Lenguaje y vida del recluta en el cuartel - Sobre la mili
Sorprende por eso comprobar la escasa atención que se ha prestado al estudio del lenguaje usado en los cuarteles. Por su alcance social (utilizado por casi todos los hombres en un periodo más o menos largo de su existencia) y por más cosas: por su carácter "específico", que ha atraído en otros casos (germanía, caló, lenguas "profesionales", lenguaje de los "jóvenes", lenguaje "femenino"...) a los estudiosos; por su creatividad y capacidad de adaptación; porque la mili y la imitación intencionada de su lenguaje son protagonistas de no pocos chistes, películas, revistas humorísticas, "cómics", etc., de la vida civil; porque el obstáculo no es, para la ciencia y el progreso, sino acicate para la superación y, en consecuencia, la dificultad de acceder a los cuarteles para documentar y estudiar este lenguaje no debería ser sino un atractivo añadido en él por lo demás, sin duda, muchos que fueron soldados han acabado dedicándose a los estudios lingüísticos... (2)
Aunque hay también, como podrá comprenderse enseguida, buenas razones para justificar su abandono (digamos) "científico" y su anonimato: su carácter y transmisión (sólo) orales, su atrevimiento, la "provisionalidad" con que vive el joven su mili y la rapidez con que, una vez acabada y fuera ya del cuartel, es capaz de olvidar todos esos recursos y términos que ya no puede compartir y han dejado de serle útiles... Por eso y porque nuestra condición de mujeres (excluidas, por tradición, del ejército) nos situaba, sin duda, en clara situación de inferioridad, hemos intentado "infiltrarnos" en los cuarteles, único modo -nos parecía- de obtener un material que podríamos analizar luego a solas con cierto detenimiento.
El material que nos ha servido como base para este trabajo ha sido en lo esencial recogido en un cuartel de Madrid en marzo de 1993. A los datos que hemos ido atesorando de familiares, amigos, "contactos" y anónimos informantes hemos añadido la grabación de una jornada casi completa entre soldados, realizada en su medio "natural" y sin su conocimiento (si exceptuamos, claro está, al que portaba la minigrabadora). El registro que aparece en nuestras cintas es en todos los casos el registro conversacional espontáneo (coloquial) de los soldados en su vida cotidiana en el cuartel. Para la transcripción del contenido de las cintas hemos contado con la anuencia de los interesados y el asesoramiento inestimable del recluta-gancho, que nos ha ayudado a identificar con ciertas garantías las distintas voces (A, B, C...) de los improvisados informantes y a "reconstruir" ciertos contenidos que no hubiéramos podido alcanzar solas. Del examen del material hemos podido extraer al menos dos conclusiones de carácter general que nos permiten "enmarcar" todo lo que diremos después:
a) Tanto el lenguaje como el comportamiento comunicativo de nuestros jóvenes en los cuarteles presentan ciertos rasgos peculiares que nos permiten hablar, quizá, de "subargot" (véase Gómez Capuz, 1993) y que no son sino el producto de unas circunstancias y un contexto fuertemente caracterizados y vividos por ellos como excepcionales, coyunturales y efímeros.
b) Su habla es, en lo esencial (forma y contenido), habla juvenil espontánea adaptada a sus condiciones de vida en el cuartel. Comparte, pues, con la de los jóvenes civiles un cierto "desembarazo" (muy propio de la edad) y gran parte del léxico utilizado (p.e., "mi viejo", para referirse al padre); y con la lengua coloquial estándar, la expresividad e improvisación formal inevitables en el uso oral espontáneo.
El análisis detallado de, por ejemplo, el siguiente fragmento, nos proporcionaría datos suficientes para demostrar estas afirmaciones (unos apelativos propios de los jóvenes y otros de la vida en el cuartel -señalados en negrita en el texto-; interdicciones; comodines, redundancias, énfasis, interrogaciones retóricas, intertextualidad...):
* (Limpiando subfusiles) B Dame una baqueta (3), anda..., ¡amor mío! ? ¡Toma, tú! A [Canturreando] ¡Queé poquito que me queda! B Tío, pero si es que esto/esto es in-lógico, macho... Tronco, le quedan tres días y que le digan que limpie el subfusil... ¡Vamos! ? [...] B Pero total, pero total. Totalmente de sobra. C ¡Me cagüen diez! [...] B ¡No jodas! [...] ¡Ahi/ahivá, colega, [...] le van a arrestar, colega! [Risas] ¡Que le metan un rabo! ¡Mi sargento, que le arresten! [risas] ¡Que le arresten! Le meten cuatro días rico, rico, rico, rico..., rico rico... rico rico..., pero rico rico. Vaya, vaya, vaya cacao... X ¡Eh, colegui! B ¿Qué? X ¡Pasa primero! A Espera, espera, espera, me la va a dejar a mí primero [...] A ¿Todavía no sabes desarmar un subfusil o qué, tronco?Naturalmente, nuestras observaciones no tienen ni pretensiones de exhaustividad ni voluntad generalizadora, pues somos plenamente conscientes de las restricciones que un material obtenido "puntualmente" les confiere. No nos extrañaría, pues, que soldados de otras unidades u otros reemplazos no suscribieran, por ej., muchos de los términos empleados por los nuestros o incluso tuvieran reacciones radicalmente diferentes de las que éstos han mostrado en nuestras grabaciones. Pretendemos, simplemente, preservar lo esencial: esos rasgos lingüísticos y comunicativos que generalmente todos comparten porque son sólo un aspecto más -si bien esencial, como veremos- de su vida en el cuartel.
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