



A esta nueva revolución tecnológica se le conoce como la tercera revolución tecnológica que nos trae una innovación en tecnologías “duras “ y tecnologías “blandas”, a la tecnología dura la conocemos como la microelectrónica, la informática, robótica etc. Y a la tecnología blanda la conocemos como la biogenética, láser, bioquímica etc.
Estas nuevas formas de tecnología tratan de modificar los procesos de trabajo y condiciones de organización. Con este cambio radical se han dejado atrás a la forma de producción fordista por un régimen de producción superior basada en la automatización, la utilización conjunta de computadoras, redes de información y trabajo en equipo.
Este nuevo método eleva la productividad del trabajo, flexibiliza los medios de producción, introduce mejoras en el sistema de calidad, abarata costos, acelera tiempos de circulación, posibilita la descentralización y relocalización de los procesos productivos para adaptarlos a las ventajas comparativas nacionales y regionales de cada país.
Además esto tiene una importancia trascendental en la conformación de la “Nueva división internacional del trabajo” y los procesos de subfacturación internacional, lo cual es mejor conocido como la maquila. Esta nueva revolución industrial ha generado un nuevo ciclo de competencia internacional, lo cual motiva a muchos países a mantenerse innovados por el temor de la marginalidad del mercado mundial y mandarlos a un nivel de subdesarrollo.
Pero estas innovaciones nos son generalizadas solo tiene acceso a ellas las economías desarrolladas y mas tarde países intermedios pueden acceder a ella.
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