4 - Conclusiones

Monografía creado por Tomás Salas Fernández. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero30/lideolog.html
18 de Agosto de 2006

Las conclusiones de este estudio comparativo parecen claras. Un mismo hecho, que puede ser definido someramente con unos cuantos datos objetivos, recibe un tratamiento distinto por parte de cada uno de los textos. Este distinto tratamiento está claramente determinado por la ideología de cada periódico. A) ABC ve el cambio de gobierno como un hecho encomiable, inscrito en la evolución hacia el centro (y abandono de las antiguas posiciones derechistas). Usa con profusión y da gran importancia al término “centro” y otros que tienen una relación directa con él: “moderación”, “razón”, “equilibrio”, “diálogo”. Ya se ha visto como “centro” tiene connotaciones positivas (rasgo común a los tres textos estudiados) y “derecha” es casi un tabú. B) Para El País se trata de un hecho político que no cambia nada en lo fundamental. Se resumiría la tesis de este periódico con la famosa frase de Lampedusa: intentar cambiarlo todo para que todo siga igual. La idea más recurrente de este texto es la de que este cambio es aparente, falso, una operación de maquillaje de cara a la galería. Esta idea está expuesta por medio de la ironía y la llamada (entre otros, con medios tipográficos) a que el lector extraiga segundos significados de algunas expresiones. Esta idea del falso cambio está íntimamente ligada a la otra idea maestra del texto: el Partido Popular no ha abandonado la derecha; se encuentra instalado en ella como lo estaba en sus orígenes, que El País se encarga oportunamente de recordar con la mención a Fraga y a Franco. C) Por otro lado, Sur presenta una postura distinta de las anteriores y matizada; no hay un rechazo global del hecho en sí, como el que hace El País con sus recursos irónicos, pero tampoco una valoración positiva en el sentido en que lo hace ABC. Ciertamente, hay un tono crítico que no decae en todo el editorial; se coincide con El País en la excesiva dependencia del Partido con respecto a su líder (partido “Aznardependiente”, político que ejerce un “hiperliderezgo”). Aparece incluso algún aspecto crítico concreto con respecto a las políticas del gobierno: “mecanismos de cohesión territorial que ahora se echan en falta en España” y hay también una mención a Fraga, aunque no se le da unas connotaciones tan derechistas como las de El País. Pero, a pesar de todos estos elementos críticos, no hay un rechazo total a las intenciones del gobierno, sino que se da un margen de confianza a que este “viaje al centro” llegue a buen puerto. La frase final del texto define nítidamente esta actitud de espera, duda pero confianza: “las piezas están colocadas sobre el tablero. Ahora hay que ver cómo las mueve Aznar para jugar y ganar desde el partido y desde el Gobierno la partida del centro reformista”.

Hay, pues, un componente ideológico, más velado que claro, más latente que patente, más indirecto que directo que provoca distintas perspectivas, distintas valoraciones de un mismo hecho. Lo cual demuestra que cada medio periodístico, como cada persona, tiene un componente ideológico que condiciona su producción lingüística y que, aunque se pretenda ocultar, aparece en cuanto se aplica al texto un poco de atención y se estudian sus recursos. Refiriéndose, no sólo al periodismo escrito, sino a los medios de comunicación, Miguel de Moragas ha distinguido entre “significados manifiestos” y “significados latentes”; para el desvelamiento de estos últimos y para la neutralización de su posible poder manipulador, hace falta realizar un “análisis de contenidos” [31]. Algo parecido es lo que se ha hecho en este trabajo, aunque en lugar de significados latentes, se hable de “ideología subliminal”.

El lenguaje periodístico, pues, está teñido de ideología, pero hay una permanente pretensión de ocultarla. Sin embargo, este substrato ideológico sale por los poros del texto en cuanto éste es sometido a la indagación analítica. Este trabajo ha sido un intento de sacar a la luz ese discurso oculto, pero casi siempre latente. No está mal para terminar una muestra de la magnífica ironía de Borges: “los que no quieren que la literatura sea portadora de ideas, se refieren a ideas contrarias a las suyas”.

4 opiniones

contrato

como se pude redactar una conclusion delos contratos mercantiles
otelo

un dia
Emma Watson

hello haw are you links tuysfh mm you cam pial level conclusions
la conclucion

ed buna

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Monografía de Tomás Salas Fernández. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero30/lideolog.html CopyLeft
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