Anotaciones basadas en el libro TAROTS de Marcel Picard y publicado en la Tabla Esmeralda.
El Enamorado.
En el centro, un hombre en pie, listo para continuar su camino y vistiendo una túnica a rayas amarillas azules y rojas.
Su postura indica el fluir de la vida, los ciclos potenciales y reales. Tiene una duda, a su derecha una mujer enérgica acostumbrada dominar situaciones, a la izquierda una dama azul dulce y receptiva, ¿Cuál de las dos es la elección de su corazón?.
Este es el espejo en el cual nos vamos a mirar mediante la vibración de esta carta: La elección acertada, o no, el discernimiento, el poder de conocer la verdad o la determinación adecuada.
Sigamos mirando.
Nuestro joven enamorado es dulce, comprensivo, sencillo, y su acción es meramente espiritual. El pelo rubio, como los rayos del Sol, simboliza la conciencia. El lado derecho lo introduce en el futuro: el Enamorado está vuelto hacia su porvenir y es consciente de su misión solar.
Las mangas son amarillas. Los bordes rojos fuerzan a la acción, al fuego interior, al entusiasmo, a la juventud, y la sangre pletorica y vital deseando proyectarse, manifestarse en el mundo. La túnica, ropaje de su alma, lo envuelve como un aura de luz que rodea a su cuerpo espiritual. Las cenefas de color, dispuestas en el mismo orden que los rayos del sol de su carta, reflejan el origen luminoso de este “hábito”: el Enamorado brilla con luz propia, como el Sol, es el hijo de la Luz.
Si mantenemos la atención en las piernas, comprobaremos cual es su postura es su postura ante la vida. El talón izquierdo no posa sobre el suelo. Al igual que Aquiles, esta posición nos indica su punto débil: plena disponibilidad, presto al arranque pero inseguro y vacilante, aun no tiene la determinación, todavía no esta listo para la entrega a la que el mismo aspira. No hay ropa en sus extremidades inferiores, y su desnudez nos vincula con el estado original del Génesis: es desprendido, generoso, e inocente, pero pobre y débil, necesita madurar. Le resultara fácil caer y cometer errores.
Las piernas son el soporte del cuerpo sobre la Tierra, establecen las relaciones humanas y están asociadas a la relación social; el amor desnuda los lazos sociales.
El Enamorado se ha desnudado para revestir su cuerpo de gloria, es la edad de la inocencia, de la sencillez, de la espontaneidad, de la sinceridad: «Cuando se ama, siempre se tienen veinte años», dice el refrán. Este detalle establece una relación entre el Enamorado y Tiphereth en el árbol de la cábala pero eso lo veremos después, en el tarot cabalistico.
¿Quién es el personaje que está a la derecha del Enamorado? El rostro está de perfil. El personaje no muestra más que un aspecto de sí mismo, él domina: es la potencia, la severidad. Los cabellos azules son las ideas sobrenaturales, «extra-terrestres». Este color está ligado también a la noche y al inconsciente: este personaje representa el camino del misterio, del interrogante, y sus intenciones son insondables.
Una cofia amarilla sin forma definida: ¿es una cresta, una toca o una corona? La presencia de un elemento sobre la cabeza de un personaje indica una estructura mental, una potencia estable, una autoridad reconocida. La cofia es amarilla: el personaje impone una voluntad espiritual y un camino que el Enamorado, no podrá evitar.
¿Qué representa esta imagen junto al joven enamorado?, quien es esa figura que nos impone respeto y curiosidad al mismo tiempo? : Es ni más ni menos que el destino.
EL destino viste de rojo, porque es a través del rojo de Marte que el enamorado se enfrenta a los conflictos que le prepara la rueda kármica del futuro final. Las mangas azules caen hasta el suelo como alas de pájaro. Habrá una contienda sin manos sin acción, pasiva e inamovible en la que el desenlace final se impondrá a través de la manifestación receptiva del azul. El personaje parece que actúa pero en su misma acción permanece inactivo.
Otra clave importante son las manos. La mano izquierda indica la parte azul de la túnica. La mano derecha la parte roja. La armonia con el personaje es el camino del enamorado: la mano izquierda (el lado pasivo) reposa en la calma y en la inactividad vertical o espiritual (la cenefa azul de la túnica), mientras que la derecha es activa y dinámica en el fuego de la acción horizontal o materia (borde de la túnica roja). Este personaje entrega el mensaje del Enamorado de acuerdo con las palabras de Cristo: “ El viene a traer Su Paz y a echar fuego sobre la Tierra» (Lucas, XII, 49)
El sentido del destino del Enamorado está inscrito en la tela de su túnica. En la «trama» de su misión social y humanitaria, formando una cruz entre el azul vertical y el rojo horizontal. El destino del Enamorado le conducirá al sacrificio.
Aun tenemos otro personaje importante a la izquierda del Enamorado
Una joven mujer rubia, vestida de azul y rojo, está de pie a la izquierda del Enamorado.
La postura de los personajes de este arcano deja imaginar varias escenas posibles : el Enamorado presenta su futura esposa a su madre; el Enamorado es presentado a su futura suegra; el Enamorado vacila entre un amor apasionado y un amor más serio; dos mujeres se disputan al mismo hombre.
La joven mujer rubia contrasta con el personaje ante la dulzura y el encanto de su presencia. El color del pelo, y la actitud del cuerpo, la orientación de la mirada, revelan un profundo acuerdo con el Enamorado, todo su ser asiente. Ella esta enamorada.
Dato curioso si relacionamos las vestimentas de los dos personajes comprobaremos que son opuestas complementarias entre si: El predominio del azul indica la pasividad, la calma, la profundidad, la disponibilidad; el borde rojo descubre la actividad oculta: esta joven mujer arde con fuego interior de su arrebato amoroso.
Los antebrazos son blancos, y representan los medios de acceso al conocimiento, los vínculos sensibles, los intercambios sociales. Los lazos que unen a esta mujer con el enamorad son puros. Su unión es de carácter divino.
Fijemonos en algo extraño; ¿El personaje aparece tener dos manos izquierdas? Pues sí efectivamente así es. Una mano indica el corazón del enamorado: la joven mujer muestra su amor por el y revela que el camino que ha iniciado, su compañero enamorado es el sendero del corazón. El límite entre el azul y el rojo indica tambien la fusión de los opuestos en el plano vertical espiritual y eterno. El personaje coronado muestra la unión que conduce al sacrificio, esta mujer muestra la unión en paz.
Las partes indicadas por los personajes que rodean al enamorado, son todos trozos de tela. La tradición enseña que coger borde o la franja de un vestido es un signo de alianza, de obediencia, de sumisión y de reconocimiento del poder de la persona que lo lleva. Las tiras de tela indican los numerosos poderes Enamorado. Simbolizan la «nueva alianza». Tocar la túnica Enamorado equivale, pues, a estar salvado, como lo atestigua curación de una mujer «con sólo tocar el manto de Cristo (Mateo, XIX, 20-21).
La situación del Enamorado recuerda simbólicamente una encrucijada: se encuentra en medio de un dilema y deberá elegir entre dos direcciones, entre dos personas, entre dos acciones. La encrucijada oculta un profundo valor simbólico y conduce a la realidad permanente de la otra cara que lleva hacia lo desconocido, la elección y el destino.
La elección es la situación arquetípica esencial de todo hombre, sintetiza en sí una cosa y su contrario: elegir, significa libre, significa decir a la vez sí y no, alcanzar lo difícil que es a la vez todo y nada, alfa y omega, finito e infinito, significa realizar un acto de Fe.
La elección nace del deseo: tengo ganas de, estoy enamorado de, y la toma de decisiones: yo elijo esto, yo digo sí a esto, y no a lo demás.
Si permanecemos a nuestro compromiso, para lo bueno y para lo malo, las pruebas de nuestra elección acertada nos inundan de luz. Entonces la cuestión del libre albedrío ya no se impone. Al decidirnos, nos identificamos con Dios, nos remitimos a El, nos convertimos necesariamente en lo que somos (su imagen, «sus hijos»), el error y la verdad se funden en un paso hacia adelante y el amor tiende a brillar en el firmamento.
Así es como se realizan nuestros deseos, a su debido tiempo, independientemente de nuestra voluntad y a menudo a pesar nuestro. «Gente de poca fe, decía si os decidierais en lugar de vacilar, si tuvierais un poco dejarais de dudar, las montañas se moverían a vuestras ordenes.»
Llegar a una encrucijada, significa encontrarnos con el destino: Edipo mata a su padre Laios en un cruce y cumple así la profecía de la que intentaba huir; significa también encontrarnos con el doble aspecto de la vida: Afrodita, la diosa del amor se volvía impura y vulgar en el cruce de caminos, y la terrible Hecate de tres rostros era la diosa de los cruces. Estas divinidades simbolizan la eterna angustia del hombre ante su destino, y su verificación se encuentra en filigrana en las dos mujeres que rodean al Enamorado.
Según Jung, la encrucijada es «el resumen de toda unión» el lugar donde el destino se «ofrece» a todo el que pasa donde el hombre se entrega indefenso a lo desconocido, a las pulsiones a su verdad. La encrucijada es la prefiguración «horizontal» de la cruz del sacrificio «vertical» que, según la tradición, «cumple» la ley de los profetas y sella la nueva alianza.
Cupido en el Sol
El ángel de amor es el símbolo del VITRIOLO alquímico abreviatura latina de: “Visita el interior de la Tierra, rectifica y encontrarás la Piedra original», en otras palabras, «entra en ti mismo y encontrarás la unidad».
La flecha del ángel dirigida hacia la pareja de Enamorados indica el sentido de esta frase: entrar en uno mismo es un acto social, la unidad se encuentra en la unión de los contrarios. Todo el mensaje de amor de Cristo se manifiesta en este detalle. La idea Y el origen del amor tienen su origen en el Sol, esfera de Tiphereth, en el árbol del séfirot.
El ángel niño simboliza los planos superiores en evolución la fuerza de atracción ingenua e inconsciente (las alas son azules) pero también el principio de involución que actúa en el acto de amor del que él es objeto: el niño que podrá nacer por este camino (el ángel es color carne). El niño subraya la noción de hijo atribuida también a Tiphéreth. Está situado en el Sol: es el hijo de la Luz, la encarnación del principio superior nuevo y fundamental del Amor eterno, el Hilo de Dios y el hijo de la pareja de Enamorados del arcano, y es rubio como sus padres.
El arco y la flecha
El arco y la flecha son blancos. La pureza del acto de amor está más allá de toda expresión, su origen es absolutamente invisible, impalpable, incontrolable: el arco no tiene cuerda.
El arco y la flecha están en consonancia con la interpretación El arco cabalístico del arcano: el pilar central del árbol de los séfirot se llama «el trayecto de la flecha», emprendido también por la energía sutil, la Kundalini.
El arco está en la mano del niño que va a nacer por el acto de amor: el Tarot parece indicar que toda encarnación depende de la elección del espíritu que se encarna. La ausencia de cuerda recuerda también que el instante de la concepción es totalmente oculto.
En la mitología, Apolo es el arquero divino, el dios solar del equilibrio y de la armonía, el profeta y el hijo de Zeus. Sus flechas son los rayos del Sol y su cifra es el 7 (número de la perfección y de la unión dinámica de los contrarios) 3. La presencia de Apolo en este arcano prefigura el triunfo (del amor) visible en el Carro (arcano vn). El ángel es siempre mensajero: anuncia la misión del Enamorado y del que cumple las profecías. El ángel apolíneo indica la cualidad del espíritu que se encarna en el Enamorado: es un profeta, un dios, un redentor, el Hijo de Dios, Cristo. La cábala dice que «todos los dioses solares son dioses salvadores, todos los dioses salvadores son dioses solares y la encarnación de un príncipe divino implica siempre un sacrificio» (Dios Fortune). Respecto a este simbolismo, el joven Enamorado del arcano parece que ha tenido que cargar con una carga muy pesada.
Un conocimiento más hondo de los «senderos de luz» del árbol de los séfirot revelará los muchos tesoros contenidos en este arcano que constituye una verdadera meditación sobre sentido del Amor.