Literatura y sociedad en algunos villancicos del siglo XVII - Notas
7 - Notas
1 Para estos aspectos, y para la literatura de cordel en genral, véase GARCÍA DE ENTERRÍA, Mª Cruz.- Sociedad y poesía de cordel en el Barroco, Madrid, Taurus, 1973. Puede hojearse también, respecto al siglo XVIII, el estudio indispensable de Julio CARO BAROJA, Ensayo sobre la literatura de cordel, Revista de Occidente.
2 Véase la «Introducción» al Catálogo de villancicos de la BN. S. XVII, Madrid, 1992, pp. XI-XVIII.
3 De esta opinión es Mª Cruz GARCÍA DE ENTERRÍA. Véase su artículo «Literatura de cordel en tiempos de Carlos II: géneros parateatrales», en HUERTA CLAVO, J. (ed.), El teatro español a fines del siglo XVII. Historia, cultura y teatro en la España de Carlos II, vol. I, Amsterdam, 1989, pp. 137-154.
4 Véase LÓPEZ CALO, José, Historia de la musica española, tomo III, Alianza, Madrid, 1983. El texto del biógrafo de Fray Hernando está tomado de ahí.
5 Para hacerse una idea de la variedad de fiestas que acogían villancicos, y las iglesias cuya conservación de pliegos es mayor, véase la «Introducción» del Catálogo..., p. XVII.
6 Ìbid., p. XIV. No es, sin embargo, nuestro tema estudiar la música para estas piezas, que sin embargo tenía un papel fundamental en el desarrollo de la festividad, así como era clave la escenificación de muchos de los villancicos.
7 Íbid., p. XV.
8 VILLANCICOS QUE SE CANTARON LA NOCHE DE NAVIDAD EN LA SANTA IGLESIA CATEDRAL DE HUESCA. ESTE AÑO DE 1661.
9 No deja de ser curioso e ilustrativo cómo los villancicos más burlescos y humorísticos, populares, llevan un carácter que raya lo conceptista, mientras que los más solemnes tienden al culteranismo más puro. Combinados en un mismo pliego, nos convencen de la falaz contraposición culteranismo/conceptismo, y nos cercioran de la complementariedad de ambos estilos en un plan común, que es, en este caso, recibir la Navidad. Valga este texto de Carmen BRAVO-VILLASANTE, síntesis de lo que se verá en este trabajo: «Un lenguaje muy popular y simple va paralelo a una retórica culterana, y hasta camina al lado de una gerigonza divertidísima y, a veces, difícilmente comprensible. Con frecuencia, el elemento cómico alcanza lo chocarrero, lo bufo y lo burlesco, y a veces las bromas llegan a aparecer irreverentes, pues las chuscadas y barbaridades graciosas sobrepasan los límites de la religiosidad.» En Villancicos del siglo XVII y XVIII, Madrid, Magisterio español, 1978.
10 Texto de CERONE, en un tratado de 1613. Véase LÓPEZ CALO, ob. cit..
11 Ver Catálogo... p. XV.
12 Mª Cruz GARCÍA DE ENTERRÍA, art. cit., p. 149.
13 Cuyo máximo exponente fue Mateo Flecha el Viejo. Consistía en una sucesión de distintos personajes con procedencias variadísimas, imitando los respectivos idiomas o sociolectos. Los metros literarios se adecuaban a ello y los musicales también, polimórficamente.Véase Catálogo..., p. XIV
14 «Cajón que contenía un cosmorama portátil o una colección de figuras de movimiento, y se llevaba por las calles para diversión de la gente.» En D.R.A.E., 1992, p. 1003. Hemos de pensar que el cajón sería grande y pesado, y la figura del francés con él a cuestas, quizás sudando y agotado, es la que sirve de base a la burla que aquí se hace.
15 La fecha del villancico es de 1676, período de enfrentamiento con Francia que culminará en 1679 con la Paz de Nimega.
16 31 de Agosto de 1796.
17 Consultar FRENK ALATORRE, Margit, Lírica española de tipo popular, Madrid, Cátedra, 1977.
18 Los maridos no se libran de alguna que otra burlilla, como la que sigue:
- Qué fruta será una fruta
Con su arrebol amarillo
Que acaba en O,
empieza en M.
Y es algo grande?
- Marido.
Coro. ¡Ay que locura! ¡Ay que delirio!
- No ha sido desatino.
Pues es muy cierto,
Que ay Maridos Duraznos,
Por lo indigestos.
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