



El reconocimiento de la República de Colombia como una nación diversa, pluricultural y multilingue quedo establecido en el articulado de la Nueva Constitución Política de Colombia en julio de 19914. De esta manera se dejaban atrás los idearios de la Constitución Política de 1886, que en ese entonces, daba origen a la naciente república desde los fundamentos de un pueblo de raza blanca, que profesaba la religión católica, y con el español como lengua oficial, situación que excluía a la mayoría de los habitantes del territorio nacional.
Ante la magnitud del cambio de concepciones sobre como está conformada la nación colombiana, la implementación de la Nueva Carta Magna ha atravesado caminos tortuosos para hacer realidad el ideario de una nación diversa, pluriétnica y multilingue, porque genera resistencias entre las interpretaciones que suscita y el ajuste de los postulados a realidades específicas.
Dichos cambios se expresaron en las diferentes leyes orgánicas emanadas de la reciente Carta Magna, una de ellas la Ley General de Educación5 que contempla en el título III “Las modalidades de atención educativa a poblaciones”, entre ellas “La educación para grupos étnicos”. Esbozo que posteriormente obtendrá mayores desarrollos en el decreto 804 de 19956 y que contempla en el considerando el derecho de los grupos étnicos a una educación bilingüe.
Es así, como en el Cauca el proceso político vivido por las comunidades indígenas en los últimos veinte (20) años, impulsa el desarrollo de cursos de profesionalización para maestros indígenas y a la apertura de la licenciatura en Pedagogía Comunitaria por parte del Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC-, como la cristalización de una de las mayores aspiraciones de las comunidades, en su proceso de lucha por el reconocimiento de sus derechos, uno de ellos el derecho a una Educación Propia.
Es a partir de la experiencia de la autora de este artículo, de haber coordinado algunos talleres de “Lenguaje y Comunicación” en cursos de profesionalización en resguardos indígenas del Cauca, así como en la licenciatura en Pedagogía Comunitaria, desde donde presenta algunas reflexiones de las rupturas que el cambio del paradigma educativo, ha generado en la cotidianidad de la vida escolar y comunitaria en las zonas de Resguardo.
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