1 - Las bibliotecas digitales

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Monografía creado por Lic. Ana Margarita Cabrera Facundo y Adrián Coutín Domínguez. Extraido de: http://www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol13_2_05/aci04_05.htm
14 de Diciembre de 2005
Diversos factores, relacionados más bien con necesidades prácticas y objetivas, como el incremento sostenido de los volúmenes de información, los límites humanos para su procesamiento, la diversidad de formatos portadores de contenidos valiosos, así como las dificultades para su recuperación, entre otros; llevaron a que investigadores, especialistas y técnicos del ámbito bibliotecario, la computación y las telecomunicaciones, asumieran el reto de representar en el medio electrónico los sistemas desarrollados tradicionalmente por las bibliotecas con el propósito de satisfacer las necesidades de información de los usuarios.


La primera noción de biblioteca universal data del año 1945 en que el científico asesor del presidente norteamericano Roosevelt, Vannevar Bush (1890-1974) propuso su concepción sobre una máquina capaz de almacenar una gran cantidad de información: "el Memex". Su propuesta introdujo, por primera vez, la idea de un acceso sencillo e individualmente configurable al conocimiento almacenado digitalmente. Bush fue el precursor del hipertexto, palabra acuñada años más tarde por Ted Nelson. Ted Nelson, quien diseñó el proyecto "Xanadu", una base de datos centralizada de documentos hipermedia, es el inventor de las ideas que originaron el hipertexto y aunque su proyecto no llegó a materializarse por completo, ha tenido una gran influencia en los sistemas que se desarrollaron con posterioridad.


A partir de la década de los años 60 del siglo XX, en que la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, inició la automatización de sus voluminosos fondos, fueron muchos los pasos dados en el mundo de las bibliotecas hacia la automatización y la digitalización.


En el año 1963, se publicó el informe titulado "La automatización en la Biblioteca del Congreso". Dos años después, en 1965, Henriette D'Abraham propuso el formato MARC, que luego derivó en diferentes aplicaciones en el mundo y marcó pautas definitivas en la digitalización de los fondos bibliotecarios.1


En el año 1971, Michael Hart decidió hacer realidad la idea de que muchos de los más famosos e importantes textos de la humanidad estuviesen disponibles libremente para todos. Surgieron así, las bases del actual Proyecto Gutenberg, (http://promo.net/pg/) como el más antiguo proyecto de "biblioteca digital", de libros y textos electrónicos en Internet, con miles de voluntarios y colaboradores en todo el mundo. Su filosofía se basa en que todo documento susceptible de ser almacenado en una computadora, puede reproducirse infinitamente. Pretende disponer los textos digitales de la forma más simple posible para facilitar el acceso de los usuarios finales. Hart y sus colaboradores comenzaron su proyecto con los clásicos de la literatura universal.


En el mundo de las bibliotecas y de sus proyectos digitales, la década de los años 80 es clave, debido a la introducción masiva de las llamadas computadoras personales en el trabajo diario de bibliotecarios y especialistas en información. En otros sectores tuvo el mismo impacto y creó las bases de los potenciales usuarios para a actual Internet.


En la misma década, se introdujo en las bibliotecas latinoamericanas el software de la UNESCO denominado Micro CDS/ISIS. El Micro CDS/ISIS (Computarized Documentation System - Integrated Set for Information System), desarrollado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), se utiliza para la construcción de bases de datos textuales y puede aplicarse para registrar libros, videos, artículos periodísticos, historias clínicas, etc. Es de fácil instalación y operación, y permite buscar la información en la computadora en cuestión de segundos, e imprimirla en diversos formatos. Sólo es necesaria una PC -computadora personal- con una configuración mínima. El MicroISIS pueden utilizarlo docentes, bibliotecarios, informáticos, profesionales, estudiantes, y todo aquel que necesite computarizar información textual. Este software:


  • Trabaja con campos y registros de tamaño variable.
  • Tiene la particularidad de que un campo puede subdividirse en subcampos, y también declararlo como campo repetible.
  • Posee un rápido lenguaje de recuperación que permite la utilización de operadores boléanos. Permite además, realizar búsquedas mediante el archivo de índices.
  • Presenta versiones para DOS, UNIX y WINDOWS, que marcó el inicio del trabajo de creación de bases de datos bibliográficas y de la automatización de las bibliotecas. Comenzaron, a su vez, los proyectos de la Universidad de Colima en México, pioneros en América Latina en cuanto al desarrollo de las bibliotecas digitales.

En Cuba, el sistema de bibliotecas universitarias adoptó como norma para la automatización de sus acervos el CDS/ISIS, que posteriormente se difundió con amplitud a otras instituciones. Esta acción marcó una pauta importante en la automatización de las bibliotecas en el país, fundamentalmente en las bibliotecas universitarias.


Durante estos años, comenzó también el desarrollo de modelos de recuperación de información cliente-servidor, que crearon las bases para un acceso abierto a grandes volúmenes de información.
En esta década de los 80's, el acceso en línea a los catálogos de las bibliotecas progresa con el empleo de diversas tecnologías:


  • Por una parte, se utiliza Internet en su forma no gráfica en el ámbito de la investigación y las universidades;
  • or otra, las telecomunicaciones comienzan a desarrollarse aceleradamente y ofrecen servicios de acceso telemático mediante el empleo de la tecnología X.25;
  • Además, las grandes bibliotecas en el mundo implementan sus propios sistemas de acceso en línea a la información, se perfeccionan los catálogos en línea.

En 1988, la Norma Z39.50, desarrollada por la National Standard Organization, (NISO) (www.niso.org) y adoptada por el American Standard Institute (ANSI) (www.ansi.org), ordena el acceso en línea a los catálogos. Ella es la primera especificación que permite la conexión a bases de datos con independencia del sistema que las almacene y de las plataformas de trabajo existentes. Se trata de un protocolo a nivel de aplicación -nivel 7- dentro del modelo de interconexión de sistemas abiertos (OSI), de la International Standard Organization (ISO).


En 1989, en el Laboratorio Europeo de Partículas Físicas (CERN), se desarrolla la tecnología conocida como World Wide Web (WWW) ampliamente difundida y perfeccionada hoy, compuesta por un conjunto de software y protocolos. Tim Berners-Lee, creador del WWW y actualmente presidente del consorcio 3W (www.3W.org) propuso el proyecto para utilizarlo como medio de comunicación entre los científicos de su laboratorio dispersos geográficamente.


Desde hace varios años, el WWW es capaz de acceder a servidores Z39.50. La combinación de esta tecnología con la norma Z39.50 facilita los trabajos de recuperación de información en diversas bases de datos, ubicadas en diferentes lugares y medios, conectadas por medio de redes de transmisión de datos. Es un componente esencial para el desarrollo de las bibliotecas digitales.


Con el surgimiento de HTTP, abreviatura de Hypertext Transfer Protocol (Protocolo de Transferencia por Hipertexto), las computadoras se comunican mientras intercambian documentos, agregan conectividad e interfaces. Con el HTTP una computadora que solicite un archivo a otra sabrá, al recibirlo, si se trata de imagen, video o texto.


Según su especificación, HTTP es un protocolo del nivel de aplicación con la agilidad y velocidad necesarias para operar con sistemas de información distribuidos, colaborativos e hipermediales. Es un protocolo orientado a objetos, genérico, que puede utilizarse para múltiples tareas, a partir de la extensión de sus métodos. Una característica de este protocolo es que permite que los sistemas se construyan independientemente de la información que transfieran.


Muchas son, en los últimos años, las bibliotecas que han colocado sus fondos a disposición de sus usuarios por medio de las redes, con el uso de estas nuevas tecnologías.


Inicialmente, la información que podía consultarse era generalmente la registrada en el catálogo bibliográfico (colección de fichas catalográficas) de cada institución, por lo que cobraron gran auge, como hemos apuntado, los catálogos en línea de las bibliotecas; que no sólo facilitan el acceso a los contenidos sino que también permiten crear un canal de comunicación directo entre los usuarios y los bibliotecarios y entre estos últimos.


Desde el surgimiento de los primeros proyectos de bibliotecas digitales en Internet, aparecieron estudios e investigaciones que pretenden evaluar su funcionamiento, eficacia y validez en contraposición con las tradicionales bibliotecas.


Sin embargo, estos estudios no toman fuerza hasta la década de los años 90's debido a varios factores:


  • Falta de proyectos de bibliotecas digitales fuertes.
  • Terminología poco consolidada y con poco consenso.
  • Confusión en relación a un aspectos básico ¿qué es una biblioteca digital? y falta de diferenciación con el resto de los recursos electrónicos que aparecían.
  • Intentos de evaluación fallidos por analogías con estudios para la valoración de las bibliotecas tradicionales, que acumulan una larga experiencia investigativa y empírica.
  • Carencia de literatura científica sobre los postulados, avances y resultados de los proyectos que se habían desarrollado, así como de la tecnología utilizada - desconocimiento del cómo hacer (know how)- .
  • Falta de una política definida sobre las bibliotecas digitales en todos los ámbitos -aspecto que subyace en la mayoría de los proyectos sobre todo de los países en vías de desarrollo.

En diciembre de 1994, la Fundación Andrés W. Mellon concedió a la Universidad de Columbia una subvención para financiar el desarrollo de una metodología coherente de evaluación para su aplicación en el proyecto piloto de libros en línea de la universidad.1


El proyecto culminó en 1999, y fue el primer intento por conformar una metodología completa para el estudio y evaluación de una biblioteca en línea.


Es indudable que todo quehacer requiere un momento de examen y que la herramienta más habitual es la evaluación. Las crisis cíclicas por las que transcurre el quehacer profesional, la interdisciplinariedad, así como la necesidad de un perfeccionamiento constante y la búsqueda de altos niveles de excelencia en los procesos y servicios de las organizaciones, requieren reformular y seguir constantemente su desarrollo, para tomar decisiones más apropiadas e implementar técnicas que adecuen a los objetivos propuestos.


El diseño de una evaluación tiene éxito cuando se tiene claro qué se debe evaluar, con qué objetivo y qué hacer con los resultados. En otras palabras, una vez determinado el "qué" y el "porqué" viene el "cómo".


Las bibliotecas poseen múltiples aspectos susceptibles de evaluación: los servicios, la colección, el presupuesto, el personal, las instalaciones, las actividades interbibliotecarias, los recursos financieros, etc., que serían imposible abarcar desde una sola mirada y en una sola fase y que se han abordado en las bibliotecas tradicionales en múltiples estudios e investigaciones.


En el caso de las bibliotecas digitales, estas evaluaciones recién comienzan, precedidas por los estudios de las bibliotecas tradicionales y las evaluaciones de los sitios web.


Cada día, se sitúan en Internet grandes cantidades de información en todo el mundo, pero sólo una pequeña cantidad de ella es de calidad. A diferencia de las revistas profesionales, que emplean un sistema de revisión propio basado en expertos, que asegura la calidad de los materiales distribuidos, muchos individuos publican información en Internet sin considerar su exactitud y validez. Debido a la estructura global de la red, que comprende una variedad de sistemas legales y de culturas, es poco probable, que un individuo o nación influya, regule o cambie significativamente el estado caótico de los recursos en el WWW.


Como indican actualmente los análisis del contenido, gran parte del material dispuesto en Internet es auto promocional o comercial.


El bajo nivel de la calidad y la necesidad de evaluar cuidadosamente la información electrónica no se enfrenta de forma adecuada. Algunos dicen que la "calidad" de la información se evalúa, pero de manera general lo que se hace es valorar la "calidad" en términos de cuán "entretenido" o "estéticamente logrado" es un sitio, en lugar de cuán instructiva o válida es la información que contiene. Existe, entonces, la necesidad de crear criterios y procedimientos que ayuden a los estudiantes, profesores, investigadores y otros usuarios a evaluar la calidad de la información disponible en Internet, así como de patrones para guiar a los que diseñan los recursos para la red.


El proceso cambia y ha marcado el inicio del siglo XXI. La evolución de la biblioteca tradicional hacia nuevos servicios basados en soportes intangibles y el surgimiento de modelos de evaluación mucho más coherentes y articulados.


Ocupa así, la biblioteca digital, un lugar importante dentro del universo de recursos electrónicos presentes en Internet; que ofrece al usuario la perspectiva del acceso electrónico a los recursos de información, al conocimiento acumulado y a la inteligencia colectiva, desde su conveniencia temporal y espacial.


Aparecen también amenazas: las barreras económicas y sociales en el mundo real marcan una nueva brecha en el mundo virtual, la conocida brecha digital. Ella se define como la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países y regiones) que utilizan las nuevas tecnologías de la información (NTI) como una parte rutinaria de su vida diaria, y aquellas que no tienen acceso a ellas y que aun cuando las tengan, no saben como utilizarlas. Puede definirse en términos de la desigualdad de posibilidades que existen para acceder a la información, al conocimiento y a la educación mediante las NTI. La brecha digital no se relaciona sólo con aspectos exclusivamente de carácter tecnológico, es un reflejo de una combinación de factores socioeconómicos y, en particular, de limitaciones y falta de infraestructura de telecomunicaciones e informática.2


Ahora bien, para que ocurra la evolución de la biblioteca tradicional a la biblioteca digital, son necesarios innumerables estudios e investigaciones y muchas acciones de carácter formativo y evaluativo, para que se produzca también una evolución de los aspectos sociales que rodean a las bibliotecas.


Las bibliotecas digitales en general apoyan actividades bien específicas en diversos contextos: instrucción, educación a distancia, formas nuevas de consumo de la cultura, gestión de recursos digitales, acceso virtual a museos y galerías, lectura en línea de partituras musicales, audiciones, entre otras. Estas bibliotecas necesitan evaluarse como sistemas y como proveedoras de servicios para determinar cuan provechosas, usables y económicas pueden ser y cuan eficaces en su misión.


Los resultados de los estudios de evaluación proveen una guía estratégica para el despliegue y diseño de sistemas futuros, para asistir y apoyar problemas económicos, culturales y sociales en determinado contexto.


Los modelos de evaluación consistentes pueden facilitar la comparación entre diversos sistemas y servicios y propiciar la toma de decisiones.


El tema de las bibliotecas digitales es actualmente uno de los puntos de giro en cuanto al cambio de paradigmas en la Ciencia de la Información y la Bibliotecología, en tanto supone el acceso universal a la información, que engloba varios aspectos:


  • La biblioteca digital no existe como una institución aislada, sino en cooperación con bibliotecas o instituciones afines, para que el intercambio de información se convierta en algo fluido.
  • La tecnología, como elemento indispensable en el que se sustenta la evolución de la biblioteca tradicional.
  • La mentalidad de los profesionales y usuarios de las bibliotecas debe progresar aún más y orientarse hacia las nuevas metodologías y procedimientos de la sociedad de la información, e incorporarse a la nueva faceta digital de las bibliotecas.

A la luz de las bibliotecas digitales, conceptos como: "usuarios", "colecciones" y "demandas informativas", por sólo citar tres ejemplos, adoptan connotaciones nuevas para su análisis y rompen los límites, las barreras empíricas y pragmáticas establecidas por décadas, para cambiar radicalmente a la manera en que socialmente se asumen.


En este diverso, multifacético y cada vez más dinámico universo, las bibliotecas digitales de arte, por ejemplo, son, sin duda alguna, un factor de transformación social. Su novedad y singular irrupción en el acontecer social, cultural, científico e investigativo conlleva a que un sinnúmero de especialistas se interesen en su estudio, y con ello, se la creación de un ilimitado campo de investigación debido a las múltiples aristas desde las que se puede abordar su estudio.


Es oportuno preguntarse entonces:


¿Qué modelo debe utilizarse para evaluar las bibliotecas digitales de arte?


Y proponerse como objetivo general:


Identificar un modelo que permita evaluar las bibliotecas digitales de arte, y aplicarlo a un grupo de estas.


Además de otros específicos como:


  1. Desarrollar un marco teórico y conceptual actualizado sobre las bibliotecas digitales: surgimiento, desarrollo e impacto para la Ciencias de la Información y la Bibliotecología.
  2. Explicar las características de las bibliotecas digitales, particularmente de las de arte.
  3. Analizar los componentes básicos de las bibliotecas digitales y explicarlos, a partir de las etapas de la actividad científico-informativa.
  4. Exponer las tendencias más actuales con relación a los modelos de evaluación vigentes para las bibliotecas digitales.
  5. Seleccionar un modelo de evaluación y aplicarlo a las bibliotecas digitales de arte, previamente seleccionadas en Internet.

Para evaluar las bibliotecas digitales de arte es necesario utilizar un modelo que contenga información sobre:

Cobertura temática y temporal, que podría incluir:


  • Amplitud. Aspectos temáticos cubiertos. La fuente es específica o incluye tópicos relacionados. Por ejemplo, en el caso de bibliotecas digitales de música, además de incluir la partitura, se incluye la biografía del autor, diferentes tonos, partes acompañantes, etcétera. ¿El contenido está disponible en otros formatos (Gopher, impreso, CDROM, DVD)? ¿Cuáles son las ventajas particulares que esta biblioteca tiene? Si la información se deriva de otro formato, tiene las mismas características que el original o tiene otras características que hacen que se complementen. Por ejemplo, en una biblioteca de artes plásticas, las obras de arte están digitalizadas al tamaño original o a escala. Las obras musicales se digitalizan basadas en los originales o en copias, incluyen partes o sólo la parte principal.
  • Profundidad. Nivel de detalle del tema y cuál es el nivel de la audiencia a la que se orienta. Sobre la base del ejemplo anterior de una biblioteca digital musical: se incluyen partituras para estudios en primeros años de academia, para programas de conciertos, para partes acompañantes de la orquesta, etcétera.
  • Tiempo. Período que incluye. Períodos de la historia del arte, etapas creativas de un autor específico, etcétera. La información se actualiza o es estática. Si se actualiza ¿con qué periodicidad? Existe un mantenimiento sistemático de la biblioteca?

- Contenido. ¿Se basa la información en datos o en opiniones?, ¿contiene el sitio información original o simplemente enlaces?

¿Los sitios pueden ser útiles tanto como fuentes de información como por los enlaces hacia otra información? La información presentada se sustenta por una organización, academia, artista reconocido o entidad con prestigio. Si el autor tiene una posición en su campo de especialización y si la información puede verificarse: ¿puede contactarse el autor? , ¿es un clásico? Se corresponden los contenidos con determinado nivel o grado de especialización.
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1 opinión

Bibliotecas digitales parte i. Consideraciones teoricas.

Considero que es un trabajp muy profundo sobre el desarrollo de las bibliotecas en cuba, hasta está mueva etapa de la digitalización a pesar del bloqueo norteamericano y todas las carencias materiales. Nuestra bibliotecas forman parte de nustro patrimonio histórico y debemos preservala.

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Monografía de Lic. Ana Margarita Cabrera Facundo y Adrián Coutín Domínguez. Extraido de: http://www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol13_2_05/aci04_05.htm CopyLeft
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