“La escritura y la lectura se han constituido en parámetros que miden el desarrollo cultural y económico de un pueblo. La comunicación y la información han sido elementos constitutivos de la sociedad. Siempre han estado presentes de una manera implícita o explícita en el desarrollo de la humanidad. Representan un verdadero recurso estratégico para el desarrollo económico-cultural de las naciones.”39 Esto piensa Elsa Margarita Ramírez Leyva, al estudiar la lectura en la sociedad contemporánea.
Siguiendo el pensamiento de Alvin Toffler, corroboramos que el saber del Estado ha descansado siempre en su control de la fuerza, la riqueza y el conocimiento, definiéndose la naturaleza del poder sobre todo en términos de la distribución de la información, llegando a ser el conocimiento, en nuestro siglo XXI, la más básica de todas las materias primas.
Inherente el poder a todos los sistemas sociales y a todas las relaciones humanas, lo que importa en nuestro caso es preguntarnos ¿cuán importante, entonces, el precio de la lectura en tiempo de conocimiento, saber, desarrollo, información, desinformación? De la lectura depende en verdad la libertad del hombre. Así, el mucho, real o poco desarrollo humano. El hombre es libre en tanto lee.
“El progreso consiste en que la gente pueda leer y lea.” (.J. L. Perlado) Poder leer y leer. He ahí el dilema: No poder. No poder leer. No saber leer. No leer. No poder, porque el libro está sellado o no saber por no saber leer. Impotencia: No saber, desconocer las letras (Nescio literas).
Lege, quaeso. Read this: “Et erit vobis visio omnium sicut verba libri signati, quem cum dederint scienti litteras, dicent: lege istum: et respondebit: Non possum, signatus est enim. Et dabitur liber nescienti litteras, diceturque ei: Lege et respondebit: Nescio litteras.” (Is. 29. 11-12).
El que sabe leer, responde: No puedo, el libro está sellado. I cannot, for it is sealed. El que no sabe leer, sólo una respuesta: I am not learned. No sé leer.
Scienti o nescienti, las letras, la lectura: el misterio, la incógnita, el enigma; el costo, el valor, el tanto, el precio o sobreprecio; el pago, la comisión, la recompensa. Éste, el problema, el asunto, el caso. That is the question. Opresión, sumisión, dominación, hegemonía, soberanía, libertad. El hombre vale lo que sabe. El hombre vale lo que lee.
En crisis la lectura, en parte por la propia Internet, en vista de la notable disminución en las aptitudes y el gusto por leer, plena razón tiene Ramírez Leyva cuando rotundamente afirma: “A mayor calidad y cantidad de cultura de la información, más se espera avanzar en el proceso (infinito) civilizatorio al servicio de los valores y derechos universales. De lo contrario la civilización puede ponerse al servicio de la agresión y al autoaniquilamiento.”40
Ante las evidentes, notorias dificultades afrontadas por la sociedad de la información, “las capacidades de la lectura deberán superar los obstáculos que la reducen a ser un mero reconocimiento de signos y una actividad banalizada por las ofertas impresas, audiovisuales y digitales que empobrecen los contenidos, a la vez que deterioran los procesos cognitivos.”41
El desarrollo de la sociedad de la información en cuanto realidad creciente nos confirma que la información es poder, ojalá compartido. De donde, urge avanzar en los procesos de digitalización y liberación de los respectivos recursos. El uso de la telemática en la Universidad ha de ser objetivo prioritario. El valor de la Red ha de verse como sistema de difusión del conocimiento y como espacio de encuentro capaz de localizar investigadores con intereses comunes para el desarrollo de objetivos específicos. Dándole la razón a la inminente ad-hocracia planteada por Alvin Toffler en cuanto “organización veloz, dinámica y rica en información del futuro, llena de células efímeras y de individuos extraordinariamente móviles (...) transitoriedad, gran movilidad entre organizaciones en su interior y una constante generación y extinción de grupos de trabajo temporales (...) sistemas temporales adaptables y rápidamente variables.”42