Los saltamontes están dotados de cinco ojos, dos compuestos y tres simples, esto les ofrece una verdadera visión holística de su entorno lo que les permite estar atento al más mínimo de los cambios que ocurran en él y le proporcionan la información necesaria e inmediata para tomar la decisión correcta.
En el caso de los profesionales, los cinco ojos han de estar representados en las herramientas tecnológicas y de comunicación que existen así como en sus colaboradores, pares y allegados. Es humanamente imposible estar en todas partes y conocer todo lo que acontece en el entorno, por ello es necesario mantenerse informado a través de diversas fuentes, ese intercambio de datos y sucesos facilitará engranar imágenes mentales asociadas al conocimiento indispensables para la creación de posibles escenarios de oportunidades y amenazas presenten en esa realidad, ofreciendo al profesional una visión más clara y menos subjetiva de las consecuencias que podrían resultar de su salto o de la ausencia del mismo. Estar informado es fundamental, sin ello las decisiones carecen de sustento y las posibilidades de éxito son escasas, por lo tanto es exigible el desarrollo de una conducta orientada a potenciar el uso de esos “tres ojos” adicionales que la naturaleza no ofreció de manera convencional al ser humano, pero que en el campo profesional y personal pueden ser adheridos de manera concienzuda y planificada con la finalidad de poseer una visión lo suficientemente amplia del entorno que permita tomar la decisión correcta de saltar o no según sea el caso. Por todo lo anterior se sugiere:
1. Estar al corriente del acontecer nacional y local: Leer la prensa, revisar Internet e incluso estar atento a las comunicaciones internas que ofrezca la empresa, esto le proporcionarán los datos indispensables al momento de presentarse la necesidad de realizar un salto.
2. Crear y fomentar redes de información: El intercambio de información con compañeros de labores, ya sea de la misma área u otras dentro de la organización es imprescindible, siempre y cuando se respete la confidencialidad en los casos en que se requiera y lo que se exponga agregue valor a la comunicación. Aunque no es prudente desoír los rumores, pues suelen poseer un porcentaje de veracidad, es recomendable aprender a separar los comentarios infundados de los objetivos y reconocer a los individuos que los propagan. Sólo la información veraz y confiable le servirá para tomar decisiones.
3. Verifique la información: Por más verdadero que le parezca un dato verifique su autenticidad, no tome decisiones basadas en supuestos o percepciones de terceros. Saltar a otro escenario, dentro del mismo o simplemente no hacerlo es una decisión seria que debe poseer bases sólidas y confiables.