La educación ante los medios que en la familia tiene un carácter de protección, defensa, ayuda, debe continuar e intensificarse en la escuela. Por lo tanto, la cinta magnetofónica, la cámara fotográfica, los discos, los discos compactos interactivos (CD - I), la grabadora, la filmadora, los televisores; el acceso a los ordenadores y a los otros tantos medios de comunicación y programas informáticos educativos que suponen novedad tecnológica, deben entrar activamente en la escuela, como elementos de continuidad a la obra formativa de la familia y como una nueva dimensión de la educación audiovisiva.
Bien se sabe que el profesor y el libro no son los únicos docentes; también la radio, la televisión, el cine, el computador, de diversos modos, enseñan. El joven de hoy es distinto de aquel de las generaciones precedentes. El desarrollo de las comunicaciones, el advenimiento de Internet, han multiplicado su experiencia visiva, han ejercitado su inteligencia y propuesto un nuevo orden de valores. El uso de los medios cambia profundamente la enseñanza. Estamos ante un total viraje en la historia de la educación.
La complejidad de la Red, de los multimedia en general, constituye un hecho cultural y educativo que exige una formación muy peculiar. Con esos instrumentos ha nacido un neolenguaje hecho de palabras, de imágenes y de sonidos. Igualmente, una neolectura apenas por nominarse y definirse: la lectura hipertextual.
La función de la escuela en relación con los mass media es la de una educación del sentido crítico, que debe ser provocado y desarrollado en los alumnos máxime cuando fenómenos como la ubicuidad y la simultaneidad son tan patentes en los medios, dentro de esta aldea global, dentro de esta glocalización en la que descansa el pavor cósmico en que vivimos. Dentro de esa capacidad de Internet de expandir el mundo social del usuario con gente distante, pero al mismo tiempo fortalecer los lazos en el lugar donde vive. Glocalización que viene a cubrir el vacío en la relación Internet-Comunidad Local. Capacidad de localización que fortalece los vínculos entre personas que comparten un lugar físico cercano y que, aunque no se conocen, terminan armando un proyecto mutuo, abriendo aún más el círculo social (la red social) a lugares remotos, trabajando juntos, con inteligencia colectiva, en colectiva lectura y colectiva creación, en verdadera Sociedad Anónima, sintiéndose parte del mundo de una forma interactiva, sin los consabidos mediadores o poderes fácticos establecidos.
La función de la nueva escuela -máxime de la nueva universidad- ha de enrolarse, enmarcarse, circunscribirse dentro de la convivencia de procesos de comunicación global y procesos de comunicación local, multiplicando simultáneamente los espacios globales y los espacios locales, convergiendo o manifestándose paralelamente en creciente sinergia funcional creadora.
Urge, entonces, propiciar el mayor acercamiento, la mayor promoción de la pedagogía audiovisiva junto con su correspondiente lectura audiovisiva, tan requeridas por nuestro momento, que al tiempo que le salgan al paso al circuito descomunicacional presente, apuntalen ideológicamente una más auténtica visión del mundo a partir de asuntos o propuestas como los implícitos en la glocalización.
Urge un enfoque cibernético de la pedagogía, un docente cibernetizado, una convivialidad virtual. El modelo curricular cibernético propuesto por Marcelo Careaga Butter, “sustentado básicamente en el concepto del control comunicacional presente de manera cada vez más masiva en los sistemas educacionales, entendido este control como el conjunto de modalidades automatizadas de acceso a las fuentes de información, incorporando todas las modalidades tecnológicamente eficientes de transferencia de conocimiento... Esta nueva dimensión se sustenta en el desarrollo creciente de una conciencia cibernética intuitiva que se vislumbra como nuevo patrón cultural presente en las nuevas generaciones, quienes a través del uso cada vez más versátil y fluido de las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (NTIC ) desarrollan habilidades tecnológicas y comunicacionales que redundan en nuevas modalidades de resolución de problemas, procesos que terminan siendo intelectuales, operando las NTIC como formas de extensión de la inteligencia humana.”
Ante las implicaciones de la neolengua y del neolenguaje, dentro de la actual simbiosis de los multimedia, surgen la videológica, la videopolítica, la videocracia. No sólo saber cómo leemos sino cómo pensamos, cómo vemos y nos vemos. Permanentemente inmerso en la pantalla, adscrito y absorto en su videológica, el homo audiovisualis contemporáneo, partícipe de una omnicontemporaneidad histórica, dispone de una descomunal omnicomprensividad a modo de motivación glocalizada o “conciencia cibernética intuitiva” en la que el nuevo "sistema nervioso" comunicacional, sumido en una apabullante videocracia, a gritos reclama prestar atención a las líneas maestras, claves, para el futuro ecuménico planetario: interactividad, movilidad, convertibilidad, conectabilidad, omnipresencia y mundialización. (A. Toffler).