La Telaraña Semántica - No todas son Flores en el camino de Tim
10 de Noviembre de 2005
Accesibilidad, Diseño web, Usabilidad
Es probable que logremos mucho de lo que promete Berners-Lee. Pero también es muy probable que mucho no se logre. Porque hay una ambición leibniziana en este diseño, huna expectativa enciclopedista, y sobre todo una concepción acerca de la naturaleza de la interacción social, de la transparencia comunicativa, de la adhesión al principio de cooperación de Grice, a la búsqueda de una lengua universal, que son mas una reconstrucción racional de filósofos que una intención efectiva de los usuarios.
Por ello -y buscando encuadrar todo lo dicho en una perspectiva mayor-- nos apoltronamos un viernes de Octubre del 2001 a las 8 de la mañana en el hermoso auditorio que la Diputación de Barcelona tiene en las colinas en las afueras en Cerdanoyala, dispuestos a gozar (y a sufrir por el horario y la velocidad de transmisión de los oradores) con los aportes que un quinteto de especialistas de renombre mundial nos brindarían sobre la web semántica -complementado o enmendándole la plana al gran gurú Tim Berners-Lee.
Porque efectivamente en una seguidilla de presentaciones, unas mejores y otras no tanto, unas mas integrales y otras mas técnicas, unas mas entusiastas y las otras mas efectistas, nos encontramos cuerpo a cuerpo con Hans-Georg Storck, reponsable de la investigación de la Web Semántica en la Comunidad Europea, Francis Heylighen, co-director del Centro Transdisciplinar del Laboratorio Leo Apostel de la Universidad Libre de Bruselas; Johan Bollen, investigador del Proyecto "El Cerebro Global", James Hendler, investigador de la Universidad de Maryland, experto en el proyecto de la web semántica y Cliff Joslyn impulsor del proyecto "Principia Cibernética" y experto en Sistema de Conocimiento Distribuido.
No vamos a detallar aquí cada intervención [15], ni las anécdotas que se suscitaron en los corrillos, mesas de café y almuerzo, así como en los viaje de ida y vuelta por una carretera llena de rulos y de movimientos convulsivos para estómagos vacíos a la ida y llenos a la vuelta.
Pero si queremos resumir unas ideas básicas esbozadas mas arriba, porque las promesas de la web semántica son mas que interesantes, pero su viabilidad (por diversos motivos que inventariaremos a continuación) están en cuestión. Se trata de una paradoja nada menor que algo tan necesitado no tenga garantizado para nada un futuro promisorio y provechoso para todos.
El primer requisito para la existencia de una web semántica funcional es el establecimiento de estándares que permitan que los usuarios añadan tags descriptivos explícitos (metadata) al contenido que hay en la web, haciendo fácil identificar que es lo que se está buscando.
Después llegará el momento de desarrollar distintos programas que sean capaces de volver convertibles y accesibles la metadata existente en los distintos sitios webs.
El tercer paso consistirá en que la gente pueda desarrollar aplicaciones específicas capaces de lograr hacer inferencias de los datos recabados, permitiendo actuar en forma dinámica generando acciones.
Detrás de todo este empeño está el intento de valorizar los contenidos actuales de la red, dispersos, inconexos, y fundamentalmente redundantes y muy poco prácticos en el momento de tener que tomar decisiones. Pretensión mas que entendible, pero literalmente pretenciosa por no decir enormemente ambiciosa y difícilmente realizable.
Tim, Berners Lee contrató a Eric Miller para dar los primeros pasos sistemáticos en la construcción de este gigante que supuestamente nos ayudaría a convertir estas canteras de información que todavía hoy seguimos explotando con pala y pico, en sistemas automatizados potentes y hasta ahora solo existentes en la ciencia-ficcion.
A esta altura hay algo que ya aprendimos. Los ingenieros de este proyecto de conocimiento distribuido suponen con un poco de razón, y un tanto no menor de exageración, que las máquinas "deberían" poder manipular la información que los humanos procesamos tan lentamente, de un modo mucho mas fluido y exitoso, que como lo hemos estado haciendo en esta primera década de vida inicial de la web.
En el mundo idealizado de la web semántica al tener todas las notas periodísticas perfectamente encabezados sus contenidos se hará muy fácil distinguir entre noticias escritas por Carlos Saul Menem (bueno al menos las firmadas por el) y aquellas que hablen de Carlos Saul Menem, cosa imposible de hacer hoy.
El principio general es que cada vez que uno escriba una nota del tipo que fuera en su computadora personal llene los distintos campos que el word procesa para una recuperación rápida de la informacion.
Lamentablemente yo no lo hecho jamás por lo que mi capacidad de recuperación de información en mi disco rígido es igual a la de la actual web pre-semántica, solo puedo encontrarlos por el título, si es que este tiene algo que ve con el contenido (y muchas veces no tiene demasiado que ver).
Obviamente nada de esto puede hacerse con los tags actuales del html porque este lenguaje solo brinda una cosmética de presentación (después de todo hasta ahora la web solo sirvió para publicar informacion) pero nada dice acerca de qué hacer con el contenido.
Ese es precisamente el objetivo de la web semántica: decir en que consiste la información. Los tags designarán a una pieza de texto como perteneciente a las categorías tema, autor, dirección, precio, costo de envio. No otra cosa son los metadatos, sino estos datos de datos que permiten ubicar fácilmente y cruzar todo tipo de categorías.
No hay nada nuevo en los metadata, son la estopa de la que esta hecha la ciencia de la información (library science) en USA y todos los fanáticos de los libros venimos discutiendo hace décadas cual sistema de metadata (si el Dewey o el de la Biblioteca del Congreso) es el mas adecuado para encontrar la información que estamos buscando en los anaqueles.
Nadie puede relativizar la importancia de la web al permitir intercambiar archivos entre distintas maquinas, una osadía que nadie imaginaba que podría resolverse fácilmente a fines de los años 80. Pero ahora eso es noticia antigua, y lo que necesitamos son herramientas mas potentes y sobretodo una segmentación mucho mas sabrosa y eficiente de la piezas de información existentes en el ciberespacio.
¿Las conseguiremos? Veremos veremos veremos. Si nos guiamos por lo que ya hizo Berners-Lee al inventar a la web, cuando no esperaba nada, y lo logró casi todo, estaríamos en el buen camino. Pero esta vez la apuesta es mucho mas fuerte y los desafíos inimaginablemente mas intrincados. Continúemos.
Por ello -y buscando encuadrar todo lo dicho en una perspectiva mayor-- nos apoltronamos un viernes de Octubre del 2001 a las 8 de la mañana en el hermoso auditorio que la Diputación de Barcelona tiene en las colinas en las afueras en Cerdanoyala, dispuestos a gozar (y a sufrir por el horario y la velocidad de transmisión de los oradores) con los aportes que un quinteto de especialistas de renombre mundial nos brindarían sobre la web semántica -complementado o enmendándole la plana al gran gurú Tim Berners-Lee.
Porque efectivamente en una seguidilla de presentaciones, unas mejores y otras no tanto, unas mas integrales y otras mas técnicas, unas mas entusiastas y las otras mas efectistas, nos encontramos cuerpo a cuerpo con Hans-Georg Storck, reponsable de la investigación de la Web Semántica en la Comunidad Europea, Francis Heylighen, co-director del Centro Transdisciplinar del Laboratorio Leo Apostel de la Universidad Libre de Bruselas; Johan Bollen, investigador del Proyecto "El Cerebro Global", James Hendler, investigador de la Universidad de Maryland, experto en el proyecto de la web semántica y Cliff Joslyn impulsor del proyecto "Principia Cibernética" y experto en Sistema de Conocimiento Distribuido.
No vamos a detallar aquí cada intervención [15], ni las anécdotas que se suscitaron en los corrillos, mesas de café y almuerzo, así como en los viaje de ida y vuelta por una carretera llena de rulos y de movimientos convulsivos para estómagos vacíos a la ida y llenos a la vuelta.
Pero si queremos resumir unas ideas básicas esbozadas mas arriba, porque las promesas de la web semántica son mas que interesantes, pero su viabilidad (por diversos motivos que inventariaremos a continuación) están en cuestión. Se trata de una paradoja nada menor que algo tan necesitado no tenga garantizado para nada un futuro promisorio y provechoso para todos.
El primer requisito para la existencia de una web semántica funcional es el establecimiento de estándares que permitan que los usuarios añadan tags descriptivos explícitos (metadata) al contenido que hay en la web, haciendo fácil identificar que es lo que se está buscando.
Después llegará el momento de desarrollar distintos programas que sean capaces de volver convertibles y accesibles la metadata existente en los distintos sitios webs.
El tercer paso consistirá en que la gente pueda desarrollar aplicaciones específicas capaces de lograr hacer inferencias de los datos recabados, permitiendo actuar en forma dinámica generando acciones.
Detrás de todo este empeño está el intento de valorizar los contenidos actuales de la red, dispersos, inconexos, y fundamentalmente redundantes y muy poco prácticos en el momento de tener que tomar decisiones. Pretensión mas que entendible, pero literalmente pretenciosa por no decir enormemente ambiciosa y difícilmente realizable.
Tim, Berners Lee contrató a Eric Miller para dar los primeros pasos sistemáticos en la construcción de este gigante que supuestamente nos ayudaría a convertir estas canteras de información que todavía hoy seguimos explotando con pala y pico, en sistemas automatizados potentes y hasta ahora solo existentes en la ciencia-ficcion.
A esta altura hay algo que ya aprendimos. Los ingenieros de este proyecto de conocimiento distribuido suponen con un poco de razón, y un tanto no menor de exageración, que las máquinas "deberían" poder manipular la información que los humanos procesamos tan lentamente, de un modo mucho mas fluido y exitoso, que como lo hemos estado haciendo en esta primera década de vida inicial de la web.
En el mundo idealizado de la web semántica al tener todas las notas periodísticas perfectamente encabezados sus contenidos se hará muy fácil distinguir entre noticias escritas por Carlos Saul Menem (bueno al menos las firmadas por el) y aquellas que hablen de Carlos Saul Menem, cosa imposible de hacer hoy.
El principio general es que cada vez que uno escriba una nota del tipo que fuera en su computadora personal llene los distintos campos que el word procesa para una recuperación rápida de la informacion.
Lamentablemente yo no lo hecho jamás por lo que mi capacidad de recuperación de información en mi disco rígido es igual a la de la actual web pre-semántica, solo puedo encontrarlos por el título, si es que este tiene algo que ve con el contenido (y muchas veces no tiene demasiado que ver).
Obviamente nada de esto puede hacerse con los tags actuales del html porque este lenguaje solo brinda una cosmética de presentación (después de todo hasta ahora la web solo sirvió para publicar informacion) pero nada dice acerca de qué hacer con el contenido.
Ese es precisamente el objetivo de la web semántica: decir en que consiste la información. Los tags designarán a una pieza de texto como perteneciente a las categorías tema, autor, dirección, precio, costo de envio. No otra cosa son los metadatos, sino estos datos de datos que permiten ubicar fácilmente y cruzar todo tipo de categorías.
No hay nada nuevo en los metadata, son la estopa de la que esta hecha la ciencia de la información (library science) en USA y todos los fanáticos de los libros venimos discutiendo hace décadas cual sistema de metadata (si el Dewey o el de la Biblioteca del Congreso) es el mas adecuado para encontrar la información que estamos buscando en los anaqueles.
Nadie puede relativizar la importancia de la web al permitir intercambiar archivos entre distintas maquinas, una osadía que nadie imaginaba que podría resolverse fácilmente a fines de los años 80. Pero ahora eso es noticia antigua, y lo que necesitamos son herramientas mas potentes y sobretodo una segmentación mucho mas sabrosa y eficiente de la piezas de información existentes en el ciberespacio.
¿Las conseguiremos? Veremos veremos veremos. Si nos guiamos por lo que ya hizo Berners-Lee al inventar a la web, cuando no esperaba nada, y lo logró casi todo, estaríamos en el buen camino. Pero esta vez la apuesta es mucho mas fuerte y los desafíos inimaginablemente mas intrincados. Continúemos.
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