La sociopatía en la novela joven española y la elaboración de la opresión totalitaria en la novela antiutópica - La novela antiutópica y la sociopatía
Si resumimos los rasgos principales de las sociedades totalitarias imaginadas por estos cuatro autores de antiutopías, lo importante es la vaciedad interior de los personajes y su soledad existencial. Los personajes mantienen pocas relaciones sociales, no pueden confiar en nadie, no viven arropados por una familia y ni siquiera tienen un hogar, en el sentido de un lugar para relajarse y estar con gente de confianza. Las relaciones sociales son tan destructivas que apenas permiten la supervivencia física de los individuos. La violencia es omnipresente: además de guerras continuas pero lejanas, hay suicidios y asesinatos.
El vacío psicológico se manifiesta en el lenguaje extremadamente pobre de los personajes. Los cuatro autores elaboran con mucho detalle la manera en que la sociedad prohibe el acceso a la cultura. Se quiere evitar todo lo que impida la placidez casi animal de los súbditos (Huxley), para evitar la disidencia (Orwell) o para evitar cualquier actividad mental, ya que el pensamiento parece ser visto como potencialmente subversivo (Bradbury). En Burgess, los protagonistas ”pasan de” la cultura por pereza y desinterés. Indirectamente nos están diciendo los autores que el lenguaje y la vida mental forman lo típicamente humano y que la lectura refuerza el desarrollo humano. ¿Por qué este odio extremo por la cultura por parte de las autoridades? La razón que se sugiere es que la cultura es la base de la libertad intelectual y la facultad de tomar decisiones propias. La información y la toma de decisiones tienen que ver con la voluntad, y los Estados totalitarios no quieren que los súbditos tomen otras decisiones que no sean las de obedecer.
Es interesante pensar en los conceptos de psicópata y sociópata en conexión con estas obras. Los protagonistas de Orwell, Huxley y Bradbury son más o menos normales y eso les convierte en anormales en las sociedades totalitarias en las que viven. La patología reside en la sociedad y no en el protagonista. En Burgess, casi todo es patológico: en primer lugar la conducta de los adolescentes ultraviolentos, pero es cuestionable también la conducta de las autoridades y de los personajes secundarios. Los cuatro textos tratan de la relación entre el individuo y la sociedad. Podríamos hablar de estudios antropológicos en el sentido de intentos de definir la relación entre el hombre y la sociedad.
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