La diferencia en los ingresos y en los niveles de desempeño de acuerdo a categorías de sexo, edad y clase social son el resultado de las articulaciones de las relaciones de producción. La producción es reflejada en el mercado de trabajo, en donde se reproducen las diferencias entre los grupos en términos de empleo, desempleo, ingreso y oportunidades de movilidad social.
La relación entre la economía y el mercado de trabajo es muy compleja, dado que tanto la economía como el mercado de trabajo se encuentran internamente estratificados. La economía presenta dos sectores diferentes, el centro y la periferia. La economía tiene implicaciones en la estructura de oportunidades y en las experiencias de los individuos. Tanto los empleados como los empleadores deben enfrentar diferentes condiciones y diferentes reglas según su participación en uno u otro sector de la economía.
Las firmas en el sector centro se caracterizan por tratarse de grandes empresas o corporaciones, que mantienen una alta productividad, altas ganancias y la utilización de capital intensivo. A nivel del individuo, se obtienen ingresos más altos, existen posibilidades de hacer carreras dentro de la empresa. La educación es considerada como una medida importante en el proceso de ascenso dentro de la empresa. Los empleados gozan de muy buenas condiciones de trabajo, de estabilidad y de seguridad.
Las firmas en el sector periférico se caracterizan por ser pequeñas y altamente competitivas. Las oportunidades son más restringidas, los ingresos más bajos y dependiendo de las capacidades individuales más que de la educación. Los trabajos dentro de este sector requieren pocas destrezas y los empleados no gozan de condiciones de trabajo adecuadas. La inestabilidad es una característica de este sector.
A nivel del mercado de trabajo encontramos también una división en dos: el mercado interno y el mercado externo. El mercado interno es aquel que existe dentro de las firmas. Una firma se refiere a una empresa que posee sistemas de control que pueden ser simples o burocráticos. Un sistema de control simple es aquel que es ejercido directamente por el dueño. El control burocrático es aquel basado en reglas y normas escritas y ejercido en forma impersonal. Las grandes firmas se integran verticalmente, buscando la eficiencia y la racionalidad. Dentro de las grandes empresas se da la existencia de mercados de trabajo internos, o sea que el reclutamiento de empleados para vacantes o nuevas posiciones se da dentro de la misma empresa.
Entre el mercado interno y externo existen diferencias al nivel de los requisitos de conducta demandados, de las características individuales de los empleados, en términos de educación y clase social. Ambos mercados de trabajo han surgido dentro del proceso de evolución de las empresas, de la pequeña empresa, dirigida por su dueño, a la corporación, organización formal, basada en un sistema de control burocrático.
La dualidad del mercado de trabajo afecta la participación del individuo dentro del proceso productivo, al limitarlo sobre la base de su posición de clase. De acuerdo a la educación y los contactos sociales principalmente el individuo participa en uno de los sectores de la economía. La tendencia es que los miembros de clase media y alta, que han tenido acceso a mejor educación y poseen relaciones sociales dentro de grupos de poder, trabajan en el sector centro de la economía. Las grandes empresas, las corporaciones, son las firmas características del sector centro, que le ofrecen al individuo mejores posibilidades de ascenso.