



Cuando se habla de NFOT, hoy día se hace referencia en el mundo no sólo a las formas que difieren de ellas, es decir, a las formas de organización del trabajo anteriores, tradicionales o como se identifica muchas veces al modelo taylorista-fordista, sino se extiende a nuevos modos de empleo, y a las nuevas formas de relaciones del trabajo más allá del espacio limitado por la entidad, y a sistemas de trabajo que integran más allá de las formas de organización del trabajo propiamente dicho.
Las formas tradicionales se identifican con el lapso de tiempo que va desde la segunda década del siglo XX con la consolidación de la empresa moderna, hasta nuestros días pasando por la década de los sesenta, cuando se empezó a identificar y definir las primeras NFOT.
En relación al desarrollo y aplicación práctica de las NFOT en el mundo se deben distinguir dos aspectos importantes que deben ayudar para hacer juicios más acertados y evitar repeticiones mecánicas de conceptos y enfoques: uno, los desarrollos conceptuales que han tenido lugar en las últimas cuatro décadas, han derivado desde formas simples sin implicaciones para la dirección y organización empresarial, porque no interesan los principios fundamentales tradicionales, a las formas más complejas hasta los sistemas de trabajo; dos, las distintas aplicaciones que han tenido lugar en diferentes países, la mayoría de las veces difieren de los desarrollos conceptuales. Por lo tanto, es necesario analizar críticamente tanto la teoría como la práctica.
La mejor forma de perpetuar algo es desarrollarlo, de manera que las NFOT iniciales aunque rompen con los marcos estrechos de las formas anteriormente concebidos de agrupar a los individuos, no plantean cambios radicales de dirección y organización empresarial. El avance de las formas no significa necesariamente el desarrollo de nuevos contenidos, y mucho menos el cambio de los principios.
En este sentido, es improbable que se lleven a la práctica cambios radicales revolucionarios de los principios que rigen los procesos de trabajo en las sociedades capitalistas desarrolladas, que cuestionarían las propias bases del capital, así lo muestran las experiencias prácticas de las últimas cuatro décadas.
Pero en nuestra sociedad socialista deben cambiar, y no se debe llegar al absurdo de que las nuevas tecnologías o las exigencias técnicas de los procesos de trabajo determinen las políticas sociales y económicas, ni que la importancia de la dimensión técnica limite o anule a la dimensión social de la empresa, que nuestra sociedad debe privilegiar.
Para nosotros, es esencial que se entienda que las NFOT significan desarrollo ascendente, y que en tanto se sigan desarrollando por los factores que las identifican, necesariamente deben romper con los principios tradicionales establecidos y deben propiciar el establecimiento de nuevos principios de organización y de dirección.
No es posible comprender y explicar las NFOT, centrando la atención sólo en los problemas técnicos del proceso de trabajo, sin considerar los principales problemas conceptuales y prácticos que abarcan desde los aspectos económicos y sociales de la sociedad, pasando por los políticos e ideológicos, hasta técnicos y tecnológicos, en dependencia de la amplitud y profundidad del análisis critico.
De tal manera, sólo concebimos las NFOT en nuestra sociedad como aquellas capaces de conjugar y de integrar la dimensión técnica con la dimensión social de la empresa; sin anteponer ni magnificar lo técnico del proceso de trabajo, ni concebir lo social como secundario al tratamiento técnico.
Si se aceptan estos planteamientos debe quedar claro que las NFOT solo son posibles si se tienen en cuenta todos y cada unos de los factores mencionados en su interacción e ínter-actuación. Ningún problema relacionado con la actividad del trabajo se puede analizar con independencia del contexto en que se realiza la actividad del trabajo, que constituye en definitiva la esfera más importante de la actividad humana y que se desarrolla como parte de la sociedad, entendida como organización social única.
Como se mencionó al inicio hoy bajo la denominación de NFOT se agrupan disímiles conceptos, desde las formas organizativas de las tareas, de los puestos de trabajo y de los procesos de trabajo, identificados a partir de la década de los 60, tales como la Ampliación de tareas, Enriquecimiento de tareas, Rotación de puestos, más tarde los Grupos (semi)-autónomos, hasta los verdaderos Sistemas de Trabajo, y las formas que surgen como consecuencias del reordenamiento flexible del tiempo de trabajo o como respuesta a situaciones económicas.
Reiteramos que las NFOT y los sistemas de trabajo buscan la efectividad de una actividad de trabajo racional, es decir, también buscan elevar la productividad del trabajo, pero bajo principios distintos a los tradicionales, en los que se integran en menor o mayor medida los procesos técnicos, sociales y culturales; en otras palabras, los aspectos técnicos, en conjugación con los relacionales y comunicacionales.
Ante todo, es necesario recalcar que las NFOT y los Sistemas de Trabajo no se implantan ni desarrollan trabajando sólo la organización del trabajo. Las NFOT deben trabajarse tal y como aparece en el gráfico siguiente, en el cual se muestra la intersección de los aspectos más importantes a tener en cuenta, desde la Dirección Empresarial y Organización Empresarial, hasta la Cultura Empresarial, el dominio de Conocimientos especiales y las Disciplinas técnicas y sociales.

Si esto se entiende y acepta, entonces se puede entender la interdisciplinariedad y la transfuncionalidad a la que hicimos referencia, que se materializa de muchas maneras; por ejemplo, que en la Dirección Integrada por Proyectos (DIP) o Proyect Management todo el proceso del proyecto de construcción desde la fabricación hasta la entrega lo coordina la función de dirección de Marketing.
En la misma medida que las NFOT sigan los principios nuevos, la Planificación, Organización y Control deben ser parte de las formas organizativas. De manera que se trata de rediseñar también los contenidos.
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