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Cada órgano vibra a cierta frecuencia, sobre cierto ancho de banda y cuando sale de esa vibración enferma. La curación puede producirse mediante la aplicación energética que vibre a la frecuencia correcta para ese órgano; seria algo así como reinstalar una nueva "memoria" para ese computador interno humano.
Todos los órganos en si contienen la misma información genética y para cada grupo o bloque de células, hay un proceso mental de función/acción. Eso no significa que el conjunto de células que compone el órgano tenga una vibración diferente entre si, sino que más bien se agrupan dentro de un rango determinado de mínimos y máximos, fuera de los cuales se crea una desarmonia en la partitura vital del cuerpo y comienza el riesgo de manifestarse la enfermedad. Llamaremos “ancho de banda" al rango de frecuencia.
Sin embargo los seres humanos no son clones, y sus órganos, aun siendo iguales en su forma y funciones mantienen diferencias implicadas por genes, ambiente, alimentación, y herencia kármica. Por eso somos tan parecidos en cuanto a los mismos componentes y tan diferentes debido a su "calidad", volumen, y concentración.
Si visualizáramos nuestro cuerpo interno con unos lentes ahumados imaginarios, encontraríamos cierto color verdoso en el hígado, y rojizo el bazo y azul-negro en los riñones y café los pulmones. En un grupo de humanos, las tonalidades variarían en saturación, pero conservarían el color.
Cuando el órgano se opaca, utilizaríamos la terapia que con su vibración, restaure el color y brillo. Las frecuencias vibratorias predeterminadas, pueden regenerar la vibración del órgano dañado y devolverlo a su estado original.
Así en medicina de las plantas, aplicaríamos las hierbas que por sus cualidades devuelvan al órgano afectado, el tono vibracional adecuado, que abarcaría, desde la dieta alimenticia que equilibre los fluidos orgánicos, pasando por la fitoterapia que limpie al órgano de las toxinas venenosas, e incluso practicando la alimentación por color, a fin de potenciar las cualidades de los órganos dañados.
Pero vamos mucho más allá. También podríamos reequilibrar el órgano mediante cualquiera de las terapias de la medicina vibracional, cuyo principio terapéutico consiste en devolver la memoria de la onda vibratoria al órgano, mediante la música, la aromaterapia, los elixires florales, repetición de mantras, o simplemente con meditación y como no orando.
Por otro lado, si alguien se empeñara en enviarnos vibraciones de cierto tipo, ya sean buenas o malas, nos afectará aun cuando nosotros lo neguemos, e incluso lo ignoremos.
En la mayoría de los casos, lo que se envía es emoción (deseos limitativos), pero no olvidemos que cada emoción esta vinculada a un órgano, y las vibraciones emitidas en los pensamientos dañinos, afectará al aura de la persona llegando incluso a enfermar, en cualquiera o todas sus partes. Eso es Indudable.
La medicina vibracional que propondríamos aplicar en este caso , seria la Radiónica tema del que nos ocuparemos hoy en particular.
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