la han operado ni medicado: con todo, vivirá.
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Si las secuencias de (6) no son admisibles, cabe suponer que los dos puntos establecen algún tipo de restricción en la interpretación del segmento que les sigue. Quizás la clave que permita explicar el contraste entre los dos puntos y el punto y coma es el carácter discursivamente subordinado que otorgan los dos puntos al segmento (oracional o no) que presentan.
Los argumentos aducidos hasta el momento conducen a proponer que el emisor, con los dos puntos, indica ostensivamente al lector que procese el nuevo segmento como una unidad subordinada a la anterior, dado que constituye una ampliación relevante de algún supuesto obtenido a partir del enunciado oracional precedente. La interpretación del adjunto clausal anunciado por los dos puntos como resumen, consecuencia, elaboración o explicación de la precedente será una tarea de enriquecimiento inferencial para obtener la explicatura de la cláusula textual (o del enunciado textual, en caso de que coincidan ambas categorías textuales). Con este planteamiento, creemos que pueden explicarse los usos más básicos de los dos puntos reconocidos por los tratados de puntuación: la introducción de una cita directa, de una enumeración y de un ejemplo (vid. Marsá 1986: 279-281).